lunes, 16 de enero de 2012

SILENCIO


Cuando tomé conocimiento del número de habitantes que tenia España, éramos 33 millones de españoles. De aquellos, más de 26 millones ya emigraron al desconocido mundo de una vida mejor, donde el cambio de los años ocurre sin ningún sobresalto, sin odio, sin dolor, sin muerte. 

Ayer, un indomable gallego con mezcla de sangre vasco tuvo la osadía de abandonar el palco de esta traidora existencia. Marchó con su bastón y paraguas en el tren de las 10:30 pm. Su camino fue el de la emigración al infinito. Entró en el tren que él bien conocía por haberlo andado repetidas veces, pero, ayer, un ligero viento del nordeste, húmedo y frio, inundó su pecho y lo hizo subir. Y fue subiendo sin rechistar, cosa extraña para un gallego que tanto supo amar a Galicia.

Dicen que murió Manuel Fraga Iribarne, pero yo bien se que no. Vive en una colosal nube donde me espera para guiar mis pasos cuando la luz del sol deje de iluminar mis sentidos.

Hasta luego don Manuel, lo digo con el más sincero respecto de un gallego que vive en la emigración.

domingo, 15 de enero de 2012

LAS TABLAS


Insumo-producto
Put o no put, como diría Shakespeare, es cuestión de lo que entra (input) para que más tarde tenga que salir (output) a camino de un eterno proceso de amor, por el que nada se pierde, nada se gana, todo se transforma en el sistema de cambios amorosos.

 En el campo político, ese modelo, descrito por Wassily Leontief, es perfectamente aplicable por tabulaciones que se pueden exponer en una matriz de entradas y salidas. Sabemos que aquello que entra en algún momento y por algún sitio debe salir. Cuando sale en la forma de output pasa a integrar como input otro ciclo, y por ahí va la cosa a camino de una eterna jornada.

Por tan sencillo método de lo natural, todo se queda en casa de la economía global, por lo menos hasta que, por una quiebra del hoyo profundo, ingresemos todos los economistas en la esfera del agujero negro.

Con un buen sistema de cuentas en la mano una persona está mejor preparada para tomar decisiones sobre el curso de su vida. Para tener cuenta que cuente la historia de nuestro pasado económico necesario se hace promover su estructura, agrupándola en sectores capaces de ofrecer síntesis a las informaciones que vamos sacando de todas las transacciones y de los agentes que en ellas intervienen.

En su forma más simple, la cuenta de una economía con gobierno propio puede ser representada por una lista que recoja todo que se ingresa, se gasta con consumo, lo que se ahorra y lo que se invierte. El estado económico de un país lo miden con vara de PIB. En el caso de España, los registros le atribuyen valor representado por la fe de un euro invariable. En el tercer trimestre de 2011 registraba el valor de 269.141.000 euros. Ese mismo valor distribuido entre la población española (46.152925) da un reparto  de 5.831 euros por cabeza de cualquier edad y necesidad. Fue el producto bruto de un pésimo trimestre. Aun considerando todas la exigencias del cuerpo comprendido entre los pelos de la cabeza y la planta de los pies,  ese producto, distribuido ecuánimemente , daría para dejar la familia española  plenamente satisfecha por lo menos hasta el próximo ciclo productivo. Considerando que el año solar da aliento a cuatro trimestres, nos sobrarían los ingresos ecuánimes de lo que se cosecha en ¾ del año. Invertidos en fondos de seguridad, estructuras urbanas, I + D + I y otros cuentos, sería necesario algo más que un Surinam y terremotos de alta intensidad para tirarnos de la calma económica.

No obstante, cuando nuestro producto abruptamente lo comparamos con el PIB de otros países, nuestra moral se ablanda cuando la vemos posicionada en el  ranking económico de las naciones.  Algunos,  con este conocimiento, salen a campo para decir que somos mejores que los peores, otros salen a la calle para contarnos tal, etcétera, y poca cosa más, o viceversa, pues todo input que entra, después de pasar por el estado que lo estraga (output) pasa a llamarse nuevamente input de otro sector de aquel mismo estado que lo ampara.

Primera sectorización
Para animar un poco más el caldo de la discusión se hace indispensable saber algo más del PIB, sacar a relucir sus principales elementos, aquellos que son clave para los pronósticos económicos o para la conclusión de cómo se comporta el padrón de gastos en el conjunto de la economía.

Los fisiócratas segmentaran la economía de un país en tres sectores: Producción, así denominado en función de que en la actividad agrícola el trabajo crea un excedente conocido como renta.

El sector Fiscal, formado por los propietarios de la tierra y sus dependientes, la nobleza, el clero y todos los funcionarios a servicio del Estado.

Sector estéril, formado por la clase artesanal e industrial. Los fisiócratas consideraban este sector estéril debido a que elaboraba materias primas que le suministraba la clase productora y no añadían ningún otro valor que no fuera aquel que ellos mismos consumían en la forma de alimentos y algunos medios de vida ofrecidos por la clase productora.

Quesnay, con su famoso Tableau Economique, buscó dar representación al flujo económico entre las tres clases, o sectores, con intención de mostrar como se llega al producto total anual bruto de un país.  Con base en estimativas deducida de registros estadísticos, Francia paso a conocer lo que podría llamarse PIB en su forma sintéticamente ruda.
 
Al establecer relación entre la interdependencia de los tres sectores, Quesnay fertilizaba ideas que darían origen a la moneda fiduciaria y un sistema bancario de reservas fraccionarias, con su inconsecuente multiplicador del dinero. No obstante, Quesnay se fijaba en la idea de que solo la clase productora estaba capacitada a producir excedente económico. La clase Fiscal aprovechaba el excedente en forma de préstamos para aumentar el flujo de bienes y sacar en la modalidad de intereses e impuestos lo que necesitaba para financiar sus gastos.

El hombre está dotado de inteligencia para observar y conocer, pero la multiplicidad de cosas exige grandes combinaciones para  dar forma y fondo de extensión científica a la teoría que se deduce de la práctica. Como al sector fiscal fue concedida la propiedad de exigir,por la fuerza de su poder, el pagamento de lo que cree que es suyo, las consecuencias de esta exigencia serían dramáticas y la cultura acabaría desplomando a un nivel de progresiva incerteza, por inacción y evasión subterránea.

La inseguridad que reina en la naturaleza es motivo serio para montar los fondos de reserva, para hacer frente a las inundaciones, a los excesos de frio o calor, a las pestes, a la mortalidad indeseada de personas, a los cuidados de la viejez, etc. Sin los fondos de reserva el sector productivo pierde capacidad de pagar a los señores las rentas pactadas, los décimos  y  también los impuestos que el estado otorga a la clase productiva.
Quesnay atribuía a la producción francesa un valor de cinco mil millones, a precios constantes deducidos de las relaciones internacionales. Consideraba que esos millones salían exclusivamente de los trabajadores agrícolas que la habían producido. Estimaba en dos mil millones el gasto en consumo de la clase productora. De los tres mil millones  que se engolfaban en el bolso del sector fiscal mandatario, mil millones eran aplicados en el sector estéril, en el que, con mucho esfuerzo, lágrima y sudor, se transformaba la madera, trigo, oro etc., en objetos útiles y durables para alegría del sector fiscal. Claramente Quesnay practicaba abuso ideológico en la cuenta de los artesanos y futuros empresarios de la industria moderna.

Valor de las tablas
En economía, para cada razón de un economista surgen mil razones de otros tantos economistas en pro y en contra de las bases que le ofrezcan ostentación sostenida. La gran contribución del nobel 1973 a la economía de las naciones fue su famosa tabla de doble entrada, matriz de insumo-producto.

Las tablas de insumo producto ofrecen un retrato muy detallado de la economía de los países. Proveen condición para análisis del proceso de producción de bienes y servicios y de los ingresos generados por esa producción.

Naturalmente, el uso de las tablas ofrece mayor dificultad que el uso de una simple estadística, pero su conocimiento muestra, a pesar del esfuerzo requerido, un campo muy variado de beneficios para  la administración macroeconómica de empresas, para la transparencia  de comunidades modernas y también para la moral de políticos de cualquier rango.

Las tablas reflejan mandamientos para la ordenación de productos que ingresan en la economía en forma de productos intermediariamente primarios (trabajo, capital, tierra) y también en la variante de subproductos derivados de esta intermediación. Muestran la gran cadena de consumo hasta que toda materia prima se consuma en su forma final, transformándose en la forma de residuo sin cualquier valor económico antes de su reingreso a la naturaleza que lo produjo.  Muestran donde se producen los bienes y servicios y también donde son utilizados como productos intermediarios del consumo. Dan forma a los agregados macroeconómicos, como el PIB, el valor añadido a la economía, consumo, inversión, exportación e importación. Los datos recogidos en las tablas son expresados tanto en precios corrientes como en precios constantes para facilitar análisis  de periodos con diferentes monedas.

En tesis, las tablas ofrecen una estructura ideal para verificar la consistencia de los datos estadísticos colectados por las más diversas fuentes colectoras. La moderna tecnología de colecta y transmisión de la información vía satélite consigue dar imagen casi real de lo que pasa con el empleo. Para establecer correlación con otros factores se puede vincular el empleo con cualquier otro dato de la economía, como turismo, transporte, educación, salud, etc.

Presupuestos
Los presupuestos son tablas de entrada doble, con partida en el Deber y contrapartida en el Haber. Se entiende que todo que ingresa en la columna izquierda por la virtud del deber pasa a integrar lo que exija la columna derecha (Gastos). Los valores de este tipo de cuenta se cierran con base en valores reales pasados, claro está, siempre que se aborden con criterios de técnicas estadísticas para darles relativa confianza en el cumplimiento de las metas administrativas propuestas por el gestor (alcaldes, presidentes autonómicos, presidente de la nación)

Con base en la exposición de tablas cotejadas entre datos presupuestados al principio de un periodo  y datos reales al final de ese mismo periodo, hemos visto recientemente como se puede destorcer propuestas de gobierno al amparo de esas tablas. Si las técnicas  aplicadas al registro de datos son confiables, porque fueron registrados con lealtad y obediencia a la honestidad de las fuentes y a las normas que las rigen, uno, a la distancia del olvido, puede presumir que podía haber espacio para un equivoco entre los portavoces presidenciales, pero ese equívoco, al momento de ser detectado ningún mal produciría fuera de las personas envueltas en el ministerio.

Infelizmente no es así. Y si la máxima autoridad puede mentir sobre lo que debería constituir biblia sagrada de la administración pública, todo lo demás es posible. Es posible pensar que se castiga a todos los españoles con base en proposiciones mentirosas, es posible que los datos de antes vienen falseados desde un principio y adquirieron consistencia simplemente por que la secuencia histórica era compatible con el agrado  sentido por la jefatura. Es posible pensar que vamos mal aún estando bien. Pero también es posible pensar que andamos bien cuando el paso siguiente, dando o no dando la cara, nos va arrojar al precipicio.

Manejo del déficit
Este año vamos rebajar en 16 .500 millones  de euros el déficit en función de un desequilibrio de dos puntos en la información del desequilibrio presupuestario. Fue una actitud extremamente dolorosa para quienes nada le va doler,  pues todo ese dinero será arrancado de los españoles que no tienen poder y de los que ya sufren el dolor de estar desempleados. Una pala de cal han puesto en las pensiones para dejarlas 1 % más blancas cuando la inflación más que dobla esa unidad, y muchas palas de tierra se vierten sobre el resto de la población para dejarlos más negros. Empezamos a subir una dificil  cuesta con el pesado fardo de los aumentos en bienes que retiran renta y estimulan la inflación.

Pero no todo se hará mal, para minorar el frio de los sueldos congelados se elevará con más tiempo la temperatura de los funcionarios públicos dedicados al trabajo. Esta semana el mercado de deuda ha reaccionado a la inyección de 489 mil millones de euros aplicados por el BCE  en la corriente de 523 bancos europeos. Fue un sobresalto que rindió al Tesoro de España casi diez mil millones de euros de deuda (pan para hoy y más palo para mañana en ese misterioso mundo financiero). Los 523 bancos compraron deuda del Banco Central Europeo prometiendo devolverla beneficiada con 1%. Corrieron al mercado español invirtiendo diez mil millones de esa deuda en el Tesoro Español, quien promete devolverla maquillada con un beneficio de +/- 4 % al año.

Podría ser más,  pero, considerando la nueva cara del equipo económico, el estrago fue de buen tamaño. No faltará ocasión para repetirlo. Desde luego, el subastador, observando la intención del pujador, podría haber sacado mejor tajo al martilleo para rebajar el prejuicio a la familia que representa el interés por la deuda.

Conflicto
Sentimos por los ojos y oídos como los conflictos en cuestión de política económica se personifican en la figura de quien nos dirige. Son conflictos que no dependen del color de la bandera que hemos escogido en un conveniente y, a su vez, extraño proceso de escoja democrática. Pero, como afirmaba Leontief y así el señor Rajoy parece pensar, nada puede ser más fútil y condenado al fracaso que la pretensión de resolver los problemas económicos  con fundamento en proyecciones empíricas, deducidas de registros en piedra labrada e insinuadas con presencia de la cara y que ofrezca su pescuezo al sacrificio del abandono moral y ético, cuando decisiones políticas con graves implicaciones sociales son adoptadas al arbitrio de una única voluntad imperial.

Cierto en lo cierto y para reducir conflictos ocasionados por el imperio de la duda, no habrá mal alguno en recurrir a la esclarescencia divina del conocimiento técnico. Lo malo es que, en la conciencia de nuestros políticos, los muertos de la emigración consiguen alterar los registros de los vivos y, por tal hecho no confirmado, ya no confían en tabla alguna. Esto nos lleva a concluir, en el purgatorio de nuestra existencia, que existen otras campanas, que no la de Bastabales, sonando información paralela en lo oídos de los registradores oficiales. Y esas son las que se articulan, o no, por la conveniencia del momento.

Justificando lo injustificable
Y por aquí voy llegando al final de este grandullón  rollo dominical, escrito por el interés poco noble de entretenerme a mi ismo. ¿Que le puedo hacer? Cada uno con los locos intereses que la voluntad nos manda. Espero haberlos entretenido con una buena irritación, aquella que despeja los ánimos después de una gesta indigesta, pero que no hace mal a nadie, a lo menos no tanto mal como los bancos malos vienen haciendo a quien tanto bien les han hecho.

Para escuchar en el diván de la intimidad: 


sábado, 14 de enero de 2012

DULCE MIEL


Al avispado la abeja pica más veces que a aquel que la teme, la respecta y la protege solo con velas vir.

El gallego solo oye lo que ve, evidentemente porque sabe ver lo que oye. Y no por eso podemos considerarnos tozudos, chiflados, paranoicos, ni precisamos recorrer al Mateo para que nos transforme en palomas prudentes o sencillas serpientes.

Mire usted el lio en que ha metido a su admirado Mariano hoy en esta redoblada zorra al otro lado del charco. Y conste que no ha sido usted tan reiterativo como Pedro, quien por su buena fe renunció más veces al conocimiento que tenia de la existencia del señor. Estoy seguro de que no le faltará oportunidad de superar el apóstol en aquello que él creía prudencia de la negación. Prevarica vostede, no obstante, hoy,apenas dos veces contra nuestro amo.

Una, creyendo que el señor es un ignorante de los dogmas de fe y no cree en los sabios consejos que brotaban de la fuente popular cuando le avisaran que su pueblo había transformado el euro en becerro de oro, y los suyos, arones de las autonomías gobernados por fieles seguidores de la fe popular, mantenían la lengua en barbecho para evitarle mayores disgustos en las noches frías del retiro en la cumbre del Sinaí.  Solo así le sería imposible oír el zumbido de la avispa que en la tierra hasta los sordos que quieran escuchar la oyen y ven.

La segunda, es el colmo por lo que se puede deducir como es la tela de araña que pone usted en el camino de las moscas para ver si en ella posa la vela de la señora Carmen y sale fuego de su fulguroso picado de abeja africana, eso sí, no sin antes la hallamos despojado de su dulce miel.

Fumo no vispeiro, home, que as bruxas veñen a velas.

miércoles, 11 de enero de 2012

¡MAMÁ, MAMÁ, MAMÁ!


Yo primero lo siento y después me pongo a pensar, estimado amigo conde. El fantasma del alzhaimer me sigue o persigue desde que supe, por mi hermana, que mi madre vivía su último año de vida acosada por el mal del olvido. Desde entonces, vivo concentrado, no sin cierto alarme, en los desquicios que esta mi vieja memoria pueda causar.

Quería asegurarle que mi memoria ha sido formada por lo vivido y no por el relevo de lo que me han transmitido, pero al pensar ese sentimiento veo que estaría mintiendo, y yo jamás miento, aunque la razón me convenza de que ninguna verdad pura jamás yo haya dicho.

Observo el rio de mi vida fluyendo suavemente, oigo el susurro de las hojas movidas por el viento, oigo los pájaros, oigo las ramas de arboles, veo un carro de vacas chirriando su  eje al subir al monte. El barro cede a mi paso por la ribera del río. Reina el silencio… la paz. Y, de pronto… algo cambia en mi interior. Es como decir ¡Oh, sí, me he olvidado!

Pero no, lo recuerdo todo para al momento olvidarme de todo que he recordado. Cunde en mi los alarmes pero no el pánico. Respiro fondo para inspirar aliento que de respuesta a lo que me está pasando. Y el alma responde en silencio:

- Hijo mío, lo que te pasa es lo que ya pasó. Anda, haz un esfuerzo para recordarlo.

Y yo recuerdo, por la distancia en que todo se olvida, aquel momento que me puse a andar por mis propios pies.  Era noche en la calle Magdalena. La obscuridad del cuarto en que yo dormía era iluminada por una tenue luz amarilla. Desperté  y vi que a mi lado no había nadie para mimarme. Era yo solo en un espacio habitado por cuatro. No recuerdo si bajé o caí de la cama. Me recuerdo andando de gatas hacia un sillón de mimbre gitano posado al lado de la ventana. Con mucho esfuerzo subí a su descanso y, erizado por los pies, mi cabeza niveló la marquesina para ver lo que la cortina ocultaba al otro lado.

Mis retinas grabaron la flamante bandera de España. Brillaba en su seda el rojo oro por el reflejo de una luz amarilla que había en el crucero de la plaza Cotón, diáfana hoy en mi memoria como el cielo azul de la ribera en días de primavera. Pero me vi solo en el reflejo de la imagen que la vida espejaba en el cristal de la ventana. Nadie en la calle, nadie en el cuartel, solo Cristo en el crucero y una música celestial que me alcanzaba en forma de eco.

En la soledad de un instante de los dieciocho meses vividos quise imitar el eco que subía de la plaza de España a la calle de arriba. Era el día de la Junquera.  Y yo grité, con toda potencia de mi pecho infantil, el nombre que yo sabía que era de mi madre: ¡Mamá, Mamá, Mamá!

Y seguiré por este mundo siempre cantando el nombre de mi madre, hasta que el reflujo de tanta lágrima amena me ahogue en los recuerdos de mi dulce pasado.

domingo, 8 de enero de 2012

VALOR DEL RIESGO


Riesgo.
Debemos explicar la verdad como la vemos, pero nunca debemos evitar mirar más  allá de esa verdad y ver como ella se comporta, pues la experiencia nos enseña como son imperfectas muchas verdades del pasado.

El lucro de pocos tiene en su contrapartida el prejuicio de muchos. Eso lo sabe el general cuando decide ganar una singular guerra. En un mundo en permanente riesgo pretendemos cubrir la incerteza con un manto seguro y nos olvidamos de los riesgos que esconde el manto.

Los modelos económicos se apoyan en infinitas abstracciones para destacar una incerteza y elevarla al pódium de dependiente perfecto de una variable autónoma con sus probabilidades establecidas a priori.

Buscando dar personalidad propia al lucro y justificar su existencia, John R. Hicks, premio nobel 1972 junto con Kenneth J. Arrow, distingue dos partes en las cuales se integran todos los elementos que componen el precio de un producto. En un lado están los elementos remunerados (salarios, alquileres, intereses, impuestos, etc.), todos determinados contractualmente antes del resultado de la producción. En el otro lado, dependiendo del suceso de la empresa, aparece el lucro. Ninguno de los dos está exento de riesgos. No obstante, el segundo lado está compuesto por un residuo de la producción que puede ser positivo (lucro) o negativo (prejuicio). A este residuo se llega solamente después que todos los pagamentos contractuales hayan sido efectuados.

Hicks consigue agradar el ente capitalista recurriendo, como lo hacen todos los economistas, a la abstracción de algunas ideas para dar cuerpo de verdad al concepto lucro. Al dividir la empresa en dos partes,  retira importancia estratégica al salario y demás componentes amparados por la seguridad de un contrato, y se la ofrece en bandeja de plata al capitalista, quien, en la mejor hipótesis, deberá contentarse con un residuo.

No cabe cualquier duda que toda empresa tiene en la línea del horizonte un enorme foso donde se alberga el riesgo. No resta duda también que los empleados participan de esa duda sobre el riesgo, que con el tiempo se transforma para ellos en certeza de prejuicio cuando los elementos de poder se inclinan por la manutención del lucro, incluso aumentándolo bajo el nombre poco flexible de austeridad.

Por otro lado, el lucro tiene nombre propio y dirección segura, a la que puede llegar por el lado de una excelente nómina, otorgada por la empresa a un gestor ‘empleado’ para minimizar intencionalmente el lucro y ampliar el riesgo contractual por la eminencia de un residuo perjudicial a una enorme masa de accionistas minoritarios, todos olvidados en el reparto de la buena empanada cuando la empresa goza de éxito, o llamados a contribuir con su desgracia familiar cuando por obra de una mala gestión del capital aplicado la empresa se muestra en quiebra contable.

Agente compensador
Todos los bienes económicos se interrelacionan en el interés de los consumidores. Esto implica en la necesidad de un esfuerzo enorme cuando deseamos conocer el precio justo (de equilibrio) de una determinada mercancía. El esfuerzo se complica cuando se sabe que también el esfuerzo interfiere en la solución que objetivamos encontrar. Y todo que complica acaba aumentando el riesgo de un mal resultado.
El riesgo es consecuencia de lo que se opone a alguna certeza que se pueda avalar con cálculos de probabilidad  arrancados de la teoría estadística. La incerteza en su estado original no se puede medir, se manifiesta por ocurrencias repentinas al sabor de lo imponderable.

Una situación de certeza relativa aparece después que todos los factores de producción, incluyendo la remuneración exagerada de algunos altos cargos (ejemplos en el sector financiero y en la política).
El residuo de toda esa compleja operación productiva aparece al final de un periodo en la forma de un saldo en la balanza que la pesa. Siendo superavitaria, el destino lógico puede seguir el camino del hoyo para producción de más capital. Siendo deficitaria, se apelará a los empleados y socios minoritarios a que compensen la ausencia de lucros con los ahorros de su trabajo. Si el apelo no estimula las contribuciones voluntarias, el palo corto y mano larga del Estado hará su papel de agente compensador.

Seguro
Definiendo el lucro como el valor que se arranca de la clase que lo produce (más valía de Marx o residuo sacado de las incertezas de Hicks), parece prudente desarrollar esfuerzo adecuado para minorar lo impredecible de esa incerteza y eliminar los riesgos inherentes a un emprendimiento específico.
Lo efectos de un veneno se atajan aplicando dosis del mismo veneno, al que llamamos antídoto. Así los seguros aparecieron como respuesta al miedo de acabar envenenados por el residuo de un resultado deficitario.

Dicen que el seguro muere viejo. Muy prudente es el saber popular que admite por bien seguro  que no existe nada que pueda anular el riesgo de un activo o pasivo financiero sacado al viento de los residuos empresariales. Pero, ahí llegan los ingleses y, por aquello de que es para ingles ver, nos hacen sentir el frio de la cobertura que ellos llaman hedge y nosotros pensamos que sirve para cubrir el cuerpo cuando a la empresa falta calor.

Por su capacidad de tapadillo, esa cobertura (hedge) sirve para comprar y vender activos financieros cuyo riesgo se pretende encubrir. La cobertura es un manto contable que da la impresión al comprador de que está adquiriendo un derecho futuro de tener un ingreso y no sabe en que futuro brotará su liquidez.

Los activos financieros representan la ilusión de un conejo corriendo atrás de una vistosa y plástica zanahoria. Mejor para la ilusión del conejo será que nunca la alcance, porque si de ella se aprovecha lo pasará muy mal. Infelizmente, por la brutalidad interna del producto bruto, hoy vemos como millones de desempleados, corriendo desesperados atrás de la zanahoria, viven atragantados por la inseguridad que había en sus activos financieros, mal amparados por un cobertor que apenas estaba apto a cubrir la cabeza, cuando se sabe que el frio entra por los pies.

Por un lucro seguro
Toda empresa capitalista, diferente, en tesis, de la empresa socialista, se constituye por su vocación al lucro. Todo en ella se desarrolla en defensa del lucro y, para el suceso de la defensa, buscan eliminar el riesgo creando nuevos riesgos que no podemos prevenir. Fue así que nació el Acto Seguro de 1933, retirado del rescaldo de la quiebra de 1939 para ofrecer cara buena a lo que se hacia durante la fase mala de la Gran Depresión y acabó engendrando el fondo monetario internacional.

Por la defensa de la seguridad andamos todos muy seguros por las calles de este nuestro mundo aldea. Podemos tener una vivienda y vivir en ella muy seguros de que nadie  la irá tirar por lo que reza nuestro derecho al trabajo y el deber constitucional de trabajar, o aquel otro derecho que garantiza la inviolabilidad del domicilio, el honor personal y de la familia.

Ataque
Hasta aquí ya vimos lo suficiente para saber que la seguridad, que nos ampara y pretende eliminar el riesgo, funciona como una tercera pierna pintada en purpurina, pero que al momento que la verdadera pierna falla, la de oros requiebra y se parte para mostrar la polilla que en su interior habitaba.

Se hace necesario ampliar la seguridad de la renta para que el capital no sufra de los ataques que la naturaleza de las personas promueve de tiempos en tiempos contra tan artificioso invento. El cooperativismo ya fue considerado un instrumento de defensa del capital, debido a que los resultados de la actividad económica de un grupo de empresarios se reparten entre todos, todos trabajan unidos y son solidarios cuando adviene la adversidad.

Este tipo de seguridad no satisface al capital interesado en constituir poder por derecho del monopolio o del oligopolio connivente y organizado. El capitalismo salvaje busca protección en la propia selva que el desea dominar. Por esta razón monta un chiringuito bancario en todas las ciudades, villas y aldeas; ofrece crédito a tortas y derechas a la paisanía, y los paisanos compran deuda a destajo. En poco tiempo, la deuda se hace gigante y se transforma en pasivo insostenible. Concentrados los activos en pocas manos, la gestión puede mejorarse porque la seguridad del capital pasa a ser defendida por el honor del deber de la numerosa clase ofendida por la insolencia del activo dominante.

Competitividad
- ¿De que cuero sale mejor correa? – pregunta uno.

- De aquel que haya engordado más en menos tiempo y con menos comida – responde otro.

Habrá pues que aseriar la competitividad del pasto para arrancar más pasta al cuero. Pero no olvidemos de tener a mano antídoto eficiente para protegerse contra la inseguridad natural de una mala leche. Es antídoto hecho para dar seguridad al capital privado; es un veneno que se ha inyectado en pequeñas y repetidas dosis en la piel del estado animal. De esa pequeñez se retiran anticuerpos que serán muy bien aplicados en el combate a los cuerpos contaminados por las toxinas del veneno capital.

Capital y Valor
Allá por la casa de los años 30 del siglo pasado, John Hicks explicaba que no se podía entender el valor sin saber lo que significa el capital. Fue algo extraordinario para la mente económica de la primera mitad del siglo.  Se sabía, como yo lo supe cuarenta años después al chaparme en los pensamientos de Adam Smith y David Ricardo, que el capital hacia parte de la tierra y del trabajo que en ella se daba todo que producía valor útil a las personas. Según Hicks, no es bien así.

Al abordar la teoría del capital debemos distinguir tres lados de posible abordaje: en un extremo vemos un modelo completamente desintegrado,  donde los bienes de capital adquieren precio según la voluntad de la mano invisible del mercado; el tiempo como factor de valor va adquiriendo cuerpo en la medida que el mercado se consolida. En otro extremo, el modelo de producción se ve perfectamente integrado y la transferencia al mercado no ocurre antes que el proceso termine. Es el llamado modelo austriaco por el cual el tiempo se vende explícitamente como elemento esencial de la producción. Entre los dos extremos (popa y proa) existen un modelo  en que el bien capital se distingue de un bien de consumo por el hecho de que el primero facilita la producción de algo destinado a un mercado que lo digiere y destruye. Por abstracción de un personal foco, pasaron a dividir la economía en dos sectores: el que produce y el que gasta. A todo esfuerzo que es capaz de producir riqueza le llaman Capital. A la voracidad que destruye esa riqueza denominan Consumo. Del punto de vista macro económico y por las limitaciones de la aldea global se evidencia que ambos sectores son instrumentos de un proceso que está en continua transformación.

 Conocemos algunos insumos del proceso y sabemos que interactúan para formar el producto humano en cantidades que retroalimentan y aceleran dramáticamente el proceso. La organización del sistema económico y el esfuerzo realizado para sostener ese esfuerzo aplicado en un modelo u otro no pasa de un velo que acaba nublando la visión del producto final. De acuerdo con la permeabilidad de ese velo y de los colores que por el pasan, el capital pasó a definirse como un flujo de excedentes del sistema productivo,  al que debe pagarse una tasa determinada fuera del proceso. Esa tasa se hace concreta por la tasa de interés del dinero, la cual viene determinada por un acuerdo entre la demanda y oferta del dinero que se haga necesario a la manutención de la seguridad del proceso productivo.

A pesar del enorme esfuerzo de Hicks,  yo continúo sin saber lo que es capital en el mundo de dimensión global, no obstante, el velo nos lo hace ver en forma de dinero. Y el dinero pasa a adquirir la belleza que despierta la ilusión de asistir la danza del vientre, en sus múltiples desplazamientos, con vueltas y reviravueltas de la cadera para destacar el ombligo, cuando el deseo del zorro no es ver lo que está atrás del velo y sí desplumar la dulce bailarina.

Celebración
Soy feliz de encontrarme hoy aquí y no me preguntes más por qué, ya corre en mis venas la emoción de ver como hoy estoy mejor.

El euro fue indexado en US$ 0,89 en el día siguiente a su estreno en 2002. En julio de 2008 el euro no se cambiaba por menos de 1,4599. Y todo parecía normal. En 2011 el euro unificaba la moneda de 17 países e integraba la razón de más 330 millones de personas. En plena crisis, para desbancar el euro el mundo tiene que tener un buen motivo para cambiarlo por US$ 1,288. El euro cae frente al dólar pero sube en el mercado del euro y los italianos tuvieron que ofrecer 1,07 por cada euro y obtener más euros para emprestar a los bancos, para que los bancos empresten a las empresas, para que las empresas vayan comprar dólares, y los dólares caminarán por el reto en dirección al culo como forma de inversión de los negocios y para que el interés bruto ultrapase todas las ganancias de los pobres necios que sueñan ser ricos.

Si para tantas operaciones necesitan mucho trabajo, los bancos habrán de contentarse. Pero si pueden transaccionar sin una gota de sudor, mandarán al carajo todo y cualquier trabajo y que se joda la deuda soberana, pues bien saben que el trabajo es castigo de dios y ellos, siendo más adelantados y listo, no necesitaran de ninguno de los dos.

Por el valor del riesgo, la solución para la crisis de la deuda europea está muy lejos de ser conseguida. El euro no está en crisis,  lo que está en crisis es la deuda en dólares que la europa del euro ha contraído con los bancos del mundo. Los banqueros lo saben y se aprovechan para arrancar tajo al flujo descoordinado de caja. Y ese derecho, a la ventaja de quien sabe y conoce, alguien tendrá que pagarla. - ¿Quién? … ¿Quien?... ¿Quién? – Yo no puedo, tú no puedes, ¡pues que ellos se vallan a la barranquilla de las islas caimán y ver si allí celebran mejor el VALOR DEL RIESGO!






jueves, 5 de enero de 2012

ADULTO OBSCENO



En marzo de 1961, cuando todavía yo no había 21 años, pero con una profunda experiencia de vida dedicada a la labor diaria de ayudar mis padres en los gastos de mi sustentación, salí de puntitas del pueblo, por el camino de la avenida Finisterre, a una interrogante emigración. No fue merito exclusivo mío, ni mucho menos defecto de genética en transmutación, una onda gigante arrancaba de los penedos de la costa mortal los percebes de la siembra hecha a toque de sirena de una paz transitoria. Éramos los niños de la ilusión futura de un franco dictador. El mundo era nuestro destino, fue mi destino, como antes lo había sido para muchos de mis amigos y amigas de quinta semejante (María Jesús, Antonio, José, Juan Manuel, Juan José, Guillermo, Héctor, Jaime, Carlos, Jorge, Fernando, Leonardo, Juan Francisco, Agustín, Enrique y muchos otros que la memoria falla en recordarlos), todos perfectamente alfabetizados y con conocimientos formales que nos habilitaban al ejerció de cualquier trabajo que tuviera oferta disponible en cualquier lugar del mundo. El saldo de esta memoria, al final de un largo periodo productivo, muestra un equilibrio sostenible. Algunos detienen los ahorros obtenidos por el merito de trabajar arduamente en la construcción, otros, en el campo de la medicina, en la industria automovilística,  en la imprenta pública,  en la marina mercante, en la educación universitaria, en fin, todos dedicados al arte humano de poder vivir la vida con decencia y la honra de una moral de la que todos nos sentimos satisfechos de poder transmitirla a nuestros hijos y nietos.

Buscábamos fuera de la costa las oportunidades que aquí pulsaban latentes y,  con la tenacidad de acero, indispensable a la vida dura de un emigrante, por aquí podíamos transformarnos en floreciente ferralla y así lucir la política de los difíciles años de la edad de ferro.

Con inusual tesón y muchísimas horas de trabajo nos fuimos constituyendo en un imperio capaz de facturar, presumo, casi dos mil euros per cápita al mes. Escandalosa fortuna si comparada con los más de 33 millones e euros mensuales facturados por el rey de Hierros Añon. Y mucho más escandaloso si observamos que en el haber de esta multitud de paisanos amigos de la costa mortal existe un depósito de contribución social que ya excede en 30 años todo esfuerzo productivo sacado del cultivo de una buena laracha, excelente cavaqueira o buena conversa del señor a quien el amigo conde atribuye cualidades de excelente trilero y que  ha confesado que, en un sector poco doado, menos del uno por ciento consigue haber alguna suerte.  Pero habela haina, y la suerte se haya presente en cualquier juego de lotería y no podría haberla menos en el arte trilero.

La lectura del hoy universarista conde despierta en mi un ligero complejo de viejo obsceno, al recordar como yo y mi amigo Antonio ganamos dinero  (más o menos diez duros) arrancados del astuto mejuto, cuando en una fiesta  (¿1954?) en la aldea de Pereiriña quería tirar de nosotros, sus vecinos,  los únicos cinco duros destinados a durar todo el verano. Sabíamos donde estaba la bolita porque el trilero astuto la descubría para arrebatarlos en doblo en la jugada que yo y Antonio no quisimos realizar.

miércoles, 4 de enero de 2012

DISPARATADO LLORO


A tiros de disparate, caustica vostede, amigo conde, un humorismo jocoso, y lo hace hoy con la solidez sinuosa de los modelos económicos que dan refuerzo a las labores cuotidianas de los eméritos plumeros, entre los cuales se posiciona este su humilde lector, premio Amado, admirante de la suave cordura del loro Foderico, vigilante de la resurgencia verbalista del dragón Nero y otros alpinistas asentados en la cumbre de Pindoschan, todos autores de sentimentales gallofas al ritmo diario de la ternura histórica y la ansiedad imperativa que nos empurra hacia la comicidad fantástica del drama actual.

El melodrama de la acción bancaria no tiene parangón en la historia gallega. Eso no quiere decir que sus compositores hayan agotado el genio que desde el interior de la lámpara mágica ilumina la esencia del interés bancario. Alí Baba sabe tirar de los muchos depositantes el secreto de la palabra mágica que abre los cofres. Cuando vivíamos por la misericordia del señor no había herencia para consumirla y así nos consumíamos en el caudal de cara dura, amañando el asno de nuestra ambición con sobras de la misericordia, nuestro único capital.

El abracadabra mágico nos hizo herederos de la fortuna de Adam y pasamos a gastarla con el ansia de quien cree que todo se acaba hoy y el mañana puede nacer muerto. El futuro puede ser duda para el sentido de nuestra gran humildad pero no parece serlo en la razón del ente bancario y, así, ellos se descojonan con lágrimas de risa ante nuestro dislate por haberles dado la guardia de tantos intereses.


Es un hecho comprobado que los beneficios de la banca son todos derivados de actos legales y practicados en el riguroso pudor de la justicia, sabiamente  encantada por el deber de dar gracia a lo que se escribe en la cuenta de la ley. Por la seriedad de sus gestos, ellos no se ríen de nadie. Están amparados por la norma que los protegen y también por la empírica prudencia que en el alma lleva un soldado para no hablar del cabo y este del sargento, y este de lo esto y de lo otro, hasta alcanzar la cumbre soberbia de quien todo lo manda.

Por los idos y oídos de la edad media sabemos que llamaban usura a la práctica de cobrar intereses por el dinero. Ero algo legalmente prohibido y podía conducir el protestante de la ilegalidad (amparado, eso sí, por la santa inquisición) a la estertora voracidad del fuego eterno en dominio público.

La legalidad cambia con el tiempo y hoy llamamos usura a la devolución del préstamo ilegal que te ha dado un amigo para salvarte del interés legal amañado por el banco.

Por la justa razón de lo que creen justo, el cacique financiero de un macro mercado expone sus austeras razones:
CET – Coste efectivo total:
De financiación,      660,34 % al año.
Parcelas de compras con intereses,    265,06 % al año
Pago de cuentas,    53,23 % al año.

Lloren ustedes conmigo, amigos del conde y también amigos míos,  las disparatadas que se podrán practicar por la costa morta, pues yo siento como podré sentirlas por un simple descuido de la razón que con la edad parece querer huir del dominio de mi voluntad,  sin algodón que lo remedie.

domingo, 1 de enero de 2012

ODA

Arrumbados
Se hace necesario mirar el horizonte por el fulcro de nuestros ojos para encontrar el rumbo capaz de conducir nuestros firmes propósitos al idealismo de un puerto un poco más seguro que este en que nos hemos encallado después del boom de la construcción civil y el descalabro financiero que ha dejado un cauce extremamente minado para el cruce de la frágil galera. Reducir el número de unidades administrativas en la provincia coruñesa parece ser un objetivo de don Diego Calvo para torcer la nariz de la barca y cambiarle el destino. Todos somos responsables por la administración y tanto monta en mea culpa los gestionados como los gestores. Cuando la nave se va al garete y todos quedamos atragantados con menos de un litro de agua en los pulmones no sobra ni el ronquido de una voz para echar culpa a nadie.

Es increíble que en pleno siglo de las luces la obscuridad todavía ronde los presupuestos municipales, dándoles ese exquisito olor de opacidad que tan poco ayuda al buen tempero de la virtuosa transparencia. En la calada nocturna muchas veces empujamos el tren para ponerlo en situación que parezca posible financiar una obra, que sabemos no podrá andar porque el carril a su frente está retorcido y no se han previsto de que forma saldrán los recursos para arreglarlo, o toda vía peor, cuando se constata que los raíles se cruzan delante y el tren está en movimiento ya no sobran fuerzas para contener su empuje. Tenemos un ejemplo en la desastrosa jornada de la casa de cultura de Cee y un poco más reciente el ancoradouro del puerto de Brens con un sumidero de 14,5 millones de euros, para no hablar en escala ligeramente mayor, del hercúleo taparrabos financiero del Gaias.

Una institución que no es capaz de transmitir todo lo que hace es por que poco hace o es incapaz de saber lo que hace. Luego, de buen arbitre sería vestirlo con el mato del sudario y ofrecer a las diputaciones el RIP de un eterno descanso, sufragado por los nostálgicos del pasado.

Kuznet
Por el esfuerzo de establecer firme relación entre algunos elemento del conocimiento económico, Simon Kuznets fue agraciado con el premio nobel de Ciencias económicas en 1971.
Como todo en la vida, la economía se alimenta de cualquier algo que pueda ayudarla en su desarrollo, que pueda sostener la madurez y, si posible, que permita la reproducción y multiplicación por los siglos de los siglos y por ahí adelante.

Una buena ayuda a este propósito económico es la interacción de lo que se teoriza con lo que se observa, para ver si hay correspondencia entre lo que se predica y lo que se practica.

La contabilidad general es un instrumento precioso para el registro de la actividad humana, consigue con relativa precisión fotograbar los diversos momentos del flujo económico. Esas instantáneas, puestas a rodar en la máquina de Luis Lumier, permiten que el economista haga rescate del pasado, entienda el presente y, si obtiene suceso en aquello que le parece explicable, prediga  el futuro. Algo tan simple y sencillo como la labor de un profeta, siempre que acierta jamás erra.

Bolas
Desde la infancia todo sujeto económico aprende  a hacer cuentas. Bajo la sombra de los árboles plataneros, en el paseo de la única plaza que había en la villa de Cee, yo aprendí a contar las bolas que perdía o ganaba en un  juego  que nos entusiasmaba durante el tiempo que duraba. Y duraba todo el tiempo que fuese necesario para que uno ganase todas las bolas y el otro quedase frustrado, con pelotas pero sin bolas. Como mi madre no era muy afecta al ahorro por la vía del juego, se me ocurrió dar protección a mis ganancias depositándolas en una caja que, a modo de nido de pájaro, yo deposité en la horquilla formada por dos gallos de un árbol bien crecido en el atrio, entre la casa del cura y la iglesia de nuestra señora de la Junquera.

Algunos años, muchos años, después, a título de curiosidad, retorné al banco en que había depositado toda mi riqueza infantil.  Excuso tener que decir que allí no había bolas, ni nido y ni siquiera había árbol. La economía del bienestar la había papado todo y, en su lugar, una losa de piedra escondía los recuerdos de mi vida infantil.

Memoria
Como todo en la vida, también la economía se sostiene en los recuerdos de imágenes pasadas. Es un sostenimiento interdependiente puesto que los recuerdos registrados por la contabilidad perduran todo el tiempo que puedan ser narrados por el economista. La teoría económica desarrolla modelos extraídos de la vida real y los expone en el marco de la economía descriptiva con tintas y matices a la que la realidad busca adaptarse cuando los colores le agradan. Las cuentas nacionales resumen los niveles añadidos del producto, el ingreso, el ahorro, el consumo y la inversión en la economía. La política económica estudia eses movimientos y busca darles explicación dentro de los parámetros de sus propios instrumentos e intereses, lo cual, por su vez, despierta el deseo de nuevas posibilidades descriptivas del empirismo económico.

Crisis
Durante la crisis de los años 30 el mundo no disponía registros contables moderadamente confiables. Simón Kutznes por un ejercicio de adivinación creía que la economía estadounidense se había encogido 40 % entre 1929 y 1932. En 1941 Keynes mostraba a los ingleses un cuadro que exhibía la producción del Reino Unido y los recursos utilizados para conseguirla, algo tosco y burdo que con el tiempo y la labor de mucha gente interesada se iría perfeccionando.

Hoy el sistema europeo de cuentas nacionales y regionales de la comunidad pretende hacer galardón de cuentas normalizadas para exhibir información comparable y fiable sobre la estructura y la evolución de la situación económica de los países que componen la Unión Europea.

Cuentas
Las cuentas nacionales son para el dirigente político lo mismo que la carta náutica lo es para el capitán de un buque. Ambas ofrecen detalles sobre la navegabilidad, del buque o del país, mostrando en escala deseada la profundidad de la deuda, los riesgos de navegar por tan peligrosa cuenta, los posibles puertos de refugio, etc.

Las cuentas nacionales también muestran como la nave  va gestionada económicamente en su conjunto por medio del análisis de su carga (PIB), la fermentación del dinero (inflación), tasa de crecimiento de las ratas (usura), cantidad de marineros (empleo), recogidos de naufragios (desempleados), lista de niños, mujeres y viejos que podrán ser arrojados al mar (viejos, primero, las mujeres después y por último, los niños) en la hipótesis de que el buque corra riesgo de zozobra (seguridad social y un sálvese quien pueda), etc.

Las cuentas nacionales nos permiten medir como se reparten los peces (ingresos) retirados de la mar entre todos que van a bordo de la nave. El índice de Gini es la herramienta que los economistas han inventado para tal menester. En ese requisito  nuestra nave boga por la onda de 0,32 ginis, en una marejada a la que se atribuye el valor máximo de 1 (catástrofe del monopolio)  y la mínima altura de cero (bonanza perfecta). Con la evolución de la crisis y un capitán resuelto a cortar el mal por la raíz, un gurú economicista, en su pesimismo profético viendo como las cosas van, anunciaría la evolución del índice gini a una altura estratosférico con el consuelo de saber que la contabilidad comparativa ya registra tal fenómeno en el cabo de la buena esperanza.

Marejada
Algunos dirán que navegamos bajo los vientos de un ciclón y que todo pasará cuando el viento se canse de soplar. Nos mareamos por el vaivén de ligeras oscilaciones del mar económico. La producción (PIB) continúa creciendo abrazado a una tasa muy elevada de paro. No paga la pena saber que puede crecer mucho más aún con menos trabajo.

De momento avanzamos en movimiento moderado para adaptarnos a la prosperidad económica. Los periodos de prosperidad en un ciclo económico los identificamos por la fuerza expansiva de los negocios. Cuando el crecimiento de esa fuerza descansa, nos apresuramos a decir que nuestro humor camina bajo el influjo de la depresión. Y así acabamos conociendo los flujos y reflujos de la actividad económica, que en otras palabras también conocemos como menopausia o ciclo de negocios.

La idea se aclara un poco para aquellos que hemos conocido la ribera en la Costa da Morte: sobre la onda de una resaca a nuestras playas llegan toda la caca que se deposita por los 310 kilómetros del rio Miño y alcanzan el finisterre después de un bravo vendaval. Pero nuestro corazón no alberga apenas todo lo bueno y malo que se produce a orillas del Sil y del Miño, por aquí también llega mucha cosa que se produce y desprecia en los 97 mil kilómetros cuadrados de la cuenca del Duero.

Oporto nos la remite porque no la quiere en su puerto. La remisión se procesa en ciclos anuales y yo lo sabia con relativa precisión por la voz de una radio que lanzaba sus ondas en dirección a la ventana de mi casa, al pie de la ría de Cee. En la expansión de la resaca no solo aumentaba el detrito como también aumentaba el trabajo de retirarlo de la ribera. No había inflación porque nadie pagaba un patacón por el trabajo. Se trabajaba por un mero ejercicio de la ocupación en algo que distrajese el estómago en sus habituales ronroneos a cuenta del hambre.

Castigo
No luchamos en la segunda guerra mundial pero fue como si la perdiéramos pues los problemas crecieron después que se firmó la paz. A partir de ahí fuimos castigados con el látigo de la inflación a la que se le añadía el ojo del gobierno que no permitía dar valor al sueldo y compensar la distancia que separaba el cuerpo hambriento de su ansia de trabajar.

Noté que algo se hacia estable en el ciclo de la miseria. El credo se rezaba todos los días, una vez por la mañana y otra vez por la tarde. No había falsedad en las oraciones, se oraba con mucha fe y esperanza en la caridad de un ciclo diferente, rezábamos para que Dios cambiase el estado de nuestra pobreza y llegasen tiempos nuevos vestidos de azul. Era todo que se podía pedir después de un tormentoso cielo gris y la correspondiente depresión que causara aquel fresco vendaval procedente del noroeste. Infelizmente los ciclos económicos son más engañosos que los ciclos del tiempo. En economía no se puede predecir cuando va ser invierno o si habrá verano en el próximo año. Recesión y crecimiento ocurren en intervalos irregulares y pueden extenderse por muchos periodos del tiempo. La recesión de 82 duró pocos meses y fue seguida por un periodo de crecimiento que duró muchos años.

Los ciclos
Los ciclos económicos muestran la fuerza de su ocurrencia pero los economistas no consiguen ver razones que alimenten la violencia de los ciclos endemoniados. Lo tienen todo bien marcadito en las cuentas nacionales y hay suficientes instrumentos para observar el menor desvío de la normalidad y tajar el mal por la raíz sin tener que destruir los lazos que nos unen a la tierra. La normalidad puede ser perturbada por muchas razones que también son normales en la historia del pensamiento humano Una intención de guerra surgida al capricho puede indicar un desvío normal de la normalidad. Las guerras dan mucho trabajo y retienen el crecimiento demográfico. Las guerras bien contabilizadas acaban mostrando un PIB en elevación,  lo que irá estimular la demanda por activos bélicos, medallas al mérito  y un ejército de curas para cuidar de las almas y rezar por los muertos. El optimismo de la victoria acabará estimulado el placer de poder disfrutarla y esto aumentara la demanda por bienes y servicios antes represados. El optimismo desmedido fuerza la producción a un nivel poco confortable y peligroso. Adviene el cansancio y, con él, una caída de la motivación para marcar el punto de inflexión y seguir creciendo a ritmo decreciente hasta el topo de la curva, de la cual y a seguir caemos en velocidad alucinada.

Producción
Para producir, las empresas utilizan la tierra, el capital, el trabajo y su capacidad de gestión, que so denominados factores de producción de la economía. La tierra se remunera con renta, el capital con interés, el trabajo con salario, la capacidad empresarial con beneficios y la mala leche de algunos políticos, con impuestos y restricciones al derecho al trabajo y morada.

La contabilidad nacional objetiva dar respuesta a algunas preguntas, como por ejemplo las siguientes:
¿Cual es la finalidad de la producción, para quien se produce y a cambio de que?
¿Como se produce la riqueza y quien la produce?

Sabemos que la riqueza se mide por las unidades adecuadas a cada producto que componen la producción, en cantidades de peso y volumen valorizados de acuerdo con los precios practicados en el mercado. La suma total de esos precios determinan el valor total de la producción (PIB)

El cambio
Sabemos que en los momentos de crisis proliferan las ideas que producen los cambios. Y los cambios no sabemos si serán buenos o fatalmente malos. Adherimos al cambio simplemente por la voluntad que nos presiona a salir de una situación muy incomoda y con perspectiva nula de solución.  
                                                  
Vivimos momentos de continuidad muy graves. Los instrumentos económicos son muchos y variados pero no consiguen dar respuesta a las sutilezas del mercado que superan con creces la capacidad técnica de cualquier equipo económico.

¿Y, entonces? – me preguntaba una noche el águila amiga, en un día que volábamos lado a lado tergiversando sobre asuntos de política y economía.

Cuando la ballena, mamífero marino, después de un tiempo sumergido, se queda sin aire vuelve a la superficie, vacía los pulmones cargados de aire venenoso, respira profundamente, intenta volar como un pájaro y, no consiguiendo atornillarse al espacio, cae pesadamente sobre la levedad y flexibilidad del líquido que le da alberge. A seguir, vuelve a sumergir para alternar necesidades del pulmón con las necesidades del estómago.

Herramientas
Las necesidades del hombre son mucho más complejas. Ya fueron condensadas en cinco niveles: fisiológicas, de seguridad, necesidades sociales, auto-estima y de realización. Cada nivel alberga infinitos matices y cuando una necesidad especifica queda satisfecha siempre aparece otra más intensa y con solución más difícil.

Las herramientas que la contabilidad ofrece a la política están bien definidas en la normativa a la que la UE llegó siguiendo la trilla de muchos estudiosos en el asunto,  como  Adam Smith, David Ricardo, Keynes, Ragnar Anton, Samuelson, Kuznets y, presentemente, Soraya. El problema ahora no está en como la contabilidad es capaz de prevenir los desvíos de la normalidad. El problema está en saber cuales son las necesidades intrínsecas del equipo económico y ver si ellas modulan con los intereses varios y variables de la magnífica oda de la nona sinfonía.

sábado, 31 de diciembre de 2011

EQUIPO SORPRESA


¿Quien miente?, ¿Soraya, el banco de España, el INE, Eurostat o es el diablo que engaña a todos?

El equipo Zapatero aseguraba que el déficit público andaría por las alturas del 6 % del PIB. En menos de un mes el equipo Rajoy consiguió elevarlo al rango de 8 %. ¿Esto sorprende a alguien?

Pues sí, sorprende a quien no debía sorprenderse, puesto que en su condición de candidato a gobierno de España le era asegurado acceso a las cuentas nacionales.

Por las normas que rigen estos tipos de cuentas, la confiabilidad de lo que en ella se cuenta está asegurada por el reglamento 2223/96 de la CE, en los  21 considerandos y en los 13 capítulos que le dan cuerpo y definen la solidez de las cuentas nacionales y regionales. A título de curiosidad cabe resaltar que las cuentas trimestrales constituyen un conjunto coherente  de indicadores, disponible en un breve lapso de tiempo, que puede proporcionar una visión global de la actividad económica.

 Naturalmente, elaborar una cuenta nacional no es trabajo para amadores, Pero a un equipo técnico de gobierno que se equivoque en un tercio de la realidad (8/6) no se le puede considerar por la verdadera acepción de lo que entendemos por equipo técnico.

Ante esta situación tan extraordinaria sería prudente que el nuevo gobierno padeciese del mal de la calma y se dispusiese a una seria evaluación de las cuentas de España para tener cautela antes de rendirse a la presión empresarial y penalizar a todos con subidas temporales de impuestos, que a la corta y a la larga van exigir todavía más sacrificio a los parados y también a la privilegiada clase de los que tienen empleo y ayudan por caridad a sus familiares desempleados. Las empresas no pagan impuestos, apenas los recogen  de las personas que consumen.

Un periodo de recesión se caracteriza por una bajada en los precio de los bienes que se consumen. Un nivel de precios menor aumenta la demanda y con la demanda caliente los empresarios buscan en el banquillo del paro aquellos que quieren y pueden trabajar. A un aumento de impuestos le sigue aumento automático de precios y el correspondiente declino del consumo. En breve las cuentas nacionales mostraran su nueva cara, que será exactamente igual a la vieja, con PIB en unidades monetarias estancado por la orden impositiva, pero con volumen de producción  más reducido y paro dramáticamente peligroso.

Fundamentos del equipo técnico:

Soraya Sáenz de Santamaria: Vicepresidenta, ministra de la Presidencia y portavoz del Gobierno de España. Licenciada en derecho por la universidad de Valladolid y abogada del Estado.

Luis de Guindos: Ministro de Economia y Competitividad. Licenciado en Ciencias económicas y Empresariales por la Universidad Complutense de Madrid. Fue asesor para Europa de Lehman Brothers y director del Banco de España  y Portugal, donde estuvo hasta la quiebra en 2008.

María Fátima Bañez: Ministra de empleo y seguridad social. Licenciada en derecho y ciencias económicas empresariales por la Universidad Pontificia Comillas. Abogado directivo técnico de empresas, consejera de radio y televisión de Andalucia.

Cristobal Montoro: Ministro de Hacienda y Administraciones Públicas. Licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid.

No es equipo al que se le pueda atribuir sorpresas económicas a esta altura del juego.

jueves, 29 de diciembre de 2011

FÉNIX


No consigo resistir a esa poderosa fuerza que impulsa mi voluntad por la senda del plagio que, por el hecho de que así pueda ser considerado, repugna mi conciencia por todas las células del cuerpo que le ofrece albergue. No obstante, en defensa de mi alma pecadora, debo advertir que mis calcos son copias particularmente originales, pues habéis de reconocer que no existe plagio más original que el mío, dado que por mucho que miréis jamás encontrareis dos iguales.

Expuesto lo dicho,  sigo al arbitrio de mi voluntad, que en este momento ordena marchar al toque de lo que dice mi estimado colega Paul Krugman:

La deuda pública es dinero que debemos a nosotros mismos.

No podemos transmitir la deuda soberana a nuestros hijos, ni siquiera obligarlos en los encargos de esa enorme deuda. Lo máximo que podríamos imponerles, dentro de todo lo malo que podemos hacerles, es impedir transmisión de nuestro patrimonio particular en cualquiera de sus diversas formas.  Pero, a lo largo de un corto periodo que significa la vida biológica, todos, si excepción,  estaremos transformados en polvo o humo. Con la anómala excepción de algunos resistentes huesos, es previsible pensar que toda columna acreedora, siendo transmisible, también alcanzaría nuestros hijos de quien, en el caso de la deuda soberana, pensamos que son todos residentes nacionales.

Puestos los pelos de punta, pensemos ahora como pueden ser alisados y acomodados bajo el resplandor de la brillantina.

Nuestra deuda es enorme y, por la grandeza de su tamaño, nunca seremos capaces de pagarla. Simultáneamente, los haberes que hemos comprado al coste de la deuda soberana jamás serán nuestros, por la imposibilidad de su liquidez. El significado inmediato derivado de lo que acabamos de decir es que deuda y haber serán repasados a nuestros hijos y de estos a nuestros nietos, bisnietos, tataranietos… en su justa forma de equilibrio perfecto, esto es, debemos mucho, no pagamos nada, luego a largo  plazo o sobra todo o no sobra nada. Siendo así, como a Krugman se le ocurre y a mí por este modesto plagio así parece, es imposible transmitirles por nuestras narices el peso de la deuda que algunos quieren que se les impongan a nuestros herederos.

No obstante, en la presente generación vivimos un grave problema de distribución de los componentes del haber y del deber y nada hay que obligue futuras generaciones a promover manutención del estatus quo pavoroso que tan dolorosamente nos atormenta. Como sociedad organizada, el bienestar de nuestros hijos será determinado por la productividad de la economía, el estado de la infraestructura y las condiciones físicas y sociales del medio ambiente en que habrán de asentarse en los diferentes momentos de la historia.

Algunos podrán hacer hincapié en el supuesto de que la deuda nacional sea propiedad de extranjeros, hecho que puede ser verificado por el resultado de la balanza comercial, de cuya figura podemos extraer números avalados por el Banco de España, el INE y Eurostat.

90 % de la deuda bruta española está registrada en euros, lo que mitiga el riesgo frente a una posible valorización del dólar. También, siguiendo el raciocinio de Krugman, por la deuda en euros se hacen acreedores todos los residentes de Europa, de la misma forma que en Norteamérica los americanos lo son del dólar. Y ahora, por merito del euro, nuestros hijos y nietos son europeos, luego 90 % de la deuda es deuda que debemos a nosotros mismos, los europeos.

Para reducir deuda en valores reales se emite moneda por idéntico valor ficticio, a lo que le sigue un ajuste de mercado aumentando precios sin aumentar el coste, y cuando los sueldos se unen para hacer frente al desbaratado ajuste la economía está a todo vapor preparándose para un momento de inestabilidad social.

Me gustaría terminar este incongruente follón con una conclusión bien conclusiva. Infelizmente, por la incerteza de lo que venga a seguir, uno jamás puede concluir cosa alguna, apenas esclarecer por el pensamiento de Krugman que la deuda nacional no tiene el mismo significado que tiene la deuda de una persona. Las deudas personales pueden ser cobradas por la justicia local, siempre que se muestre amparada por la fuerza de un soldado bien armado. La deuda de España necesitará un ejército bien trenado, pero no habrá cualquier motivación fuera de Europa en constituirlo puesto que un miserable 10% no compensa el riesgo; pero la deuda de Europa, formada con 40 % de deuda externa, si ella está afincada en el dólar americano es la que más peligro corre, mismo acostumbrada a renacer de sí misma como la ave Fénix.

martes, 27 de diciembre de 2011

BRASIL, EL SEXTO

Sin subsidio

La elevación del Brasil al sexto puesto en el ranquin de las economías más ricas del mundo no me causa ninguna extrañeza. Lo conocí  hace más de cincuenta años y, por aquel entonces con 60 millones de habitantes,  tuve la oportunidad de ver como la vida por aquí podía ser mejor que la vida que teníamos ahí en Galicia. Había fuerte motivación en los brasileños para el trabajo. Una enorme geografía apta a ser desbravada atraía los ojos  de quien con algún dinero se dispusiese a tirarle rendimiento. El Brasil recibía emigrantes del mundo entero. Yo conviví en ambiente de fábrica con italianos, alemanes, polacos, suizos, rusos, portugueses, chinos, coreanos, muchos japoneses, chilenos, bolivianos, paraguayos y un indefinido etcétera.  Los hijos y nietos de toda esa gente extranjera son brasileños y están perfectamente integrados a su territorio, lengua y cultura. Conocí el aspecto calmo de las ciudades alrededor de São Paulo y pude observar como de la nada surgían enormes aglomeraciones que a los pocos iban tomado espacio a la selva, hasta transformarse en la megalópolis  que es hoy, bonita y bien estructurada, pero que se ahoga en un mar de coches, cuando el tiempo está bueno, y en un mar del lama cuando una tormenta despeja agua sobre los valles impermeabilizados, por los que deslizan ríos que atraviesan São Paulo para buscar el mar de la plata entre Argentina y Uruguay.

Brasil, como territorio de 200 millones de almas que hablan y escriben en gallego técnicamente mejor desarrollado que el gallego político de la Xunta, tiene todo y mucho más de lo que necesita para vivir al amparo de la economía del bienestar durante algunas centenas de años. Esa visión ya la tuvo Pedro Vaz de Camiña cuando Cabral llegó a la Isla de Santa Cruz después de haberse perdido en un mar de sargazos: Até agora não pudemos saber se há ouro ou prata nela, ou outra coisa de metal, ou ferro; nem lha vimos. Contudo a terra em si é de muitos bons ares frescos e temperados como os de Entre-Douro- e-Minho, porque neste tempo d’agora assim os achávamos como os de lá. Águas são muitas; infinitas. Em tal maneira é graciosa que, querendo-a aproveitar, dar-se-á nela tudo; por causa das águas que tem!

Y fueron aprovechadas. ! Oh!, como lo fueron!  Y lo son infinitamente más ahora cuando los intereses financieros ultrapasan las nubes y rayan los cielos sin que ningún ángel clame piedad cuando la justicia, en su acción de agente cobrador, exige al deudor que pague al mes siguiente, en la cuenta de intereses, multa y algún detalle más, algo más que 400 % al año por la desdicha incuestionable de haberla olvidado de pagar un mes atrás.

Los ingleses se han sorprendido al leer la noticia en sus periódicos en la mañana del day after de la natividad. Pero, para mi, la sorpresa fue ver como tardamos tanto tiempo en alcanzar el sexto lugar después de haber trabajado mucho más y mejor que los que trabajan en algunos países de Europa, para no decir mucho más y mejor de lo que yo vi en mi pueblo bajo el derroche en puestos de trabajo temporario al tambor de las políticas laborales del pp,  con  Aznar en España y Fraga en Galicia, por las que muchas empresas conseguían vivir bajo el cuento del subsidio, y a mí casi mataron porque del cuento yo no conseguía vivir.