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miércoles, 30 de mayo de 2012

CHOVENDO NO MOLLADO



Mi muy amado señor. Hoy he tenido oportunidad de conocer su gran sabiduría en el tema de las lenguas mayoritarias. Sí, porque dos cientos millones de almas unificadas por una lengua común constituyen, sin el menor asomo de duda, masa suficientemente volumosa  como para dar ciencia de sus universales afirmaciones.


El gallego tiene una enorme utilidad, si sabes gallego puedes comunicarte con todo ese enorme mundo lusófono y, por tal mérito, podemos extraer los beneficios que a mí aportan el genio de esos dos maestros del arte cênico brasileño, los inmemoriales y saudosos Chico Anisio y Paulo Gracindo, ambos responsables por inundar mi vida y la de mi familia con el sonriso abierto de alegría, contagiados por su magistral humor durante medio siglo.

Yo soy gallego, de la punta opuesta al lugar que usted ha nacido. Las ondas de radio Oporto inundaban la azotea de la casa de mis padres, donde yo disponía de una habitación de cara al mar, y las ondas rozaban mis narices con aquel típico sabor de la lengua portuguesa. Yo creía entender el portugués y, de hecho, pasé a comprar y leer Seleções do Reader’s Digest. Supe que no sabía portugués cuando en Lisboa yo y un vecino emigrante fuimos visitar una portuguesa con la cual mi amigo se carteaba al punto de considerarla novia. Allí supe que la portuguesa carteaba en portugués, y mi amigo gallego lo hacía en español (había estudiado para cura). El encuentro fue un desastre porque hablando en gallego ella no conseguía entendernos. La amabilidad de aquella doncella y el cariño de su atención fueron suficientes para guardar un hermoso recuerdo de aquel encuentro y también para saber que para hablar una lengua hay que vivirla, y yo había vivido el gallego y el español. El portugués pasé a vivirlo después de aquel día, cuando el capricho de la vida  me empurraba a camino de Vera Cruz embarcado junto con un grupo de portugueses que emigraban desde Lisboa.

Señor, parece políticamente correcto decir en Galicia que el gallego es una lengua universal. No contamos ninguna mentira en tal afirmación, puesto que hay gallegos en todos los lugares del mundo. Pero, señor, no pasamos de tres millones los gallegos que dominamos fonéticamente  nuestra ancestral y preciosa lengua.  Ya, en el orden gramatical, siguiendo la gramática, que en mi juventud no existía y me atrevo a decir que ni siquiera en la suya esas normas habían, que una hora se aproximan de la normativa portuguesa y otras de la española, y, por consecuencia, usted desconoce los meandros de la rigidez con que quieren imponerla.

Señor, esto no es un consejo, es una constatación de este vuestro patricio, paisano de todos los españoles nacidos en el mundo que heredamos de Noe. La lengua de todos los gallegos es el gallego y la forma que nos impone  la gramática para que nos comuniquemos con el resto del mundo es la norma española, que acá muy bien la entiende el argentino para escribir “que ya llueve en la llanura”, mismo hablando que “xa xueve en la xanura”.

lunes, 28 de mayo de 2012

LUME AO FOGO



Hay que endurecerse, pero sin jamás perder la cordura, mi buen amado señor.

Volvemos a los tiempos de vaite lavar porcona, vaite lavar, se no che chega o rio tirache ao mar.

Darle la comida y hacer la cama a un paciente no es sanidad. Es evidente que no, ilustre vidente. Sanidad, ya lo explica la RAE, es cualidad de sano, o dicho de otro modo, sanidad es un conjunto de servicios gubernativos ordenados para preservar la salud de los habitantes de la nación, de una provincia o de un municipio. Si un paciente no llega al hospital en perfecta condición de sano, habrá que cobrarle el monto de un servicio hotelero equivalente a un hotel de tres estrellas y, en su caso, señor, lo que cobra un hotel de lujo.

 La RAE no habla para nada de la sanidad de una comunidad o xunta de comuneros, luego,  nadie en esta punta de la península ibérica debía atribuirle a usted cualquier responsabilidad pos su retórica insana. Hombre, claro, también es verdad que le deberían recortar el sueldo en la misma proporción o tamaño de las asnadas que en el ejercicio de su noble cargo vuestra señoría insiste en practicar.

No consigo entender, mi señor, todos aquellos plumeros que le reprochan sin la mínima reflexión en el contenido de sus reproches. Veamos: transporte no es sanidad y además constituye un serio riesgo para el paciente que puede caerse de la maca cuando lo llevan al quirófano y del quirófano a la habitación en la que presumidamente debía haber una cama de faquir, con puntitas bien afiladas para economizar en el lavado de la ropa que usted no quiere pagar. Por cuenta del riesgo habrá que facturar una tasa de seguridad. Esa seguridad seria elevada por cuenta del riesgo que corre la vida de un paciente con trasplante de corazón que se arrime, por necesidad de rateo de los costes de higienización de las puntas, a la cama de otro paciente, contaminado, digamos, con la gripe aviaria. No se enteran esos plumeros intransigentes que la economía obtenida  en el saldo entre ingresos y gastos acabaría por reducir incertidumbre de la vitalidad del paciente, y sin pacientes, ya que la vida nada vale y sin necesidad de un manos arriba, sobraría más dinero para aplicarlo en la bolsa.

Señor mío, ¿quien en el estado de las juntas consigue gastar sin crédito? Hombre, si tiene dinero, ningún loco deja de ofrecerle crédito. Si no tiene dinero ni pajolera posibilidad de obtenerlo en el tiempo que el acreedor le imponga el pagamento del bien o servicio que quiera venderle, lo más justo, por mérito y derecho, seria penalizar el acreedor por el crimen de inducción a una compra que usted quiere tipificar como delito. Perdone-me,  mi muy estimado jefe, esta mi gran osadía de querer decir ao crego cómo se reza un pai noso en galego, pero en asuntos de consejos uno no debe quitar ni poner más de lo que hay. Así, será mejor dejar las cosas como hasta ahora fueron y evitar de botar lume ao fogo, pois as lareiras teñen boca grande e queiman-no todo.

lunes, 21 de mayo de 2012

FILIGRANA PRESUPUESTARIA



Señor y mi muy querido presidente, no el uno, que también, y sí el otro, todavía mucho más uno que el otro, a quien, todos que cosquillamos en esta dura superficie de cuero seco, arrancado del miura bravo, sometemos nuestra voluntad para grandeza de la patria y miseria del patri-óptico, ciego por el rubor que va causando la desvairada aplicación de medidas, al diestro y al siniestro, sin cualquier razón que merezca otro aplauso que el claque paliatorio de sus inveterados discípulos.

Sobre el vaivén del rio Chicago el mundo ofreció a usted la gran oportunidad de conseguir préstamos del fondo solidario europeo por el valor de su reposición futura, con niveles de usura prácticamente cero. Vanidosamente, usted los recusa simplemente por el hecho de que el propositor  es opositor a sus creencias anti-maquiavélicas, del no contundente a la división de responsabilidades compartidas en este quiere ajo de mundo globalizado, al coste de la desmoralización  de todos los paisanos de las comunidades maquiavelizadas.

Nos hace concluir que solo usted, reverberado por el eco rocoso de su partido, entiende del arte de la economía de un país y que todo lo hace por el bien de la patria, mismo que ese bien signifique la desolación de  todos los patricios habitantes.

Cree usted que el G8 ha perdido su tiempo con la lectura del crecimiento x austeridad que se juega en nuestra adorada nación. En su conciencia usted lo tiene bien claro y perfectamente definido: El crecimiento se obtiene con la reforma de las estructuras y no gastando lo que no se tiene.  Eso no se corresponde con la realidad del mundo de la ilusión financiera.  Es la ilusión del deber lo que da fuerza al sistema capitalista para continuar creciendo. De hecho, en la práctica, usted, mi ilustre comandante, hace justicia al sistema que busca capitalizarse por el uso y abuso de las ofertas de primas sin riesgo, divinas para gloria del banquero a quien debemos conducir con el carisma de quien conduce el palio sagrado en el día de corpus.
Mi consejo, en calidad de asesor político social, es que usted abandone ese tiránico empeño por hacer de su voluntad la única voluntad de Iberia, cuando todos los ibéricos caminamos en dirección al abismo, en el mismo abismo en cuyo borde  ya acampan más de cinco millones de parados, todos acompañados de sus respectivas y desamparadas familias.

Trueque usted, señor, las primas de riesgo que vende con sacrificio de la vida real a los incorporadores del iluso dinero por las ayudas que le ofrece el presidente francés. Si usted dice que no se puede gastar lo que no se tiene ¿por qué se empeña por pagar más de cinco por ciento al año en la cuenta del ahorro ajeno? En este ritmo, señor, la deuda se hará una burbuja incapaz de sostenerse en el aire y acabará reventando tarde o temprano de tanto chupar el aire que se aloja en el pulmón de los pobres y desfallecidos ibéricos. Explotará nuestra querida patria para regocijo de los exploradores, quienes no verán cualquier inconveniente en subastar el suelo y todo que sobre su cubierta respira a escucha de una filigrana orzamentaria.

domingo, 13 de febrero de 2011

AUTORIDAD AUSTERA

Después de una calorosa siesta al columpio de una red indígena, bajo el sol tórrido de capricornio, no puedo evitar la tentación de sumergirme en una ducha de agua fría para ver si la temperatura se me baja un poco.

Se me bajó hasta un nivel que puedo clasificar como placerosamente agradable. Sensación buena  para aprovechar el momento dando cabo de las noticias que desde la patria querida vienen a mis ojos para clavarse en mi alma.

Dicen que radicaliza más quien peor lo hace. Es de suponer, por este dicho, que Rajoy, al radicalizar su discurso contra Zapatero, predica en contra si mismo al probar de público que hace lo que dice que el otro ha hecho. Esto es, radicaliza la patata directo desde el horno sin necesidad de sementar el tubérculo.

Austeridad, austeridad, austeridad a todo momento; austeridad por la boca de Rajoy, austeridad por la boca de Feijoo. Austeridad a cualquier coste. Al coste de la rincha, al coste de la revancha, al coste de la fusión, evaporización y condensación. Al coste de cualquier cosa desde que la austeridad  se haga tan pesada que nadie más quiera que ella aparezca en el escenario de tanta frugalidad.

Señor y venerado príncipe de Ourense, que manía lleva usted de querer arrastrar los gallegos al campo de la pelea que usted y Rajoy quieren tabular con José Luis. Si Zapatero fuera Almanzor a esta altura  ya estaría en Santiago poniendo sobre sus hombros  todo el campanario de la catedral y de puntitas hacer que usted lo llevara  de vuelta cara la mezquita de Córdoba.

Díganme, ¿como usted puede pedir que Zapatero venga a Galicia si a todo momento alfineta su imagen y reza como un vudú excomulgado para que su señor se ahogue en un vaso de leche antes de alcanzar la protección de Santiago? Usted nunca ha estado en Lires y eso no dice nada del respecto que usted pueda, o no, tener por los líricos.

No quiera convencer los gallegos con un discurso que transfigura la insolvencia de una caja de cultura y la fusiona en banco insolvente por naturaleza de su propia ley. ¿Que culpa tiene Zapatero de los parches que usted ha puesto en la ley de cajas? Si usted no arranca la tachuela, ella se clavará en el pie; si la arranca, la bolla se deshincha y por esa piel delgada tal vez se haga transparente lo que se quiere ocultar con tanta austeridad.

De momento y para probar que continúo su fiel consejero, le doy razón por el hecho de que toda  lluvia que cae en mi bisbarra y las tormentas que azotan los cabos de la costa de la muerte son hechizos del señor Zapatero contra los alcaldes del pp; lo hace  para demonstrar transparencia de la autoridad reinante en los partidos locales.

SILABANDO CONSEJO

Es una foto típica de la pureza de un gran amor. Amor por Galicia, sin duda. De  los 315 candidatos para las elecciones municipales del 22 M, restándole 30 % de granos de arena, se quedarían en 220 en vez de los miles  sumados  por las listas. Y sobraría un gran hueco para gastar 100 % de lo mucho que saldrán de las arcas para caer en sus manos.

En España ya no caben tantos gastos para tanta desgobernanza. Galicia desea dar el ejemplo evitando el doble gasto por tener dos presidentes gobernando los españoles de Galicia, Zapatero y Feijóo. Zapatero gobierna el todo español. Feijoo gobierna una pequeña parte de ese todo, luego quien sobra es Feijoo, puesto que gobierna una pequeña parte del todo ya gobernado por Zapatero.

En una parte de la geografía peninsular, en momentos de crisis económica, ética y moral, como la que estamos pasando, es inconcebible que Galicia escoja tantos presidentes para presidir la economía, moral y ética de cada un gallego. Son demás. Y todo que es demás ahoga. Y quien lo dude que ponga su cabeza 4 minutos debajo del agua. Algunos pueden resistir, pero saldrán convictos de que 4 minutos en poca agua serán suficientes para ver como lo pasan mal.

Un presidente comunitario non pode pelexar contra o seu presidente nacional. Y no pelearán (por aquello de que si uno no quiere dos non brigan) si uno de los dos presidentes (el más débil) pensara en el interés general de todos los parroquianos del país de la ibérica nación autónoma. Defendamos, pues, un  proyecto único con candidatos que defiendan, para ahorro de todos los gallegos, la renuncia colectiva de todos los presidentes que se interpongan entre el poder del presidente local (alcalde) y el poder del presidente nacional (canciller o primer ministro del reino).

Con este roteiro y un pesado partido ultrapasado por su creencia de que el ecuador es un divisor de mares y por encima de la línea predomina el frescor de una caca renovada en el marzo del ido y mal vivido 2009, no llegaremos a puerto alguno.

Y sin puerto seguro, nuestras galeras sufrirán el cerco  del pirata que, con su velero bergantín, aquel que vuela sin cortar, se llevará toda fundición albergada en la caja, que si antes era difícil porque eran dos, ahora, siendo una ovejuna, se verá sometida a metralla por los cuatro costados. No lo digo yo, lo dice el capitán Feijoo, quien atribuye a su presidente José Luis Rodriguez Zapatero  el gran peligro de la política asistencialista.

Pedaleando con el pensamiento de Cospedal, la tónica de nuestros guerreros  es mirar de ojo fijo al espejo de su rival. Un leve giro del espejo, haciendo coincidir el ángulo entre la línea del abismo y el sol con su simétrico ángulo  entre el abismo y el espejo adversario, el resultado será el mismo ya registrado por la orden de un paso al frente delante del abismo.

Como en cosas del amor el consejo no tiene cobijo, pido permiso para no tirar conclusión del escrito que hoy silabo por el amor que yo tengo a mis dos presidentes, el español y el gallego.

 .

lunes, 31 de enero de 2011

EL ABORTO

Mi muy señor mío, perdóneme por haber llegado tarde al mitin. Usted se funde hablando sin mi bendición. Debía haberme consultado antes y yo le informaría que una moneda tiene tres caras, dos planas y una que rueda. La que rueda no cuenta, aunque lo consensue todos sus agentes.

Leyendo una de las caras planas, veo que me hace la siguiente pregunta: si hoy las cajas no son solventes ¿porque habrían de serlo ayer? Muchas razones palpitan en la boca de los gallegos. Ha habido mucha improvisación en todo el lero-lero de la fusión. Para una fusión que daría origen a un banco gallego con nombre de caja sería necesario mejor ordenamiento de los planos y una cultura menos propensa al embroio corporativo. Es eso lo que ahora pasa: frente a la improvisación, el rigor del Banco de España como entidad normativa: frente a la frivolidad insulsa de un mal ajuste, la futilidad tras de una unión inconsecuente se hace necesaria.

Cada una por sí y las dos por separado, ambas cajas tenían crédito del pueblo gallego. Unidas no son mejores. Son otra cosa. Y cada cosa en su debido lugar. Un solvente mezclado con la gasolina produce una tercera substancia, homogénea, pero en muchas circunstancias la nueva cosa puede ser fatalmente prejudicial al buen funcionamiento de un motor regulado para determinada octanaje.

A todo momento yo veo que usted no confía en mi taco. Manda preguntar a Madrid si quiere salvar su caja. ¿Que piensa usted que ellos van responder si la caja no es del gobierno de Madrid?. La caja es gallega y está regulada por una ley suya, que es gallega y dice que los gallegos son los dueños de la caja. Y la caja podrá actuar a la moda gallega y por aquí la gaita suena como peta el buen gaitero. Eso sí, siempre con transparencia de resultados y buena aplicación de los beneficios.

No hable usted del FROB a los gallegos, pues todos ya sabemos que el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria ha nacido para hacer deudas hasta 90 mil millones partiendo de una dotación inicial de  9 mil millones de euros. Si insiste en tomar dinero del FROB, nosotros, sus vecinos gallegos, vamos pensar que la nueva caja cojea por falta de dinero.

Sabemos que usted ha jurado cumplir todas las leyes. Lo hizo por un consejo mío. Pero valla a modiño para que lo jurado no se transforme en perjurio, pues en el futuro, si quiere dinero nuevo, tendrá que vender la caja solvente de azul y hacerla privada, pintada de oro y con nombre de banco, puesto que el nombre de caja está reservado para finalidades sociales.

Mi consejo: no levante más las manos para hacerse el asaltado. Lea los documentos, los suyos y el de los otros, y verá como por las letras que en ellos pusieron no hay conciliación posible. 

Otra cosa será si usted sube al palco y ordena nueva ley abortando la anterior.

viernes, 21 de enero de 2011

EGOTISMO

El egotismo nace como consecuencia de algún motivo capaz de centrifugar nuestra emociones de cara a aumentar y mantener una opinión extremamente favorable de nosotros mismos. Por el egotismo nos posicionamos en el centro de un mundo sin cualquier interés para los que nos rodean. Es un concepto estrictamente asociado al narcisismo y a una tendencia incontrolable de hablar y escribir abundante y arrogantemente de uno mismo. El egotismo puede sobrevivir a la poca importancia que uno pueda darse a sí mismo y se distingue por el hecho de que el egotista se describe con valores muy por encima de lo que otros puedan atribuirle. El egotista generalmente explora el altruismo, la irracionalidad y la ignorancia de sus semejantes. Utiliza, cuando puede, algún tipo de fuerza coercitiva y explora el fraude con toda tranquilidad.


Mi muy señor mío y amantísimo gobernador: aprueba usted la tesis coercitiva para obligar las autonomías a que se ajusten a un techo presupuestario como fuente de renta dialéctica para discutir ad infinitum posibles duplicidades entre las distintas administraciones de esta maravillosa isla utópica, con rabo preso a Europa, que suelen reconocerla por el nombre de Spain.

Señor, un Consello de Contas  parroquial sólo sirve para encubrir las malas cuentas parroquiales y, simultáneamente, convencer los aldeanos de que todo aquello, que por orden de dios fue bien pago, buen uso ha tenido, sin mas garantía que la palabra del ángel Lucifer, a quien se atribuyen los gastos. Un Consejo de Cuentas nacional estaría exento (sino mucho, por lo menos un poco más) de las influencias políticas, administrativas, económicas y judiciales del santo parroquial.

Señor, el carámbano no le sale de la lengua, y esto es malo, puesto que en el invierno, un frió prolongado causa gripe. Y de la gripe al catarro en poco tiempo se hinchan los pulmones y, de repente, transmiten a todo el cuerpo aquella insidiosa fiebre  que se producía antaño.

Señor, mi consejo en esta crónica anacrónica es que vista una gruesa bufanda que resguarde la boca.

sábado, 2 de octubre de 2010

Y YO RECUSO

Recuso la insensibilidad política administrativa del gobernador de Galicia en relación al presidente de todas las comunidades del reino de España. Los problemas que vive España en el desconcierto financiero que asola como un virus aviar todos los países del primer mundo, capitalizado por enormes e impagables deudas a no se sabe quien y de que lugar, exige economía en el tiempo y en el dinero para concentrar esfuerzos aunados por la necesidad de solventar la gran crisis que asola todos los españoles de cualquier clase, partido o religión.
Recuso la actitud groseramente insumisa del gobernador, en relación al puesto simbólico de autoridad nacional, para someterse a la autoridad de otra nación con sede en una pequeña región de Roma. Como autoridades equivalentes de las políticas nacionales, el señor Zapatero y el señor Bieito harán jus publicum al protocolo diplomático en el encuentro de Barcelona. Lo de año santo y sensibilidad jacobea es cosa para creyentes puros, y estos, mi buen amigo y respetable gobernador, desean la sinceridad de sentimientos  que transbordan desde la fe cristiana. Y no quiera usted mezclarla con la agresividad que, por empeño político y económico, es capaz de separar los dos hermanos nacidos del vientre de Eva. Cada cosa en su lugar y sin confusión, para que continúe santo el lugar que siempre lo fue y consiga hacer santos a todos que lo visitan, incluyendo ambos, usted y el papa.

domingo, 19 de septiembre de 2010

NO BOSQUE DA LOUCURA

Mi muy amado y misionado jefe de mi gran republica autonómica de la comunera burguesía del comunismo capitalino: quiero entenderlo, pero no puedo, porque me falla la ilusión de comprenderlo cuando, creyendo en todo que me ilusiona, la razón traiciona todo lo básico que  en mí emociona. En el cabalístico séptimo decenio de mi gloriosa vida, imitando la expresión de mi amado jefe, ya puedo decir que yo estoy mejor que mi otro yo, pero yo no voy bien porque a ese yo le gusta decir las cosas por su nombre, y, para decir la verdad, ninguno de los dos tiene nombre de hombre, aunque muy macho haya sido en los corrales de esta vida animal.
Van corridos tres años desde los primeros indicios de quiebra financiera. En tres años Franco ganó una guerra y mitad de España perdió la vida. En menos de cuatro, Moscú seria destruida y Berlín aniquilada. Afganistán fue tomado en menos tiempo y la cultura milenaria de Irak fue hurtada en cuestión de meses. Esto que digo, señor, es para decirle que va usted lento en la crónica que describe la ascensión y caída del Reich adinerado del sagrado reino de Breogan. Un agujero de mil millones en el presupuesto  es un rombo capaz de afondar la barca que condujo Mil a la conquista de la irlanda isla. Y sin barca, ya lo sabe usted, el capitán pierde el fuero de gran marinero y, sin fuero, no habrá remero que le siga.  Sus asesores le aconsejan aplicación de menos inversiones. Nadie le exige un recorte radical de los sueldos, prefieren instruirlo en técnicas de rija con la comunidad central, la España a quien usted se refiere, o la otra Galicia que, por ser celtibera, también fue tierra de Breogan  y, por tan sincera razón, Rajoy la quiere gobernar pidiendo que todos sigan la corriente.
 -¡Que no, que no!
- ¡Ay! ¿Por qué?
-Porque os antergos recordan o son das heroicas batallas e o sangue roxo dos caidos cobren os verdeoios dos espirtus estelares e os lobos ouveian como fios da gadaña a sesgar o lamento na lonxura do recordo. Porque o teu trono recórtase na neboa nocturna e as bagoas mollan as meixelas dos que navegan na tortura laberíntica do bosque da emigración.

sábado, 1 de mayo de 2010

TARJETA-DOLOR

Mi muy señor mío: Toda vez que leo noticias sobre la maravillosa y colosal propaganda que usted hace de la Tarjeta, se afloja el músculo de mi pescuezo y la cara desploma sin contemplaciones.
Pero, señor, explíquenos de una puñetera vez que tipo de compromiso es ese y que beneficios ofrece a quien ya tiene seguro internacional y viaja de vacaciones por el Mundo. ¿Su Card Target ofrece cobertura en Portugal, Gibraltar o Andorra? Claro que no la ofrece, ni siquiera los nacidos gallegos establecidos en Galicia tienen seguro la asistencia médica en el momento que la necesiten. Yo y mi esposa brasileña, pese a los convenios entre España y el Brasil, no tuvimos la asistencia médica que en el país de Lula se ofrece gratuitamente a cualquier español - y mira que por aquí la asistencia médica ofrece, como cualquier banco,  una disparatada variedad de derivativos, desde aquel  mata-sanos en fila de espera hasta aquel otro que es capaz de resucitar con las mejores tecnologías del mundo el más desengañado de los lázaros).
Señor, señor, señor. Se parece usted a mi cuñada psicóloga, su diploma fue impreso en letra de cola. Coló de Dios y de todo el mundo hasta que consiguió hacerse letrada en psicolocologia. En su saber todo se cola, principalmente lo que nada tiene sentido, para esconder la verdadera intención de lo que nada cola. Y así, con la gracia que Dios parió Adán y Eva, viene usted con la tesis de recreación de una tarjeta retirada de la costilla de la Constitución, del Estatuto de Autonomía y del Estatuto de la Ciudadanía, tres entidades divinas para cuidar de un cuerpo ausente cuando muy mal cuidan del presente.
Ora, ora, ora. No quiera usted  transmitir a los mejicanos que la cabeza de los gallegos es tan blanca y ausente de ideas como ese panel que tan fijamente miran ustedes. Ocho ojos absortos entre la bandera gallega y el nada para ofrecer una tarjeta que mucho cuesta y nada vale.
Por fin, señor, yo quería decirle que a usted, en Galicia, todo mundo conoce su cara, pero nadie conoce las caras de los votantes que le ofrecen sustentación. De este modo, y no por otra razón, le aconsejo que oriente al consejero de propaganda buscar un ángulo capaz de registrar todo el auditorio que le aplaude, principalmente aquellos que residen en el Exterior. Usted bien lo sabe, como lo explica la Constitución del Olvido, cuando los ojos no ven, el corazón no duele, no obstante, la mentira siempre produce dolor al ser percibida por el real sentimiento.
Europa ofrece tarjeta sanitaria a todos los europeos procedentes de los 27 Estados miembros, incluyendo Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza. Con esta tarjeta podrán acceder a los servicios de atención sanitaria  durante sus visitas temporales en cualquier país de la Unión. La tarjeta asegura la misma atención hospitalaria y médica que se ofrece a los residentes del país visitado.
Cualquier español, independientemente de su condición de origen o residencia, es también un ciudadano europeo, luego, lo que Feijoo debería explicar sin mucha milonga es donde puede obtenerse esa bendita tarjeta para quien, sin condición económica-financiera, no pueda pagar visita a un medico cuando se va de parranda por Europa.

viernes, 26 de marzo de 2010

TRAPALLADAS

Mi buen señor:
No hace algunos días, va para más de nueve meses que el Estado, gobernado por su archienemigo (enemigo en el unánime sentido de Usted-Él, no al revés), se ha alineado con el Banco de España para ofrecer un respaldo (recostado, por traducción de espalda) muy importante para la reestructuración bancaria y reforzamiento de los recursos propios de las entidades de crédito. El FROB fue constituido para señalizar eventual ayuda a aquellas entidades comprometidas por el deterioro de activos relacionados con el sector  de promoción inmobiliaria. El vigor financiero globalizado mostraba profundos señales de corrosión en la última etapa del gobierno W. Busch. Con la transparencia del gobierno Obama, toda la estructura de un castillo de arena financiera acabó mostrando dramáticamente la vulnerabilidad de su fundamento. La crisis del año 29 había tenido origen en cepas semejantes, reproducidas  exhaustivamente por concepto de fe en la ilusión de hacerse rico matando el tiempo (time is money) y mucho tiempo tuvo que ser enterrado durante la guerra civil y, más tarde, en la guerra global. De momento, el tiempo obrero se convierte en cenizas.
En sana conciencia, mi señor, no puedo acusarlo de omiso en las providencias adoptadas para seguir las recomendaciones del Banco de España y preparar las Cajas de Galicia y adecuarlas a las exigencias estatutarias del FROB. En 30 de diciembre, seis meses después de la creación del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria, el grupo político mayoritario en el Parlamento gallego aprobaba la lei 10/2009 elaborada con texto refundido de las leyes 7/1985 y 4 /1996 de caixas de aforros de Galicia.
A toque de tambor y energizado por pasos de disciplina militar, el nuevo orden clamaba por modernización en la representación territorial, institucional y privada, al mismo tiempo que se desmentía en la intención de restringir acceso a cargos electos, altos cargo y similares.
El gran problema es que usted, ilustre joven y señor mío, va mal asesorado en los consejos que la consejería expone en bandeja de plata. En circunstancias de gobernabilidad austera ni la bandeja ni la plata tienen importancia. Mucho a lo contrario, el brillo de la plata, pulida en la bandeja, ofusca la vista, y la visión es uno de los sentidos que mejor vigila el contenido de la palabra escrita.
Señor, aunque este viejo remero, avanzado por el curso de la vida, se aproxime al régimen de cataras y glaucoma, todavía consigue leer y quiere creer que todavía consigue entender lo que escrito está. Y por lo que dice su fundamental decreto de constitución de cajas, constituidas en tiempos anteriores a la Constitución, la nueva ley de cajas de Galicia no se encaja y no permite encaje en las disposiciones constitutivas del FROB. Para feliz casamiento entre los dos habrá que modificar el contenido estatutario de uno de ellos y adaptarlo a la ideología estatutaria del otro. Sin tal providencia sus acciones no pasarán de una infeliz acción traspillada por sus efectos de folclore trapallado.

jueves, 21 de enero de 2010

CUESTIÓN DE PRINCIPIO

¡No es posible, mi señor! ¡Ya me estoy encabronando! O usted no me escucha o usted me hace la pelota ignorando todos mis consejos. Vamos  ver, Señor, como puede usted arrojar tamaña parrafada sobre los gallegos insistiendo que la auditoria externa avala la solvencia de fusión de dos cajas de ahorros y que de la pérdida de 1300 empleos y del cierre de 300 oficinas restará una ganga tan bien solidificada que ni Satanás será capaz de refundirla. Muchos gallegos huelen lo que usted dice y concluyen que los órganos del gobierno cobrarán intereses generales muy por encima de lo que hoy se paga en Galicia. Basta seguir el criterio de un banco español (o cualquier otro banco sin distinción de origen) por su actuación en el Brasil, para poner un ejemplo. A propósito, en este país la policía federal está muy vigilante a los solventes que bandos marginales añaden a la gasolina para arrancarle más rédito sin  importarles un pito si los motores de automóviles se funden al beber tan explosiva mezcla.
En un momento de tanta división y de tanta crisis yo le aconsejo berrar (en el sentido retórico, por supuesto) a favor de la unión y contra de nada para ver si se calman los ánimos en las cuatro provincias y evita que se transformen en una especie de  carrefour haitiano (cuatro caminos de Puerto Príncipe) y tengan que venir los cascos azules y médicos sin frontera a cuidar de nosotros, los vivos, los muertos, los desempleados y los desahuciados.  O peor que esto, en ausencia de la fuerza celeste surjan en manos autóctonas la flecha y el yugo con ánimo de defender intereses en franca oposición por considerarlos de interés supremo de una Galicia viguesa o de una Galicia coruñesa. Como para una gran corrida es suficiente dar el primer paso, no tardará Lugo en unirse al conflicto, haciendo de la muralla un gran paredón, y de los orenses oírlos invocar la boca de su vecino león para que vaya a Santiago comerse el apóstol. Todo es cuestión de principios porque de los fines solo a Dios cabe hablar.

lunes, 11 de enero de 2010

LENGUA, EMPLEO

No cabe duda que el objetivo es muy noble. Tres lenguas en una y, por ley,  ampliamente generalizada en un pequeño condado de la Suevia gallega, es algo para espantarse. - Mai broder,  preguntaches ao my pai if he uil bi capaz de entender sus fijos? - Caramba, si en España ya hay muchas Españas, pequeñas y desunidas, Galicia, muy en breve, estará  a la saga de un bloqueo híper logístico de nación a la baja.
A Feijoo y a mi no separan apenas la gran distancia que nos hacen diferentes. Nos separa la condición de dos generaciones que decididamente no se entienden. Y la fuerza repulsiva que nos disloca del centro gallego no está en las tres lenguas que él defiende y en la una grande y poderosa que yo prefiero.
Mis registros de dos voces diferentes alcanzan los tiempos del ejército español acantonado en las cabanas al lado izquierdo de la gran avenida Finisterre, que unía la Coruña urbana a las aldeas percebeiras. Mi padre, un gallego semialfabetizado en español, mi madre, una gallega con dominio retorico de la poesía española y un chisco atraída por el ingles de “yes, siquemisi, sin nai nin pai niqueminí” o poco más que se me acuerda de sus jolgorios dialécticos en gringo, entre sí hablaban gallego y con los hijos, español. Por las ventanas de mi habitación, orientadas hacia el mar, ingresaban voces portuguesas recogidas por un enorme radio de ondas cortas. Era  Radio Porto que no entendía de fronteras marítimas y avanzaba al impulso de la corriente que todavía hoy nos invade en constante pugna con los vientos del norte.
El día que celebré mis 21 años me sorprendió de un modo radicalmente diferente  a años anteriores. Navegaba por el sur del ecuador, transportado en un buque argentino de nombre Yapeyú. Los altavoces emitían avisos regulares en lengua alemana, español, portugués, francés e ingles. Era común encontrarme con alguna persona que a mi saludo en español respondía con fuerte acento de otra lengua. Ya dentro del país de destino, la buena voluntad de las personas y una espontanea lengua, fundamentada en gestos mímicos, permitía que yo alcanzase los objetivos propuestos en el andar de cada día. Contratado por una empresa multinacional, me vi mezclado a un grupo de treinta técnicos oriundos de todas las partes del mundo; había alemanes, austriacos, poloneses, griegos, portugueses, coreanos, rusos, chinos, un madrileño, un andaluz, un leonés y un gallego, yo. En medio de tamaña mezcla de pueblos y lenguas nos entendíamos por mutuo esfuerzo y ayuda de una lengua común, el  portugués mal hablado y razonablemente escrito conforme normas del país.
Quise decir, mi señor, que varias lenguas podían convivir juntas porque el principal objetivo había sido alcanzado, empleo, que alimentaba el presente, y consenso colectivo por comunicarse de cualquier manera en una única lengua.
Dé, Excelencia,  buenos empleos a los gallegos y todos juntos hablaremos mil lenguas, todas enriquecidas con acento de los mil ríos de Galicia.


domingo, 3 de enero de 2010

TOROS DE LA MESETA

Señor, ya en el primer día de tan jubiloso año viene usted con milongueras ocurrencias por palcos bélicos y señalizar escenarios de difícil entendimiento con España. Respóndame, señor, ¿se vive en España un estado de legalidad democrática o ya hemos retornado al Estado de arbitrio imperial? La Cámara gallega, en su mayoría subordinada a una voz de comando (pues carecen todos los parlamentares de voluntad propia) ha aprobado lo que toda Galicia y todo el mundo que piensa y vive Galicia  sabía que usted quería aprobar. Y usted lo quiere aprobar en cumplimiento del guión que le han puesto en las manos y no por respecto al programa por el que usted y su equipo han sido aprobados para gobernar Galicia.
Habiendo indicios de ilegalidad, cualquier entidad o cualquier paisano español de España tienen el deber de hacer la correspondiente denuncia. Sabemos que la legalidad se incumple o por ignorancia o por mala intención y que una denuncia falsa también se encuadra en idénticos criterios. Es de esperar que el Estado español no se haya rendido a una política de cuño rastrero. Prefiero creer que Galicia nada tiene a temer por la astucia de un gallego competente y con claras intenciones de ofrecer privilegios a los pocos ricos en detrimento de los muchos pobres. Esta es una gran fe, y en la fe como en el amor no se debe poner cuchara. Una querella judicial  haría que los entendidos en materia de cajas desmenuzasen toda y cualquier mala intención, de aquellas que la experiencia muestra bien escondidas y protegida por el pecho de los bien intencionados. Sobraría transparencia y restaría menor riesgo a los gallegos.
Claro, en política nada es fácil. Lo imposible lo hacéis posible pero cuesta mucho trabajo. Por eso que ganáis buenos sueldos y merecéis el júbilo de una buena retirada. Pero, señor, nosotros, el Pueblo, debemos cuidar lo nuestro con ojos de pastor de ovejas para que ninguna se pierda. ¡Ay de los pastores de Galicia que se apacientan a si mismos, comen gordura, visten lana, degüellan el cebado pero no apacientan las ovejas y las abandonan en el monte para que se esparramen por el extranjero!
Substituir el pastor viejo por otro nuevo es renovar, pero renovar no significa que el nuevo profese en el arte de su oficio y haga las cosas mejor. Pero también no sobra duda que el poder de promover renovación cría huecos para la excelencia de una buena oportunidad. Siendo oportunidad para todos y con buen pastoreo, no temeremos que nos trasquilen las cabras  y nos roben la lana. Luego, mi señor, deje que nos envíen toros con cuernos de la meseta que por aquí, en los campos de la estrella, sabemos torearlos.



jueves, 24 de diciembre de 2009

REMITENTE POR ENGAÑO

A fin de cuentas, ¿no somos los mejores marineros del mudo?
Mi muy querido Presidente: este villano, de la muerte y humilde consejero, hoy viene a treta para solicitar perdón por sus pecados, y volver a cometerlos desde un plano cero, como cualquier buen cristiano.
Es, mi señor, un tema repitente en la boca de las malas lenguas. Y en mi boca, sepa usted, que lo malo adquiere el condón supremo de lo bueno. Así es que, en su magnánima humanidad, dígneme vuestra excelencia con el galardón de la paciencia y perdón anticipado por todas las culpas que se me inculpen en razón de este sincero tratado.
Bien reza usted la lengua sacra de los obedientes al instituto de la autonomía y a los legisladores de la voz que compone el canto llano de una liturgia medieval. Galicia suena suave, harmoniosa, bien colorida y con pleno sabor. Fue así que yo la conocí durante mis primeros veinte años. Fue así que aprendí a llamarla, escuchando su sonido por la boca y lengua de mis amados.
Yo no rechazo Galiza, mi señor, pues como gallego retornado no me han ofrecido el derecho de conocerla mejor. Por eso yo creo que no me suena con la misma pureza que le adulan desde el BNG. No niego que he batido a las puertas de ese nacional partido queriendo conocer el alma que lo albergaba. ¿Había indulgencias a pagar? Nada más natural, pues en el templo del xunqueiral también exigían contribución al credo en mi dios padre todo poderoso. 
Confieso, señor y mi buen presidente, no pagué lo que ciertamente valían, pero créame también que nada recibí del Estado gallego para que su Gracia me echase de patitas para riba en posición poco confortable a espera de la extremaunción. Escapé de la mala suerte de un extraño decreto cancerígeno que no atendía a razones de urgencia, decreto tan insólito como este que usted reserva para resolución de un problema banal de afta en la boca, y a cada uno le gusta cuidarla a su antojo.
Poco se conoce, excelencia, de las causas y remedios de tan caprichoso mal. Algunos creen que es consecuencia de alguna deficiencia de la autonomía corporal, que puede ser atribuida a efectos de mala administración. Si una herida provocada por la blanquecida úlcera provoca tamaño estado de ansiedad, imagínese el estrés derivado cuando las bollas son dos.
Galicia y Galiza suenan diferentes porque son cosas diferentes, porque los gallegos las ven diferentes y, así, la causa de tan grave mal está en los ojos y orejas y no en la lengua.  
Suspenda, mi muy ilustre caballero, la solución por decreto y valla a la resolución por consenso de una fuerza-tarea, buscando, con el apoyo de todos los gallegos, remedio a los males internos que nos causan molestia y angustia social. Resérvese usted la inteligencia de su equipo para solución de los males externos, menos ingenuos, más virulentos y de erupción erosiva al toque del ritmo financiero.
Señor, este es mi consejo: no impida que el remitente escriba Galicia como le de la gana. No se responsabilice si en el correo europeo no comprenden las razones del capricho de unos pocos marineros de Breogán y orienten, por engaño, su chalana a singlar extraños mares de Zelandia. A fin de cuentas, ¿no somos los mejores marineros del mudo?



viernes, 27 de noviembre de 2009

TOURIÑAN, CANTEIRO DA VIDA

Touriñan, canteiro da vida
Meu querido señor: inda que nos famosos tempos medievais había en Galicia moitos zhinkers pensantes, sabedores que a terra era unha pelota, que os indios de Colombo non eran indios e as galeras deixaran de ser remadas por mariñeiros galáticos, daquela os tempos non eran axeitados a facer fronte a unha entidade con posto de gobernador, nomeado por un tribunal da Inquisición, moi disposto a facer valer a verdade dos dogmas da súa particular fe.
Inda que neste milenio, no que os maiores nos arrastramos para continuar tocando a gaita, vemos cometer todos os días carradas de injusticias ao carón da lei que lles ofrece guarida e protección, como nos casos da desastrada intervención militar na cultura milenaria do val entre as pernas do Tigris e do Éufrates, no berço da civilización, nación dos homes que inventaron a escritura e a roda e que os galegos da Galacia, tan querida de Saulo e tan disputada pólos partidarios da circuncisión, resolveron traer ás terras do Sil e do Miño, xa non máis rezamos polo credo dun único homen, nin dunha única muller, nin dunha soa empresa.
Di a deusa do mar que o deus Neptuno tem todas as forcas encuadradas nas normativas franquedas  ao calorcinho do toxo popular. Se outro goberno dixo que un cárcere para o linguado muxian non era lícito estabelecelo na península dos brezales, o problema a solventar polos paisanos de Percebes é sair e andar pólas caraminhas e tocar o ronco de Touriñán, o de Fisterra e o cabo Vilan e, co estrondo, facer calar a Campana raxada do Alvarez Vilán, felizmente  emudecida e coa gorxa moito afectada póla sentencia de Rinlo e a colaboración científica dun Xavier Amigo. Non é hora de desfacer a garda cós millón do vial, meus amigos e paisanos de Touriñan. Non é hora de atacar, meu señor xeneral.
Meu señoriño, non monstre vostede o tamaño da tozudez particular en beneficio da obstinación privada, e non sexa testarudo por  querer prender un peixe linguado para enforcalo no istmo de Touriñan.
Acostumado a vivir no mar, comer do mar e zumbar no areal da rias en perfecta simbiosis com os demais membros da cadea alimentaria, se vostede non da crédito a este humilde conselleiro, recurra ao saber da psicoloxía humana para entender como se pode coñecer os intrincados camiños da vontade privada, moi catalogada no seu inmenso esforzo de promover servidume aos seus intereses, que non sempre coiciden co verdadeiro interes social da comunidade de Touriñan e, en moitas circunstancias, reflicte o desexo de um pequeno grupo, dono de capital propio e da sua privada. 
O capital na tal da súa libertina libertad busca engolfarse da reserva allea e, na súa estratexia, transporta o virus da peste maligna, capaz de arruinar o lexítimo capital creado pola natureza e o deus que a fixo. E que a natureza sexa destruída no subterfúgio dunha lei calquer, ou calquer outra lei de estraño interes modificada ao gusto e interes do esbulho posesorio, e unha actitude de estratexia pouco recomendada a um comandante digno de liderar e coidar do canteiro da vida na nación de Percebes, na Costa da Vida.

martes, 20 de octubre de 2009

ABORTO DEL BILINGUISMO

Aborto del bilingüismo

Mi muy señor mío, muchos son los asesores que asesoran vuestra señoría y de tal modo, este vuestro gratuito consejero, a quien no le falta gallada de cabra macho ni vuela con pena de urubú, se las come verde para tergiversar en los elementos que sostienen vuestra serena majestad en el poder de la siempre eterna Galicia.

Son conocidas mis ideas a respecto de dos lenguas habladas en el seno de una pequeña comunidad. Si corremos hacia los orígenes prehistóricos de nuestra civilización, podemos observar, con mucha tristeza, la angustia de una familia viendo un hijo, perfectamente uniformizado, hablando una lengua que, por las características adventicias de su sonoridad e incomprensión del significado, atemoriza otro hijo que huye pavorido no de su hermano y sí del simbolismo agresivo de dos elementos combinados: el uniforme con sus correspondiente pertrechos de guerra y un ronco extraño en la voz, íntimamente asociado con el peligro que representa.

Ese debía ser el sentimiento de los visigodos de la meseta cuando se encontraron con la cultura moderadamente invasiva de los suevos del noroeste celtíbero. Un sentimiento extremamente perturbador, si lo analizamos al amparo de la monótona y desprotegida geografía del altiplano ibérico. Se desbocaba el latinismo romano a favor del empirismo fonético del sabio gallego, encontrando, en las corredoiras de regos trazados por la lluvia y el paso trashumante del bárbaro peregrino, la fe ciega por existencia de un paraíso, donde descansaba el sol en remansos de la fértil lluvia, formando el caudaloso mare nostrum tan admirado por griegos fenicios y romanos.

Política y cultura, mi señor, son conceptos mal adecuados a andanzas de manos dadas. Frecuentemente, puestas al lado una de la otra, se miran de reojo, de cabeza inclinada, en mutua sumisión de derechos y obligaciones, disputan falsa harmonía por la discordia heredada de Iris, las mentiras de pseudologos, las ambigüedades antilógicas, la disfonía corporativista a marcar graves problemas para la convivencia patricia.. und so weiter.

En Madrid, curas y políticos se han unido en majestoso abrazo para negar cura al martirio de una gravedad indeseada. Dicen que hay que preservar el derecho a la vida de quien no ha nacido en el sentimiento de su pobre madre. Son los mismos que nunca se interesaron por las vidas que claman justicia ante el azar del desempleo; los mismos que te arrancan el pez, rotan las espinas y te acusan de perezoso, porque no trabajas, y perdulario porque no contribuyes voluntariamente con lo que te imponen.

En Santiago, una estrella roja y solitaria se imputa sobre la lengua azul que nos atraviesa como hipotenusa en clara oposición al blanco rectángulo de la paz. Veo, mi señor, el simbolismo de una fraterna disputa, arbolada por sofismas que sostienen lo imposible de una falsa causa, a sostener los músculos milongueros de dos lenguas, sonadas en compas de dos por cuatro, en bocas alimentadas por un único idioma.

Señor, mi consejo de gurú inveterado es que vostede no se preocupe en demasía por los ruidos de la calle. Ellos, en su capacidad sonora, impresionan nuestro oídos, es verdad, pero no menos verdad es que el murmullo en los estadios, exordio del ánimo partidario, expresa, sin más causa que el natural regocijo de las partes, el deseo de haber participado en el brillo fulgurante de un singular juego, en un particular día dedicado a la supremacía de la vanidad, en grado mucho más elevado que al aborto y bilingüismo nacional.

lunes, 7 de septiembre de 2009

MANIFIESTO CALLEJERO

MANIFIESTO CALLEJERO

Mi muy señor mío: Decía usted, el cinco de setiembre del año en que usted gobierna por primera vez Galicia, que su jefe, el gobernador de España, sigue una política económica improvisada, con visión de corto plazo, y que somos nosotros, los ciudadanos, quien al final pagamos las malas cuentas del Gobierno.

En el año 2007 había indicios de una crisis profunda que yo había identificado en el año 2003, cuando a mí negaban reconocer los títulos y certificados profesionales que yo exhibía a autoridades laborales para justificar mi demanda por empleo en la gloriosa España de Aznar y en la siempre eterna Galicia de Fraga. Todo mi esfuerzo fue negado hasta la saciedad y suciedad del grupo político local, que usted, un lustro después, pretende resucitar con sabrosa lupanda en los altos montes de San Pedro.

Todo indica, mi señor, que a vostede le va dar mucho trabajo el esfuerzo por conseguir creto de la gran mayoría de gallegos, pues si de aquella ya éramos un absurdo de desempleados, que dirán hoy esos doscientos mil gallegos ansiosos por que no les caiga la desgracia del abono que pagará el empleo perdido y, a la vez, deseosos de no dilapidar tal ayuda si la desgracia del desempleo masivo perdura.

Señoría, nos preocupa lo que a usted preocupa en el inicio de su reinado: ¿que será de nosotros, los otros gallegos que no integramos el honor presidencial, cuando usted destine los 420 euros del señor Zapatero a las obras de la faraónica casa de cultura? Sí, pues creemos que usted dispone creto suficiente para insuflar el orgullo gallego y negar la malandrín ayuda ofrecida por gobiernos descompromisados con el bienestar de la cuarta ola de Alvin Toffler.

Sugiere vuestra señoría no perder tiempo con el choque entre futuro y presente, denunciado a los cuatro vientos tras la caída de los hermanos Lema (Lehman Brothers), hace exactamente un año (15 setiembre de 1908)

Tenemos 18,5 % de la población en paro forzado. Significa que, a seis meses del nuevo gobierno, Galicia continúa en abisal caída, sin que desde el poder autonómico se vislumbre suelo sólido, ni siquiera a longo plazo.

Si Galicia espera por ábregos vientos, empurrando cuotas masivas de confianza, los doscientos mil sin empleo estarán perdidos. Si Galicia espera plantar las medidas conocidas de la ortodoxia capitalista, los doscientos mil desempleados servirán de abono. Si Galicia espera subir al palco de las decisiones políticas ancladas en la retórica del progreso y prosperidad, Galicia se verá vendida a un grupo de empresarios expertos y bien plantados.

Si de la espera el cuerpo desvanece, si del desespero el gobierno no anda o ahoga, agobiado por la critica a intereses que debería defender con firme desenvoltura y modestia delante de injusto paro, si se dedica a solventar gallinas de ojos azules y jugar con la lengua en escuelas infantiles, olvidándose que el parado por falta de empleo necesita comer y vestir en el duro invierno de la peste porcina, que se avecina, no solo los parados se verán en apuros, pues en apuros estaremos todos que componemos el listado gallego, aunque algunos sean gobierno y los otros sean el resto. Con todo respecto lo digo, mi señor: resto de gallegos forzados al paro, en el que se incluye este vuestro consejero con su modesto y callejero manifiesto.

martes, 21 de julio de 2009

GUERRA BACTERIOLÓGICA

Mi muy querido y amado señor. Duele mi alma que usted salga en los periódicos chuleándose de posible reyerta contra el señor Moncloa si éste no cumple con los términos de chantaje hecho a su señoría y no a Galicia, puesto que lo que Galicia sabe es lo que se conoce por el documento ofrecido a todos los españoles, escrito en perfecto español.

No quiero creer que usted ha vendido su democrática discordancia por apenas un puñado de euros (21 por gallego), promesa hecha por no se sabe quien (usted no lo dice) del Ministerio de Economía. Sesenta y cuatro millones son poquita cosa más que las cuarenta monedas de la tradición bíblica. No vale la pena organizar un ejército y buscar en Madrid nuestra gloriosa Helena y traerla a Galicia para encerrarla en el hórreo del pazo jacobino.

Señor, no hay duda que lo que a usted supone no necesariamente supone a todos los gallegos, entre ellos este vuestro humilde consejero. “Si me apoyas te doy dinero y si no estoy de acuerdo te lo quito”. ¿El apoyo o el dinero? Vale, es una frase para registro en la eternidad. Me recuerda aquella otra: ni quito ni pongo tren pero para comer quiero la mejor ave del mundo, o esta otra de mi autoría: Señor, yo quise ayudarle pero usted lo ha impedido al arrojarme en la boca de la emigración.

Señoría, vostede y yo sabemos que las ciencias del derecho y economía no se bican amablemente como lo hacen mis dos pajaritos, tan graciosos en su alma bondosa de traerme alegría a mis años jubilosos. No necesitaba usted ir a la tierra andaluza del jienense Montoro para tratar de la economía gallega. En Galicia hay gallegos que conocen las artes de la ciencia económica. En su plantilla, usted dispone de algunos. En calidad de gestor, llámelos a su oficina y encárguelos con el diseño de una propuesta financiera capaz de superar la calidad de la propuesta de nuestra Helena Salgado. Si el economista gallego no es feliz por falta de genio, cabrá a usted - lo digo con todo mi respecto - la virtud de no constituirse en bisagra ruidosa del portal autonómico.

Señoría, no apueste en el año 2012. Preocúpese con lo que viene este otoño, puesto que las baterías de la gripe porcina están afinadas y sus bacterias encabezadas por virus bien entropados amenazan colapsar las defensas del viejo gallego. Un ghallego a menos es un paso marcha atrás, señoría. Andando hacia el revés, cuando llegue su tiempo no habrá viejos en Galicia.

miércoles, 8 de julio de 2009

MI QUIÑON

Señor, hoy, a vista de un precioso artículo sobre la financiación gallega, embruja mi alma un extraño sentimiento cuyo nombre prefiero ignorar. Ya en 1999, antes de mi fastidioso regreso a la patria de Rosalía, Madrid ofrecía a cada gallego cerca de 3 mil euros, valor monetario regido por Zeus en el Olimpo, Bin Laden en Afganistán, Busch en el Capitolio, Aznar en la Moncloa y mi querido y amado viejo Fraga en San Caetano.

Creo entender el gran esfuerzo realizado por las autoridades de entonces para que desde el exterior regresasen, en caravanas de retornados, los gallegos emigrados. En el caso que a mi concierne, las dichas autoridades no necesitaron perder un gramo de sudor en la conquista de vocaciones que, como la mía, eran firmes y resolutas en el deseo de regresar a Galicia.

Algunos cebos puestos para ilusionar mi repatriación ya mostraban el interés mezquino de la capitalidad mal intencionada con la menguante economía del gallego errante. Uno de los cebos era la propia constitución de un utópico país llamado España. Por esta magna carta, todo español (sí, español y no gallego – en aquel momento yo no entendía la diferencia) era albergue de un derecho al trabajo, de un derecho a un hogar y un deber de recta moral por contribución al ejercicio de los derechos otorgados por la pluma del legislador. Así, pues, entendí que seria mi contribución pagar el Ave ión de Iberia, en contrapartida de su gran esfuerzo en conducirme sano y salvo a mi gloriosa patria. El Gobierno, a través de su consulado paulino, intermediaba financiación de 70 % del coste aéreo São Paulo-Madrid. Fue un justo precio a pagar por el regreso a España: 700 dólares, ya incluido los 70% de subvención. Un precio irrisorio si comparado con los menos de 500 dólares que una compañía portuguesa (TAP) me cobró para devolverme al Brasil, a mí y a mi brasileña esposa.

En Madrid, las autoridades, muy atentas en dar satisfacción a mis necesidades de español retornado, me encaminaron a las autoridades gallegas, para que ellas procediesen a los trámites de reconocimiento de mi condición de gallego en conformidad con el estatuto que regía mi autonomía personal y privada. En clima de extrema petulancia, arrogancia lingüística, desprecio a las diferencias entre culturas internacionales, en atmósfera de olores pútridos, juego de zancadillas y políticas traicioneras, con mucho rigor me ofrecieron limosna de 70 % de un sueldo mínimamente mínimo e insuficiente para cubrir el coste de un derecho a dormir bajo un techo al pie de una aldea de mi añorado pueblo.

Señor, cuando sus asesores economistas hacen las cuentas sobre el total que el gallego per cápita deberá recibir de Madrid, estoy cierto de que, si son competentes, incluyen en los listones de censados a mis hijos y también a este su gran admirador. Admirador y cadáver insepulto, de gotosas rodillas que lo impiden de caminar por el charco atlántico y conducir de la mano mi celestial voto. Voto de un genio genial para gloria de Galicia y, ahora también, de Castilla y León.

Señor, no me considere usted un fanático de los derechos democráticos, pues diferentemente de mi amigo y conde Alfredo, soy fanáticamente antifanático, y por ello cubro mi rostro con el antifaz de un pseudónimo patrio, atrio del riego que conduce por su lengua el sable que desea combatir los torquemada de la moderna inquisición, y hago por hecho que vuestra señoría ponga a débito de mi cuenta social los 3 mil euros anuales, que usted recibe de Madrid, como parte de mi quiñón, a título de mi calidad de niño que nunca ha recibido un tostón de España y, ahora, por cuenta del viejo que vive disperso en la emigración..