domingo, 22 de agosto de 2010

MORALEJA

O tema de hoje nasce da boca do loro Foderico e se encamiña pela ria de Mugardos cara a Reganosa. Foi um desabafo do conde muito difícil de se entender. Talvez eu esteja precisando uma consulta com o austríaco Asperger pra saber da terapia adequada ao meu caso. Entretanto, considerando o apuradiño que deve estar o doutor do comportamento humano, com remédio ou sem remédio, decido enrolar a bobina que induze o conto de hoje.
Rego é palavra de uso comum na Galicia e em Portugal. Rego é a primeira pessoa do presente singular do verbo regar e significa exactamente eso: eu rego. Eu rego em consonância com o dicionário que me apetece reger.  Um inglês explica que o presente activo é regó e significa rule, govern (rolar, governar), também guiar dirigir. Do rego descende o frances régir, o italiano reggere e o español regir. Por rego se identificava o rey y por rega, a rainha. Rogo, domine, consilio me regas (Gaius Plinius Caencilius Secundus). Rego también se refiere a una freguesia de Celorico de Basto. El origen patronímico remonta a un Fidalgo asturiano que emigró con el conde don Heriques a servicio de la reina doña Teresa. El blasón de armas fue concedido por don Alfonso III, rey de Portugal, en 1276.
Regasnosa se refiere a un anagrama construido con el prefijo re, el verbo gasificar y el pronobre femenino gallego nosa, inspirado (talvez) en la voz da irmandade da Fala, A Nosa Terra, no que colaboraron prácticamente todos os galeguistas da primeira metade do século XX. Reganosa significa exactamente eso: regasificar lo que era gas explosivo y ahora duerme en tanques, esperando que una chispa rescate su llama y, por obra de un marginal acaso, convierta (en el decir del loro Foderico) ferrolterra en replica gigante de la torres gemeas.  
Elnosa es otro acrónimo derivado de electróquímica del noroeste sociedad anónima. Significa exactamente eso: electroquimica aplicada para formación de cloro, sosas causticas, sódico, acido clorhídrico, oxigeno e hidrogeno, miscelánea con alto poder destructivo de la región en que esa industria se instale.
Falando da morte de grandes transatlânticos, eu vivi de perto as exéquias do Santa Maria en Lisboa, depois de ser secuestrado pelo capitan Henrique Galvon em 23 de janeiro de 1961. cando eu emigragaba no magnífico buque Yapeyu em sua derradeira viagem transatlântica.
Moraleja: contando a historia, resgatamos a aventura, e todos saímos gañando. Nonsí?

viernes, 20 de agosto de 2010

LINDOS OIOS


Hoxe, logo de mañanciña, despois do meu rico sabiá arrebolar o bico pra cantá ao seu xeito a alvorada que pia todos os dias, vin-me reflechado por todos os lados, coma se eu fora o santo estevo apedrexado do meu Lires. Em troques de ser sancionado con a condena de asperxe, salfirido con auga bendita do inconsciente coletivo, verbijrazas, calquer cousa do que non se pode falar, como seria hablar da forma dispersiva a se manifestar no entrevelo discursivo entre persoas da mesma edade. Coisa causal pra um enorme e enciclopédico transtorno severo comportamental, restrinxido aos intereses da inflexibilidade cognitiva do coxoativo sen beneficio dos detalles, con sorna interpretació litúrxica do linguaxe e das suas funcións intempesativas dos sentidiños, postos ao coñeciumento dos rueiros por emocións, propias e alleas, dos roburetellos do sinedrio comandado por Paulo, o santo das e-pistolas (e-mails daquele tempo)

Ome, non é deso que eu quero falar do que lles vou falar hoxe. Hoxe falar hei da amiga da irman do conde, a miga com gosto de acios extraídos da colleita do viñedo de Rebordelo, freguesia na encrucillada con o lugar de Mirandelo, que  acosa o condado pólo sur e oeste. A amiga debe estar unha señoriña no campo dos sesenta, penso eu na miña condición de mal falado asperger. A grande virtude de esa señoriña son os oios, que deben ser lindos coma outras mil cousas que ten, lle faltan à tia sorda do Nero e a nos nunca chega a fartar, inda que a oposició as tinxa de parvadas. É cualidade dos seus oios a virtude que banca o colorido do que vê e, ao adquirir brilo, reflexa a beleza dos seus sentimentos sobre a natureza das nosas emocións. Ter unha irmán como ten o conde xá é um achado. Ter unha amiga da irmán a esbozar cariño por aquelo que rabicha nos morros do trasno autista non só é um achado como tamén poderiamoslo tachar con pregos de total e incontida gratidón, fluindo agora no rego consciente de este mortal mixote.

lunes, 16 de agosto de 2010

GUINDAS

Échale guindas al pavo, que yo echaré a la pava azúcar canela y fuego.
Todos los años, para suerte de los que vivimos, se repite un natural fenómeno patrocinado por la naturaleza y promovido con particular prepotencia por nuestro inmortal astro Sol. ¿Quien no pasa nueve meses del año deseando que el brillantismo del sol caliente las playas y nos haga retirar los trapos que ocultan el cuerpo y maculan su belleza? ¿A cuantos el sol consigue engañar por no saber dosar el tiempo de exposición al agarimo del soplo térmico?
Para que haya fuego son necesarios tres elementos: carburante, aire y calor.
La Tierra es, en si misma, un enorme carburante en estado latente de combustión. Un pequeño incidente y tiene inicio la síndrome de China, aunque no fuese china Chernobil, y el drama magistralmente dirigido por James Bridges (1979) (Xaime Pontes, en Galego) se refería al peligro nuclear de una unidad virtual productora de calor en California, recortada y colada 13 días después por el mayor plagiador del mundo en la escena real de Three Mile Island, Pensilvania, y después, 1986, en Chernobil, Ucrania.
Dentro de la Tierra, en su área autónoma de self-gobierno, el aire circula a su aire. Chaquallado o remexido por el movimiento pendular. En un momento el aire corre hacia riba, en el otro, hacia abajo. El impulso que le proporciona el giro circular provoca su dislocamiento de la noche para el día y, como ya sabemos que la noche en un momento está atrás y en el otro corre delante, es de suponer que el aire tolea a todo instante.
 Dicen que la intención que gobierna la Tierra hace parte de los designios de Dios, su creador, y por tal mérito de buenas intenciones se llena el infierno, un lugar engendrado para mantener las personas bien calientitas y muy iluminadas por nuestro autónomo lume.
El calor nos es enviado gratuitamente al flujo de ondas radioactivas de la caprichosa explosión solar. Dada nuestra condición de reino satélite, ninguna libertad nos es ofrecida para que podamos recusar tan dadivoso regalo. Los emisarios del santo sagrario que allí hemos enviado, en noches del plenilunio en que maúlla el amor, no han regresado y aquellos que en los altares veneramos mantienen en absoluto silencio el secreto que los conserva eternamente graciosos.
Decíamos que las condiciones para existencia del fuego son naturales por su propia naturaleza.  Un cuerpo con potencial ardiente, ventilado a su aire, una chispa de amor caliente y ¡Zas! allí tenemos la combustión espontánea.
El cuerpo que sabe arder y el aire que alienta su ardor están siempre presentes en cualquier época del año. El calor suficiente para producir unión y engendrar la llama es un factor que aparece al acaso. Pero, ni siempre el acaso se manifiesta a su antojo. El ánimo, sin dolo para producir quemada, es llevado por la mano del pirómano aldeano, por su fe  al foguetorio de palenque, en las primeras, segundas y terceras horas del día festivo en que se celebra, con chispas y truenos, la honra del santo patronal. A estos hombres y mujeres de buena fe apliquemos la indulgencia del perdón. A los otros, a quien tienen la obriga de protegernos y nos envían su ejército, azúcar, canela y clavo, guindas de fácil combustión.

domingo, 15 de agosto de 2010

QUE ME PASA?

Lo tengo todo y nada me falta. Tengo un coche que corre y una bicicleta para pedalear; un pájaro que habla y una esposa para conquistar; tres hijos que amo, un nieto ya grande y tres nietas que me encantan.
Todos los años, durante muchos años, mi padre me enviaba folleto de las actuaciones en las fiestas patronales, que él, con su esfuerzo y dedicación personal, conseguía organizar con la ayuda  ofertada voluntariamente por todos los paisanos, no solo de la parroquia de la Junquera y sí también de las demás parroquias que conforman el municipio.
Conocía yo su deseo de brindarme una acogida grandiosa en un día que en su casa reunía toda la familia. Toda, excepto una parte: la mía. No fue posible conciliar los intereses de vitalidad regional con sus deseos y también los míos. Los opuestos tienen esa extraña propiedad de mantenerse alejados. Los polos son prueba cabal de esta real verdad. Y la verdad señalaba que el verano del norte adopta la cara de invierno en el hemisferio sur una vez transvasada la línea imaginaria del Ecuador.  Deberes sociales de un trabajador subordinado a las directrices de una empresa multinacional de origen germana mostraba la incompatibilidad de mi solicitación (tirar vacaciones en agosto)  con los objetivos y metas establecidos en el programa anual de la empresa. Y así pasaban los años, y mi madre, por el hilo de su voz que atravesaba el atlántico, suspiraba al exclamar ¡ay, mi hombriño!. Y con su rosario de cuentas me contaba todas las peripecias de las fiestas, testimoniadas por sus ojos y todo a lo que a sus oídos llegaba.
Ahora, campestremente aposentado, oigo el eco de un pasacalle y lo escucho con el mismo interés que me despertaba cuando yo era una joven con quince años. Mismo después de una noche de intenso trabajo para producir el pan nuestro de cada día y ofertarlo como dádiva sagrada a un bajo precio y extraer de su abundante venta un modesto lucro, para ser aplicado en un par de zapatos, comprados al señor Lamas, o un traje con pantalón bombacha, hecho por las manos del viejo Cespón, consolado por la Magdalena, la bandera de España y el cruceiro de la fuente vigilada desde el pazo Cotón, inundaba mis oídos el sonido marcial de una banda. Lo hacía del mismo modo a como en estos momentos se encharca todo mi cuerpo, estremecido por los bajos y agudos de la banda musical de Silleda.
¿Que te pasa? – me preguntaba Manolo Tena en las primeras horas de la madrugada.
¡Que sé yo! Si alguien de este mundo lo sabe, por favor, explíquemelo antes que un rayo me parta o la morriña me consuma.

viernes, 13 de agosto de 2010

NIÑO CON SUERTE

No es la primera vez que las fiestas patronales me sumergen en una extra mezcla de sentimientos, algunos, muy nobles, otros, egoístas. Quiero librarme de unos y otros, y no consigo.
En la infancia y juventud de mi vida siempre he vivido íntima y conscientemente en todos los rincones del pueblo, en sus lares, por las corredoiras y leiras, por los montes y sus riberas. He circulado con libertad por todos los recintos de la casa consistorial cuando ella ocupaba una estrecha casa con fondos al mar y el alcalde se llamaba Villaverde. El cuartel de la Guardia Civil era para mi un lugar seguro y protegido por un guardia armado en el portal, con pistola y fusil, cuando en un infantil juego de esconde-esconde me ocultaba de amigas y amigos, todos y todas imposibilitados de entrar en el recinto por un inducido temor al cuerpo verde oliva de los guardianes de la patria. La iglesia, en que me he sorprendido un día de la tierna infancia llorando convulsivamente en el colo de mi madre, cuando el trueno discursivo de un cura proclamaba el fin del mundo, no tenia banquillo, pulpito ni confesionario en que no hubiese posado mis huellas dactilares, certificando para la ciencia humana el registro de mi presencia. El cura, don José, me protegía como si yo fuera el hijo que nunca tuvo. La casa parroquial fue para mi lugar de juegos y fuente de lecturas por sus tres docenas de libros archivados en un mueble protegido a siete llaves; una era la mía y por ella conocí don Jorge Manrique. La escuela pública, administrada por nuevo maestro y su familia, despertaba la codicia de un día poseerla para, siendo su dueño, aprovechar la riqueza de un manantial de agua pura en su fondo obscuro y evitar que mi madre saliese en las inclemencias del tiempo para recoger agua en la fuente de la plaza del sol. Del colegio Fernando Blanco ¿qué puedo decir? El único punto obscuro que impidió mi entrada durante 37 años fue su emblemático campanario; lo conocí, conducido por la voz del rector,  cansado y oxidado esperando dinero para que la vieja máquina alemana volviera a tocar  las horas determinantes en la vida de los villanos. Los arboles de sus jardines crecieron al ritmo de mi crecimiento, algunos fueron palcos de ingenuas gatadas, otros fueron testimonio de reyerta entre colegiales, que tenían por inductor la inteligencia bélica de mi amigo Basilio, futuro enfermero de Londres. La casa del camino real la recuerdo como era cuando fue la única casa del lugar por las cercanías de Toba. La volví a ver una mañana de dulce invierno, 56 años después, para recordar por sus ruinas el antiguo esplendor. El escaparate de la casa Merens exponía ostentosamente los objetos de nuestros deseos y, desde la plaza España, yo y mi amigo Ferrin, corríamos alocados, volando por los peldaños de una estrecha calle, para ver quien allí primero llegaba y se declararse propietario particular de todo cuanto allí se hallaba. El placer de la conquista daba júbilo y repetíamos la hazaña todos los días, con alternancia en la pose del poder imaginario en consecuencia de algún truquillo-sorpresa practicado en el inicio de la corrida.
Era yo, sin duda, un niño con suerte.



miércoles, 11 de agosto de 2010

CANCIÓN TRISTE

Cuando yo era niño, una gran parcela del noquehacer lo dedicaba a observar el comportamiento de las arañas. En mi casa abundaban las arañas, aquellas arañas dedicadas a la labor de tejer telas enormes. Lo hacían para interrumpir el vuelo de las moscas, y, una vez caídas en su red, las amarraban habilidosamente con cuerdas de nylon extraídas de la boca. En mi casa también había muchas moscas. Eran moscas enormes que se divertían zumbando alrededor de mi cabeza cuando yo descansaba en la cama. Eran tiempos de razón ecológica y  de perfecta convivencia. No obstante, recuerdo una campaña socio-familiar con el objetivo de, si no eliminar las moscas, sí reducir su mal efecto auditivo y sus intempestivas picadas. Aquellas banderitas brillantes y pegajosas, repletas de cadáveres alados, no daban cuenta de conseguir la reducción deseada. Yo empezaba a pensar que el símbolo banderil era un motivo de atracción e inducia todas las moscas de las casas vecinas a venir a la mía y aquí chupar de la miel tan arboladamente expuesta.
Las arañas me daban miedo y las moscas provocaban repugnancia. No había como evitarlas. De la noche para la maña las arañas invadían algún rincón de casa y allí exponían sus telas, que mostraban su belleza  al brillo de las primeras luces del sol. Fue en una de esas relucientes mañanas de primavera cuando yo observé por primera vez la virtud de gran cazadora que tiene la araña. Aparentemente estaba inmóvil en el centro de una gran tela. Indiferente delante de mi presencia, parecía invernar en un día que prometía crecer caliente. Dios nos hace y su creación se junta delate de la conveniencia útil de una cruzada. Yo me había armado con un trapo humedecido y me disponía a atrapar las moscas en pleno vuelo. Ya con el brazo extendido atrás de mi cabeza para dar mayor impulso a la catapulta, una chispa solar denuncia la existencia de una gran red interpuesta entre el atrapador y la mosca. Me pareció oír la voz divina de una diosa araña exclamando:
-Detén tu mano, humano, y únete a la saga de los artrópodos en su fiel cazada a las infieles moscas.
Detuve el tiempo en mis manos y observé extasiado como la mosca, volando, verde de argucia, venía en  mi dirección, resoluta para posar en mi cuerpo y chupar el jarabe rojo de mi sangre. Sus asas parecían trovar el embrujo de una copla:
-Haré esta noche perpetua, para que nunca te alejes de mí y para que nunca amanezca.
¡Plis! ¡plas!
El plis yo lo escuche por asociación del impacto de la mosca contra la red. El plas lo deduje del salto de la araña encima de la mosca, que se agarraba en la trama de la tela urdida con hilo de saliva. Muy breve la mosca se rendía a la araña, narcotizada por el hechizo de un artrópodo beso.
Todo esta obscuro, la luna expone su brillo claro y yo me siento roto y desmantelado. Tocan las campanas -  tocarán por algo, no por mí – pienso yo. Canta un sabiá triste y solitario, lo hace para florecer la luz dentro de la obscuridad y de sus cenizas frías extraer un sentimiento que me condena: Te perdí.  

lunes, 9 de agosto de 2010

ROAD TO NOWERE

En la vida caminando a ningún lugar
Estoy ansioso por leer lo que mi admirado joven economista, Paul Krugman,  venga a escribir en su próximo artículo. El avance musical de cuatro minutos (y cuatro centésimos para ser bien preciso) me hace pensar, y de algún modo también sentir,  el extraño camino de una vida común: la mía.
Prieta las filas, infantes y recios marciales, pantalones rotos y camisas viejas bordadas con cordel, chanclos en los pies y una enorme fe cara al mañana que nos prometía patria justicia y pan. Que más podíamos desear por aquel entonces, cuando Europa bajo el trueno de la metralla ardía más que  la Rusia de hoy.
Un niño no vive cansado y solitario, un niño es la esperanza de los padres que se renueva en otro ser. Y así yo corría suelto  por los campos y prados de dos montes a orilla mar, de mano atada por cabos da morte, feliz y risueño, sin un miserable candil para iluminar los días interminables de una posguerra infeliz. Marqué el rumbo que el viento determinaba y seguí por la estrada que corría bajo mis pies en dirección a un destino muy diferente del origen de partida.
Hasta luego os digo, con mucha nostalgia y otra tanta morriña del tiempo que perdí. No me despido, pues no es mi costumbre cansarme con despedidas, y si alguna cosa nos ha separado desde el inicio, es de mi fe  seguir por la estrada que me conduzca al reencuentro, aunque sea el maravilloso cuento de otra vida.  Mi rumbo es seguro, lo marca el nervio que me mantiene en pie. En los sueños siempre me salvo de la inmortal caída y eso me produce angustia porque veo como sigo cayendo, pero, en la caída, el rocío refresca la sien para del dulce frescor rememorar mis buenos recuerdos.
En el santuario de mi Señora las velas quemaban lentamente para hacer brillar la llama por más tiempo. Y así sigue la mía, velando mi alma para que se apague mansamente, al murmullo de las olas que se repliegan en la playa, al susurro de las voces que mis oídos ya no escuchan en este dulce paisaje de sombras; sombras que en las noches sin luna ya poco me asombran, aunque yo sienta su falta y recuerde con saudade cuando mis ojos veían.
Continúo en la carretera, con cuerpo viejo y rugas de sol. Me hallará la vida donde ella me quiera para que yo te vuelva a ver. Nunca digan que me fui, porque, si es cierto que un día partí, por allí siempre estaré vigilando el paso alegre de la paz y, mirando el mar, cielo y tierra, vuelva la primavera que tanto anhelé.

viernes, 6 de agosto de 2010

NACIÓN O REGIÓN?

Pues Bueno, llamándome como quieran llamarme, yo seré siempre siendo yo, o eu, o mi, o cualquier otro pronombre que en la boca de quien quiera que se disponga a identificarme decline. Pero cuidado tengo yo en el al afirmar que siendo yo quien solo yo soy jamás seré Dios, pues recuerdo como tergiversaba a miudo el cura de mi infancia argumentando que aquel que es ser por definición también es Dios en su divina esencia.
Vamos entendernos para que no haya equívocos. Yo realmente soy un poquitín dios, desos dioses con letra minúscula que tanto abundan en nuestra amada tierra, o en el mar, o en el aire, todos comiendo polvo, todos bebiendo agua y todos a su aire como la ley celestial lo determina. Hasta aquí sin ninguna novedad en la crista que se encrespa por los campos de la disparatada animosidad. Después de los siete años de vacas gordas, ha de llegar el primer día en que no habrá polvo agua y aire para todas las vacas gordas del condado. Y este día es un día novedoso al que las vacas gordas querrán ponerle un punto. Y lo pondrán a su manera y en función de sus naturales deseos, que otra cosa no son sino aquellos de querer seguir comiendo, bebiendo y respirando a la sombra de un gran gallo en el huerto del señor.
Nadie desea ser señor en circunstancias de vacas magras. Los otros señores lo relevan con extrema facilidad; en algunos casos, con morosidad indecente, en otros, con velocidad tajante. En el vaivén de la desgracia siempre existe una figura que destaca: es la figura de un dios existencial a quien todos rinden vasallaje con la esperanza de que calme su furia y ordene a los otros lo que al Uno conviene que Él hace en el reino de los cielos y aquí pueda repetirlo como rey de las galaxias. Todo padre por naturaleza es un fornicador. La nación, también por naturaleza, es compuesta por hijos hermanados por la tecnología perdida de un único padre y reencontrada en el hueso duro de una costilla. El manto que los adorna, hecho con retales de sedosa lana de astracán o terciopelo, y mismo aquella capa que cubre los dientes de sable, tendrá en sus efectos la función de lija política en la que la aspereza se allana por el embrujo, modulado al viento entre cuerdas vocales y el símbolo de la tinta con que se pinta.
Una nación no nace, de seguir pensando como vulgarmente pensamos, al estallido de Dos dedos. Recordemos que, allá por el año del pasado infinito, el proceso patriarcal generador de la humanidad duró seis días, testimoniados por el patriarca de todos los padres después de haber observado que cada etapa había sido buena y serviría como garantía de calidad. Alguna cosa debió nacer equivocada para que la primera nación tardase tanto tiempo en producir radical mutación. La idea, ahornada durante cuarenta años en las tórridas arenas de un gran desierto, consumió toda la vida de su gran gestor.
Hacer naciones en un mundo tan concurrido y poblado como va el nuestro no parece ser un buen negocio, ni siquiera a fondo perdido y con todos los subsidios que se encuentren en los límites de una región geográfica.

martes, 3 de agosto de 2010

COSTA DOS PERCEBES

Pois é. Grasas postas na coartada do século pasado, em que cuase todo de novo era fornecido póla man de obra establecida fora do seu entorno nacional, fixeron sobrar umas migallas  que, con uma pitada de sal a gosto de poucos, posibilitaran a lubrificación dos eixos da nosa economia e asin fumos construindo um estatutiño eiqui, um parlamentiño acolá, um radio um pouco mais meior, uma televisión pra substituir o vello espello meu - aquele que falaba que ninguém era mais bonito ca min.- e caseque deseguido uns mesmos apadriñados na forxa meseteira foran tomando conta da gobernación do estado endexamais democrático e nen sequer posuida de morro autonômico pra ser chamada republica da nasión democrática de Perceebes. E o entremado para devaneio triste dos nosos devanceiros, xá vellos coma ti, mais eu e mais uns poucos a purgar a alma na cola do estinto purgatório, foi posto para imaxinar como era bonito cando formoso era.
Cando um escoita alguen falar desde o parlamento da España, pensa que estamos a piques de ser tomados pólo espíritu de Bonaparte para em breve resolver todos os problemas insolúveis da man de um Xose Segundo, primeiro de Perceebes. Ignora o marcial imponente que a nosa comunidade era, porque xá foi, o fin do mundo, donde os peregrinos voaban comoi anxelicais alados, absortos no puro misticismo e embriagados no concepto metafísico de um pais cornado España, capital Madri e vírgula pra velar a cadencia eterna nas cotas de malestar como mal menor do bem supremo que endexamais algún soñaran, inda côa crisis ladrilleira pólo meio.
Mal ou pior todo vai bem. O sistema de valores etílicos, inda que cuberta de poderosas razons pra que non se beba como dantes se vivia, anda póla cuneta a mostrar a independência da milicia autonômica. O pitillo, que xá non é de hebra porque evoluímos pra sustâncias moito mais poderosas, está a oferecer o equilíbrio do báculo enxertado em madeira-polilla. A sanidade bem cuberta póla forza de mil impostos colea por bons edifícios para decirnos que estamos vivos, despois que nos pasamos por um malestar danado e a esperiencia nos conta que si non fora póla resistência do sistema endógeno o auxilio exóneno quedaria em nada. O ensino continua sendo local e moi mal pago com tributos da leria e do mar; eiqui um diploma universal e coisa para inglês ver. As necesidades básicas imolas tirando, pois dentro non quedan, principalmente si comes a sopa que che ofertan em Santiago.
En que quedamos? É ou non é um desatre o feito da municipalidade estar decomposta em múltiplas parroquias dependentes do centralismo dependente da diputación, dependente da autonomia, dependente do estado, dependente de uma pequeniña comunidade, Madrid, que se comunica com as orientacions de uma outra comunidade, Bruxelas, que xá foi e non quixo ser comunidade española.
Sacho, meu bo amigo, ti non atinas a labrar a terra en calquera das mans, sexa a esquerda ou te chamen de direita. Eiqui, em Percebes, somosche mais listos, levamos o sacho no pe para amaciar as costas do bicho.

lunes, 2 de agosto de 2010

MORMUIO DA SOMBRA

Ontem pousei toda a tardiña nos altos do meu fogar, meu conde. Quase sempre, nos últimos anos que eu teimo em seqüenciar aos primeiros da miña juventude, às tardiñas eu palpito ao columbio de unha cadeira artesanal, pendurada por cordas de aço ao enramado de madeira a surtir a tela que míngua o abraiante poderio do raio solar.
Fai coarenta anos eu fixen a ascensión póla primeira vez ao cumio do prédio que eu acabara de comprar, a fondo continuo, de unha compañia adicada à construcción de fogares.
Pecho os oios. A imaxen está lá, igualiña a como era cando eu tiña 30 anos: ao norte, unha montaña serrillando o contorno de unha enorme urbe, que eu no via por se interpor um monte entre o monte em que asentaba o meu fogar e o planalto em que formigaban millóns de habitates abdicados ao trabaio; ao sur, os limites frondosos da serra do mar, antiga morada de selvícolas guaranis e a onça selvagem; ao leste, a fronteira entre céu e terra,  um dia  pintada de verde na base inferior, mostraba agora a cor barrenta a separala do azul celeste, como proba da forza supimba que o homem costuma exercer cando quer subjugar a natureza em beneficio da urbanización. Na liña do oeste, morada noturna do sol cando para outras estelas parece abrillantar o dia, o verde frondoso de um parque zoológico insinuava esconder o niño de pasaros enormes a pousar de barrigada no aeroporto de São Paulo. Na imaxem idílica latente no explendor da miña juventude predominabam o azul e o verde da miña infância, tamén predominante no solpor da miña querência.  
Abro os oios. A imaxem desvanece enlutada por sombras de um pasado que asombra o momento presente.  Os trinta kilómetros que me separabam do horizonte norte foram encurtados a cincocentos metros, aquiñoados co a altura de prédios de vinte andares, donde em cujas torres serão encarcelados, como em castelos de antaño, cidadãos da noble clase media. Ao sur, numa restinga da serra do mar da pra ver como uma favela desafia a lei da gravidade botando cemento para facilitar a subida ladeira-arriba de 45 grados e meiorar a escorregada no espello costa-abaixo dos outros tantos graúdos saltos. Ao oeste, gracias à lógica do jardin botânico, bem adubado cós excrementos do parque zoológico, permanece intata toda a liña do horizonte, non obstante xá se observa como os tellados dos rascacielos determinan a posición exata dos extremos em que o sol pendula no horizonte do ocaso. Ao leste, inda que tapizado com fermento de radical urbanización, a imersaión non causa desacougo na sinfonia vital de um intre amargo; o horizonte a mil metros modulado póla altura de um monte mais alto que o ponto mais alto do meu fogar fai que o amanhecer ocorra moito antes do sol expor a fulgência dos seus raios emergentes.
O abraiar da miña insolência acontece cando a carballeira derrete a sombra co murmuio da noite, que, sí é certo acontece a cada vintecatro horas, eu soñaba que póla forza da miña juventude nunca habería de chegar tan melancólico momento. Pero habelos hailos e acó xá chegaron.
 

viernes, 30 de julio de 2010

FORO OU DESAFORO

Non che poido deixar a oportunidade de botar meu graociño de areia dentro da combuca literária do Alfredo. Entro na tertúlia do seu hoxe moito concurrido minxitorio para diagnosticar a natureza de tan profundo disque-disque. Inicialmente, o desconforto que preocupaba o paciente era a sua impaciência diante dos resultados a favor ou contra, que os propios críticos sentenciaban a si mesmos por dor de barrigada e o cheiro do metano exaurido no proceso recreatorio de um bocado de tertulianos. O destello metafórico do correspondete eufemismo canaliza a opinión de Alfredo de cara ao resplandor dunha chispa que mengua tan instantanea como efímera foi a sua ráfaga de luz.
Primeiro sintoma do transtorno mixótico aparece cando compara foro com faro e busca a sua comprensión outorgandolle o sentido peiorativo de coisa oculta que o destello non alumbra:”Lo digo así porque prefiero tertulianos a foreros”
Non anda moito descamiñado na sua preferência, pois é sabido que forero, entre outros significados, se refere a fuero, outra palabra de orixen galaico e que os romanos derivaron para fórum, unha aldeia onde a tribo  mangonea as razóns que sostienen a sinrazón.
Um forero eiqui, outro forero allá e xurden os foros por todo lugar pra bicar o millo, como o tico tico do fubá, e nesta altura do horário español xá van 32 bicadas pra o orguio do conde.
Nen sempre a tertúlia se distingue póla tolerância e comprensión. Na tertúlia o tertuleiro escoita, concorda ou discorda, forma opinión e fala. Nos foros eletrônicos o forero le, concorda ou discorda, forma opinión e digita. O poder irreverente dos dígitos alumea a arrogância  da masa e esta fermenta ao calorciño da malvada arruada.
O tertuleiro di que ‘el comentario no se muestra por Haber recibido demasiados votos negativos”
¡Zas! - Destella o faro para mostralo de todos os modos.
Ainda bem que era um foro e non unha tertúlia, pois, do contrario, o quien se atrevera a destampar o roncudo recebia unha lambanza no meio da bufunfa e saía de finiño, muxindo o pintiño pra deixar o galo cacarexar sosiño no puleiro.  
En Internet, un foro, también conocido como foro de mensajes, foro de opinión o foro de discusión, es una aplicación web que da soporte a discusiones u opiniones en línea. (Wikipedia)
Desaforo, ato contrario aos princípios de boa educação. Imprudência, pouca vergonha. Atrevimento insolência.

miércoles, 28 de julio de 2010

VINTEMPERIO

Señor Santiago, Apostol y Patron de España…
Así empezaba su corto discurso  el señor Juan Carlos Alfonso Victor Maria de Borbón y Borbon-Dos Sicilias. Se refería nuestro amado Rey, evidentemente, a James, nickname que daba a conocer a los ingleses algunas historias del apodado Diego, uno de los doce apóstoles seguidores de la fe de Jesús.
Muchos años después de muerto y sepultado, el señor Lacobus, ya en proceso acelerado de latinización de su lengua, sería transformado en Jacob, a quien los portugueses cortaron la “b” labial y lo dejaron en un gutural y desnudo Jacó. Pero el patronímico sustantivo, que identificaría Lacobus en la sanguinaria persecución hecha por Herodes (primer hombre acometido y muerto por a gripa) al humilde pescador de Galilea, iría sufrir diversos apodos con el fin de evitar la correcta identificación  por sicarios de Roma. Infelizmente la lex Cornelia de siccariis et veneficis, en vigor desde el 81 a.C., daba inteligencia a los  persecutores para cazar una persona especifica, y a este llegaban identificándolo perfectamente por el color de la piel, los ojos, la forma de hablar, su pensamiento y, de un modo muy sutil, por la personal opinión, reforzada por la fe nacida de sus creencias adquiridas en un pequeño lago de Cananea. Por Thiago el Grande, los cristianos lo diferenciaban de Santiago, el menor, pero Justo. Marcos lo conocía como Hijo del Trueno, asociándolo por la índole a su hermano Juan cuando ambos pidieran a Cristo permisión para descargar todo el fuego del cielo sobre la tierra de los samaritanos. Pero la cosa no se queda por ahí. Para dar consigna a los rebeldes de la cultura islámica y reforzar la moral del abatido campesino ibero-cristiano, James, san Thiago, el Iacob de España, recibía el nickename de Mata Moros, y con tan aberrante apodo consiguió constituir la Orden Militar de Santiago, siendo registrado por el Mixote de la Mancha como el mejor y más valeroso marinero montado a caballo que el mundo  ha conocido, muy disputado por las cortes de Lisboa y Madrid y venerado en el campus stellae, donde, ahora pacíficamente, reposan para nuestro regocijo sus restos memoriales.
La palabra pseudónimo  podemos derivarlo del gallego seu nome. Se utiliza para dar al nombre de pila otro nombre ficticio  en substitución del nombre legal. Normalmente es inventado al gusto de un escritor, un poeta, un periodista o cualquier otro artista que no quiere o puede firmar sus obras con el nombre registrado en sus documentos de identificación.
 La fuerza del nombre ficticio muchas veces es más poderosa y más identificable que el nombre propio. Un ejemplo lo tenemos en Bento XVI, quién a muy pocos se le ocurriría pensar en tratarlo por Joseph Ratzinger, ni mucho menos por su probable traducción al gallego como Xosé el encantador de ratos. Por consiguiente, con nombre y apellidos, apodos, nickes, alias, seudos o cualquier otra sutileza creada para identificar el origen de algo y atribuirlo a alguien, todos nos sometemos a la intemperancia de los vintemperios, palabra que seguramente no disponía de veinte acepciones conceptuales en el diccionario galego-castelá de Leandro Carré Alvarellos, muy relleno, aliás, de cultismos portugueses, muchos muy mal adaptados por un franco comodismo de la época vintemperista do rexurdimento. 

sábado, 24 de julio de 2010

EMULANDO OBAMA

Aló a todos. Hoxe vou falar do progreso em tres frentes feito esta semana a fin de reparar os danos da economia e, partindo da recesión, construir uma base sólida pra o futuro.
Primeiro, eu pensei um proxeto de reforma financeira com o intuito de protexer a nossa economia e os consumidores da irresponsabilidade que nos enverga póla pior recesión desde a Grande depresión dos anos 30. É unha reforma que pretende acabar com as praticas abusivas dos financistas de hipotecas e as empresas geradoras de cartón de crédito, asegurando que as persoas teñan a devida información antes de tomar um empréstimo ou adquiurir unha tarxeta de crédito. As ofertas sombrias que causaron a crise financeira virán a tona. E eso vai acabar c’o pagamento das taxas podres, dando ao pobo unha palabra de conforto em relación a abusiva remuneración dos altos cargos.
A necesidade de esta reforma vem subliñada na necesidade de impoñer limites, no auxe da crisis financeira, ao gasto fastuoso da xunta de Percebes, asin como nos gastos infindos da construción na vila de unha casiña grande e cultura pequeniña, ou um trenvia veloz de escape cara à meseta.
Em segundo lugar, busco unha lei que vai repremir os pagamentos indevidos. Todos os anos o goberno desperdiza unha penca de euros, diñeiro dos contribuintes, em asignacións por conta de subsídios a empresas que non pagan impostos, a asociacións políticas sem calquer entendimento dos asuntos da administración política ou ainda pra persoas que xacen mortiñas há um monte de anos. As ferramentas tecnológicas nos dan os meios para identificalos. A economia a ser alcanzada é de moitos euros. Nos dias de hoxe, cando non se tem diñeiro para gastar, calquer euro economizado representa unha boa economia.  
Em terceiro lugar, será necesario desbloquear as intencións de unha minoria parlamentaria que pensa em baratear as regras que facilitan o desempleo involuntário dos trabaiadores de Percebes. Sem traballadores non se fomenta a produción, sem produción non crece a riqueza e sem riqueza todos os ricos fan-se probes.
A limpeza de unha casa comenza arrancando a poeira escondida embaixo do carpete. Xuntos, a família inteira fará caso pra eliminar os abusos fraternos do irman escollido pra gevernar a casa. Todos xuntos, com boa comandância, chamaremos os irmans para facer aqui dentro o trabaio que os homes e muieres buscan lá fora.

viernes, 23 de julio de 2010

CRÓNICA COMÚN


Las palabras, mi buen amigo Alfredo, tienen la dupla virtud del que todo lo puede hacer cuando poca fuerza le sobra para hacerlo. Sirven para moldurar todo lo que nuestros ojos ven y otros sentidos también sienten, pero con otro y, no pocas veces, en opuesto sentido. Septuagenario, confieso abordar los temas que a diario y matinalmente alcanzan mis pupilas o martillan profundo en la bigornia de mis oídos. La tecnología virtual se encarga de procesar las condiciones de palco para que una legión de autores y actores hagan su colectiva representación, para mi particular regocijo en el cómodo sillón de mi derradeira existencia.
Abrí el primer acto de hoy al son pungente de las cuerdas de mi eterno amigo Francisco, viendo y escuchando, con el interés de un teenager aprendiz, su famoso capricho árabe. Por la ventana escancaradamente abierta por la temperatura matinal extremamente agradable del tropical invierno, observo, entre otros seres plantados por mi en la solera de un patio de luces, una higuera indiana de alto porte y delgado talle, con sus raíces limitadas por el angosto espacio de un vaso plástico y sus ramas confinadas a la altura de una red de tramo pulgado, que yo le puse para evitar su fuga al infinito cielo. Sus hojas, de reluciente verde abrillantado por los primeros rayos del sol, me observan balanceados al impulso de una suave brisa, como que queriendo de algún modo bailar al ritmo de mi vida vegetal.  Ambos, higuera y yo, compartimos algunos gustos aparentemente indispensables a nuestra particular existencia. Del café que yo preparo todas las mañanas, Figueira (llamémosle así para darle un apodo humano) agradece las cuatro cucharas de borra, al mismo tiempo que yo agradezco la energía de la infusión caliente extraída de dos colleres, reservadas las otras dos para la esposa que me amarra en las delicias del hogar extranjero.
En un frio día de marzo del año 2002, la voz patria del regreso me invitaba volver a casa, porque, decía, no había sentido en el gesto vacio de la emigración. Seria recibido al canto del himno gallego, con banderillas blanquiazules  y al toque solemne del himno nacional, envuelto por los dulces colores de triguera bandera de rojo sangre.  En tales momentos de lujuria visual era muy incómodo sentir un enorme océano separándome de tan bucólico paraíso.
Mis ojos mejoran naturalmente después de haber recibido sentencia de ablación por acción de nefasta cataratas. En algún momento sentí que no me harían falta  para cultivar los felices recuerdos de mi infancia. Eran recuerdos que me animaran volver cuando todos mis hermanos estaban vivos y la saudade de mis padres afloraba mi cariño por las cosas del lugar, los montes, la ría, as fontiñas...
A veces me siento muy cansado, me cuesta subir las escaleras de casa y rotula el dolor en mis piernas cuando las bajo sin apoyo del bastón. Me siento un equilibrista inexperto andando en cuerda bamba.  Ya no soy más quien era, porque veinte años de mi vida los dejé en Galicia y cincuenta los quemé en el extranjero y de lo pocos que ya sobran están en proceso de desintegración y no es alivio alguno ver como la madre de mis hijos sigue mis pasos. Así que, como pensaba Sándor Márai, asunto de nuestra común crónica, vivo tranquilo acechado por la muerte, aunque mucho me inquiete el acto de morir.

jueves, 22 de julio de 2010

CARCO LITERARIO

No, hombre, no, qué no lo se. Se lo digo yo, alguien que sabiendo nada lo dice todo. Me cae el curriculum de chulo delante de su desprecio a la leña, ¡ough¡ sapientísimo loro de hijab vestido. Alego en mi defensa lo que usted cree que muy malo será para la suya, pues es de mi albarda que saco el trapo para cubrir mi rostro y no el suyo.
-Tun, tun, tun.
-¿Quien llama?
-Es la sombra en las tinieblas para reprocharle de la ausencia de luz.
 Puede ser que la tiniebla tenga razón por las brumas que ensalza el buen espíritu de los iluminados censureros, pues fue comiendo brona que hemos crecido hasta alcanzar el tamaño que nos empertiga y envuelve con sus caricias, caprichos y bromas.
No se más lo que decirles, porque se que escribiendo sartas de sin razón creerán mejor en las mal trazadas líneas que en la bien modulada voz, ahora titubeante por la vergüenza de haber sido y ya no ser y que en mi es lo que causa mayor atracción, aun sabiendo que en tal dicho no cabe la menor traición.
Allá en el rancho de los sesenta, cuando fuerte yo era para correr a pie, fui adjuntado por la normativa bien desarrollada en un país tropical. Escribían y hablaban trator como nosotros no escribimos, pero hablábamos como ellos continúan hablando. A nadie le ocurría justificar el orden fonético transvaso por el orden etimológico, del cual se intuía claramente que arrastrar acentos deriva de tractos y trahere. Tiraban de la voz a lo fino, sin complicación semántica ni embrujo filosófico. Sin gas para campear en el hoyo que da esencia al caldo gallego, y sin mucha leña para palear el loro, hemos decidido dar fundamento a la criteriología de hablar y escribir exquisito para ser diferentes de nosotros por nosotros mismos. Aplicamos nuestro conocimiento en cosas raras e investimos en la pronunciación con acento paleontológico de la ó que no supimos diferenciar convenientemente  como artículo y preposición, y lo asexoamos arrancándole el don de la interjección por la clareza expresiva de un O puro, sin predominio de la i ni la u.
La mexirica crece rojiza sobre el gallo espinando que la protege. De ella se extrae un zumo cítrico y naturalmente tan azucarado que ni el diablo entiende que de algo que pincha pueda crecer algo que sabe. ¿Sería la tangerina un producto típico del peso mixótico adulterado por el carcomano literario?
  

miércoles, 21 de julio de 2010

DESFEITA

Bueno, hombre, bueno. Desfeita, eso que se llama desfeita en buen gallego es lo que promueven, en soportable castellano, esos dos nuestros amigos, sus críticos contumaces (ya lo fueron míos, con otros celtas apodos), el señor Lelo y el señor Nero.
Empecemos por su modelo bucólico de una Comunidad Perceebiana al estilo de una Galicia moderna, asentada en trípode inteligentemente estable por los fundamentos de una buena educación para su gente, y por su gente para el medio ambiente, con paisaje armonizado por tecnologías autóctonas, aquellas que no pagan royalties a ningún rey extranjero, e impulsado por economías de ahorro a servicio de la financiación de investimentos para futuras rentas de los ahorrantes. Este es el modelo que yo esperaba encontrar, mis amados amigos, criticones y criticado.
Lo que yo encontré fue una caterva de politiquillos y usureros promotores, tramando por los rincones de las corredoiras como aumentar su imagen de hombres poderosos a costa de ofrecer al fuego madera y resiga de su propia hacienda, la hacienda de todos los comuneros de Perceebes.
Incomprensiblemente, una abeja de Perceebes, ensacado y paramentado con anchas sayas, hacia prueba de su saber te(cn)ológico contratando una grúa gigante para instalación de una antena chica en la torre derecha del campanario santo. El obrero, en un acto de revuelta contra su dios humano, saltó del cajón de la grúa y caminó por sus pies descalzos sobre el tejado, con la antena en la mano, e hizo el trabajo que debería hacer si no hubiese grúa sustentada por lo que usted llama liquidez abundante y barata.
La gran depresión del 2009 ya era prudentemente previsible en el año 2002, cuando yo me atrevía a analizar las cuentas de gastos de todos los estados federados a la Comunidad de Perceebes. Indistintamente del color de las banderas y filiación política, todo ente económico danzaba al son de un único tambor, tamborileado a palo de un viejo regente y su tecnología de obsoletos ordenadores, amontonados y pudriéndose en la asociación de empresarios o en la de ancianos recogidos en el fallido imperio castro.
No consigo atinar lo que significa a favor o contra lo que escribe el genioso Lelo desde su altura de un metro y ochenta (más o menos). De cualquier modo, entiendo que Pousa no hace pausa para escribir para la gracia de Lelo, a quien no sirve de chiste la desgracia de cuatro millones de desempleados que, por el tema obscuro del ladrillo cementado, se creen artífices de su original desdicha.
Nero, cuando habla, deja un resultado de tres a cero, ya descontado lo no se que a favor y lo no se cuanto en contra. Es un resultado muy sólido para romper la testa de quien se atreva a contradecirlo, porque, claro está, Nero es perceebero, vive en Perceebes y se mueve a sus costas. Su opinión no es favorable al abismo que sus ojos ven ante la exponencial realidad que nos conduce al foso en que prevalece el hechizo de la locura inmediatista, aquella que erige templos al comercio foráneo y entierra la cuna de la fauna marina. 
¡Oh, Perceebes querida! Que mal han hecho a mis ojos para no verte como eras? ¿Que pecado he cometido para vivir errante en el mundo y, aún queriendo sentirte y amarte, no puedo tenerte, porque ya no eres quien yo creía,  aunque seas, para mi desfeita, un gran pedazo de lo que yo más amo? .

lunes, 19 de julio de 2010

HOMBRE DE MORAL

Eu o vi chorar em toda a miña vida três veces, meu conde. Cando da primeira, uma fria noite desos obscuros dias do inverno antigo, miña nai teimaba em erradicar a intención do meu pai marchar a America e de lá remeter o sustento dos catro filhos: uma nena, dous rapazes e um rebento a camiño da nación poderosa que jamás dejó de vencer.
Da segunda, meu conde, eu espreitava meu pai atrás de um arbol de madeira dura, daqueles enfileirados no corredor da antesala ao átrio do colégio Fernando Blanco. Meu pai chorava como um neno, feliz de ter contribuído com seu empeño e teimosia à recuperación do colégio com cartos da diputación, em substitución da renda que já não viña de Cuba ou que os albaceas e o cura de Toba papabamna antes de chegar às mans dos profesores, alguns em total debandada por absoluta incompatibilidade da arte de ensinar e a tristura de uma barriga faminta.
Na terceira, meu conde, eu já era um homem vello, com direito ao descanso, retornado da América rica, pero pobre de cartos. Meu pai estava doente, derrubara-o a insolência psicosomática do pitillo de hebra. Com metade do corpo paralizado e o pulmón tosindo a todo momento para expulsar a pleura, meu pai ansiava desfrutar a vida. Casi cego, recoñecia pólas sombras, pólo cheiro, pólas curvas da carretera o lugar exacto  onde se encontrava. Na ponta do cabo Fisterra me alarmara diante da vinda de um furioso temporal em momento que todo estava calmo e eu me extasiava com a beleza do lugar. Meu pai non chorava, non, pero ficava triste ao sentir que dos meus ollos brotavam lágrimas, inda que eu, dandolle as costas, as secava para que non as visse. Meu pai chorou no momento da miña última despedida. Eu non lle dixen que marchava. Meus ollos castaños, avermellados póla tensión do momento da separación para nunca mais em vida nos ver, denunciavam meu propósito de partir na condición de retornado de um retorno inglório. Os ollos azuis do meu pai, absortos no espacio que non veia, exigian a miña aproximación para que os seus brazos poideran me dar o último aperto, um aperto regado com lágrimas salgadas, sentidas por meus lábios cando lle din o meu último bico.
Meu pai chorou três veces e três veces eu vi chorar meu pai.

lunes, 12 de julio de 2010

MUSITANDO PALABRAS DE ADIÓS

¿Os acordáis cuando nuestro buen amigo Malthus nos contaba que la disponibilidad de alimentos crecía en razón aritmética al mismo tiempo que la población humana se expandía en progresión exponencial? Pues es de admirar que Galicia, en los albores del siglo XXI, venga tergiversar la teoría del polpudo inglés, desmintiendo, con el fenómeno de la transición demográfica y la teoría tentacular, las predicciones del cefalópodo essay on the principle of population. Evidentemente, mucha teoría ha sido forjada desde el preocupante manifiesto del señor Marx y los beneficios productivos de la especialización puntera del señor Smith. Todo, por más de dos cientos años, ha contribuido al acerrado debate alrededor de buenas mesas, redondas, cuadradas o tubulares, con pan, vino y el cefalópodo gallego de buena cepa, bien cultivado en nuestras rías y majestuosamente temperado a la moda gallega. 
España y, por supuesto, Galicia siguen a la cabeza de los países que se aprovechan de la rebaja de la tasa de natalidad. Los indicadores demográficos indican (no podría ser dicho de otro modo) que en los próximos 15 años la población de España aumentará lo equivalente al doble de la población actual residente en Galicia. No es una buena perspectiva para las relaciones del futuro. Lo ideal sería crecer en tasas proporcionadas por la capacidad de retirar sustento en el área geográfica delimitada por el territorio que conforma nuestra nacionalidad y consecuente cultura: evitaríamos la funesta consecuencia de una emigración masiva. En la proyección para los próximos 15 anos la expectativa de vida crecerá de los actuales 81 años para 82 años y esto me hace creer que, si el Estado no me roba derechos naturales, deberé ornamentar la caixa, caja, cajón o ataúd, y habré de pulirla con el esfuerzo de mi trabajo e inversiones cortejadas por la seguridad social con un sonoro epitafio a la moda de un cariñoso prólogo en 2022 para un diario entre muertos nacidos en marzo del año 1940.
Dicen que a la ocasión la pintan calva. Viviremos cuatro años colmados de alegría pelotera. Aprovechémoslos como excelente ocasión para dar un cuarto al pregonero y olvidarnos de las flacas actitudes para resolver los casi tres años de ira opositora por cuenta de las viñas acedas. España merece esta tregua, Galicia la desea, y yo, humilde gallo en corral extranjero, la necesito a la luz del principio de precaución y buena práctica como medio de preservar la fauna de jubilados que, muy diferentemente de lo que por ahí pregonan, corre serio riesgo de extinción, pues por los acantilados de la nación perceebera ya truenan voces deseando transformarnos en sombras silenciosas de un ejército aguerrido por la retórica bulliciosa de entrepenedos burburajos musitando palabras de adiós.


domingo, 4 de julio de 2010

AMARGA INFUSIÓN

No sería necesario recurrir al TC para saber si era, o no (que no lo era), constitucional la ley de cajas promulgada por el gobierno Feijoo. Lo que sí era problemático, y será motivo para ingestas controversias y mortales posturas entre socios emprendedores, el socio depositante y el socio solidario patrimonial Galicia, es la pretendida ayuda del FROB a la nueva entidad bancaria resultante de la fusión.
Van andados casi dos años desde que los americanos descubrieran la existencia explosiva de los llamados activos tóxicos. En reacción  inmediata, como resultado del alarme y pitos de aviso de la proximidad de la quiebra generalizada, todo el sistema económico de los países endeudados entró en convulsivo estado de enrojecimiento, lo que, a su vez,  endurecía el acceso a la financiación de la liquidez bancaria.
El estado ficcional de Breogán, integrado en la comunidad de los países dichos del primer mundo, no podría mantenerse al margen de las dolencias de un Estado mayor. La divinidad dual maya, como principio filosófico de la cultura india, perdía sentido en la cultura de un dios, único, omnipresente y omnipotente, celta de origen, romano de estirpe e irlandés por vocación. Nada de Dos que se parezca a un dios, que lo hicieron Tres  y trina como el Huno, zapateando con ferraduras forjadas de ferro sobre la dehesa salada de una meseta estéril. Nada de dos cuando uno abaste, fue el roncar que anunciaba, con palleta de gaita gallega, el grave sonido reseco en aire de fuelle revestido de austeridad.
En tesis troyana, el FROB viene para ofrecer garantía a los depósitos en entidades de crédito y reestructurar la solvencia y consecuente funcionamiento de entidades de crédito que padecen de severa congestión pulmonar. La fusión ha sido pensada para eliminar competencia entre los fusionados. El caballo de oro fue introducido con la misma finalidad, a sabiendas que mezclando soldados vendría la confusión física entre activos podridos y atractivos sanos. La estrategia seguida por los estrategas de la confusión se adaptaría a los principios establecidos en la proposición no de ley aprobada el 17 de marzo de 2009 por el Congreso de los Diputados. Estrategia seguida no a pie de letra, pero sí a chute de xabolana y berro de fufucela en la inconclusa lei de caixas de Galiza, todos, chute y berro, muy ignorantes de que en la fase del tercio final podrá advenir intervención del FROB en los ahorros gallegos. Intervención supuestamente para el bien de Galicia, tan claro como para el bien del Brasil ha sido la intervención del FMI y que, durante  todo el tiempo de su administración, ha dejado en la más absoluta penuria a toda una generación de contribuyentes y hoy viven de una jubilación in-gloria por el pecado de haber sorbido brebaje de tan amarga infusión.
En las alas del pícaro no podemos posar la disimulada postura de nuestro querido Pindoschan, pues el gran héroe de la nación de Percebes no se preocupa por la fusión de las penas de un galliforme faisán, ni mucho menos por la pluma que describe la ficción confusa de una fisión infusa con función de amargo jarabe de palo originada en las fraguas de una determinada fundición.