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domingo, 22 de septiembre de 2013

DOLORES DE ESPAÑA

Con la permisión no expresamente concedida por mi buen amigo Paul, yo me concedo la libertad de echarle unas pitadas de mi terruño sabor al artículo que hoy ha dejado en la ventana de mi blog.
Dice Krugman: “El dolor de España no es difícil de explicar”.

Es evidente, cualquier dolor que no sea el nuestro siempre se puede explicar, principalmente si descansamos después de un arduo trabajo y observamos que todas nuestras necesidades están atendidas, por lo menos las básicas: alimentación, habitación, higiene y transporte.

No es la primera vez que Paul nos avisa que las herramientas disponibles para estimación del potencial económico son inadecuadas para evaluar la presente crisis. Ellas son casi siempre utilizadas para explicar reformas estructurales, algo que las autoridades creen que solo se puede arreglar con acciones dolorosas. Actualmente se aplica la técnica de desempleo masivo como parche para arreglar un pequeño orificio en la banda del trabajo, aplicando siempre una cola que no cola, pero que, por sus componentes químicos, sube a la cabeza y acaba atrofiando los sentidos.

Si observamos las estimaciones actuales de la Comisión Europea sobre la tasa estructural de desempleo en España, vemos que la tasa crece contra todo pronóstico de las medidas adoptadas para contener el desempleo. Krugman desliza  por debajo de mi puerta el grafico NAWRU de la Comisión Europea  para que veamos cómo se comporta el desempleo en la era Rajoy y como era antes de 1911.


De poco más de 10 %, en los años en que en Galicia yo perdía mi ocupación de capataz de equipo  en las labores de higienización de la caca dejada por el Prestige, llegamos a los más de 25% en la proyección estimada para 2014. Como eso pudo haber ocurrido? - se pregunta Paul.
Comparando los datos españoles con los datos de su país, Krugman traza una tasa de inflación medido por el deflactor del PIB y lo contrapone a la tasa de desempleo observado desde que España abandonó la peseta para abrazar el euro. Muy atencioso y a mi pedido, Krugman me entrega el pliego de su trabajo. A seguir yo lo expongo cómo él lo ha dibujado. Si no lo entendéis,  amboslosdous solicitamos sinceras disculpas.

EL PLIEGO

La fuente que ha dado de beber al pliego fue IMF-WEO  (Estimaciones Económicas del Mundo- Fondo Monetario Internacional)

Un aumento de 150 en el desempleo no puede ser considerado una resaca de las ondulaciones estadísticas. El crecimiento de 150 % en la tasa pastosa del desempleo se parece más con un bruto Surinam, cuya fuerza continua en evolución.

¿Será –piensa Krugman- que nada ha cambiado en la estructura económica de España?

¡Oh, atroz duda! La economía española se dilata calentada por el euro. Pero también el diagrama de dispersión sugiere que, habida una tasa de inflación entorno de 2 %, la tasa de desempleo no debía sobrepasar la cumbre de los 15 por ciento. Si 15 % ya sería un mongollón de mucho, ¿qué decir pues del 25 %?. Krugman concluye que ese más de 10 por ciento es un desempleo provocado por el uso arrogante de herramientas inadecuadas. También indica que el costo de la interna devaluación de bienes y servicios es exigido para que España camine a la brisa de una baja inflación, algunos puntos por debajo de Alemania, años seguidos.


Referencias:

jueves, 29 de diciembre de 2011

FÉNIX


No consigo resistir a esa poderosa fuerza que impulsa mi voluntad por la senda del plagio que, por el hecho de que así pueda ser considerado, repugna mi conciencia por todas las células del cuerpo que le ofrece albergue. No obstante, en defensa de mi alma pecadora, debo advertir que mis calcos son copias particularmente originales, pues habéis de reconocer que no existe plagio más original que el mío, dado que por mucho que miréis jamás encontrareis dos iguales.

Expuesto lo dicho,  sigo al arbitrio de mi voluntad, que en este momento ordena marchar al toque de lo que dice mi estimado colega Paul Krugman:

La deuda pública es dinero que debemos a nosotros mismos.

No podemos transmitir la deuda soberana a nuestros hijos, ni siquiera obligarlos en los encargos de esa enorme deuda. Lo máximo que podríamos imponerles, dentro de todo lo malo que podemos hacerles, es impedir transmisión de nuestro patrimonio particular en cualquiera de sus diversas formas.  Pero, a lo largo de un corto periodo que significa la vida biológica, todos, si excepción,  estaremos transformados en polvo o humo. Con la anómala excepción de algunos resistentes huesos, es previsible pensar que toda columna acreedora, siendo transmisible, también alcanzaría nuestros hijos de quien, en el caso de la deuda soberana, pensamos que son todos residentes nacionales.

Puestos los pelos de punta, pensemos ahora como pueden ser alisados y acomodados bajo el resplandor de la brillantina.

Nuestra deuda es enorme y, por la grandeza de su tamaño, nunca seremos capaces de pagarla. Simultáneamente, los haberes que hemos comprado al coste de la deuda soberana jamás serán nuestros, por la imposibilidad de su liquidez. El significado inmediato derivado de lo que acabamos de decir es que deuda y haber serán repasados a nuestros hijos y de estos a nuestros nietos, bisnietos, tataranietos… en su justa forma de equilibrio perfecto, esto es, debemos mucho, no pagamos nada, luego a largo  plazo o sobra todo o no sobra nada. Siendo así, como a Krugman se le ocurre y a mí por este modesto plagio así parece, es imposible transmitirles por nuestras narices el peso de la deuda que algunos quieren que se les impongan a nuestros herederos.

No obstante, en la presente generación vivimos un grave problema de distribución de los componentes del haber y del deber y nada hay que obligue futuras generaciones a promover manutención del estatus quo pavoroso que tan dolorosamente nos atormenta. Como sociedad organizada, el bienestar de nuestros hijos será determinado por la productividad de la economía, el estado de la infraestructura y las condiciones físicas y sociales del medio ambiente en que habrán de asentarse en los diferentes momentos de la historia.

Algunos podrán hacer hincapié en el supuesto de que la deuda nacional sea propiedad de extranjeros, hecho que puede ser verificado por el resultado de la balanza comercial, de cuya figura podemos extraer números avalados por el Banco de España, el INE y Eurostat.

90 % de la deuda bruta española está registrada en euros, lo que mitiga el riesgo frente a una posible valorización del dólar. También, siguiendo el raciocinio de Krugman, por la deuda en euros se hacen acreedores todos los residentes de Europa, de la misma forma que en Norteamérica los americanos lo son del dólar. Y ahora, por merito del euro, nuestros hijos y nietos son europeos, luego 90 % de la deuda es deuda que debemos a nosotros mismos, los europeos.

Para reducir deuda en valores reales se emite moneda por idéntico valor ficticio, a lo que le sigue un ajuste de mercado aumentando precios sin aumentar el coste, y cuando los sueldos se unen para hacer frente al desbaratado ajuste la economía está a todo vapor preparándose para un momento de inestabilidad social.

Me gustaría terminar este incongruente follón con una conclusión bien conclusiva. Infelizmente, por la incerteza de lo que venga a seguir, uno jamás puede concluir cosa alguna, apenas esclarecer por el pensamiento de Krugman que la deuda nacional no tiene el mismo significado que tiene la deuda de una persona. Las deudas personales pueden ser cobradas por la justicia local, siempre que se muestre amparada por la fuerza de un soldado bien armado. La deuda de España necesitará un ejército bien trenado, pero no habrá cualquier motivación fuera de Europa en constituirlo puesto que un miserable 10% no compensa el riesgo; pero la deuda de Europa, formada con 40 % de deuda externa, si ella está afincada en el dólar americano es la que más peligro corre, mismo acostumbrada a renacer de sí misma como la ave Fénix.

lunes, 9 de agosto de 2010

ROAD TO NOWERE

En la vida caminando a ningún lugar
Estoy ansioso por leer lo que mi admirado joven economista, Paul Krugman,  venga a escribir en su próximo artículo. El avance musical de cuatro minutos (y cuatro centésimos para ser bien preciso) me hace pensar, y de algún modo también sentir,  el extraño camino de una vida común: la mía.
Prieta las filas, infantes y recios marciales, pantalones rotos y camisas viejas bordadas con cordel, chanclos en los pies y una enorme fe cara al mañana que nos prometía patria justicia y pan. Que más podíamos desear por aquel entonces, cuando Europa bajo el trueno de la metralla ardía más que  la Rusia de hoy.
Un niño no vive cansado y solitario, un niño es la esperanza de los padres que se renueva en otro ser. Y así yo corría suelto  por los campos y prados de dos montes a orilla mar, de mano atada por cabos da morte, feliz y risueño, sin un miserable candil para iluminar los días interminables de una posguerra infeliz. Marqué el rumbo que el viento determinaba y seguí por la estrada que corría bajo mis pies en dirección a un destino muy diferente del origen de partida.
Hasta luego os digo, con mucha nostalgia y otra tanta morriña del tiempo que perdí. No me despido, pues no es mi costumbre cansarme con despedidas, y si alguna cosa nos ha separado desde el inicio, es de mi fe  seguir por la estrada que me conduzca al reencuentro, aunque sea el maravilloso cuento de otra vida.  Mi rumbo es seguro, lo marca el nervio que me mantiene en pie. En los sueños siempre me salvo de la inmortal caída y eso me produce angustia porque veo como sigo cayendo, pero, en la caída, el rocío refresca la sien para del dulce frescor rememorar mis buenos recuerdos.
En el santuario de mi Señora las velas quemaban lentamente para hacer brillar la llama por más tiempo. Y así sigue la mía, velando mi alma para que se apague mansamente, al murmullo de las olas que se repliegan en la playa, al susurro de las voces que mis oídos ya no escuchan en este dulce paisaje de sombras; sombras que en las noches sin luna ya poco me asombran, aunque yo sienta su falta y recuerde con saudade cuando mis ojos veían.
Continúo en la carretera, con cuerpo viejo y rugas de sol. Me hallará la vida donde ella me quiera para que yo te vuelva a ver. Nunca digan que me fui, porque, si es cierto que un día partí, por allí siempre estaré vigilando el paso alegre de la paz y, mirando el mar, cielo y tierra, vuelva la primavera que tanto anhelé.

sábado, 29 de mayo de 2010

REACCIÓN

Yo, ídem.
Pero ¿que digo? Mi fe  en el buen arbitrio de los mercados nunca ha sido ciega. Se que el mercado en algunas cosas funciona bien, en otras, no. De la misma forma, cuando el mercado funciona bien para algunas personas, siempre aparecen otras, que también componen el mercado, reclamando que les va muy mal.
Por ejemplo, en el Brasil, cuando la tasa de cambio  de su moneda favorece el poder de compra de bienes y servicios en el exterior, todo el sector exportador viene a público y, muy irado, reclama del gobierno la formulación de políticas que conduzcan a la devaluación de su moneda. Bajo argumentos algunos correctos y otros falaciosos, desde el Planalto se ordena que el real baile al ritmo del bombo que toca a los oídos del gobierno. Pero, en el timbrar de la percusión, muchos otros instrumentos componen la batería que marca el ritmo, que puede ser en paso doble, rumba alegre, samba do crioulo louco y muchos otros más.
El mercado no es sabio. Si el mercado fuese una fuerza natural capaz de producir justicia y equilibrio de las relaciones económicas ya lo hubiera hecho durante los más de doscientos años en que reina la filosofía de la mano invisible. Lo que si se puede asegurar del mercado es que, delante de situaciones extremas, sabe reaccionar. Y generalmente reacciona de modo violento, sin mucha justicia y con muy poco tino.

martes, 18 de mayo de 2010

TAMBIÉN TÚ, KRUGMAN?

Dede los idos de Marzo, allá por 44 a.C. se observa, siempre con incontenida sorpresa, como son frustrantes algunos debates entre los principales cabezas del parlamento. Con una moneda unificada en países tan diferentes, histórica y económicamente hablando, era útil creer que alcanzaríamos la igualdad, nivelando a todos por la cumbre. No es esto lo que ocurre cuando se mezclan dos líquidos con diferentes temperaturas. La masa con temperatura más fría tiende a elevarse rebajando la caloría de la más caliente. Precios de bienes semejantes gobernados por el patrón euro tenderían a ser iguales en todos los rincones de la Unión. La engañifa de la paridad y sus costes correlatos desaparecían a partir de 2001. Nada de anormal, pues juicio del precio es cosa de empresarios y a estos la economía le atribuye conciencia racional. Ya los sueldos son otra historia. Y es una historia que se mueve en lo pasional, en la destreza de lo irracional, algo parecido con un elefante blanco expuesto como símbolo de la realeza del euro.
 El euro, como unidad común en un mercado notoriamente in común, iría necesitar algo más que la cándida voluntad de dirigentes expuestos a necesidades tan diversas. Para estas necesidades, Krugman planifica un número relativo a la centena que deberá ser considerado para ajuste de la UI en el seno de la UE y satisfacción de los EU. Los salarios comunitarios de la Unión Ibérica, de la misma forma que los salarios de Grecia, Lativia, Estonia, etc., deberán sufrir rebaja entre 20 y 30 por ciento relativo a los sueldos alemanes. Rebaja muy por encima de la propuesta de Zapatero y bien encajada en la media aritmética deseada por Rajoy.
Sí, de acuerdo, Krugman, yo permito que tú lo repitas:
Wages in the periphery need to fall 20-30 percent relative to Germany.
Bajo su declarada responsabilidad, Zapatero ha tenido coraje de admitir tan cruel verdad y exponerla a la nación con intención de evitar que el Estado español se vaya a la quiebra por inadimplencia (incumplimiento, morosidad).
Coraje es una virtud moral capaz de afrontar el descrédito popular y permite aguantar represalias de acciones sindicales. Aún bajo hegemonía del euro no seria difícil crear unidades de valor comunitario con paridad flexible delante del euro o dólar. Por ejemplo, la unidad monetaria de Galicia podríamos la llamar Linguado y toda la economía gallega se movería al toque de un  linguado por euro. En circunstancias adversas para la economía local, un decreto de la Xunta aumentaría el valor del euro. Sin alterar los sueldos administrados  por el linguado dentro de la Galiza autonómica, todos los de más bienes y servicios continuarían con sus precios inalterados.
El gran problema para la fe en el linguado es que los creedores fuera de Galicia querrán comer caviar regado con champan francés y para eso exigirán retorno del principal y sus intereses accesorios en euros y dólares. Luego no adelanta nos confundir, pues si tantos nos critican ¿por qué también no tú, Krugman?

sábado, 27 de marzo de 2010

ALZHEIMER, GRIEGOS Y ROMANOS



No resisto a  la tentación de escribir parodia montada sobre el artículo de mi venerado amigo Paul Krugman titulado “Griegos, romanos y la Reforma Financiera”. Como él, yo también suelo envolver mi mente en pensamientos extraños para, dándole aire a diario, protegerla a mi modo de las investidas  del mal del tiempo.
La extraña analogía  entre regímenes militares  y la moderna economía es algo que me induce a formular análoga semejanza entre Alzheimer y política financiera. Para Krugman los ejércitos romanos eran constituidos por individuos generalistas muy habilidosos en el uso de la espada, en el manejo del dardo y en la protección del cuerpo siempre amparado por un escudo. El ejército heleno, por su parte, era formado por unidades especializadas en funciones bien determinadas, como Infantería, arqueros, caballería y otros colectivos.  

Para mí, el alzheimer tiene causas desconocidas y aunque existan hipótesis que la explican (déficit presupuestario de acetilcolina, acumulo amiloideo de reservas monetarias y otros trastornos hipotecarios) es una demencia senil que muestra sus cuernos a medida que avanzamos en edad. En su forma típica, se manifiesta en la forma de una bolla de contorno neurodegenerativo, con pérdida progresiva de valor de uso, regresión de la memoria activa y fuga de la capacidad mental por la que nos orientamos en el mercado.
Los ejércitos helenos, cuando optimizaban su estructura, llevaban ventaja por mayor alcance de la infantería pesada sobre la espada, los arqueros mostraban superioridad sobre los lanzadores de dardos y etc. Pero este tipo de ejército exigía un comandante fuerte e inteligente actuando en primera línea, que podía fallar si, actuando en terreno irregular, su calcañar fuese atravesado por un dardo distraído.
El ejercito romano, formado con soldados competentes y habilidosos sabían luchar en cualquier circunstancia aunque fuesen liderados por comandancia mediocre.  Como la mediocridad era normal en la jefatura militar, el ejército romano supo imponerse por habilidad democratizada entre los soldados.
Bueno ¿y que todo este cuento tiene a ver con la reforma financiera? – pregunta Krugman. Antes de 1980 el sistema se mostraba robusto, fuerte y bien estructurado en unidades ampliamente diseminadas. Con reglas simples y bien definidas carecían de reguladores inteligentes y delante de una concurrencia muy limitada el ejecutivo se puso a comer pollo sin saber que comía gallina de los huevos de oro.
En contrapartida, ahora con propuestas de regulación sobre la mesa, es indispensable un buen administrador, alguien que tenga capacidad gerencial para identificar riesgos sistémicos y proponer acciones para combatirlos.
Está bien – concuerdo yo – pero, ¿como se encaja el alzheimer con el problema financiero gallego? En nuestro país el sistema financiero ha sufrido atrofia centenaria y su metabolismo ha sido, y es, muy dependiente del comando del Banco de España. Por aquí no fue necesario memoria para mover la estructura morfológica y funcional de los cajones. El musculo crecido por aumento de tejido adiposo fue acentuando lesión del sistema nervioso, y eso puede ser la causa que por falta de recuerdos elimina la memoria.

sábado, 20 de febrero de 2010

CARCARÁ

Unión significa que dos o más entidades se juntan para formar una sola persona. Para que la unión sea efectiva, esa única persona deberá tener poder sobre las dos o más entidades.

 Podemos comparar la unión de naciones con un complejo sistema de órganos humanos. Cabeza, cuerpo y extremidades son la clásica estructura  que sostiene partes que deberán trabajar coordenadamente bajo la dirección de un pensamiento centralizado en la cabeza y bien enraizado en las demás órganos para que puedan constituir un sistema perfectamente coherente y armonioso. Es fácil intuir que la cabeza sin el cuerpo y extremidades no sería nada. Las extremidades, solas y trabajando independientemente de las necesidades de los demás órganos, ni siquiera serían capaces de saber lo que hacer y mucho menos como y para quien hacerlo.

Cada unidad humana forma un complejo muy diferente de otras unidades humanas. Cuando unimos dos o más personas en una única entidad, el resultado aparece mayor que la suma del número de unidades que van dar forma a la nueva estructura. Pero la nueva estructura, unión de muchas cabezas, muchos cuerpos y muchas extremidades, constituye aberración de su natural condición y la normalidad pasa a desarrollar fuerzas que, nacidas al impulso de equilibrio inestable, irán provocar falencia del monstro.

La UE es un monstruo de muchas cabezas, todas pensantes y muy ágiles en el ejercicio de la mágica financiera. Es competente en el uso y abuso de las extremidades para que el cuerpo se mantenga  firmemente abrazado al comando de la cabeza. Interconexiones fueron elaboradas con magnífica eficiencia y eficacia ejemplar. Esto ocurrió durante el tiempo en que cada cabeza estaba ocupada en administrar su propia unidad al antojo de su particular voluntad. Una vez conseguida la sumisión del cuerpo y extremidades a la idea de una unidad de naciones, unidas por asociación de intereses, cabía  a las cabezas decidir cual de entre los mejores sería capaz de mandar en las demás. La estrategia adoptada fue eliminar de todas las cabezas el poder mágico de crear dinero con valor de uso, valor afectivo y valor de cambio. Se creó una nueva entidad, sin voluntad propia pero con poder suficiente para dar órdenes y mandar en el destino de la moneda, creada adrede, sin vicio y a semejanza del oro por su raridad y belleza.

Las cabezas, que antes eran independientes y ahora están prestes a perder todo el poder de cobrar, dar y gastar, entran en ebullición competitiva para restaurar el poder mágico que tenían antes del euro nacer.

Pero el euro es irreversible. Abandonarlo exigiría larga preparación liderada por sistemáticas devaluaciones que provocarían una desastrosa corrida hacia otras monedas, administradas por cabeza, cuerpo y extremidades, bien  consolidados en su unidad federativa por más de dos cientos años. 

Así que, a Irlanda, Portugal, Italia, Grecia y España, no les queda más remedio que someterse al cataplasma receptado por la singular cabeza central del banco europeo. Triste dilema para tantas y buenas cabezas: si aceptan, el bicho coge, si recusan, el bicho viene, mata y come como un perfecto carcará del sertón de Piaui.

sábado, 6 de febrero de 2010

COSTO LABORAL

Mi Blog acusa recibimiento del gráfico arriba ilustrando en complemento a las razones expuestas por Paul Krugman sobre el gran problema que se vive actualmente en España: el paro y la deuda.

La explicación viene ilustrada  por dos líneas que brotan de un mismo punto de referencia (año 2000) y avanzan divergentes hasta el año 2008. La ilustración es muy expresiva y explica lo que queramos entender en función de lo que nuestra tendenciosa voluntad ordene.

En los dos primeros años de la serie, la tendencia del coste laboral era a la alta, un poquitín más acelerado en España que en Germania. En medio del año 2002 y hasta el tercer trimestre del año 2007, la línea azul muestra decadencia del valor agregado por la fuerza laboral alemana; simultáneamente, el valor del trabajo español crece firme y seguro a una tasa media del orden de 3%, nada demás considerando el gap de valores labores entre los dos países. 

Muchos son los factores que pueden explicar este suceso, entre ellos la tendencia al equilibrio entre sueldos relativos a los dos países. Cosa natural y expectante como consecuencia de la unión monetaria que arrastra consigo el condón de la virtud y permite analizar lo que, en la nómina, es cizaña o es trigo. El soplo al ladrillo, con capitales provenientes de Alemania, también puede significar que en España subieran los sueldos como medio de dar ocupación a tanto dinero. Paralelamente, Alemania, privada de aquella cantidad, orientaba sus técnicos viajar a España y buscar el euro con certificado de origen germano. Retirado el dinero, ambos países  sufren los rigores de la desilusión; uno por exceso de papel y otro por exceso de paro.

No me convence esta ilustración como fuente de razón a los problemas que vive España. Otras han de ser formuladas.

AUDACIA DEL EURO

Government debt as % of GDP
Europa está siendo asolada por malos presagios provocados por una  enorme deuda.  Krugman afirma que esto nada tiene a ver con responsabilidad fiscal pues, en el portal de la crisis, España vivía las delicias de un superávit presupuestario. En el grafico arriba, extraído de su blog, se muestra como la deuda relativa a su PIB era baja.
¿Qué ha ocurrido desde entonces? España es respuesta a los problemas monetarios  que tiene la UE por carecer de integración laboral y fiscal – explica el premio nobel.
Fue observado que en Galicia se vivió el auge de la construcción impulsada por capitales salidos de Alemania en forma de ayudas y emprestamos. El resultado fue la burbuja del ladrillo. La burbuja provocó elevación de los sueldos y, a seguir, cuando mostró  que era membrana de agua y jabón, dejó que se viera súper-valorización de la mano laboral gallega en relación a la media  española,  y de este en relación a la de Francia y Alemania, al mismo tiempo que  estos dos países registraban un crecimiento prologado de las tasas de paro.
Debido al colapso de la bolla, los ingresos sufrieron fuerte contracción y, sumado al esfuerzo del gobierno para disminuir los efectos del paro, el presupuesto de España padeció  del mal del déficit.
Krugman me hace recordar que si Galicia tuviera moneda propia, cualquier déficit, en cualquier tiempo, sería motivo para devaluación de la moneda. Además, si en Galicia el dinero que se gasta con la sanidad y la seguridad social fuera gasto con otras cosas menos importantes, los problemas que Galicia ahora tiene serían muy diferentes y mucho más severos que los que acometen California, al otro lado del pozo. Es cierto que el agujero en el presupuesto español  no sería tan hondo porque los gastos con la seguridad social (hipótesis de integración laboral y fiscal en la UE) vendrían del presupuesto de Bruselas, como de Madrid llegan los gastos con la seguridad gallega.
Del mismo modo, veríamos tasas menores de paro porque nuestros obreros con la experiencia que tienen marcharían a otras regiones en busca de mejor perspectiva  de vida (esto me suena a coplas de Jorge Manrique por la muerte de su padre).
El problema de España, me hace concluir el nobel Prize, no tiene a ver con el despilfarro que el PP atribuye a los gastos que el Estado dedica para paliar el sufrimiento de las familias gallegas delante de un futuro tan sombrío. El problema de España nació con la audacia del euro por querer desbancar su moneda nacional. Por tanta audacia ahora despiertan temores por el suceso de la unidad monetaria. 

martes, 2 de febrero de 2010

PRESUPUESTO (III)




Pedradas de un liberal agregadas al Presupuesto.
Dice Paul Krugman (February 2, 2010, 11:10 AM) que la previsión de debito en el año 2020 estará en 77,2 por ciento del PIB americano.  Si no se congelan los gastos no relacionados con la seguridad, este número deberá ser, según cálculos de Krugman, del orden de 78,7 por ciento. Pero bueno, el congelamiento es crucial para demonstración de que habrá responsabilidad fiscal…
El presupuesto presenta un monte de ajustes fiscales por reducción de estímulos reforzados por el congelamiento, expectativa de que vientos suaves alcancen Iran/Irak y que el plan Bush de reducción de tasas, en vigor desde el año 2001, expire como previsto al final de este año, 2010. Todo esto entrará en un palco abarrotado por una altísima tasa de paro y sin que el Banco Central pueda o quiera tomar medidas de compensación. San Benitiño, acuda el new 1937 y libra Galicia de la gripe americana para que no caigamos en tentación de un mal mayor, amen. 

martes, 12 de enero de 2010

ANDROIDES

GILLOTINAS Y ANDROIDES
Tal vez no lo sepa en función de su corta edad, pero Krugman debía saber que por los años 70, 80, 90 del siglo pasado y los primeros años de este siglo, esa seducción de la política monetaria reducida al absurdo fue realidad tangible por todo el inmenso territorio brasileño. La moneda brasileña perdía día a día su valor paritario con el dólar. El valor del sueldo recibido después de un mes de trabajo mostraba como la ilusión de haber ahorrado alguna cosa con mucho esfuerzo se desvanecía en el momento de comprar algún bien. Lo planeado durante meses pasados no tenía utilidad en el momento de satisfacer un deseo tan duramente conquistado por horas y horas de trabajo. Nuestros sueldos crecían en velocidad vertiginosa todos los meses y mi nómina me declaraba ser millonario en unidades monetarias, que mal daban para pasar el mes; el consecuente déficit era equilibrado con deudas que también perdían valor, como si todos, deudores y creedores, participásemos de una loca corrida contra el tiempo, en que al final de un corto periodo sería nombrado campeón quien más perdiera. Quien podía y tenía vocación para hacer ahorros monetarios compraba dólares y los guardaba a todo riesgo de ser robados en un corte vendado del viejo colchón de espuma. No tardó en que esta práctica fuese tornada ilegal por el Gobierno, provocando a que los ricos y malos nacionalistas estableciesen bases de ahorro en paraísos financieros. Como alternativa al proceso degenerativo de la moneda corriente, el Gobierno había instituido la corrección monetaria aterrada a índices dictados al gusto de lo que se llamó ORTN (una especie de moneda que sin ser corriente, llevaba por el rio abajo el cruceiro, esta sí moneda de curso obligatorio entre todos los obreros del País). Entre el año 1964 y 1986, periodo de vigencia de la Obligaciones Reajustables del Tesoro Nacional (ORTN) el índice de devaluación del crucero medido por su hermana bastarda fue superior  a ochenta mil. Esto naturalmente significó que 80 mil dólares ahorrados por un obrero, teniendo como destino costear las dificultades que nos esperaba al alcanzar la tercera edad,  llegado el momento  ni mil dólares valían. El Cruceiro perdería finalmente su cabeza para dar entrada al Cruzado. Éste, como los girondinos y jacobinos de la Revolución Francesa, probaba ser incapaz de restablecer la ilusión de la clase obrera y en poco tiempo se vio obligado a abdicar a favor del Cruzado Nuevo, que lo hizo huir del mercado en proporción cobarde de mil por uno. Hoy Brasil vive el Real relativamente estable en su paridad con el dólar, pero convive infelizmente con gula de intereses financieros de 350 % al año y una infinidad de monedas bastardas (OTN, BTN,UFIR, UPFES, IPC-FIPE, INPC-IBGE )por las que se rigen las fuentes del gobierno y casi todas las demás instituciones de derecho público o privado, excluida la clase de asalariados obligada a tener fe en el Real, por lo menos hasta que éste pierda la cabeza tronzada por modernas guillotinas y los pobres perdamos la vida en la inútil corrida con androides.

lunes, 4 de enero de 2010

SURFISMO

El gasto por la oportunidad es que, en este momento, un único producto (tiempo) es repartido equitativamente en acción de comer y ser comido, un acto de surfismo sin precio.
Mi amigo y colega en el arte de lo ponderable, Mr. Krugman, me ha dado libertad para blogar sobre el tema que sugiere (y explica) que los economistas somos surfistas baratos (cheaps skates). Primero pensé que abordar tan espinoso tema no sería adecuado a mi condición de modesto economista, pero, a seguir pensé que si Krugman no lo hacia por méritos de un coste de oportunidad yo podría desarrollarlo justamente en respuesta a ese mismo principio.
Mi condición de modesto economista refuerza la opinión de WSJ. Krugman, en situación de economista premio nobel y económicamente bien avalado, lo desmiente.
Somos dos extremos en la teoría del valor económico. Dos patatas no tienen el mismo precio en cualquier lugar, porque la utilidad final de la patata varía con el deseo marginal de consumirla. A mí nadie quiere comer, ¡pero a Krugman…!
A krugman se lo comería, con mucho gusto y sin necesidad de rebozarlo en huevo ni mejorado con cualquier tipo de tempero, el señor WSJ (The Wall Street Jounal) quien a través de Justin Lahart expone al mundo los secretos de un economista. Mis propios secretos en la conciencia liberal de mis deseos ocultos.
Conocido el primer secreto del suceso (cómprate un banco), los demás vienen en cántaros como la lluvia torrencial y, por reflejo borroso de un espejo sucio, todos creerán que los economistas somos fieles representantes de la imagen del cántaro.
Como economista yo no me siento culpado de mi propia ruina. Confieso que ya tuve coches a cuya calidad mercantil mis ideas y manos contribuyeron significativamente; frecuenté playas paradisiacas en un mundo tropical, pero nunca fui adepto al mundo del golf - creo que por ausencia absoluta de condiciones sociales, no vayan pensar mal de mí.
Si, es verdad, ingresé en escuela de economistas por un sentimiento de culpa delante del desparpajo de gastos inútiles que yo observaba en un competitivo departamento de ingeniera automovilística. Lo hice en respuesta a una expectativa intuida antes de conocer la teoría de la expectación.  Continúo inocente, aún muchos años después de haber perdido la virginidad en asuntos económicos. Y la clave de tal suceso puede estar en mi poca propensión a lo ajeno y en el hecho de que nunca fui capaz de considerar mis hijos como factor de inversión y retorno a largo tiempo.
Sin duda alguna, todos los economistas, después de Adam Smith, estudiaran el comportamiento de las personas en relación a los bienes disponibles y su natural limitación en conseguirlos. La política económica es una ciencia que tiene origen en pensadores de la escuela económica y ella ha facilitado  que algunos, en calidad de repartidores y en circunstancias permitidas, se quedasen con harto volumen de riquezas sin percibir que a la distancia todo y cualquier tesoro será perdido.
Estudios empíricos de comportamiento atribuido a economistas no difieren, en resultado, de los atribuidos a cualquier otra clase. Valen para psicólogos, médicos, periodistas, el hombre rico o el miserable pobre. El fondo es siempre el mismo aunque diferentemente adornado con palabras del jardín de su particular cultura.
En mí ya no hay alternativa otra que pueda ser confrontada con la oportunidad de escribir este exordio. Y yo, o como el tiempo o el tiempo me come. El gasto por la oportunidad es que, en este momento, un único producto (tiempo) es repartido equitativamente en acción de comer y ser comido, un acto de surfismo sin precio.


martes, 29 de diciembre de 2009

CAMBIO FLUCTUANTE

Los gallegos andamos un poco aborrecidos porque España no permite que Galicia devalúe su moneda. Cuando nos avisaron que nuestra vieja peseta iba ser supervalorizada, todos los gallegos, como casi todos los españoles, nos pusimos a hacer cuentas por cuenta del plus adquirido por una tasa artificialmente fijada para transformar el valeroso patacón en centavos del moderno euro. Eran días felices y nuestros dirigentes presagiaban un eterno gobierno, descuajado de presiones inflacionarias al buen estilo de la tradicional historia de la moneda española. 
Consideremos el tipo de cambio real definido por su radiografía (RX) como RX = EP*/P, donde E es la tasa de cambio determinada por el precio de la moneda nacional en relación a la moneda extranjera, P* es el nivel de precios extranjeros  y P el nivel de precios domésticos. El sistema macro internacional informa que existe un natural nivel real de tasa de cambio determinado por el mercado competitivo y el flujo internacional de capitales. Pues sí, la economía gallega también desea ardientemente saber la “real tasa” de cambio entre dos monedas españolas. Krugman también lo quiere.
Habiendo una tasa de cambio fluctuante, escribe Krugman, conoceremos la tasa real por vía de alza o  baja de E. Pero si la tasa la amarramos con algún tipo de tampón, el resultado será presión sobre los precios. Elevando deliberadamente E por encima de lo que podría alcanzar en un mercado fluctuante, China provoca presión para que los precios se eleven, facilitando  la inflación. La presión inflacionaria está directamente asociada con la política de tasa de cambio.
Krugman parece no contar con la vocación caprichosa de la señora Economía, muy capaz de alterar la lógica de la más clara previsión. El maoísmo es especialista en el arte de las contradicciones. Luego, contrariando Krugman, si China decide reforzar su moneda frente al dólar, los chinos compraran menos de lo que se produce en China y más de lo que se produce en el extranjero. Comprando menos de la producción local sobrará mas para el mercado exterior. Los americanos con su moneda universal pagaran iguales cantidades de bienes con más dólares, que irán engordar las arcas del tesoro chino, y este, como buen administrador de la fe comunista, se apresurará en transformar el papel de valor ficticio en bienes y servicios arrancados a la fe de los países capitalistas. En un primer momento no habrá presión sobre los precios locales, y los chinos, imitando el bienestar de los americanos, de los japoneses y últimamente de los españoles, saldrán de paseo al mundo, distribuyendo dólares conquistados con su trabajo y que serán ahorrados por el estado capitalista en promociones de efecto estufa, destinados, con o sin cambio fluctuante, a la miseria de los mil millones  de gente pobre.
Oh, ¿Galicia enfrenta presión deflacionaria por imposibilidad de devaluar la moneda? Lo imposible nunca es causa de cualquier cosa; luego, está en la hora de que Galicia (todos los gallegos) aprenda a conocer sus reales posibilidades de comercio con el mercado interno y con el mercado de España.