domingo, 18 de diciembre de 2011

AUSTERIDAD


De la dureza del tiempo.

No, mi dignísimo rey, no vienen tiempos muy duros. Hace algún tiempo ya han llegado, y para quien no tiene un patacón, le sobra capital humano para invertirlo y no le dejan tocar los grelos ni cazar berberechos, porque hoy, para quien tiene boca y no puede chupar el dedo, tal actividad es susceptible de ser penalizada con gravosos impuestos, esa alarmante frase se muestra más blanda que la lechuga tierna, aquella que mi madre plantaba en la huerta de caminos chans y que yo recogía para alimentarme por el camino de los primeros 20 años de la gloriosa revolución nacional sindicalista de la España que decían Una, Grande y Libre, así con inicial mayúscula para hacerla mucho más una, mucho más grande y mucho pero que muchísimo más libre.

Otra fresca y contradictoria frase que yo recojo en el correr del furioso vendaval, moderadamente atormentado con gotas de champan y el reflejo del rayo iluminado con flores de varios colores, la guardo en el cesto de ropa que con mi madre iba a lavarla en las aguas rasas del rio Madriñan: ‘consumar la victoria definitiva del cobarde y estéril terrorismo’. Consumar en definitivo es redundancia prohibida por el concepto estéril que sacamos del terrorismo y no debiéramos a él recurrir, aún reconociendo que, en su forma impersonal del infinitivo, tal consumo sea permitido conducirlo al cabo que se quiera dar a su cumplimiento.



Al sur de la frontera, documental traducido al español. Duración: 1:31:57



Del pinto azul.

Ando por las nubes y no es para menos, tengo complejo de ave. Viví entre las aves. Eran gallos y gallinas que se alimentaban de lo que sobraba de una modesta familia. Eran gallos y gallinas que las metíamos en el papo en algún día especial del año. Pero no eran solo gallos y gallinas que yo veía a mí alrededor, estas corrían pero no volaban. Había muchas palomas. Algunos amigos las cazaban y las ponían a hervir en una cazuela de la que extraían un jarabe de huesos y plumas. Es por eso que en aquellos tiempos  fueron engendrados tantos plumíferos en mi villa-aldea, entre los cuales yo me encuentro para contarles este agrio cuento.

Somos hueso duro de roer, pero susceptibles de ser comidos y, por el ansia del infinitivo consumir, un definitivo consumar nos va haciendo  estériles del producto cobarde. Había gaviotas. Eran muchas y tocarlas era tabú. Pero yo las miraba y contemplaba su vuelo en días de tormenta. Yo quería ser una de ellas. Yo fui una de ellas cuando por la furia del viento abrí las alas de mi chaqueta y me vi volando. Fue un vuelo muy corto y desastroso. Me rompí el pico en el suelo. Y no perdí la cabeza porque el suelo era blando. Cosas increíbles, que no pueden pasar, pero a mí pasaron.

En plena efervescencia de la construcción civil volví a vivir la gloria de ser ave. Pasé a volar todas las noches. No como la coruja, que vuela silenciosa atrás de insectos y arañas y hacen la pelota que vomita con fragmentos de hueso y penas para muestra de la cultura plumífera; yo volaba como el ave que conserva su vida presa en una jaula y se alimenta de la esperanza de un día volar tan alto como pueda y, como pueda, regresar a la naturaleza de su natural hogar. Soñaba con repetir el vuelo que cuarenta años atrás llevara Domenico Modugno a las nubes de la gloria. Como él, pinté la cara y las manos de azul, salí corriendo hasta verme atrapado por el viento; me dejé conducir por la suavidad de sus manos aladas y, por breves instantes, alcancé el infinito, volando, volando oh, oh, nel blu di pinto de blu. De lejos mi mundo se hacia pequeño pero, al aproximarme a la barrera de edificios que se interponían en mi camino, la jaula crecía en altura y lo hacia con velocidad superior a la velocidad del viento. Sentí como el sudor se transformaba en piedra pesada, mis ojos se ofuscaban y yo insistía en la ilusión de volar, oh, oh, volare, oh, oh. El pecho ardía; el corazón alucinaba bombeado arterias para purificar las venas; mis alas humeaban y yo quería volar más veloz que el viento y más alto que la torre más alta que impedía mi salida. Volé como el viento que vuela dando vueltas sobre el ojo del huracán. Volé al ritmo de la música, escuchando la melodía que mil veces yo había escuchado en la ribera sacra de la costa viva, en mi villa natal.


Non cho dixen?

Si, ome, ti cansaches de dicilo. En unha mesa e meia estarían postos todos los paraos gallejos.

Antón? Para que teño que repetilo tres anos despois?

Bom, temos unha novidade espetacular, Galicia non ten tantos paraos coma o resto das comunidades xuntas da España. Alen do mais, o lume da esperanza está encendida e no fin do túnel é moito posible que encontremos unha fagulla ar diente. Ata o fin do ano que ainda non naceo, ide mirando pra lua co papo ben aberto e argallado no ar. Quizabes do AVE caian algumas fagullas e imos de estar atentos para aproveitar calquer oportunidade que, como dixen, a velas se ven. E non me retrato, faltaria mais, teño fotógrafo na planta do orzamento que fai meior ca eu ese trabaio de retratista.


Del por qué la Austeridad no tendrá suceso.

El déficit cero hará desnecesario la emisión de dinero por parte de la casa de la moneda. Sin inflación los interese por el dinero caen. Sin expectativas de ganar alguna cosa, sin que nos cueste una gota de sudor para ganarlo, las personas guardarán en sus cajas personales todos los ingresos del trabajo; les parecerá mucho más seguro. Las empresas aplicaran el lucro liquido en nuevas formas de producir más y mejor con menos gente. El gobierno dejará de recibir dinero en función de lo que las empresas descuentan del lucro bruto para amortización del equipo, la depreciación técnica y gastos crecientes de manutención preventiva. Habrá un déficit presupuestario a ser compensado en el año siguiente en que naturalmente habrá un presupuesto menor. Presupuesto menor exige cortes dolorosos en todos los sectores, que si no eran deficitarios ahora pasan a serlo por la cicatrización expuesta del acto quirúrgico.

A los que no tenemos patacón nos encuadrarán en la clase de los con defecto colateral y nos pondrán en los depósitos de la pública sanidad, la cual se destacará de la privada por la gran honra de sernos muchos más. Será una gran honra  que nos privará de los remedios reservados  a la clase principal. Dirán  que servirá para encortar expectativas de vida infeliz para los sinpatacon y aumentar el sufrimiento de los que habrán de morir viendo como les huye de las manos el millón. Cuestión simple de un simple punto de vista.

Hay que ver el lado positivo de todas las cosas. Por la Austeridad vamos acabar perdiendo esa ansia loca de consumir el futuro. Volveremos a vivir en el presente perfecto, sabiendo que si alguna cosa ha sobrado del pretérito imperfecto esa cosa será de nuestra legítima propiedad y no de aquellos que habrían de llegar si llegado hubiesen.

España quiere vivir de la austeridad. No cabe la menor duda. La austeridad fue refrendada en las urnas. Alcanzó mayoría absoluta entre aquellos que votaron en el pasado veinte de noviembre, aniversario del pasamiento del caudillo de España. En nombre de la Austeridad, del Déficit Cero y del Poder que el pueblo otorga, crecerá lo que se impone para que unos vivan más y mejor, y otros, menos y peor. Es la ley del supuesto equilibrio que por suposición popular nos va poner a todos acostados en paralelas horizontales. Los ricos arriba y los pobres abajo. Los primeros con el deber impopular de recaudar tributo arrancado del atribulado segundo. A los primeros el Estado les reserva la dificil misión de hacer declaración de lo que retiraron del consumidor, sin ninguna discriminación por cuenta de si tiene o no trabajo, si están parados o corren para escapar de la miseria, pues en materia de palo todos somos iguales y a todos duele cuando aplicado por igual, y más si son dados en nombre  de la noble austeridad. Y por aquí la verdad también duele mucho pues van diciendo que quieren hacer con España lo que ya han hecho con Galicia, esto es, adelantarla en medidas y reformas y buscar la eficiencia que le permita la certeza de no salir adelante si no es acompañada de una crisis estable, bien apuntalada por la ruina de una ilusión pasajera.

Austeridad no es oficio de empresarios. El empresario lo que quiere es derrochar competencia y sacar los réditos que pueda de la exuberancia mostrada en las minas del subsidio. Sabe que frases bonitas son leves y con un soplo suben a donde una ligera brisa las disipa en el aire. La austeridad no ampara las buenas relaciones que informal e informalmente tiene con el Gobierno. Empresarios y gobernantes, aunque sean individuos de castas diferentes, forman un tejido estrechamente unido y dependiente, pero, desde el punto de vista de los gastos y beneficios, los individuos que integran las relaciones simbióticas se diferencian por lo que podríamos denominar mutualista, comensalita y parasitario. El mutualista es un crítico contumaz a la intervención del gobierno y le gusta navegar entre aguas del liberalismo clásico y el socialismo de elite, busca libertad de contratación con apoyo pero sin interferencia del gobierno o la ley. El comensalista distingue el otro lado de la relación como individuo diferente, de quien aprovecha los restos para alimentarse; es una relación armónica puesto que los diferentes no se perjudican entre sí. El parasitismo es una relación simbiótica destructiva de la sociedad; la buena voluntad de uno, hospedero, es siempre aprovechada por el otro, parasita, que succiona de la relación social todo lo que puede y no le importa un pito todo el mal que pueda ocasionar.

Austeridad en economía significa recorte de gastos. El gasto puede ser neutro, bueno y malo. En su relación simbiótica también podríamos clasificarlo como mutualista de la acción política aparentemente neutra. En otros momentos el gasto viste la figura de un buen aprovechador que da rienda suelta a los ingresos tributarios. Pero por lo que últimamente se destaca de los informativos sobre malversación de fondos, el gasto es un terrible y cruel parasita que nos consume y que acabará fagocitándose a sí mismo.

No confundamos el señor Gasto con el señor Coste. Todo gasto es un coste, pero ni siempre a un coste podemos llamarle gasto. Solo al gasto bueno podríamos denominarlo coste. De la misma forma, un coste malo será siempre un gasto parasita.

Cuando hablamos de austeridad, todos entendemos que sus promotores van recortar gastos hasta lo ideal, que sería su total eliminación de la receta presupuestaria. Pero, dentro de la dualidad ambigua del arte político, lo que vemos llegar son más gastos. Nos alcanzan por el camino de la tributación excesiva, por el camino de las tasas perdularias, del mal coste que avanza por la vía de aumento de precios para el lucro abusivo, por el despilfarro de tanta fuerza humana carente de una buena ocupación, por una pléyade de parasitarios políticos sin ninguna vocación para sacar de la cuenta presupuestaria la buena razón de un ejemplar análisis del costo beneficio.

Sí, a la Austeridad, cuando ella represente eliminación de gastos. No, a la Austeridad, cuando la quieren confundir con costes indispensables a la esencia de la vida, con contratos definidos, con empleo estable, morada, educación, sanidad, respecto y cuidado de los viejos por todo el tiempo que la naturaleza no reivindique el precio justo de nuestro consumo, el coste de la vida, que a la hora de la muerte se transforma en un horrendo gasto.

domingo, 11 de diciembre de 2011

CUMBRE DE BRUSELAS


(I)

En este primer tercio del mes de diciembre vimos el real problema de la política europea explotar como castaña en el interior de un brasero. Los foguistas castañeros fueron Monsieur Sarkozy, la dama germana Frau Merkel, nuestro vecino el portugués Durão Barroso y, muy explosivamente, David Cameron. El marco de tanta rebotación fue la Europa del euro y la seguridad para los rentistas de la nueva moneda.  La dificultad por el entendimiento de la construcción babilónica puso en destaque las diferencias  que desde la era de la piedra labrada nos acompañan en esta retorcida geografía, a la que hemos denominado continente europeo.

Para unos (señora Merkel) no se puede gastar lo que no tenemos, para otros (señor Sarkozy) la fe hace milagros. Parece ser que la gran unidad nacida de la enorme diversidad fue surgiendo sin mucha preocupación por nuestro empírico pasado. Era suficiente establecer una idea de bienestar en algún punto del futuro y esa idea haría el trabajo por sí misma; seguiría sin hesitar por las hipótesis de la idea convenientemente establecida para arrancar proposiciones por las que explicaba el comportamiento de los agentes económicos. La verdad es algo siempre muy dificil de explicar apriorísticamente, pues los parámetros generados por las proposiciones casi siempre carecen de un pasado empírico para confrontarla con la realidad presente y adecuarla a las necesidades futuras de una nueva Europa imaginada sin sombras de desunión.

La política económica real, en consorcio con la política económica imaginada, explicaba como se podía reducir el déficit en cuentas corrientes con un simple decreto en la desvalorización cambial. Por tal instrumento, explicaban, la importación sería reducida por el encarecimiento del producto extranjero y, al mismo tiempo, para compensar el vacio, la producción interna se vería incrementada  específicamente en el sector de bienes de capital y materias primas. Eran relaciones muy simples de causa y efecto que cualquier uno, con un palmo de frente, dos pies para andar y algunos años de observación, conseguía entender y, por tal entendimiento, se hacía perito en el tema.

Con el primer premio nobel de economía aparecieron los grandes avances de la econometría. El noruego Ragnar Anton y el neerlandés Jan Tinbergen fueron agraciados con el primer premio en función de sus análisis sobre procesos económicos asociados con el desarrollo dinámico de los modelos de decisión. Ambos ampliaban los conceptos económicos con poderosas herramientas que servían para ofrecer a la política  la virtud matemática de los modelos micro y macroeconómicos. Al mismo tiempo que la microeconomía se concentraba en las múltiples variables que rigen una singular empresa, la macroeconomía promueve concentración en el estudio de los agregados económicos.

En un modelo que facilite datos para regresión al pasado, el cálculo econométrico permite hacer abstracción de la nube dispersa para transformarla en una flecha formada por gotas, todas con actitud bien definida en ecuación linear, para que de ella concluyamos algún comportamiento bastante interesante.


(II)

Constituyendo las personas el principal albo de la política, cabe a los políticos explicar con buenas razones la meta que nos han propuesto alcanzar. La intuición es un sentimiento interno y particular que ayuda en la percepción de intereses anexos al propósito de alcanzar una determinada meta. La intuición es algo brutalmente natural, de ella ni los animales escapan.

En el encuentro franco-hermano del presidente de Francia, señor Sarkozy, y el primer canciller de Alemania, señora Merkel, se acordaba introducir penalidades a los estados miembros que excedan su déficit sobre el 3 % máximo tolerable.  Fue una semana crucial para el euro y ambos dirigentes se movieron con bastante ligereza buscando restablecer la confianza en el euro de la eurozona. La propuesta, según fue anunciado en la reunión, fue detallada en carta presentada el viernes al presidente de la UE, Herman Van Rompuy, un día antes de la cumbre de Bruselas.

Hay varias propuestas sobre la mesa destinadas a buscar solución al gran conflicto financiero generado por los diez años de existencia del infante euro. La unión fiscal fue propuesta de Alemania, aun esclareciendo que la solución a esta crisis va demandar años de dura maratón para recuperar la credibilidad perdida.  La propuesta de la Comisión Europea fue crear el eurobono y dar mayor capacidad de intervención al Banco Central Europeo, idea con la que concuerdan Francia e Italia pero no agrada a Alemania. Curiosamente Alemania detiene la deuda mas grande de la eurozona (26 %), le siguen Italia con 23 %, Francia con 21 %, España con 9 % y el resto de la Europa del euro reparte el 21 % que falta para completar el caldo de la soberana deuda.
En la UE cada país es responsable por la deuda que tiene. Con el eurobono gestionado desde el BCE, todos los países del euro se harían solidariamente responsables, lo que significa dar más poder al creedor para recuperar los préstamos, siempre acrecidos de los correspondientes intereses pactados. Solución perfecta para los prestamistas con residencia desconocía, y solución aparentemente buena para los países que despilfarran en gastos sin retorno, pero solución fatal para los países austeros y con fuerte disciplina en el control presupuestario.

Una forma de relanzar la economía es rebajar los tipos del interés. La idea del eurobono puede ayudar a concretar esta rebaja, pero el eurobono subordinado al BCE va exigir un ministerio de hacienda único, idea que interfiere con las constituciones de cada país asociado al euro. Por otro lado, perder el comando sobre la hacienda significa perder poder y ganar responsabilidad por tener que obedecer as una autoridad superior. Poder todo el mundo quiere, responsabilidad es algo que ni el rey desea. Luego, la solución de la crisis por el camino del eurobono compartido es una idea muy lejos de merecer el consenso de las naciones más ricas.  
De momento, España ya cortó en lo sano desangrando cinco millones de parados. Italia puso a trabajar la vieja navaja de afeitar para cortar  entre cinco y diez por ciento las pensiones, para introducción del copago en la sanidad y para retrasar la edad de jubilación, entre otras medidas del fígaro italiano.

Si el tempero con especiarías continentales no fuesen suficientes para dar rico sabor a nuestro caldo con grelos, David, el de la casa británica, vino a campo del martes con su famosa honda tira piedras, avisando que a él nadie tasca y hará resistencia al nuevo tratado propuesto por el Sansón francés y la Dalila germana o cualquier otro Goliat gallego, italiano o griego que se interponga en los intereses británicos. ‘But, of course. If they want to use European institutions, then we will be insisting on the safeguards and the protections that Britain needs’ – ha dicho el valiente camaron. É doado, se eles empregan as institucións europeas, anton nos empregaremos as atiradeiras contra os filisteos para manter libre de calquer inxerencia o noso finisterre e a nosa Thumbria.


(III)

El plan franco german puesto sobre la mesa pide provisión para lo que sigue:

Dar poder a la Comisión Europea para que imponga penalidades al país que incumpla la reducción de su déficit.

Todas las 17 naciones de la eurozona deberán emendar sus respectivas constituciones para exigir presupuesto equilibrado.

Los países de la eurozona serán comunidad corporativa y tasarán las transacciones financieras.

A los inversores privados no se les exigirán la absorción del coste en eventuales rescates futuros.

Más claro que eso ni el agua de la fuente en la plaza del pazo Cotón.

 (IV)

Para decir la verdad, aquella que nunca se debe decir, diré que no se lo que quiere decir carallada. Es una palabra que la he oído  más de mil veces en los idos de mi juventud. De cualquier modo, entendiéndola como se quiera, ella se hace muy expresiva cuando la usamos para referirnos al estado económico de esta nuestra escarallada crisis nacional de España que a todos tanto nos amola. El déficit público se redujo 17 % en este año de elecciones generales, situándose en 3,7 % del PIB, por tanto, muy próximo de la meta establecida por la Europa del euro. Delante de tanta noticia alarmista esta noticia parece una carallada. ¿No es verdad? - Sí, lo es – creo que sería la escueta respuesta del simpático loro Foderico.

El IPC continúa su escalada de crecimiento con pasada que supera el anterior paso en 3 %, decimo lo un poco más, pero es décimo menos. El empleo desciende en picado con variación positiva del 7,5 %. Y ya van más dos caralladas que, asociándolas, nada combinan con los mandamientos de la doctrina económica. Si el empleo cae, la demanda por bienes de consumo también cae y, mantenida su oferta creciente (PIB en ligero aumento), los precios debían caer. Otra carallada que no se cumple, y la tesis econométrica de la variable explicativa del nobel Ragnar Anton se cae del caballo.

Pero en la carballeira repleta de quercus comunes siempre cabe un carallo especial, y las agencias de rating no lo dejan por menos. S&P rebajó la calificación crediticia del BBVA, Fitch puso su ojo vigilante sobre la deuda norteamericana y Moody’s advertía de la posible rebaja a la deuda subordinada  de 87 entidades financieras de la UE. De carallada en carallada habrá que esperar para ver lo que ocurre, el viernes 9 del doce once y dos mil, anteayer, en la cumbre de Bruselas, con los jefes de estado y de gobierno reunidos para una carallada global.


(V)

Esperando en medio de una densa neblina, pues fumar no puedo, al oler el humo ocurrió una gran idea a esta mi cabeza ilustrada con tocino retorcido y sebo de soja. La enviaré a la cumbre de Bruselas por el cable del móvil para que sirva de buen provecho a los comensales del ministerio global.

 Es público y notorio  que el dinero es un bien público y ha sido creado en función de su utilidad en el intercambio  de bienes y servicios reales. Por razones que no vienen a caso para explicarlas ahora, un pequeño grupo de personas se han apoderado y mantienen encerrado en cajas blindadas todo el dinero y más alguna cosa del PIB nacional. Cuando el gobierno decide construir alguna cosa que justifica como esencial para el buen desarrollo del pueblo, recurre al ato administrativo de la expropiación forzosa como medio de desalojar de su propiedad a una persona, compensándola con el pago de un justiprecio a ser efectuado en el día del juicio final. Es sabido que por razones de la prudente política, un político jamás se enfrente a un banquero con poder de retener en sus arcas todo el dinero que la casa de la moneda ha imprimido durante los diez años de la infancia del euro.

 Entrementes, a juzgar por el volumen y peso de tanta nota-papel y tanta moneda empanada con metal, no será moi doado ir de mula para retirar todo ese caudal encauzado en alguna fortaleza de la capital. Pero, en algunos menesteres la cabeza bien untada con tocino, sebo o grasa mineral  siempre sabrá como mejor hacer las cosas. Y las cosas bien hechas requieren el arbitrio de la ley para que el efecto sea eficaz y duradero. La ley, pura y concisa como cualquier uno de los diez mandamientos labrados en tabla de piedra, podría decir:

Artículo primero: El valor de toda nota y moneda imprimida con nombre de euro tiene su valor reducido a cero.
Artículo segundo: Toda deuda pública o particular queda anulada en función de su contrapartida creedora, según la fórmula: Débito – Crédito = 0
Artículo tercero: Todo ciudadano con residencia en la Europa del antiguo euro y DNI europeo es creedor, a título de Capital Inicial,  de diez mil unidades monetarias europeas (UME) imprimidas por la casa de la moneda.
Artículo cuarto: El montante de la impresión de unidades monetarias jamás podrá ultrapasar el límite de diez veces el número de residentes vivos y con DNI de la comunidad del ex euro.
Articulo quinto: la paridad cambial con otras monedas será hecha en función del valor que cada una de esas monedas atribuya a la unidad de trabajo humano empleado en la producción total de sus respectivos países.
Esta ley entrará en vigor en la data de su publicación.
Revoquen se las disposiciones en contrario.
Yo, el autor, he dicho.

No creo que se haga necesario explicar la virtud y la fuerza social de esta ley. Sería la Gran Ley  de la ley mayor, exportable a la zona del planeta Gliese 581 g.
La parte más dura y dificil de aplicar está en el artículo quinto. En este tópico, si los economistas de la escuela austriaca no dan cuenta, seremos obligados a contratar el servicio del economista ruso Wassily Leontief, nobel del año 1973, y pagarle por la explicación de las tablas de insumo-consumo (input, output) todo lo que él desee cobrarnos.


(VI)

Es viernes, temprano y por aquí llueve mucho, de Bruselas vienen los inputs que por el sentido de la vista van conformando la opinión que en mi se altera a todo instante.

Es lo que hay, vivo en un mundo en el que mis propios sentidos me hacen la gran jugada. Me hacen pensar que hay un modo de entender las cosas y, después que las entiendo, vuelven para explicar que hay otras muchas maneras de entender lo que por haberlas explicado antes yo entiendo ahora. Me explico: dicen que depende de la predominancia de cualquier uno de los pentagonales sentidos y también del momento, de la humedad, del calor, del frio, de la opulencia, del hambre y un sin numero de condicionantes que alteran la percepción antes que la impresión se afirme en la tormenta de tanta ideas difusas y confusas alojadas en el cerebro.

La Crisis financiera revelaba que no había dinero para nada. Sin dinero, el tren si iba parando. De repente, tocan las trompetas para avisar que los estados del euro y otros de la UE quieren depositar en el fondo de contingencia del Fondo Monetario Internacional la friolera cantidad de 200 mil millones, a título de refuerzo.

¿De donde vendrá todo ese dinero?

Muy fácil es verlo.

Será retirado de la venta de deuda que inversores la comprarán a cambio de más deuda. Esa nueva deuda multiplicada por un factor (digamos 1,03) será prestada a países en apuros a un módico interés (digamos 3%). El país en apuros ofertará a la banca, a un módico interés (digamos a 3%) la deuda inicial que ahora está ampliada, por fuerza de los intereses aplicados en su debido momento,  en 9,092727 % ( 9,1 %, según la conveniencia del redondeo). La banca, veloz como el rayo e inteligente como el zorro, a sabiendas que time is money, llama un promotor y le ofrece toda la deuda que el quiera a un interés jamás visto por el promotor (digamos 3 %). El promotor, con papeles de deuda por el valor de 1,133, idealiza un proyecto que le irá costar 1,133 y va cobrar 2,266 a título de gestión de la deuda. El estado en sus diferentes modalidades (autonómico, sindical, diputacional y municipal) ingresará, a título de impuestos y contribuciones, digamos 50 % de todo el valor empleado en los distintos factores de producción. Es valor impositivo que el vendedor final agrega a la deuda del destinatario final. Finalmente, la deuda alcanza el trabajador de cualquier oficio, quien para alimentar a si y a sus hijos gasta todo que recibe por la labor de su trabajo. Un esfuerzo aquí, un guiño allá y la esperanza que todos tenemos de que en el futuro todo va mejorar, ese feliz y arduo trabajador resuelve comprometer (digamos durante 30 años) una cuarta parte de los ingresos de su trabajo, que no era ahorro pues nunca nada le sobraba.

Parte del milagro fue hecho. Con una unidad de deuda nacional ingresaron en el mercado 3,399 unidades, que por el criterio del conveniente redondeo serán 4 unidades de deuda soberana. Ahora bien, como toda esa deuda está registrada y guardada en los bancos y los bancos saben que deberán mantener un crédito compulsorio del orden, digamos, 10 % de la deuda, ellos, los banqueros, se sienten libres para emitir 80 % de nueva deuda con base en la deuda soberana. La rueda que mueve el fuelle que sopla la burbuja trabaja a todo vapor y el propio sistema se retroalimenta generando burbujas por doquier.

Permítanme agitar ahora la balanza en un determinado momento de la crisis.

Los compradores de deuda resuelven ganarse unas vacaciones y piden de vuelta la unidad de deuda que ellos compraron a 0,97. Es justo, el ahorro sirve para que se haga gasto en algún momento de la vida, de lo contrario el ahorro no tiene sentido. Ese creedor inicial va a la deuda soberana y le pide que le devuelva la deuda real, digamos apenas una unidad. Pero esa nonagésima séptima fracción de la unidad vive dividida por lo menos en siete partes, y lo que antes parecía milagro ahora se vuelve alucinación. El mercado se ha acostumbrado a vivir con las siete unidades de deuda y necesita de ellas y algo más para continuar viviendo. Para pagar la deuda real de 0,97 el sistema se ve obligado a enjugar 7 unidades de deuda ficticia. Como el sistema ni siquiera tiene la unidad, que a nuestro parecer una parte emigró por osmosis y la otra entró por el tubo y no permiten que la regurgitemos ni a título de desahucio,  la de dios está armada y nos van haciendo caminar de hipo en hipo hasta donde nadie sabe y nadie ve, aún montado  en la cumbre de Bruselas.


(VII)

Hay un acuerdo para seguir atrás de un nuevo tratado que no será finalizado antes de marzo del 2012. Si concluido, todos los países participantes deberán ratificarlo. Con la oposición de Gran Bretaña y dudas de Hungría, Suecia y República Checa, las perspectivas se muestran bastante sombrías.

Estricta disciplina fiscal de la UE se opone a los intereses británicos A esto Sarkozy responde que va harto de oír lo que David cree que Europa deberá hacer. Andamos cansos de que nos diga o que debemos facer. No quiere integrarse en la fe del euro porque odia el euro y ahora viene para interferir en el juego de nuestras reuniones. Desde 1973, año de adhesión de la Gran Bretaña a los designios de Europa, por primera vez (y siempre que hay una primera vez la probabilidad de la segunda es certera) un acuerdo de reestructuración financiera no lleva el aval de Inglaterra. Peor, David amenaza con vetar la revisión del tratado de Lisboa.
Según Sarkozy el tiempo trabaja contra el euro, luego habrá que matar el tiempo para que no consiga trabajar y así condimos el tiempo hacia el paro para resolver el problema de los parados.

Jamás hemos sentido un riesgo de explosión semejante a este que estamos viviendo Europa se enfrenta a algo extremamente peligroso si juntos no conseguimos encontrar un acuerdo  que de respuesta al diagnostico de la situación. El diagnóstico es que el euro, que fue idealizado para inspirar confianza, no ofrece confianza. El diagnóstico es que Europa, que fue idealizada para proteger las personas, ha dificultado sus vidas en todos los países. El diagnóstico es que nosotros tenemos pocas semanas para tomar decisiones, pues el tiempo trabaja contra nosotros. Si no creemos en esto que os digo, siento que no podremos creer en cosa alguna. (Sarkozy)

               

               

               

               

               

Sobre el eurobono de Durão Barroso, la señora Merkel así se explica:

El gobierno ha dejado siempre claro que la crisis europea no se resuelve en una noche  insomne. La solución no llega veloz, ni siquiera se muestra fácil. La solución a la crisis vendrá por el camino de un proceso lento y puede llevar años para alcanzarnos. La adopción de una hoja de ruta para el EFSF (European Financial Stability Facility) nos ayudará a incrementar la eficiencia del fondo de rescate del euro. Esclarezco que no hablo de derrumbar el EFSF, pero miro lo que realmente se puede hacer con el EFSF. Andamos por el camino que permita llevar ayuda a los presupuestos nacionales, determinados y controlados por la institución Europa. Pero, de acuerdo con la constitución, esto no es posible y es una situación que nuestra común responsabilidad no consigue reflejar. Consecuentemente, hablar del eurobono es inútil y debe ser evitado.

               

               

               

               

               


Gracias por haberme leído y grazas por no aburriros con comentarios que prueban que vivimos momentos muy difíciles en la estructuración del futuro que tiembla en bases poco sólidas del presente. 

domingo, 4 de diciembre de 2011

NACIÓN EN STOP


La semana próxima pasada fue más una semana que se hundió en el túnel del tiempo sin que nuestro comandante haya hecho cualquier cosa capaz de inducir moral a la creciente tropa de trabajadores sin trabajo. Fue semana que, a cuenta del mes de noviembre, ha agregado a ese enorme colectivo más de once mil unidades gallegas, todas con poder de fuego y disposición para el combate. De los 20 % de empleados sin empleo en la desunida España, casi 20 % somos gallegos. Sabiendo que los gallegos participamos con aproximadamente el 7 por ciento de la fuerza intelectual y muscular de la unidad España, descompuesta en 17 subunidades, todas armas del estado español, al 20 % del todo atrincherado en los fogares de Breogan corresponde la honra de ser la unidad más improductiva de la reciente unidad de las 27 subunidades del sacro imperio germano romano.

Por otro lado, a nuestros padres, hermanos o hijos en acción, todos marineros o caballeros de la orden campostelana, corresponde el glorioso mérito de buen mulá patriótico por llevarnos en sus hombros y aplacar nuestra angustia durante la dificil travesura del mar rojo y, aún más, por asperger humedad en nuestras gargantas en la horrenda secura que sentiremos al seguir en el rumbo de la rumba que cantaremos en la paseata del desierto. Si bien sucedidos, al final del estrecho tubo, festejaremos la suerte de habernos librado de las plagas que asolaran el faraón.

Nuestros camaradas salen a luchar, parados, sentados y adormecidos en el diván, qué igual da si ya sabemos que nos consideran capital humano de gran calidad. Somos capital moderno, muy diferente del antiguo, que luego que adquiría el aprobado, por sucesión de algunas experiencias buenas o malas, nos ponían de patitas a la calle, dado que la casa de los padres no era refugio de mangantes.

Felizmente nos hicimos magnates de la chula prosperidad, sacamos los peces del mar y les ordenamos que crezcan en la tierra, dominamos el ímpeto volador de Ícaro y ahora le exigimos que vuele por los trillos, a la sombra del paraguas para que no se quemen las alas del pie. Con el orgullo villano de un perfecto aldeano salimos al mundo y le dimos nombre de aldea global. Somos la nata del saber humano a quien ahora y por la hora de nuestra muerte van queriendo exportar.

¿Exportar para donde? ¿China? ¿Brasil? ¡Que más da! El negocio será arrancarnos de donde estamos  y llevarnos a otro lugar, desde donde no estorbemos el placido sentar del gobernador local. Es la vieja recepta de la magia feudal, galera con largos remos y un patrón infernal, con látigo en la mano y rugido de fiero león en la lengua.    




Por la gran unión que quisimos organizar desde los escombros de dos mil años de desavenencias y deslealtades nacionales vamos creando un nuevo estado. Es un estado con características de sociedades bárbaras, unidas por la conciencia de familias partidas y desamparadas por la unión de  estados capitalizados desde las fructuosas sociedades del negro  carbón y del brillante acero.

Los cinco millones de parados en España ya constituyen una población superior a la población sumada de cinco países de la UE, a saber: Malta, Luxemburgo, Chipre, Estonia y Eslovenia. Son más que la población de Irlanda y están muy cerca de la población total de Finlandia, Eslovaquia o Dinamarca.  Es una población que por su cantidad sería suficiente para dar origen a una nueva odisea. Es población que por su calidad en la formación intelectual, en la fuerza muscular y experiencia en relaciones complejas, conocen y sabrían como organizar nueva nación en la economía  global. Sería una sociedad que a semejanza de la nación de Moisés conseguiría  vivir en el desierto arrancando agua de la piedra con un PIB cero.   A esa población de parados españoles, por aquello de que el hábito pinta el monje, podría sumarse la población de parados europeos.
  
Ese nuevo estado de la federación europea ya cuenta con población superior a 21 millones de almas, todas hambrientas, todas con sed y mucha gana para hacer lo que saben hacer. Oupamos  amplia extensión territorial  de pertenencia a algún señor con mucho capital. Somos activos  sin liquidez y pertenecemos a señores que, por la soberbia de lo que les sobra, desean desalojarnos de las tierras y hogares que hemos siempre cuidado y ahora  creen que serían mejor gestionadas por el trabajo brujo del capital cibernético, sobejamente  excelente y mejorado por tecnología extraída del capital humano, ahora despreciado y arrojado al foso profundo de la bruta intolerancia.

Derechos fundamentales, como los conceptos  de dignidad, igualdad, solidaridad, ciudadanía y justicia, reflejan ideas bonitas, políticamente agradables por el sentido que da la lengua común a los representantes del Consejo Europeo, Consejo de Europa, Consejo de la Unión Europea y Comisión Europea, todos, sin excepción, acomodados en la cumbre del bienestar por el efecto narcotizante del tributo que también pagamos todos los parados.

In varietá, concordia para vivir unidos en la diversidad. Pero de la adversidad profunda y continuada siempre surge la discordia.

La DISCORDIA no amalgama las fuerzas de la diversidad. La discordia aglutina las fuerzas diversas en lados opuestos, radicaliza su posición y, cuando un lado siente que puede atacar el otro, toma iniciativa y va al ataque. Infelizmente repiten el ataque de triste recuerdo entre los que llevamos grabados en la memoria la experiencia de tiempos pasados.




Todo gran incendio surge de una pequeña llama. El sol, que tanto bien hace a todos que vivimos en la Tierra, también quema, y por las heridas que producen en nuestra piel, cuando de su poder descuidamos, uno también puede morir. La artrosis  que mis piernas atacaron hace diez años atacó con mucha más virulencia la pierna del rey. Yo me curé con brebaje de ajo.  El rey cojea con artroplastia de rodilla. A él nadie tira el pelo pero, como a mí, la edad se encargó de hacerlo. Quiero decir que, por la naturaleza humana, todos somos semejantes y si viviésemos juntos, el rey y yo, en una isla perdida, viviríamos solidariamente los dos como vivieron Crusoe y el indio que Crusoe salvó del canibalismo antropófago.

Infelizmente, el progreso tecnológico nos va hundiendo por el desespero que da el vernos incapaces de competir con la productividad de las máquinas. No debiera ser así, pues las máquinas fueron creadas por el hombre. Y el hombre vino a este mundo por la mano de Dios. Y es la voluntad de Dios que algunos adinerados desean destruir al querer revocar la única ley que perdura desde la expulsión del paraíso. Ganarás el pan con el sudor de tu frente y no con la lágrima de tu vecino.

Para reducir el caudal de la lágrima hemos creado la máquina. Fue un esfuerzo de toda la humanidad. Fue un esfuerzo que para ser útil debe ser aprovechado por todos encauzados en el marco de los derechos fundamentales.

En Europa no podemos reclamar de la falta de opciones en política económica. Fuimos inventores de todas ellas. No tenemos envidia de ningún régimen político, los experimentamos todos. Somos creyentes cristianos en las más variadas formas de cualquier particular creencia. Despreciamos la idolatría y la adoramos en las distintas formas de santos y dioses paganos. En la pirámide demográfica censuramos la estrecha base con miedo a que la cumbre incline como la torre de Pisa y por ella se pierda la seguridad.




En el lejano oeste, aquel que ilusionaba el pensamiento de un niño después de ver una película de blancos zurrando indios y viceversa, en teatro de absoluta miseria, la gran idea que azotaba la razón en desarrollo era la existencia de buenos y malos, todos rodeados por una legión de indiferentes, abanderados por símbolos que servían de refugio de gran utilidad a la sustentabilidad de la fe que habían elegido, sea por algún incidente accidental o por  evolución natural de la vida.

¿Como justificar la baja oferta de dinero en el mercado si el principal producto de la cosecha bancaria es el dinero en sus dos modalidades, crédito y débito?

Uno de los principios básicos de la economía de mercado en equilibrio supone que la demanda sea abastecida por equivalente oferta. Cuando la demanda excede las posibilidades de abastecimiento, el mercado reacciona aumentando los precios de la cantidad que puede abastecer. Precios más altos contienen la subida de la demanda en una nueva situación de equilibrio. Precios más altos también suponen lucros más altos y esta nueva riqueza incentiva crecimiento del consumo, que hará crecer los precios a un nuevo descanso y, como consecuencia, el equilibrio del mercado se mantendrá estable por algún tiempo, limitado siempre a factores exógenos de poder desconocido o a factores endógenos con potencial bien observado, como son el clima y las condiciones naturales que imprimen el ritmo de la producción.




¿Como justificar el desempleo en tasas tan elevadas en este nuevo descanso en que el abastecimiento del mercado está equilibrado en función de precios que reducen la demanda? 
Todo hace suponer que los precios debían bajar a escaño de nivel inferior, lo que motivaría las fuerzas del mercado a producir lo mismo con la misma gente que antes tenía. Muy a lo contrario, los precios se han enrojecido y el desempleo se muestra inflexible, duro como una roca de hielo que la vemos crecer al rolar por una ladera de nieve.

Hasta hace poco tiempo el mercado de préstamos se equilibraba en función de la ley de Say, “la oferta cría su propia demanda”.   A cada oferta de dinero aparecían promotores de algún negocio que le daba destino. El mercado bogaba con viento en popa ofreciendo empleo a todos que querían ser remeros. En cada puerto se aumentaba la eslora, doblaban la manga y hacían crecer el puntal  y, para no encallar, dragaba-se el suelo en un gran esfuerzo de inversión.

Fue el viaje con mayor crecimiento que hemos sentido al navegar por todos los vientos. El dinero repetía el milagro de los peces. Era dinero ofertado de corazón para que el  corazón lo devolviese coronado de flamantes arterias. Con mucha gracia en el salero y mucha grasa en las venas, sentimos como nos fuimos entupiendo en el caudal de la deuda y ahora nos vemos estancados en el tubo que ofertaba conducirnos a ningún lugar. De tan obscuro y sucio ya vamos sintiendo miedo por la incerteza que va afectado nuestro comportamiento.

El dinero era neutro, o así lo creían los economistas. El dinero servía como referencia y reserva de valor y medio de cambio. Algunos agentes sociales se ofrecieron para darle protección en arcas bien protegidas, a las que llamaron bancos. Altruísticamente nada cobraban por tan difícil servicio. Cebaron nuestros sentidos para que fisgásemos el anzuelo. Después pasaron a ofrecernos el dinero que era nuestro y también el de los otros. Nos enrollaron   con renovación de los préstamos a bajo precio y largo tiempo para pagarlos. Cuando nos vieron viejos, cansados y ciegos, necesitando algún dinero para la conservación en estado indoloro,  cerraron el puño, con el medio erizado en clara alusión de que nos mandan enfilarlo en el tubo del reto, ahora tan tristemente oprimido. Nos dividen en clases de riesgo y por su equivalente interés somos seleccionados para la división de los efectivos adversos  cuando nos alejan de la división que nos mantenía en la línea del incentivo al préstamo efectivo. El argumento lo sacan de la información imperfecta y residual que ondea en el mercado de préstamos después que los bancos evalúan su aplicación. Cuando el interés del dinero afecta la naturaleza del préstamo no podemos sentir que el mercado trabaja con transparencia; pensamos saber que la selectividad es conducida en función de la diferente probabilidad que el riesgo lleva en cada particular préstamo en la expectativa de que será recuperado. Con esto, los préstamos pierden su naturaleza social para convertirse en producto del lucro. Paradoxalmente, el prestamista que ofrece menor riesgo paga un interés menor por el dinero. Al prestamista más necesitado le es ofrecido dinero a un precio que nunca podrá pagar, justamente porque el interés del banco le retira todo que necesita para vivir y en el principal se ahoga por no poder pagarlo.

Este largo escrito de  dos mil ciento y veintiséis palabras, dichas para el relleno de un tiempo vacio del hombre de la nación en stop, bien que podría recibir subsidio de cualquier estado. Serviría para rebajar el precio a bajo cero y hacerme deslizar mejor  por el monte de mi amada armada, escuchando el eco real que suena por el monte del Son.

El video que cuelgo a seguir es película impropia para impacientes parados. Su duración consume la paciencia de quien se dispone a perder 3 h 45 m. Tengan todos un feliz domingo y padezcan de una buena diversión.





miércoles, 30 de noviembre de 2011

A FAVOR


Perdona, amigo Pousa, esta mi rara inclinación a lo políticamente incorrecto. Preservo, no obstante, vocación de origen druida para manifestarme siempre a favor de cualquier idea que por cualquier razón, atribuida a minoría o a mayoría,  se oponga al flujo normal de una corriente, ya sea por inducción continuada o sea por radicales desvíos de la alternancia planeada.

Soy todo lo opuesto del español clásico, de quien se afirma que su característica esencial es el estar siempre en contra. Si hay gobierno, dicen,  está en contra. Sin no lo hay, está en contra. Vive para estar siempre en contra. Yo, ya lo ves, aún siendo español estoy siempre a favor. Por la gran virtud de estar a favor, los que están contra ya van diciendo que yo vivo del aire, que soy tropicalista bananero, emigrante huido, retornado sin juicio, re emigrado sin calor, patatero sin descanso, panadero de la masa abatida. Y todos tienen razón, porque todos saben que yo soy a favor y no me asusta el viento cuando llega del lado contrario para soplar de frente la cara que está a su proa.

Expuesto lo dicho, lo que ahora digo es sincero, diciendo lo que quiero entiéndase que estoy a favor de lo que digo. Las agencias de calificación no mienten porque saben que el español los vigila. El español, sabiendo-se buen vigilante, dirá lo que todo vigilante piensa, “estoy de ojo en ti”;  lo que visto por ojos de su equivalente semáforo el mensaje indica estar contra el rojo cuando el verde toca, y viceversa en el caso normal de su contrario efecto.

El gasto público debe ser contenido dentro del límite de sus posibilidades. El gasto que supere la posibilidad no debe existir, y punto. Lo que no existe, porque no puede existir, nadie conseguirá  recortar aunque le sobren tijeras e intenciones para el intento. El Estado - créame, estoy plenamente de acuerdo con la idea de quien a la suya promueve  discordia - no es motor de crecimiento alguno. Por metáfora, el gobierno es foguista que alimenta el tren de crecimiento quemando leña que retira de los vagones. Nada más, nada menos. En el tren democrático, el cambio de foguista renueva el esfuerzo y a cada nuevo esfuerzo corresponde aceleración del ritmo, en cualquier sentido y con intensidad ignorada.

Sí, he leído por lenguas internacionales lo que el señor Fitch ha dicho al señor Rajoy. Y no consta que en régimen de libertad dichosa lo que ha dicho sea arrogancia de vaca que da leche merengada. Fitch muge a su bel placer para rendir cuentas a los intereses particulares de los que dominan el mercado popular, el foco de su atención no es el ciudadano nacional de Mariano. Por el reverso de la cantilena que hoy cuenta tocar, el cuento de Rajoy será desarrollado en el campo de las cuentas que por orden de transparencia será obligado a rendir al consejo europeo. No nos amotinemos, que si alguna cuenta no sale bien  será porque mal saldrá. Esto es posible como probado lo tengo que siendo muy a favor uno puede mostrarse radicalmente contra.

domingo, 27 de noviembre de 2011

OCASO DRUIDA


Mi buen y noble amigo Stiglitz anda por ahí abogando contra la recepta del suicidio druida. La austeridad se va convirtiendo en algo extremamente peligroso y, por el poder del estigma que se atribuye a algunas palabras, muy en breve, al oír que mi vecino fue afectado por la austeridad, saldremos con cirios, candelas y cruces rezando por la ciudad para que dios nos libre de tan grave descuido.

Como los santos curas de los tiempos de mi infancia, el noble Joseph arbola palabras bonitas en el sermón dominical. El camino del cielo está debajo de nuestros pies, basta entregarnos de cuerpo y alma a la fiscalía para que ella encuentre presupuesto expansivo y equilibrado para la creación de empleo. Confesemos nuestra creencia en los creedores como siendo el primer paso para alcanzar la eucaristía. Nuestra humildad en el confesionario nos hará ganar alguna indulgencia para que la penitencia sea más suave.

Decididamente, a un paso del reino de los cielos, uno puede ver claramente que la austeridad no es recepta agradable a la conveniencia de los dioses. Si fuese aplicada allá en el pasado, hoy no habría tanto mangante angelizado viviendo del cuento financiero. Pero si después de tanto despilfarro se le ocurre a un visionario reducir la cuenta, el freno se rompe, el carro acelera y todos los que creemos en lo mucho que debemos nos vamos por la barranquilla a la boca del caimán.

Que extraño es oír hablar a un ex presidente del banco mundial que la mano invisible ya no conviene al capitalismo. Por mucho años, desde 1776, la riqueza de una nación sería alcanzada por acción libre de la mano fantasma que regula los mercados. Los intereses del ciudadano se posponían al interés capitalista. El bienestar de las personas pasaría a ser medido por el PIB concentrado en el interior del guante. Para reducir costes, pero no gastos, la piel de ese guante fue reducida a una espesura extremamente peligrosa para adecuación a la perfección de lo que de ella se espera, sin el auxilio de cualquier superfluo cociente de seguridad antiguamente aplicado.

La cosa ha crecido tanto por la expansión autonómica que ya no consiguen poner en el plano económico la idea del imperdible, objeto de la división del trabajo, tan magistralmente descrita por Adam Smith en el capítulo primero de la riqueza de las naciones. Veamos, el ojo invisible de la economía inglesa se puso a observar el enorme trabajo que daba fabricar un imperdible. Aún con mucha experiencia y natural habilidad, un trabajador difícilmente conseguiría fabricar 20 alfileres al día. Era trabajo arduo, dificil y con muy poca gente dispuesta a pagar lo que costaba producir. Pero estábamos entrando en el mundo de las luces y la cabeza de los hombres se habrían para reconocer las ventajas del trabajo social, adaptándolo a divisiones específicas de un gran número de operaciones singulares. Un hombre desenrolla el alambre, otro lo deja recto, un tercero lo corta, un cuarto afila las puntas, un quinto prepara un extremo para poner la cabeza del alfiler. Por su vez, hacer la cabeza del imperdible requiere la habilidad de tres o cuatro obreros diferentes; poner la cabeza en su sitio exige participación de otro obrero; dar brillo al cuerpo es actividad  para otro especialista, embalarlos en envoltorio apropiado a los deseos del mercado también es actividad para un autónomo.



Vimos como el trabajo diario de un hombre podía ser distribuido entre más de una docena para producir el mismo producto. Revivíamos el milagro de la división del pan en ostias consagradas. La división por especialización del trabajo muscular daba los primeros pasos cara a la gloria de 250 años. El secreto estaba en que más de una docena trabajando por un ideal imperdible, cada una conseguía producir cinco mil alfileres a más de lo que conseguiría una persona ejecutando sola todas las operaciones. El otro secreto era que el operario concentrado en una única operación para producir lo máximo posible no le sobraba tiempo para mejorar de vida. No es así en la labor del usurero. Su única especialidad es ganar dinero y lo gana descubriendo de quien lo puede quitar. He aquí una de las raíces del milagro capitalista: creaba empleo y se apoderaba del resultado (mas valía de Marx). Siéndole imposible dar uso personal a tanto imperdible el capitalista los vendía a cambio de alguna interesante obligación que, en la forma de pagaré, depositaba en alguna caja de la capital, donde las fuerzas reales le ofrecían seguridad a cambio de alguna merced.
Una característica de la vida es que todo va cambiando en el camino que nos lleva a la muerte. En algunos mirantes del trayecto ya no es aceptable lo que antes se aceptaba pasmado;  ya no se ve con buenos ojos que la función de un especulador tenga intereses especulativos. Pero, sin el interés de la especulación que lleva a la capitalización de la producción marginal el capitalismo sufrirá de algún mal capaz de ahogar su  voz.  Stiglitz aboga que para dar libertad al capitalismo  es necesario retirar la libertad de los mercados. Por cierto, idea bastante opuesta al liberalismo económico de Adam Smith, quien creía que el estado debía limitarse a cuidar de la estabilidad, el orden y el desenvolvimiento social. Los dedos escondidos dentro del guante saldrían en el momento oportuno para cuidar del mercado.

En el actual estado del mercado español, atendiendo propuestas de reestructuración de la banca europea, la sociedad vive con demanda potencial represada en las alturas, debido a que el afán de consumir ha sido contenido por la institución del desempleo. Si no hay demanda, las empresas disminuyen  la oferta, ajustado el trabajo a la realidad comandada por la oferta que pueda ser vendida. Para que el orden social sea mantenido, el Estado se ve obligado a cuidar con recursos de cualquier origen todo el excedente de trabajadores. Tal alternativa agota las arcas del gobierno que, sin el recurso que le permitía crear moneda, pasa a vivir en apuros, como de hecho los está viviendo.

Austeridad, fuera del concepto atribuido por la RAE, puede significar gastar mejor con lo mismo, pero, en el actual contexto el gobierno busca gastar mucho  menos para mostrar que es capaz de contener en velocidad moderada la corrida del déficit. Una parcela de todo que el estado gasta dentro de España revierte al presupuesto nacional en la forma de impuestos. La austeridad en los gastos elimina ingresos correspondientes al tamaño de la austeridad. El resultado dibuja una espiral de causa y efecto descendente: menos gastos, menos ingresos. Por este lado, el economista nobel, Stiglitz, tiene toda la razón del mundo cuando incorpora el pensamiento keynesiano de que en tiempo de crisis  el gobierno debe acudir el mercado poniendo todas las prensas de la casa de la moneda a producir dinero. En la práctica, este modelo también muestra su lado agrio, astringente y áspero en sus consecuencias inflacionarias, mortificando siempre al más débil y penitente operario, en la acepción que la RAE atribuye a la palabra Austeridad.  Aún teniendo más dinero, el obrero gasta menos y pasa a deber más. Los que tenemos más de 35 años en cada pierna conocemos muy bien la pesadilla del sueño austero.



El economista Stiglizt vino a Coruña queriendo vender su recado y dejó la recepta para combatir el suicidio. Como yo decía un poco más arriba, a cierta altura de la montaña Mohamed no llega, y esto te hace ver lo que tus propios ojos miran. Yo veo que donde escribe “no a la austeridad” el farmacéutico entiende que deberá venderte  un purgante para limpiarte  de todo que llevas dentro para dejarte austero.  Se hace necesario leer y releer la bula para entender los elementos que entran en la recepta y saber del principio activo y los efectos colaterales que cada uno produce.
Austeridad seria remedio viable para prevenir algunas enfermedades graves, como la obesidad mórbida, infartos, derrames cerebrales y otros muchos males de la política mal digerida. Pero, ya habiendo caído en un pozo tan profundo, jamás conseguiremos salir del fondo cortando los pies y las manos antes de perder la cabeza que, después de perdida, nadie sabrá encontrar. Es de lo que avisa Stiglitz si Rajoy insiste en el remedio de la cosecha de Feijóo.

Todo enfermo busca desesperadamente un remedio que lo cure. El liberalismo del laissez faire fue un jarabe ingles dado para explicar el gran desarrollo de la economía en las naciones ricas. Lo que hace bien a algunos parece que también harán bien a todos y eso no es verdad. Y eso fue alertado  por John Maynard Keynes en 1926, al escribir el fin de la libertad en su famoso ensayo “The end of laissez-faire”. La crisis laboral de los años 30 se resolvía por la fe que los mercados ponían en los estados que sabían fabricar dinero, y por la ilusión del dinero se fueron construyendo locas dictaduras por el mundo entero. Como todo remedio con fundamento en la ilusión no tiene efecto duradero, las crisis se vuelven recurrentes y mucho más virulentas. Los alemanes padecieron de tan grave mal antes de la segunda guerra mundial. El Brasil es ejemplo de nación rica con mucha gente empobrecida por las máquinas del banco central.

Stiglitz en A Coruña ha dicho verdades del tamaño del Gaiás, las cuales vistas en el espejo de otras culturas de política económica  pueden significar mentiras de idéntica grandeza.

La austeridad no va funcionar para eliminar el mal del desempleo. Servirá para concentrar riqueza en los bancos.

La flexibilidad en las relaciones laborales transformará empleados estables en mano de obra descartable.

El uso masivo de dinero es un remedio amargo cuya validad ha caducado para el régimen español.

El papel de España es un deber a la banca europea, que tiene moneda propia pero debe dólares que no tiene y no puede producirlos en la medida que pueda ajustarse a lo que recomienda la receta contra la crisis.

El mundo va oliendo a difunto. Mueren los principios, padece la moral, sufre la ética, corroen los partidos; los políticos huelen a desconfianza, los obreros caen en el olvido, los bancos se funden en ganga de la que esperan extraer dinero. El dinero ninguna falta hará  cuando se enteren de que el difunto, siendo polvo, todo lo tiene para existir como antes vivía cuando polvo era. 
  
De momento, alimentados por la ciencia del entretenimiento de la nueva economía política, sigamos en cámara mortuoria vigilando la asimetría del conocimiento en el ocaso financiero de nuestro mundo druida.

viernes, 25 de noviembre de 2011

VIDA BREVE


¡A una, deudores! ¿Quienes son los creedores? Quienes son los creedores… quienes son los… quien…

Todo el mundo vende deuda. Grecia vende deuda, Italia vende deuda, España vende deuda. Portugal, Irlanda, Francia, Alemania, todos venden deuda. Unos la venden barata, otros, como recientemente España, la venden muy barata. Con un dólar el creedor puede comprar 1,07 dólares en España.  Si estás en Alemania, con un dólar puedes embolsar 1,0215 dólares. Parece poco y es muy poco. Pero si en la mesa del juego hechas un millón y te metes a dormir la siesta, al cabo de un año, cuando despiertes, verás que tu suerte registra la ganancia de 70 mil dólares si juegas por España y 21.500 dólares para quien apuesta en la casa de juegos alemana.

Podíamos hablar de pesetas y las ganancias serían absurdamente mayores. También podíamos hablar de euros y todos haríamos mejor idea del valor de la ganancia de quien vive con agua fresca a la buena sombra. Ocurre que el euro no es moneda de circulación avalada por el FMI y, como cualquier otra moneda que no se llame dólar, corre el riego de que se lo lleve la corriente cuando el camarón se hecha una siesta.

Bien puestas las cartas sobre la mesa, el mejor jugador será aquel que apueste en la carta que rinda más y con menor riesgo.

Los EEUU entraron ayer en el mercado de deuda con 29.000 millones de dólares. Mis amigos, los creedores, podían comprarlos por menos de 28.000 millones, arrancando ganancias liquidas de 1.155,545 millones de euros, que vistos con otros ojos pueden representar lo que se paga a 77 mil obreros mileuristas. Una ganga que se puede realizar por medio de un ordenador en la intimidad de un apacible dormitorio.

Este mismo jugador, si en vez de retirarse a una isla de placer se pone a trabajar, verá que con los 29.000 millones del producto Deuda Americana podrá adquirir algo más de 29.623 millones de Deuda Alemana y, a seguir en el mismo día y desde el mismo diván, podrá realizar compra de deuda española en el montante 31.697 millones. Por tan sencillo mecanismo, limitado por el tiempo que lleva reconocer la asignatura digital, que en el caso de empresas dueñas de tecnología avanzada puede estar próxima de cero, el lucro extraído de ese sencillo y distraído juego puede alcanzar la locura de un inmenso infinito.

Ahora cabe preguntar, ¿quienes son y donde están eses jugadores que a la sombra de los laureles apuestan en el infinito?

En mi vida breve el eco de una voz cavernosa me responde en buen portugués: SÃO DEMOS QUE ACREDITAM NO MUNDO DOS DEUSES. (Son demonios  que creen en el mundo de los dioses)

jueves, 24 de noviembre de 2011

CONTIGO APRENDÍ


Sosieguen las sienes de los que moran en el condado de Perceebes, la crisis se resolverá sin ningún milagro que pueda ser atribuido a la crisis. No faltaría más. El gran milagro que ya se puede sentir andando  a pie por las corredoiras del mundo aldeano es la enorme tajada que los creedores de la fe financiera van arrancando del martirizado deudor.

Por tan gloriosa estrategia operativa de la conjuntiva visualización recurren a la deuda soberana para multiplicar su crédito oficial por 1,07 a cada año. Mucho antes que ellos se apoderen del todo, nosotros nos quedaremos sin nada, andaremos leves como la pluma para volar a nuestro placer en dirección a nuevas emociones.

Contigo aprendí que esta será la primera verdad del cambio en la truculenta operación financiera. Aprendí como será la gran verdad que arrancarán de algunas verdades para albergarlas inquietas en los corazones de todos los españoles. Aprendí como son las cosas buenas y también como las verdades que existen caminan por aquí, pero contigo aprendí a no querer verlas desde el día que te vi triste y sereno en ese tu mundo de impuras realidades. Si por la clareza, el rigor, la seriedad, el trabajo constante y la perseverancia astuta nada pudimos sacar del programa electoral, por una justa reacción, con la misma medida de sentido opuesto, diremos ahora que el mandato otorgado salió de las urnas para dar secuencia a las reformas necesarias

Habiendo trabajo para todos, en tiempo real, con fe de calidad en la esperanza y sin brotes de la caridad hipócrita, todos viviremos hermanados en una justa paz social. El compromiso con Europa será un compromiso sincero por el cumplimiento de lo que se pueda hacer, inequívocamente libre de  adjetivos rotundos, muy contaminados por esa fe hechicera de que uno puede morir feliz viviendo en la miseria. Contigo aprendí que estoy empezando a aprender.




miércoles, 23 de noviembre de 2011

UN PASO MÁS


Los regentes de la gran orquesta de la Europa del Euro afinan los instrumentos buscando articular con su varita mágica la clave que permita escribir las notas de una nueva y fantástica sinfonía.

Lo hacen en medio a un agravamiento de la crisis por la escala que prima el riesgo de Italia y España. En Europa todo mundo debe a si mismo y no aparece cristiano que diga la culpa es mía pues, con tanta fe en lo que creen los del bando del crédito, refuerzan las particulares arcas con substanciosas tasas, aumentando aún más el desespero de los deudores, quienes ya se van amotinando de tanto rezar “Señor, perdona a quien yo debo para que él (justo creedor) pueda ingresar en el reino del cielo”

El viento sopla muy fuerte por estas bandas y ninguna barrera consigue interponerse entre el huracán que llega y la crisis que espera a que escapemos de la deuda. Contra lo dicho en el balcón de Génova, ya vamos pensando como ceder soberanía a la unión monetaria. De momento, los alibabás del débito ya creen que Rajoy sacará de la manga un as de palos. Será radical medida para el mal del déficit. Será un triunfo rellenado con palabras de ánimo y el sonido de un clarín, demandando atención para que España haga siempre más de lo que puede hacer mejor y rever el oro que todos debemos y no sabemos a quien.

Por Europa y el Euro nuestros camaradas salen a luchar con rostro alegre y fe demás, cara el mañana que, como ayer, hoy también nos prometen Patria, Justicia y Pan. Infelizmente, por un gran resbalo de la cospedal, solo conoceremos los desvíos del gran programa electoral antes del natal, lo harán por ocasión de un traspaso modélicamente distraído. Hasta allá no habrá relajamiento de la presión y por mucho que se niegue ya van soplando la fornalla con cenizas de ilusión. Al borde de un profundo acantilado España cumple lo que Dios manda. Y para merecer los cumplimientos del mundo abonado los españoles daremos un paso más.