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viernes, 23 de octubre de 2015

DOBLAN LAS CAMPANAS

¿Por quién doblan las campanas?

¿Quién no echa una mirada al sol cuando atardece? ¿Quién quita sus ojos del cometa cuando estalla? ¿Quién no presta oídos a una campana cuando por algún hecho tañe? (John Donne)

Con no menos razón, el sentido se agudiza cuando redoblan los tambores y el eco muestra arritmia entre los palillos que lo tocan.

España, el país que consideramos heredero de Castilla y Aragón, es indiscutiblemente un macro productor de energía eléctrica. Retirando impuestos y tasas, el precio de un kwh es el más alto de la UE. Mismo así, el aumento entre el año 2013 y 2014 ha sido próximo de 4 % frente a casi 3 % de la Unión Europea. Es de suponer que tal incremento fue consecuencia de los caprichos de un mercado libre de la peste oligopólica y exenta de interventores quirúrgicos (capaces de poner el mercado en ritmo de coma inducido) y la competencia radicalmente anestesiada por ingestión del gas súper-valorado. Tenemos el sol que los nórdicos no tienen, pero estamos impedidos de aprovechar su calor en paz.

¿Por quién doblan las campanas? Fuerzas ocultas planean ofensiva objetivando minar el camino para evitar el contra ataque. La misión puede ser suicida, pero eso no incomoda a los fratricidas partidos, muy bien apertrechados con voluntad autoritaria. Los puentes, que unen el inclemente invierno a la dulce primavera, son minados por la estulticia del precio soberbiado por maquinaciones absorbentes del sudor de quien ya tiene poca lágrima para llorar. Es curioso observar la equivalencia entre lo que ocurre por estas bandas con lo que pasa por las bandas de allá. Por acá los precios también doblan, repican por la audacia de partidos rachados en la moral y consciencia ética. Maximizan los intereses a un nivel intolerable; lo hacen (dicen) para mantener la inflación bien comportada delante de la causa que la mueve (intereses escorchantes, lucros desorbitados y capitalizado atesoramiento) Todo aumenta, la riqueza, mucho; la miseria aumenta más. Y las campanas continúan tocando. ¿Por quién? ¿Hasta cuándo tocarán?


miércoles, 7 de octubre de 2015

La vida sigue

Dios salve la humanidad!
No se lo creen pero los ricos serán cada vez menos y mucho más ricos. El limite del suceso encastillado será el rey sol, y lo veremos adorado hasta la bastilla. De poco basta la visión que se haga del futuro hoy. Marx lo hizo ayer y la tierra continuó girando veloz y enflaquecida, con lluvia y granizos localizados en zonas de guerra fría, cantada por capitalistas y comunistas. La burguesía feudal dio entrada a la industrialización humana. De la fuerza del músculo y de la inteligencia del celebro nació el poder digital. Este llegó manso para aliviar el trabajo del obrero. Con mucho júbilo lo vimos crecer y ya va alcanzando la mayor edad, la edad de querer hacer lo que quiere y puede, aunque no pueda. Pocos la miran con mucha desconfianza, muchos la ven estremecedoramente confiada. Tiene el orgullo y la moral de quien hace mucho y mejor. El sistema financiero, que ofrece crédito a los que todos deben no saber a quién, está llegando al fin. Nueva era se aproxima, la del robot inteligente!


O mar, quando quebra na praia, é bonito, é bonito.
Eu sei que meus netos haverão de recordar seus avós quando sejam avós e já não estejam seus avós vivos. Hoje, a sua curiosidade está saciada com a minha presença neste mundo, do mesmo modo que o meu interesse foi atendido por a presença dos meus avós maternos no tempo que eles habitavam o mundo que eu aprendia a conhecer.
Muito lamentei a ausência dos avós paternos que eu só cheguei a conhecer pelos relatos do meu pai. A desastrosa guerra americana os levou a intentar vida nova no Rio da Prata, onde nasceu a minha tia. O mal do emigrante galego é a morrinha que lhe corroem a alma e o obliga a retornar à rotina das leiras, do gado no monte ou do peixe no mar. Regressaram com alguns cartinhos na algibeira e muita ilusãon de fazer crescer a família galega. E meu pai nasceu junto com a irmã do mesmo parto. A felicidade foi muita, pero logo veio o desespero que cala nas famílias diante da eminência de uma nova guerra. Cuba foi o derradeiro intento de salvar a Pátria e ali o abuelo morreu.

Pasando el tiempo

Eu não sei, juro que eu não sei. Perdi seus passos quando ele voava na longínqua Catalunha, a terra de galegos emigrados. Eu busco um outro Alfonso, o Leira Gira, aquele nascido numa aldeia de Ourense e juntou se a mim no porto de Santos para dar início à nossa particular epopeia da Diáspora galega.Do coletivo embarcado em Vigo, em Março de 1961, somente ele e eu resistimos na nova terra mais de quatro anos. Todos os outros retornaram no intervalo do primeiro ano da dura confrontação com a realidade do mundo novo.
Alfonso não era um rapaz letrado, mal sabia escrever, entrementes lia com perfeição o sentimento das pessoas. O principal traço do seu caráter não era à dúvida manifestada por Pexegueiro, Alfonso era positivo, firme na teimosia de obter resultados. Quando me viu só é abandonado dos meus patrícios, ordenou: " Junta te a mim, juntos seremos mais fortes". E juntos subimos pela Serra do Mar até alcançar a vila do padre Anchieta, na colina de Piratininga.
Onde anda Alfonso?

.
He vivido 20 años en un centro de acogida de migrantes mundiales. Curiosamente se llamaba Volkswagen do .... Su principal producto era un coche con cara de escarabajo y vocación de camello. Era fuerte como un toro y arrogante como una bestia. Por las carreteras era una pulga que picaba el orgullo de imponentes aigas importados del norte. Por tal motivo lo reconocían por el nombre de Fusca, porque su rudeza ofuscaba la grandeza del aiga imperial. Su figura dominaba la topografía de un vasto imperio portugués.
El secreto del suceso estaba en las manos de la gente que lo producía, entre ellas las mías Recuerdo la presión vivida una noche en la que yo hacía plantón en su centro metrológico. Todos los jefes del turno nocturno exigían que yo liberara una herramienta que producía una minúscula pieza, esencial para el funcionamiento del motor. Era de mi competencia hacerlo, después de comprobar que era capaz de reproducir millares de piezas con la calidad deseada en el proyecto. Resistí bajo amenaza de paro.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

PAPEL SUBVENCIONADO

Tema extremamente árido y de muy mala leche es este de la exposición de la vaca a la explicacion de su esplendor lechero. Ya se fueron los viejos tiempos en que la vaca producía leche merengada,y la producía por el encanto que le proporcionaba el cencerro o campano, que, a modo de alegres señoras, lucía en el cuello. Era apenas cuestión de un ligero remeneo y la máquina funcionaba al son de un tolin, tolon.

Aunque mucho se lamentaba que la vaca fuese muy salada, en mi tierno mundo yo la sentía muy dulce en su interacción con el arroz, o mismo en el aroma que se desprendía del pan de brona al rebozarlo con espesa nata. Era seguro, porque el certificado de origen dependía de la razón derivada de la proximidad de nuestros ojos a la vida y costumbres del ganadero. La contabilidad era demostrada por el placer que producía ofrecer un excedente del consumo familiar a otros que ofrecían sus familiares excedentes en substancias distintas. Hoy todo llega empacotado al precio de un simple papel; papel que nadie conoce su real coste, pero sabemos que sin fe nada vale .La fe es el único valor de ese papel endiablado, por el que hoy nos trae a tono el tema de la leche merengada, bien o mal tratada con paqpel subvencionado.


sábado, 5 de septiembre de 2015

Ósmosis entre insolventes

Ósmosis entre insolventes

Por el tema de austeridad sentimos el dilema de "pan o cañón ". Las dos cosas no eran posibles y optamos por el cañón que es más objetivo en su propósito, y lo compramos en la forma de máquinas operatrices de última generación. De los recuerdos del Alhambra podemos deducir los efectos demoledores de tan feroz arma. Con tan solo apuntarla a los fieles trabajadores, todos, a los que denominamos infieles, o se quedaron en el paro o se fueron a la emigración.
La migración es lámina de doble hilo. Acorta el volumen de la masa obrera que se ve obligada a emigrar. Produce efectos de precisión cirúrgica  entre los obreros de las masas que se sienten obligados a compartir el decadente trabajo con el dedicado e intusiasta inmigrante. En ambos lados apunta con toda su arrogancia la imagen del cañón. De un lado, el explosivo verdadero; del otro, el no menos explosivo, pero mucho más competitivo y delicado ordenador.
La Tierra está saturada de gente que quiere y necesita trabajar. Como cambiarla?



Reciclando el sistema. Repartiendo el trabajo.
Una fabrica de ciclo continuo tiene tres turnos de ocho horas. Funcionando a cuatro turnos de seis horas su plantilla de personal, para producir la misma cantidad de camisetas, ladrillos, o bicicletas, precisaría más personal.
El actual modelo está agotado. Hay que renovarlo.
A nadie le gusta un recorte de sueldo o pensión, eso está claro, pero también que la automatización globalizada conduce, primero, al exceso de producción. Después, al estar los almacenes llenos, al paro.
La prueba del nueve la tenemos en casa. ¿Cuántas viviendas de más, pagando horas extra, se han construido en España?. ¿Qué hacen ahora esos albañiles, fontaneros, electricistas, etc.
¿Por qué hay cola en el banco para realizar cualquier simple trámite, o en el hospital para reparar un juanete?.
Antes, toros y flamenco. Ahora, fútbol y manifestación.
Nuestro verdadero problema es el pasotismo, dice el puñetero loro Foderico.
Somos así. ¿Hasta cuando?.
Luis

El reciclo de Foderico

Amigo Loro, yo soy la avestruz de cuello grande y con alas de peso que piensa tener visión más amplia y dinámica que la tuya. Vana ilusión la mía, pues, aunque sea verdad que en el mundo de los ciegos el que tiene un ojo es rey, veo con pesar como mis abaneras asas no consiguen sacarme del suelo. Constatado este infortunio, me hago algo más reflexivo y bato alas para evitar que de mi hagan montaría como se suele hacer de un caballo o mula con ideas de jerico.
En determinado momento de mi paso por este valle lagrimoso, tuve la oportunidad de aportar mis conocimientos y experiencia a la empresa que yo consideraba mía y de otros cincuenta mil empleados. La empresa reconocía mis dotes premiando mis habilidades con título de ingeniero planeador, responsable por coordinación técnica de todas sus divisiones. El sueldo era relativamente alto. La teoría lo justificaba afirmando que un planeador conseguía simplificar trabajo de cien obreros. Eficiente, también fui eficaz. 40 mil fuimos al paro.


-         "Todos deberíamos conocer que está finalizando un ciclo y que el nueve debe planificarse y desarrollarse con responsabilidad, no con pasotismo”

“Todos conocemos perfectamente que el pensionista cobra hoy si cotizó ayer.
Todos conocemos que hace años había cuatro cotizantes por pensionista.
Todos conocemos que hoy hay cotizante y medio por pensionista.
Todos conocemos que la pensión media está sobre los mil euros mes.
Todos conocemos que la aportación por cotizante no llega a esa cantidad.
Todos conocemos que todos los meses aumenta el número de pensionistas.
Todos conocemos que aumenta el número de parados y seguirá aumentando.
Todos deberíamos conocer que el mundo ha cambiado.
Todos deberíamos conocer que el pan se debe ganar con el sudor de nuestra frente.
Todos deberíamos conocer que, el de enfrente, también tiene derecho a ganarse su pan."
Del blog "ceevilladelmar".
FODERICO

-        Sin planificación no hay futuro.

Es misión del planificador de una empresa la rentabilidad de la empresa.y esa rentabilidad se consigue con mejora de producto, aumento de producción, o abaratamiento de costes
Es misión del operario realizar su trabajo lo más eficazmente posible
Es misión del propietario de la empresa que sus empleados realicen su labor en un buen ambiente de seguridad y abonar puntualmente el salario que corresponda al trabajo realizado
La misión de los gobernantes no es inaugurar faraónicas obras sin sentido, gastar lo que no se tiene o hipotecar futuro. Su misión es promulgar normas, reglamentos, y leyes justas que faciliten el desarrollo y el bienestar del pueblo
El gobernante que permite la entrada en su país, a bajo precio, de productos sobrantes en otros países, no beneficia a sus ciudadanos, está hundiendo a sus empresas
Sin empresas no hay trabajo, sin trabajo no puede haber bienestar. No precisamos nos subvencionen leche, patatas, o tomates, precisamos poder producirlas aquí
FODERICO

lunes, 3 de agosto de 2015

LÁTIGO ELECTORAL

Aflojar la cuerda es el estilo clásico del sistema partitocrático en año de elecciones. Funciona en cualquier hipótesis. Si el partido de turno gana el juego, la victoria permitirá un mayor aprieto del cuello ajeno para restaurar lo consumido en año electoral. Si pierde, saldrán felices con el bolso lleno y las arcas vacías, en clara demostración de política de tierra arrasada a la que deberá enfrentarse el partido entrante (seria demagogia decir que el pueblo fue el vencedor, pero lo dirán)

El BCE hace sonar la sinfónica banda de su imprenta. Parece capitular delante de un papel que no hace milagros, pero sabe que espejismo brillo  estimula el sediento a arrastrarse en busca de agua. Ahí reposa el milagro del santo fiduciario y también la razón para que la economía fluya en cíclicos borbotones.

A nivel nacional, si el estado da más de lo que recibe, tendrá su cuenta equilibrada por el Déficit (no olvidemos que por el método de doble partida Haber y Deber son democráticamente iguales).

 Como se paga el Déficit?
Pues recibiendo más de lo que damos. En otras palabras, debemos vender más de lo que compramos. Y aquí el negocio se hace hartamente complejo porque, entre naciones, solo se compra y vende papel con la simple promesa electrónica de ser cambiada por bienes y/o servicios reales. Habrá que destacar que es un papel muy especial cuyo origen semántico radica en el caldo “do lar” gallego y es producido con moderna tecnología americana.

Vivimos en régimen forzado por obligación de vender más y comer menos. Con hambre nos hacemos menos productivos, menos competitivo. El resultado de un aprieto de gargantas lo vemos en el caso del metro de São Paulo. El gobierno de este rico estado brasileño ha rescindido el contrato con consorcio español y aún le van cobrar la multa de R$ 23 millones prevista en el contrato.

 Mal agüero para el vecino 2016. Gane quien gane, el pueblo llano tendrá que apretar el cinturón delante de un prieta las filas, recias marciales y un caro mañana.


jueves, 30 de julio de 2015

JUEGO MATAMUERO

Me esfuerzo en entender lo que quieren decir los ilustres críticos de pena arbolada en los asientos del correo matinal. Que yo me esfuerce, no quiere decir que voy tener éxito en mis jornadas de vuelo. Soy Pipoca que estalla encima de una sartén, tengo vuelo firme y reto a la tapa que se pone para evitar que la pipoca salga del dominio del aceite que lo frita.

Me parece harto difícil hacer frente a las enormes diferencias que existen entre Luis y sus críticos opositores. Luis expresa su opinión sobre asuntos que rolan en nuestra geografía, y pauta por reforzarlas con múltiples referencias.  Los sus contumaces críticos manifiestan con vigor creciente el dolor de codos que tienen por ver contrariadas sus preferencias político-económicas.

Un crítico miembro que no colabore no puede poner en peligro la existencia de ese gran milagro que acreditamos sea ese enorme becerro hecho de papel y registra promesa del DEUDOR de materializarla en la forma de bienes y servicios.

Observemos que el ACREEDOR  no promete cosa alguna, CUMPLE!

 Los sabios de la Eurozona reforzaban la línea del ministro de hacienda alemán, en el sentido de forjar una salida temporal de Grecia para darles competitividad por el camino de la devaluación de la moneda nacional en substitución del euro. Ese era el juego de matamuero al que se enfrentaba Tsipras en plaza de toros y Luis declama como juego de cartas desveladas.

Desde la caída de Roma, el trípode del ideal europeo es sostenido por los pies de Inglaterra, Francia yAlemania, con cobertura de los países bajos fluctuando por el medio. A Inglaterra no le interesa el euro, pero está dentro de Europa y por el túnel de Calais se comunica con Francia. Dos pies sostienen un cuerpo, pero si dos cuerpos tienen que ser sostenidos por piernas distintas y tradicionalmente inconciliables, el pie que a uno acaricia, a otros suena como patada en el trasero o, lo que es peor, en el delantero entrepiernas.
Portugal, España, Italia y Grecia están en situación de pateados. Creo que es eso que quiere explicar Luis y contra eso los de la pena brava se manifiestan.

martes, 17 de septiembre de 2013

RELACIÓN CAUSAL

En todo lo que existe, siempre existe  correspondiente relación entre la existencia y la causa que produjo la existencia. Descubrir la causa acaba siendo un enorme problema, al que habrá que buscar solución. Descubierto la causa y su legítima correspondencia con la consecuencia, surge un nuevo problema, cuya solución debe ser convenientemente planteada para que no surjan consecuencias inconvenientes. Esto es, estamos delante de una espiral de existencias cuyo origen está en el culo de un agujero negro y su fin en la boca de un único tubo. Forzar nuestra inteligencia para descubrir quien originó todo este enorme embroio es lo mismo que meterse a loco para querer descubrir si fue el huevo consecuencia de la gallina o la gallina fue la causa de toda esta tortilla que, para enriquecerla, la misturamos con patacas y cebollas, le damos un bocado de vueltas para freír todo junto y, finalmente, regada la garganta con un buen vino facilitamos la secuencia de su justo destino por la más obscuro del agujero negro.

Por ejemplo, yo fui testimonio de algunos incendios en mi famosa Cee Villa del Mar. Ansioso por extrañar la novedad, vi como se quemaba el club de Cee. Era noche, yo dormía cuando desperté con gritos de fuego. Corrí a la ventana y vi reflejos de luz proyectados sobre una enorme bandera, roja amarilla, que ondeaba en el cuartel de la guardia civil. En casa no había nadie para explicarme lo que ocurría. Corrí a la calle para conocer la causa de tanta agitación y vi como desde la fuente, en la plaza de Cotón, se formaba una columna de personas pasando, unas a los otros, calderos de agua y recibiendo unas de los otros calderos vacios. Siguiendo el flujo de esta corriente, llegue a la plaza de España, donde vi enormes lenguas de fuego brotando de las ventanas del club Cee, el único club de la nobleza pobre que existía en la rica Villa. Absorto por el luminoso espectáculo, me quedé observándolo desde un cómodo diván de piedra, en la alameda, a pocos metros del hecho. Finalmente fui reconocido y llevado a casa por mis padres. Al día siguiente hablaban de la famosa relación entre causa y efecto. La causa, un pitillo; la consecuencia, un club en cenizas por el resto de mi vida en la mi Cee Villa del Mar.

En otra ocasión, caminando por los montes de la armada en un día de calor abrumador, pude observar como de la casca de un pino brotaba un regueiro de resigna. Sobre un ramo en el suelo había depositado una pelota de resigna ligeramente pastosa y, al querer recogerla, pude observar como un foco de luz se concentraba en la palma de mi mano. 

En toda relación causal del fuego existen tres elementos íntimamente asociados para que constituyan causa de la consecuencia fuego. Ellos son: fuente de calor, oxígeno y combustible. La fuente de calor estaba presente en los rayos de sol. En el aire bien oxigenado los montes son ricos. Faltaba combustible. Viendo hoy los monteas, parece mentira que en tiempos pretéritos no hubiese masa seca para ser quemada. Sí que la había, y mucha. Ocurre que los montes eran continuamente barridos para formar feixes de volumada, que eran transportados por esfuerzo personal a las nobles cortes habitadas por eméritos cochinos o, en la condición de tojos o masa de pinos podados, a las monumentales lareiras de piedra, típicas en el fogar de Pindoschan.

Hoy las tres condiciones están presentes. Íntima y firmemente asociadas, la consecuencia es ese regueiro de fuego que observamos en los montes rocosos de mi inolvidable Pindoschan.


miércoles, 1 de mayo de 2013

MILONGAS PATETICAS


Tengo un amigo, más que amigo yo diría vecino de cuarenta o más años. En cierta ocasión, cuando este país tenía 90 millones en acción para gritar vitoria a su selección, ese mi amigo era responsable por el departamento de patentes de la empresa en que ambos (él, yo y muchos otros) trabajábamos.

La profesión con registro académico de aquel joven era abogado (que por estas bandas se escribe advogado). La mía estaba registrada como proyectista (aquí, projetista) de automóviles. A mi dieron la incumbencia de proyectar la puerta trasera de un nuevo modelo de coche. Este coche seria un medio político para que el director de filial alemana obtuviera fama de buen administrador y de buen técnico y, así, merecería la presidencia de la matriz. La tarea de proyectar la puerta sobre planos de producción era relativamente simple. Bisagras y elementos de suspensión serian los tradicionales utilizados por la empresa.  Ocurre que el modelo de coche era deportivo, estilizado de modo a ofrecer la menor resistencia al viento. 

La ventana de los pasajeros en el banco trasero prácticamente se confundía con el vidrio de la puerta elevadiza trasera. Mal había espacio para estructuración de los suportes de abertura. Mismo así, adoptando las restricciones de materiales disponibles, completé el proyecto obedeciendo los parámetros establecidos.
Vi que la obra no era buena. Mi conciencia es bipolar, siendo que amboslospolos se neutralizan en el ecuador de mi existencia para dar base a mi concepto de ética y la moral que refuerza y da sustentación a mis acciones. En plazo acordado por redes PERT los planos de mi proyecto fueron enviados a la división de construcción de herramientas con el objetivo de dar forma material a mi idea y reproducirla tantas veces cuantas el mercado solicitase. Vi que la obra no siendo buena su parte mala seria descubierta por el consumidor y este demostraría su insatisfacción por un proyecto incapaz de haber visto lo que él, consumidor con sus ojos sanos, estaba viendo. Decidí denunciar las maldades (que algunos dirían flaquezas del proyecto) a mis superiores, entre los que estaban un ingeniero alemán, presidente de filial y futuro presidente de la organización mundial de la empresa alemana. Curiosamente, la restricción para uso de resortes que no fuesen los tradicionales (barra de torsión en el proyecto sobre mi responsabilidad) habían salido de los parámetros para desarrollo determinados por aquél competente ingeniero.

Inicialmente constreñido por una falla puntual en la concepción de un modelo deportivo y moderno, al presidente le sobró juego de cintura para disculparse, agradecerme y engrandecerme para, a seguir, afirmar que yo era el responsable por esa parte del proyecto y, ya que había descubierto una grave falla, a mi cabría buscar la solución y aplicarla con todas las consecuencias para mi futuro profesional.

La idea que sustituyo la barra de torsión, muelles helicoidales, muelles de torsión, etc., fue el amortiguador que hoy todos los coches utilizan para finalidad semejante. La idea podía ser objeto de patente, pero mi amigo, el abogado responsable por patentes, dormía a la sombra de los laureles ofrecidos por una carrera que, al obtener diploma, a él le parecía el fin, y  no, como generalmente ocurre, un medio que le posicionaría en la condición de un ejemplar Sísifo.


Cuando una comisión de Alemania preguntó las razones de no haber sido patentizada la idea de este vuestro humilde servidor, gallego por la gracia de dios y el fuego de mis padres, fue descubierta la inacción de un hombre muy bien pagado para obrar acción. Fue dimitido sin que supiera las razones de su dimisión. Hoy, ese hombre vive jubilado con un sueldo mínimo que necesita superar con trabajo ocasional de abogado dativo.

A ese hombre lo veo caminar todos los días acompañado de su perro. El perro de ese hombre tiene edad suficiente para haber muerto hace dos años. Pero mi amigo cuida de él como si fuera un niño. Ambos son niños con recíproco cariño. La mutua solidaridad entre ellos hace que la soledad, determinada por la viejez de ambos animales, sea más llevadera que la soledad en la que viven algunos de mis amigos emigrantes retornados a la condición de gallegos, entre los cuales yo me incluiría si no hubiera percibido los azares que acechaban en los tiempos del mal llamado bienestar ibérico.

Siendo uno de los últimos de mi generación, que por hipótesis del cálculo medio podrá durar más diez años, no más sin duda, considerando los efectos colaterales de un carcinoma prostático, un ojo invadido por la tecnología del silicona,  algunos implantes de tungsteno y alguna que otra desgracia, que por el fin del ciclo vital siempre aparece a estos mortales descendientes, como yo y mi venerado rey, de Adam y Eva.

Tanta pateticidad patente ya no me asusta. Un día de estos pasados todo mi abdomen fue retallado en 60 láminas, todas ellas arrancadas por tomografía computadorizada y expuestas en dos películas rectangulares de 14 x 17 pulgadas. Quiero decir a mis grandes amigos, al yo corporal y al yo etéreo, que lo que más me ha disgustado de este examen no fueron algunas maldades que invaden mi cuerpo; muy a lo contrario, lo que realmente llama mi atención es el relato de que mi bazo, páncreas y adrenal izquierdo están normales.

Hace cuatro años, después de una internación de cuatro días, ocasionada por dolores intensos en el páncreas, exigían mi firma para una intervención quirúrgica de urgencia. Los primeros socorros habían eliminado el dolor y yo no conseguía entender porque me mantenían internado. Negué mi aprobación y dejé de tomar los remedios que me administraban en el hospital. Desde que salí del hospital nunca volví a sentir los dolores que me llevaran a la internación. Pero las estampillas del retallado revelan a mi conciencia y razón otro problema: Desde que fui operado del carcinoma sufro dolores nocturnos en la región del vientre, exactamente entorno de la cicatriz que ha dejado la puñalada tan cariñosamente ofrecida por cirujano amigo para extracción de la próstata enemiga. Ese mal-estar nocturno al principio aparece como un incomodo que desaparece con un simple levantar. Después de cuatro horas y de haberme levantado cuatro veces, el incomodo viene en la forma de dolor. El dolor yo aplaco levantándome a cada hora para andar un poco y beber agua. Esta técnica para burlar el dolor cesa sus efectos después de tres horas. A partir de ese momento una voz me dice: levántate, camina y no vuelvas a cama antes de una hora. Para huir del dolor sigo esa orden misteriosa, y el dolor desaparece por completo. Durante todo el tiempo que vivo en pie, ese particular dolor no me ataca. Sé que existe, solamente cuando estoy acostado. Llego a pensar que en mi vientre olvidaron tijeras, algodón o algún paño  de limpieza. Para mi asombro, el relato extraído de la tomografía computadorizada certifica haber cálculo de 1,4 cm en el riñón izquierdo, algún divertículo cólico sin importancia y todo lo demás se muestran en orden para una vida feliz.


Pato grande

Bueno, hombre, bueno. Dicen que solo saldremos de la crisis con un gran pato. Un pato pequeño para mi seria un exagero grande. Si lo como entero, presumo que mis venas se hincharían como un pez bolla. No quiero imaginar lo que ocurriría a mis arterias si, dispuesto a aceptar el gran pato, lo cocino en  olla de presión y me lo zampo solito, ¡Buuumquetequerobuuum! Y me voy al vinagre con mojo de tomate rojo.
Habrá un cambio de rumbo, sin duda alguna: un final de ciclo para el loro Foderico y los viejos que deseamos morir en paz. No sería malo. ¿Por qué? porque los patos son aves como los loros y los viejos somos animales como los patos. Como dice el doctor Fritz del Barcelona’s Clinic , en todo hay un ay lloroso, componente humoral de todo  bien y mal que nos rodea.

Es por ese componente humoral que ahora vienen por las pensiones para salir de la crisis. Si mi objetivo es luchar contra la presión sanguínea que azota la corona y amenaza reventar el riego arterial que rodea el corazón, ¿qué perspectiva tengo si el brazo del gobierno oprime el pecho y sus manos largas se cierran en mi garganta para contraer el consumo de aire, pan y agua?. ¿No es con la técnica de sucesivos y rítmicos aprietos de pecho, alternados con soplo de aire en la boca,  que conseguimos resucitar  un ahogado?
Y no digan que la reforma laboral que viene para aumentar la edad de jubilación lo hace en aras de promover el  bienestar económico del viejo. Para este, después de un determinado tiempo, todo es igual, y resulta ser lo mismo derecho que traidor… ¡ignorante, sabio o chorro, generoso o estafador! Todos morimos y nadie morirá mejor, lo mismo un burro que un gran profesor. Así lo dice la canción.

Y asi canta con su pico de oro el loro Foderico la plegaria del TODOS CONOCEMOS:

“Todos conocemos perfectamente que el pensionista cobra hoy si cotizó ayer.
Todos conocemos que hace años había cuatro cotizantes por pensionista.
Todos conocemos que hoy hay cotizante y medio por pensionista.
Todos conocemos que la pensión media está sobre los mil euros mes.
Todos conocemos que la aportación por cotizante no llega a esa cantidad.
Todos conocemos que todos los meses aumenta el número de pensionistas.
Todos conocemos que aumenta el número de parados y seguirá aumentando.
Todos deberíamos conocer que el mundo ha cambiado.
Todos deberíamos conocer que el pan se debe ganar con el sudor de nuestra frente
Todos deberíamos conocer que, el de enfrente, también tiene derecho a ganarse su pan”

Mis más sinceros y cordiales afectos a mi gran amigo Loro.

sábado, 27 de abril de 2013

POBRES VIEJOS


Pobre de mí que ya voy viejo y sigo pobre aun queriendo ser rico. He trabajado muy duro desde los cinco años  o, tal vez, antes. He ingresado desde muy niño en las labores familiares. Lo hice voluntariamente desde el momento en que percibí el cansancio de mi madre en las labores diarias de buscar leña en el monte, lavar ropa de rodillas en el rio,  preparar comida en una tosca cocina de piedra, de aquellas que habían sido modernas en su particular era de piedra lascada, había sido ingeniada con una chimenea perfectamente dimensionada para la salida de humo y permitía entrada simultanea de aquel predecible chaparrón de primavera, que siempre llegaba en momento inoportuno para apagar el fuego y aumentar  la angustia de mi madre.

 Sí, trabajé mucho y con mucho placer, la vida entera.

Un día fui atacado por la fiebre de la emigración,  eran días en que esa fiebre empesteaba el pueblo entero, las aldeas y adyacencias. No había antídoto contra esa fiebre. No había suficiente oferta de trabajo para sustentar una familia numerosa. El equilibrio ecológico era sostenido por las propias limitaciones de la naturaleza; pescado abundante, berberechos a tirar, lechugas y berzas que mi madre sembrara y yo recogía para ser cocidas a fuego lento.  Un cerdo crecía aprisionado en un minúsculo cocho, parecía feliz por sentir que su tocino reforzaría el caldo de invierno de una familia en desarrollo. Y así yo fui creciendo hasta la pequeña altura que tiene mi cuerpo entero. La base, muy sólida,  fue leche, venida de la casa del camino, pan de brona, hecho con maíz molido en el molino de piedra redonda movida por agua clara en una casa obscura de la Lagarteira; de vez en cuando algunas sardinas había, alguna vez o casi nunca, un trocito de jamón, orejas y filloas y un delicioso pan de huevo, que solo mi madre sabia hacer, componían las delicias de un buen vivir.

En un país diferente, en un continente distinto, bajo el yugo de un sol tropical, yo obtuve mi primer trabajo pagado a mes con sueldo horario. Mis cuentas decían que quince minutos diarios pagaban la comida; una semana de trabajo pagaba un mes de pensión, un mes era más que suficiente para pagar ropa y calzado para un año entero. Por un extraño milagro de la inflación mi sueldo aumentaba todos los meses. Sentí que me sobraría dinero y yo no tenía vicios para gastarlo. Se me ocurrió gastar una parte de la pasta en algo que hoy llamaríamos inversión para educación. Yo necesitaba invertir bastante, pues hablar mal hablaba, escribir yo escribía como lo hacía un buen copista de la edad media y con los errores que un iniciante en la alfabetización de cualquier lengua muy bien los sabe cometer. Fueron tiempos de duras batallas en agua fría y sustos con bombas atómicas. De un lado, había mi sentimiento de volver al palacio de mi santa Junquera, del otro lado estaba la cartilla de la previdencia social, que muy bien me explicaba que con 35 años de contribución a su fondo previdenciario yo adquiriría el derecho a vivir eternamente feliz, con el premio agregado de un derecho a vivir libre del castigo que Dios había dado a Adan y Eva, y que a mí había alcanzado por un extraño legado genético y que ni el bautismo ni la primera comunión me habían librado.

El tiempo fue pasando y la jubilación me alcanzó en el momento marcado. Derecho presumido serian de diez sueldos mínimos en un momento que mi sueldo rozaba los treinta y mi edad no alcanzaba los sesenta. De permanecer todo constate mi sueldo daba para vivir como yo y mi familia vivíamos, histéricamente austeros, sin soberbia y ninguna sobra para hacer regalos. Pero había una peste que a todos azotaba, la llamaban inflación y lo que yo recibía ayer anoche bastante menos valía hoy de mañana. Entre otros probables culpados, los jubilados llevaban la culpa por los graves desmandos de la inflación. Eran momentos en que la inversión en mi conocimiento daba resultados a la empresa. Se podía dar más y mejores resultados con menos trabajo y menos dinero. Permaneciendo la demanda por bienes y servicios estable pasó a sobrar trabajadores y la demisión con alto poder de fuego masivo pasó a ocurrir en escala creciente.

Me llego el convite gracioso para mi jubilación voluntaria. Me opuse con el vigor que hace la oposición que está fuera del poder. Pero el argumento del poder que todo lo puede fue más vigoroso que el argumento de mi sana conciencia, mi rendición vino por el argumento de que por presión sindical los en condición de jubilación debían tener prioridad en la lista de demitidos, a titulo, decían, de reducción de costes por sueldos altos y mecanización del trabajo en todos los niveles de trabajo humano. Eso ocurrió allá por el fin del siglo pasado, cuando el milenio estaba demasiado viejo para continuar viviendo y un otro nuevo se aproximaba para dar cuenta del relevo.

No me causa extrañeza el hecho de que la reforma puesta en práctica por un partido con poder de absolutismo, haya venido para criar condiciones espurias para un régimen de sueldos miserables. Aunque de hecho tal fenómeno ya muestre aguijones por toda la geografía ibérica, me permito dudar de la conclusión extraída de tal premisa: no es verdad que el empleo vendrá a partir del derecho de algunos para hacer esclavos a otros. El empleo, como lo hemos conocido a partir del invento de la máquina a vapor, se ha evaporizado. Mismo el sector servicios, creado como modismo para dar escape a la gran presión desempleante, va perdiendo fuerza en escala progresiva y no es necesario ser un gran vidente para ver como la máquina va sustituyendo la masa gris.

Entre tantas debilidades de la economía moderna, su punto fuerte es aquel que nos da capacidad para inventar cosas nuevas, entiéndase no nuevas formas de trabajo y sí ocupación noble y segura para la raza humana y el medio ambiente en que nos integramos.

La solución jamás vendrá del desastre de ese desastroso pensamiento que nos hace creer que la productividad aumenta con la reducción de personas aplicadas en la producción de bienes y servicios en el seno de la gran familia nacional. Tal pensamiento se haría verdadero de mantener constante la producción y con los productores muriéndose por cualquier razón (edad, cólera, suicidio o cualquier otra endemia mortal) No es lo que ocurre en el mundo real en un espacio razonable del tiempo. Los sobrevivientes de la gran reforma destructiva del trabajo humano van exigir algo más que una arbitraria austeridad o, mismo, vanidosas manifestaciones políticas con las que les quieren hacer creer que tal austeridad es un mal necesario para una economía estable y no simplemente un eufemismo vulgar, sinónimo de miseria, enfermedad y muerte.

“La política económica actual es un inmenso error que conduce al desastre. Es urgente un cambio radical y un plan de choque inmediato” Así hace eco Luis de otro Luis, con la pluma de su loro inteligente, tan sabio como el Sancho Panza escudero de la triste figura, pero un poco menos prudente.

La idea de radical y plan de choque inmediato, a nosotros, los bicudos sin alas, pero que sabemos de las penas viejas o supimos de narradores presenciales como ellas volaban en los idos de una desastrosa guerra civil, no nos parece sabia.  De aquella no eran loros, eran penas de golondrinas y nosotros, de aquella niños, preguntábamos adonde irían tan veloces y fatigadas; veíamos como muchas extraviadas en el viento buscaban abrigo.

Hoy vivimos por el mundo, perdidos. ¡Oh, cielo santo! Los pobres viejos ya no podemos volar.

viernes, 3 de febrero de 2012

ODISEA DEL FRACASO


30 economistas se reúnen en la Toja para pensar como se puede decidir la puesta en marcha de un comedor que sea capaz de digerir ese enmarañado juguete de administradores públicos. Son más un grupo que se presenta en el escenario para sugerir un nuevo orden, capaz de alterar el orden en vigor.

Lo de oportunidad sacada del bolso de la crisis huele a oportunismo de arrancar provecho de un estado que fue comiendo todo que podía y, ahora, molestado por hediondos olores, desea dar destino a sus heces. Poco se puede hacer en el destino de los residuos, a no ser darles algún valor ofreciéndolo a la industria de reciclaje. Veamos la esencia del discurso que discurre en bajo intestino por el interior del tripeo: fusionar los municipios y eliminar las diputaciones.

La conducta de estas dos organizaciones está regulada por comportamiento de padrones estables, perfectamente adaptados (sin remedio que les diera palo) a la incomprensible  sumisión de las personas que orbitan en el entorno. Es una conducta que ya fue objeto de muchos estudios en el campo de la psicología, sociología y otros muchos logos del conocimiento humano. Dígase, en defensa del particular grupo de los 30, que todas esas artes del dominio personal también forman parte de la estructura que forma el conocimiento económico.

Nada es eterno, ya lo ha dicho nuestro presidente. En el equilibrio dinámico todo es reversible porque reacciones opuestas también saben soplar la misma gaita. Pretendemos con esto alterar el metabolismo histórico transformando lo que parece inactivo en substancia activa. No obstante, me parece prudente proceder al análisis detallado de toda y cualquier propuesta que venga integrar un programa de acción  que obligue a todos, menos los gobernantes, a caminar entre los escollos de esa imprevisible ruta metabólica.

Nuestro sistema de gobierno, aparentemente abierto, ha surgido de un sistema tradicionalmente cerrado. Todos los mecanismos de autorregulación están ajustados,  por sus efectos inhibidores de la homeostática reguladora que todo los hace parecer estable en el correr del tiempo, a la dependencia de un modelo monolítico y reaccionario.

La ilusión de un intervencionismo gubernamental en la vida particular de las personas pierde fuerza cuando el individuo observa que su energía personal desvanece en el despilfarro colectivo. En nuestro pensamiento surge un deseo latente de transformarlo todo para ver si del remeneo surge alguna luz que nos devuelva la fe que el niño tiene por encontrar un mundo mejor.

Uno solo no somos nadie; dos somos pocos: tres tal vez seamos suficientes para resolver los problemas que cada uno tiene. Si el tercero me engaña no me deja duda en saber que también engaña al segundo. Con dos pies el equilibrio es inseguro y el tercero explorador acaba cayendo de narices para replantarnos todos de nuevo.

Hay un exceso de gobiernos y un exceso todavía más irritante de gente gobernando eses gobiernos. En la odisea del fracaso, uno en su aislacionismo numérico se ve obligado a trabajar para un colectivo que parece trabajar únicamente para tirarnos dinero y, lo que me parece infinitamente más absurdo, algunos dentro de ese colectivo ora et labora para arrancarnos el derecho natural de vivir y trabajar por el mérito de nuestro sudor.

viernes, 27 de enero de 2012

DOSIS MORTAL


Una ligerísima contracción del músculo pib parece ser suficiente para una grave tensión en la masa gris del tejido laboral. Como licencia poética, la contracción  es reacción de la propia acción. Lo paradoxal es verificar como una específica acción aplicada en dosis homeopáticas provoca respuestas tan diferentes en organismos tan semejantes e interdependientes. Dada una contracción cualquiera no sería prudente subir al campanario para badalar las campanas y cundir alarme de infarto, el cual puede ocurrir no por la contracción en sí, pero sí por el pánico de la onda que se alastra por el músculo menos protegido.

Sabemos que la contracción muscular proviene de enlaces ricos de energía que se desintegran en otros tipos energéticos todavía más ricos. De esta forma, para hablar de la contracción, necesario se hace saber de que tipo de contracción estamos hablando. Por ejemplo, cuando el centro emite señal capaz de provocar tensión para vencer cualquier resistencia, el resistor se encoje   en pequeños círculos, concentrando toda su energía para dar eficaz respuesta al tensor. Concentrado en su pequeñez, la masa se hace solidaria y su moral vuelve a crecer en nuevo estado de resistencia, muy capaz de ultrapasar la naturaleza excéntrica del esfuerzo tensor, y no parará en su expansión hasta que la fuerza de la gravedad en que orbita le haga saber que es mejor volver al estado natural de los movimientos rítmicos del corazón.

Crecer en ritmo de reducción es un crecimiento que ocurre en intervalo de tiempo mayor que el intervalo de referencia. Una reducción de dos por cien en el presente año, puesto sobre un modelo lineal matemático capaz de predecir el futuro, nos haría pensar que de aquí a diez años estaremos comiendo 2 % menos que hoy. -  ¡Formidable! - exclamarán los estrategas de la obesidad. - ¡Maldición! – es la primera palabra que adviene al cerebro de la acumulación capitalista.

Quien puede más, habla menos y actúa mejor. Aparece más tensión en el sistema. Aplicado en pequeñas dosis en los momentos en el que el cuerpo va perdiendo elasticidad, el sistema enrojece porfiado   en un propósito, que juzga pertinaz en la intención pero es muy flaco en los resultados, hasta que finalmente, ultrapasada la resistencia a la fatiga, adviene la ruptura.

En España no se puede hablar de austeridad, cuando en su demografía observamos el caótico despilfarro de más de 22% en su capacidad productiva. Mejor sería hablar de la tensión provocada por la desfachatez acumulativa del capital, con su veneno financiero de resultado conocido por su aplicado interés en pequeñas dosis homeopáticas.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

A FAVOR


Perdona, amigo Pousa, esta mi rara inclinación a lo políticamente incorrecto. Preservo, no obstante, vocación de origen druida para manifestarme siempre a favor de cualquier idea que por cualquier razón, atribuida a minoría o a mayoría,  se oponga al flujo normal de una corriente, ya sea por inducción continuada o sea por radicales desvíos de la alternancia planeada.

Soy todo lo opuesto del español clásico, de quien se afirma que su característica esencial es el estar siempre en contra. Si hay gobierno, dicen,  está en contra. Sin no lo hay, está en contra. Vive para estar siempre en contra. Yo, ya lo ves, aún siendo español estoy siempre a favor. Por la gran virtud de estar a favor, los que están contra ya van diciendo que yo vivo del aire, que soy tropicalista bananero, emigrante huido, retornado sin juicio, re emigrado sin calor, patatero sin descanso, panadero de la masa abatida. Y todos tienen razón, porque todos saben que yo soy a favor y no me asusta el viento cuando llega del lado contrario para soplar de frente la cara que está a su proa.

Expuesto lo dicho, lo que ahora digo es sincero, diciendo lo que quiero entiéndase que estoy a favor de lo que digo. Las agencias de calificación no mienten porque saben que el español los vigila. El español, sabiendo-se buen vigilante, dirá lo que todo vigilante piensa, “estoy de ojo en ti”;  lo que visto por ojos de su equivalente semáforo el mensaje indica estar contra el rojo cuando el verde toca, y viceversa en el caso normal de su contrario efecto.

El gasto público debe ser contenido dentro del límite de sus posibilidades. El gasto que supere la posibilidad no debe existir, y punto. Lo que no existe, porque no puede existir, nadie conseguirá  recortar aunque le sobren tijeras e intenciones para el intento. El Estado - créame, estoy plenamente de acuerdo con la idea de quien a la suya promueve  discordia - no es motor de crecimiento alguno. Por metáfora, el gobierno es foguista que alimenta el tren de crecimiento quemando leña que retira de los vagones. Nada más, nada menos. En el tren democrático, el cambio de foguista renueva el esfuerzo y a cada nuevo esfuerzo corresponde aceleración del ritmo, en cualquier sentido y con intensidad ignorada.

Sí, he leído por lenguas internacionales lo que el señor Fitch ha dicho al señor Rajoy. Y no consta que en régimen de libertad dichosa lo que ha dicho sea arrogancia de vaca que da leche merengada. Fitch muge a su bel placer para rendir cuentas a los intereses particulares de los que dominan el mercado popular, el foco de su atención no es el ciudadano nacional de Mariano. Por el reverso de la cantilena que hoy cuenta tocar, el cuento de Rajoy será desarrollado en el campo de las cuentas que por orden de transparencia será obligado a rendir al consejo europeo. No nos amotinemos, que si alguna cuenta no sale bien  será porque mal saldrá. Esto es posible como probado lo tengo que siendo muy a favor uno puede mostrarse radicalmente contra.

martes, 15 de noviembre de 2011

QUIZÁS


Este es un tema capital que yo deseo adelantar a crédito de mi domingo económico. No es temprano para hacerlo, quizás se haga un poco tarde después de la paliza que me llevé por presenciarme a la fuerza del cambio en el acto de Santander.

Todas la previsiones de tan festivo discurso me hacen pensar que andamos a lombo de los huesos de alguna pareja de buey y vaca muy flacas y no hacemos  otra cosa que pensar en lo que ella, en su sordo caminar, me dice. Alemania crece a una tasa del 0,5 por ciento; Francia camina un poco más despacio (0,4) y la mula nuestra se mantiene parada a espera de lo que se decida en el futuro próximo domingo. Mas, ¡que ilusión infantil por el crecimiento! Los que tenemos capacidad para escribir tanta chirigota hemos dejado de crecer hace muchos años, en mi particular caso ya van casi 60 años.

Con un crecimiento PIB acelerado hemos andado para atrás durante muchos años. Bajo el ruedo popular había, en números redondos, dos millones de desempleados, para mejorar la tasa de desempleo salimos al mundo y pedimos soldados para nuestras fuerzas, algunas armadas, como las que se fueron al perejil, y otras ensombrecidas por manchas de un alquitranado prestigio. Era necesario un cambio de marcha, y el cambio se hizo. Muchos soldados de las fuerzas sociales se fueron al garete debido al pinchazo de la bolla hormiguera.

Después llegaron ondas ensordecedoras del lejano occidente. Avisaban que el crédito sería contenido en su creencia de originar riqueza. El desempleo creció incontinente para sumar más tres millones de parados al contingente de los dos millones del gobierno pasado. Y era verdad,  el crédito servía para cubrir las vergüenzas de ayer, sin mucha preocupación por el ahorro de taparrabos capaces de ocultarlas a los ojos de hoy. Y los ojos, por la sagrada ley de la sabiduría creacional, fueron programados para ver, y la visión fue política factible de un programa austero.

En efecto, somos la zona al norte de Portugal con mayor grado de envejecimiento. Quizá seamos superados por los viejos Trasmontanos,  pero eso no viene a cuento. El cuento es que los viejos comemos menos y esto afecta a la demanda, obligando a un mayor esfuerzo exportador. Y ese esfuerzo irá a cuenta del viejo, evidentemente, pues es sabido que ya nadie quiere ofrecer trabajo al joven.

Nuestra clientela de la eurozona ya no demanda nuestro principal producto, el emigrante. Bastante gasto ellos tienen en pagar los retornados jubilados. Ya sabemos, por cuestión de fruta madura, que ella cae o pudre, generalmente al primer acto le sigue el segundo. Y he aquí la respuesta a la gran inquisición por el futuro de nuestra economía. No se elimina el viejo por procesos de autofagia. Decididamente no sabemos bien y olemos peor, pero por un programa factible del tiempo vamos siendo consumidos y, maduros, algunos más otros menos, vamos cayendo dentro de las trincheras habitadas por el gusano comilón.

No nos desanimemos que nunca es tarde. El nunca es algo presente cuya memoria puede ser recuperada. Por ejemplo, la mía me recuerda cierta envidia (entiéndase de la buena) que yo tuve allá por la segunda mitad de los años sesenta, cuando compañeros de trabajo, alemanes y japoneses, recibían cartas de sus países dándoles a saber que la nación sabia de su existencia y el Estado se prestaba a ayudarlos en lo que fuera. ¡Luego Alemania y Japón que eran dos países totalmente destruidos por la guerra!

España nunca supo rentabilizar el potencial de relaciones institucionales que contiene el mapa de centros gallegos  repartidos por el mundo. Eso yo lo registré en mi experiencia del año 1961. El centro democrático, o Casa de Galicia, con un enorme painel Guernica en el salón de entrada, era considerado ingrato a los designios de Franco. Mi participación en el centro era formar parte del coro democrático con músicas gallegas en su repertorio. Ese centro desapareció con el adviento de la revolución militar del año 1964. Jamás supe de alguna sustitución por centro equivalente. Sé alguna cosa de la casa de Santos, pero poca cosa más. Se lo bastante  de una casa de España, cerca de mi casa, para confirmar políticas de enchufismo y desvío de ahorros destinados a conservarlos; aunque legalmente registrado jamás yo fui llamado a participar de cualquier decisión del centro.  Y con la modestia que por mis pies salpico puedo decir que formalmente yo tenía y tengo registro oficial de buena y solvente cultura.

Quizá sea tarde. Y de hecho siempre es tarde para todos aquellos que desean dormir en brisa fresca a la sombra de laureles. Es un problema del sedentarismo. La trashumancia tiene otros problemas. Y son problemas que no debían extrañar el pensamiento de los residentes presentes, pues es conocido como muchos se interesan en tener conocimiento de su origen celta, otros, de la cuna fenicia, de la cuna romana y judía, de los bárbaros suevos y godos y ya va siendo hora de reconstituir nuestra ascendencia mora. Por lo que en mi pesar cabe, a mi descendencia la ilusiona la idea de ver como es Galicia, como es España, como piensan mis hermanos, como viven sus primos. Yo tengo la llave de esta ilusión y la guardo en el baúl de mis recuerdos, quizás a espera de la resurrección de mejores momentos en el otro paraíso.