jueves, 23 de mayo de 2013

MI MUNDO SE DESCOMPONE


Mi motivación en pro de este video son las centenas de veces que yo me vi obligado a respirar el humo de carburos metálicos, subiendo la cuesta de Brens que le hacía frontera. Algunos dirán que no debía ser muy malo, por el hecho de que yo consigo acordarme después de más de medio siglo de haber sufrido aquel horror.

Yo tengo el privilegio de haber nadado en las aguas limpias de la maravillosa playa de Brens, de haber compartido el sol con mis padres en sus arenas cristalinas y, infelizmente, de haber reparado en el primer flujo del primer lodo viscoso, inicialmente surgiendo de la arena como si un manantial fuese y, después, como un riego continuo que aumentaba su caudal con el pasar del tiempo. Los nietos de mis padres jamás pudieron compartir la belleza ecológica ofrecida por la ría de Cee en todo su contorno natural. Pena para nuestra conciencia.

Mi mundo se descompone, y lo descompuesto difícilmente se compone. Aunque mis ojos ya vayan perdiendo su natural sentido del poco que les sobra, me hacen sentir el buen sentido y la buena cordura de los promotores de la defensa de nuestro patrio suelo. El oro, mismo siendo un metal precioso, no paga la pena para que nuestros nietos, con sus ojos en perfectamente funcionamiento, sientan la amargura de no poder ver la belleza que Dios ha reservado a los hijos de Galicia.

martes, 7 de mayo de 2013

CAMINO SUAVE


Sobre la tierra caminando, la mayor cumbre por mi alcanzada tenía la altura de 1500 metros. Clima suave y aire oxigenado para hacer rejuvenecer el derecho de haber nacido humano.

Algunas otras veces subí mucho más alto, más alto que las nubes, más alto que el aire cálido que hace soportable la vida en esta amada caverna de mi vieja altamira. A mi derecha, a través de la escotilla podía yo observar cuan frágil la vida es en la Tierra y rogaba a dios que el dolor no me fuere indiferente, que la reseca muerte no me encontrase en el vacío, solo y sin haber hecho lo suficiente para huir del engaño y vivir desahuciado por haber trillado en cultura diferente.

Me dice que le han dicho que toda persona recorre un camino a lo largo de su vida. Es un camino en que todo cambia: cambia lo superficial, también lo profundo; cambia el modo de pensar, todo cambia en este mundo. Cambia el clima con los años, el más fino brillante en su brillo cambia. Cambia el rumbo el caminante, no es extraño que todo arriba cambie cuando cambia lo que está abajo. Pero no cambia mi amor por más viejo que parezca y más lejos que me encuentre, ni el recuerdo, ni el dolor de mi pueblo y de mi gente.

El tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos. En cada encuentro, en cada cuento hay siempre un pedazo de razón  y otro tanto de emoción. Por eso hay gente que va por el camino y canta una, diez  o mil veces la canción que alienta nuestro mal vivir, queriendo seguir sin muchos tropiezos hasta el sendero del trapecio final.

Un día de los idos pasados volví al pueblo, busque el árbol que había plantado en un glorioso día del árbol, en el primer año de la segunda paz mundial. Reviví mi primer premio en el salón de actos del colegio fundacional. Subí a los montes y  baje por sus laderas, en un descenso pausado con sólido bastón de mano. Alcancé el mar. Por la blanda arena que lame el océano su pequeña huella no vuelve más. Un palco profundo de pena y silencio habría sus cortinas para el lento descenso, un camino de pena y silencio, envuelto en espumas de angustia, arrullado por el canto de caracolas marinas hasta el fondo del mar. Cinco sirenas me llevan por caminos de algas y coral, fosforescentes caballos marinos hacen ronda a mi lado, sobre las marolas soplan las velas para que los años azotados por viento y sal requiebren el alma y, ciego de amor, me lleven dormido al más allá… como la Alfonsina vestida de mar.

Acompañado, el camino se sigue más a gusto, y con menos disgusto el camino se hace más suave, ni más alegre ni más divertido, apenas suave.

miércoles, 1 de mayo de 2013

MILONGAS PATETICAS


Tengo un amigo, más que amigo yo diría vecino de cuarenta o más años. En cierta ocasión, cuando este país tenía 90 millones en acción para gritar vitoria a su selección, ese mi amigo era responsable por el departamento de patentes de la empresa en que ambos (él, yo y muchos otros) trabajábamos.

La profesión con registro académico de aquel joven era abogado (que por estas bandas se escribe advogado). La mía estaba registrada como proyectista (aquí, projetista) de automóviles. A mi dieron la incumbencia de proyectar la puerta trasera de un nuevo modelo de coche. Este coche seria un medio político para que el director de filial alemana obtuviera fama de buen administrador y de buen técnico y, así, merecería la presidencia de la matriz. La tarea de proyectar la puerta sobre planos de producción era relativamente simple. Bisagras y elementos de suspensión serian los tradicionales utilizados por la empresa.  Ocurre que el modelo de coche era deportivo, estilizado de modo a ofrecer la menor resistencia al viento. 

La ventana de los pasajeros en el banco trasero prácticamente se confundía con el vidrio de la puerta elevadiza trasera. Mal había espacio para estructuración de los suportes de abertura. Mismo así, adoptando las restricciones de materiales disponibles, completé el proyecto obedeciendo los parámetros establecidos.
Vi que la obra no era buena. Mi conciencia es bipolar, siendo que amboslospolos se neutralizan en el ecuador de mi existencia para dar base a mi concepto de ética y la moral que refuerza y da sustentación a mis acciones. En plazo acordado por redes PERT los planos de mi proyecto fueron enviados a la división de construcción de herramientas con el objetivo de dar forma material a mi idea y reproducirla tantas veces cuantas el mercado solicitase. Vi que la obra no siendo buena su parte mala seria descubierta por el consumidor y este demostraría su insatisfacción por un proyecto incapaz de haber visto lo que él, consumidor con sus ojos sanos, estaba viendo. Decidí denunciar las maldades (que algunos dirían flaquezas del proyecto) a mis superiores, entre los que estaban un ingeniero alemán, presidente de filial y futuro presidente de la organización mundial de la empresa alemana. Curiosamente, la restricción para uso de resortes que no fuesen los tradicionales (barra de torsión en el proyecto sobre mi responsabilidad) habían salido de los parámetros para desarrollo determinados por aquél competente ingeniero.

Inicialmente constreñido por una falla puntual en la concepción de un modelo deportivo y moderno, al presidente le sobró juego de cintura para disculparse, agradecerme y engrandecerme para, a seguir, afirmar que yo era el responsable por esa parte del proyecto y, ya que había descubierto una grave falla, a mi cabría buscar la solución y aplicarla con todas las consecuencias para mi futuro profesional.

La idea que sustituyo la barra de torsión, muelles helicoidales, muelles de torsión, etc., fue el amortiguador que hoy todos los coches utilizan para finalidad semejante. La idea podía ser objeto de patente, pero mi amigo, el abogado responsable por patentes, dormía a la sombra de los laureles ofrecidos por una carrera que, al obtener diploma, a él le parecía el fin, y  no, como generalmente ocurre, un medio que le posicionaría en la condición de un ejemplar Sísifo.


Cuando una comisión de Alemania preguntó las razones de no haber sido patentizada la idea de este vuestro humilde servidor, gallego por la gracia de dios y el fuego de mis padres, fue descubierta la inacción de un hombre muy bien pagado para obrar acción. Fue dimitido sin que supiera las razones de su dimisión. Hoy, ese hombre vive jubilado con un sueldo mínimo que necesita superar con trabajo ocasional de abogado dativo.

A ese hombre lo veo caminar todos los días acompañado de su perro. El perro de ese hombre tiene edad suficiente para haber muerto hace dos años. Pero mi amigo cuida de él como si fuera un niño. Ambos son niños con recíproco cariño. La mutua solidaridad entre ellos hace que la soledad, determinada por la viejez de ambos animales, sea más llevadera que la soledad en la que viven algunos de mis amigos emigrantes retornados a la condición de gallegos, entre los cuales yo me incluiría si no hubiera percibido los azares que acechaban en los tiempos del mal llamado bienestar ibérico.

Siendo uno de los últimos de mi generación, que por hipótesis del cálculo medio podrá durar más diez años, no más sin duda, considerando los efectos colaterales de un carcinoma prostático, un ojo invadido por la tecnología del silicona,  algunos implantes de tungsteno y alguna que otra desgracia, que por el fin del ciclo vital siempre aparece a estos mortales descendientes, como yo y mi venerado rey, de Adam y Eva.

Tanta pateticidad patente ya no me asusta. Un día de estos pasados todo mi abdomen fue retallado en 60 láminas, todas ellas arrancadas por tomografía computadorizada y expuestas en dos películas rectangulares de 14 x 17 pulgadas. Quiero decir a mis grandes amigos, al yo corporal y al yo etéreo, que lo que más me ha disgustado de este examen no fueron algunas maldades que invaden mi cuerpo; muy a lo contrario, lo que realmente llama mi atención es el relato de que mi bazo, páncreas y adrenal izquierdo están normales.

Hace cuatro años, después de una internación de cuatro días, ocasionada por dolores intensos en el páncreas, exigían mi firma para una intervención quirúrgica de urgencia. Los primeros socorros habían eliminado el dolor y yo no conseguía entender porque me mantenían internado. Negué mi aprobación y dejé de tomar los remedios que me administraban en el hospital. Desde que salí del hospital nunca volví a sentir los dolores que me llevaran a la internación. Pero las estampillas del retallado revelan a mi conciencia y razón otro problema: Desde que fui operado del carcinoma sufro dolores nocturnos en la región del vientre, exactamente entorno de la cicatriz que ha dejado la puñalada tan cariñosamente ofrecida por cirujano amigo para extracción de la próstata enemiga. Ese mal-estar nocturno al principio aparece como un incomodo que desaparece con un simple levantar. Después de cuatro horas y de haberme levantado cuatro veces, el incomodo viene en la forma de dolor. El dolor yo aplaco levantándome a cada hora para andar un poco y beber agua. Esta técnica para burlar el dolor cesa sus efectos después de tres horas. A partir de ese momento una voz me dice: levántate, camina y no vuelvas a cama antes de una hora. Para huir del dolor sigo esa orden misteriosa, y el dolor desaparece por completo. Durante todo el tiempo que vivo en pie, ese particular dolor no me ataca. Sé que existe, solamente cuando estoy acostado. Llego a pensar que en mi vientre olvidaron tijeras, algodón o algún paño  de limpieza. Para mi asombro, el relato extraído de la tomografía computadorizada certifica haber cálculo de 1,4 cm en el riñón izquierdo, algún divertículo cólico sin importancia y todo lo demás se muestran en orden para una vida feliz.


Pato grande

Bueno, hombre, bueno. Dicen que solo saldremos de la crisis con un gran pato. Un pato pequeño para mi seria un exagero grande. Si lo como entero, presumo que mis venas se hincharían como un pez bolla. No quiero imaginar lo que ocurriría a mis arterias si, dispuesto a aceptar el gran pato, lo cocino en  olla de presión y me lo zampo solito, ¡Buuumquetequerobuuum! Y me voy al vinagre con mojo de tomate rojo.
Habrá un cambio de rumbo, sin duda alguna: un final de ciclo para el loro Foderico y los viejos que deseamos morir en paz. No sería malo. ¿Por qué? porque los patos son aves como los loros y los viejos somos animales como los patos. Como dice el doctor Fritz del Barcelona’s Clinic , en todo hay un ay lloroso, componente humoral de todo  bien y mal que nos rodea.

Es por ese componente humoral que ahora vienen por las pensiones para salir de la crisis. Si mi objetivo es luchar contra la presión sanguínea que azota la corona y amenaza reventar el riego arterial que rodea el corazón, ¿qué perspectiva tengo si el brazo del gobierno oprime el pecho y sus manos largas se cierran en mi garganta para contraer el consumo de aire, pan y agua?. ¿No es con la técnica de sucesivos y rítmicos aprietos de pecho, alternados con soplo de aire en la boca,  que conseguimos resucitar  un ahogado?
Y no digan que la reforma laboral que viene para aumentar la edad de jubilación lo hace en aras de promover el  bienestar económico del viejo. Para este, después de un determinado tiempo, todo es igual, y resulta ser lo mismo derecho que traidor… ¡ignorante, sabio o chorro, generoso o estafador! Todos morimos y nadie morirá mejor, lo mismo un burro que un gran profesor. Así lo dice la canción.

Y asi canta con su pico de oro el loro Foderico la plegaria del TODOS CONOCEMOS:

“Todos conocemos perfectamente que el pensionista cobra hoy si cotizó ayer.
Todos conocemos que hace años había cuatro cotizantes por pensionista.
Todos conocemos que hoy hay cotizante y medio por pensionista.
Todos conocemos que la pensión media está sobre los mil euros mes.
Todos conocemos que la aportación por cotizante no llega a esa cantidad.
Todos conocemos que todos los meses aumenta el número de pensionistas.
Todos conocemos que aumenta el número de parados y seguirá aumentando.
Todos deberíamos conocer que el mundo ha cambiado.
Todos deberíamos conocer que el pan se debe ganar con el sudor de nuestra frente
Todos deberíamos conocer que, el de enfrente, también tiene derecho a ganarse su pan”

Mis más sinceros y cordiales afectos a mi gran amigo Loro.

sábado, 27 de abril de 2013

POBRES VIEJOS


Pobre de mí que ya voy viejo y sigo pobre aun queriendo ser rico. He trabajado muy duro desde los cinco años  o, tal vez, antes. He ingresado desde muy niño en las labores familiares. Lo hice voluntariamente desde el momento en que percibí el cansancio de mi madre en las labores diarias de buscar leña en el monte, lavar ropa de rodillas en el rio,  preparar comida en una tosca cocina de piedra, de aquellas que habían sido modernas en su particular era de piedra lascada, había sido ingeniada con una chimenea perfectamente dimensionada para la salida de humo y permitía entrada simultanea de aquel predecible chaparrón de primavera, que siempre llegaba en momento inoportuno para apagar el fuego y aumentar  la angustia de mi madre.

 Sí, trabajé mucho y con mucho placer, la vida entera.

Un día fui atacado por la fiebre de la emigración,  eran días en que esa fiebre empesteaba el pueblo entero, las aldeas y adyacencias. No había antídoto contra esa fiebre. No había suficiente oferta de trabajo para sustentar una familia numerosa. El equilibrio ecológico era sostenido por las propias limitaciones de la naturaleza; pescado abundante, berberechos a tirar, lechugas y berzas que mi madre sembrara y yo recogía para ser cocidas a fuego lento.  Un cerdo crecía aprisionado en un minúsculo cocho, parecía feliz por sentir que su tocino reforzaría el caldo de invierno de una familia en desarrollo. Y así yo fui creciendo hasta la pequeña altura que tiene mi cuerpo entero. La base, muy sólida,  fue leche, venida de la casa del camino, pan de brona, hecho con maíz molido en el molino de piedra redonda movida por agua clara en una casa obscura de la Lagarteira; de vez en cuando algunas sardinas había, alguna vez o casi nunca, un trocito de jamón, orejas y filloas y un delicioso pan de huevo, que solo mi madre sabia hacer, componían las delicias de un buen vivir.

En un país diferente, en un continente distinto, bajo el yugo de un sol tropical, yo obtuve mi primer trabajo pagado a mes con sueldo horario. Mis cuentas decían que quince minutos diarios pagaban la comida; una semana de trabajo pagaba un mes de pensión, un mes era más que suficiente para pagar ropa y calzado para un año entero. Por un extraño milagro de la inflación mi sueldo aumentaba todos los meses. Sentí que me sobraría dinero y yo no tenía vicios para gastarlo. Se me ocurrió gastar una parte de la pasta en algo que hoy llamaríamos inversión para educación. Yo necesitaba invertir bastante, pues hablar mal hablaba, escribir yo escribía como lo hacía un buen copista de la edad media y con los errores que un iniciante en la alfabetización de cualquier lengua muy bien los sabe cometer. Fueron tiempos de duras batallas en agua fría y sustos con bombas atómicas. De un lado, había mi sentimiento de volver al palacio de mi santa Junquera, del otro lado estaba la cartilla de la previdencia social, que muy bien me explicaba que con 35 años de contribución a su fondo previdenciario yo adquiriría el derecho a vivir eternamente feliz, con el premio agregado de un derecho a vivir libre del castigo que Dios había dado a Adan y Eva, y que a mí había alcanzado por un extraño legado genético y que ni el bautismo ni la primera comunión me habían librado.

El tiempo fue pasando y la jubilación me alcanzó en el momento marcado. Derecho presumido serian de diez sueldos mínimos en un momento que mi sueldo rozaba los treinta y mi edad no alcanzaba los sesenta. De permanecer todo constate mi sueldo daba para vivir como yo y mi familia vivíamos, histéricamente austeros, sin soberbia y ninguna sobra para hacer regalos. Pero había una peste que a todos azotaba, la llamaban inflación y lo que yo recibía ayer anoche bastante menos valía hoy de mañana. Entre otros probables culpados, los jubilados llevaban la culpa por los graves desmandos de la inflación. Eran momentos en que la inversión en mi conocimiento daba resultados a la empresa. Se podía dar más y mejores resultados con menos trabajo y menos dinero. Permaneciendo la demanda por bienes y servicios estable pasó a sobrar trabajadores y la demisión con alto poder de fuego masivo pasó a ocurrir en escala creciente.

Me llego el convite gracioso para mi jubilación voluntaria. Me opuse con el vigor que hace la oposición que está fuera del poder. Pero el argumento del poder que todo lo puede fue más vigoroso que el argumento de mi sana conciencia, mi rendición vino por el argumento de que por presión sindical los en condición de jubilación debían tener prioridad en la lista de demitidos, a titulo, decían, de reducción de costes por sueldos altos y mecanización del trabajo en todos los niveles de trabajo humano. Eso ocurrió allá por el fin del siglo pasado, cuando el milenio estaba demasiado viejo para continuar viviendo y un otro nuevo se aproximaba para dar cuenta del relevo.

No me causa extrañeza el hecho de que la reforma puesta en práctica por un partido con poder de absolutismo, haya venido para criar condiciones espurias para un régimen de sueldos miserables. Aunque de hecho tal fenómeno ya muestre aguijones por toda la geografía ibérica, me permito dudar de la conclusión extraída de tal premisa: no es verdad que el empleo vendrá a partir del derecho de algunos para hacer esclavos a otros. El empleo, como lo hemos conocido a partir del invento de la máquina a vapor, se ha evaporizado. Mismo el sector servicios, creado como modismo para dar escape a la gran presión desempleante, va perdiendo fuerza en escala progresiva y no es necesario ser un gran vidente para ver como la máquina va sustituyendo la masa gris.

Entre tantas debilidades de la economía moderna, su punto fuerte es aquel que nos da capacidad para inventar cosas nuevas, entiéndase no nuevas formas de trabajo y sí ocupación noble y segura para la raza humana y el medio ambiente en que nos integramos.

La solución jamás vendrá del desastre de ese desastroso pensamiento que nos hace creer que la productividad aumenta con la reducción de personas aplicadas en la producción de bienes y servicios en el seno de la gran familia nacional. Tal pensamiento se haría verdadero de mantener constante la producción y con los productores muriéndose por cualquier razón (edad, cólera, suicidio o cualquier otra endemia mortal) No es lo que ocurre en el mundo real en un espacio razonable del tiempo. Los sobrevivientes de la gran reforma destructiva del trabajo humano van exigir algo más que una arbitraria austeridad o, mismo, vanidosas manifestaciones políticas con las que les quieren hacer creer que tal austeridad es un mal necesario para una economía estable y no simplemente un eufemismo vulgar, sinónimo de miseria, enfermedad y muerte.

“La política económica actual es un inmenso error que conduce al desastre. Es urgente un cambio radical y un plan de choque inmediato” Así hace eco Luis de otro Luis, con la pluma de su loro inteligente, tan sabio como el Sancho Panza escudero de la triste figura, pero un poco menos prudente.

La idea de radical y plan de choque inmediato, a nosotros, los bicudos sin alas, pero que sabemos de las penas viejas o supimos de narradores presenciales como ellas volaban en los idos de una desastrosa guerra civil, no nos parece sabia.  De aquella no eran loros, eran penas de golondrinas y nosotros, de aquella niños, preguntábamos adonde irían tan veloces y fatigadas; veíamos como muchas extraviadas en el viento buscaban abrigo.

Hoy vivimos por el mundo, perdidos. ¡Oh, cielo santo! Los pobres viejos ya no podemos volar.

jueves, 25 de abril de 2013

SORNA QUIROFANAL


De Cee(l)(es)tá claro que a mi parecia entender mucho cuando deambulaba por el campo sacrosanto do Sacramento, teniendo el sol encubierto por  verdosas follas del árbol platanero y en mis manos un libro salido de la pena de Estefanía, republicano, autor de novelas  que dibujaban el carácter de los nobles bandoleros del oeste americano

Mal tenía yo siete años y el idealismo de mi carácter se estructuraba en el heroísmo de los personajes norteamericanos idealizados por el toledano Marcial Lafuente Estefanía. Plomo en el cuerpo, Torrente, Rebelión  y muchos otros que se leían en un suave tirón de pocos días, era lectura que podíamos disponer a un accesible precio. Algo sin duda posible, a pesar de los tiempos y de una costa norte-da-morte donde  era permitido a los chavales que porfiábamos en el querer construir nuestro propio futuro. Algunos en esa ardua construcción hemos llegado a los días actuales, otros, probablemente algunos más que tantos, han caído al hueco barreño de la obscuridad eterna. Los sobrevivientes en esta difícil marcha de la vida vemos con mucha tristeza lo que nuestros antepasados veían en su loca corrida por los valles y se atormentaban con desbarrancamentos de un futuro que les parecía incierto.

El futuro ha llegado, se ha hecho presente y el mañana ya no existe para muchos de nosotros. La verdad es que el mundo se va saturando con tanta gente; de no prosperar el descubrimiento de nuevos mundos, la tierra se vengará de nosotros y encargará la naturaleza de hacer el trabajo que le corresponde hacer.

Dios ya no castiga el hombre con el trabajo bruto de entonces, para muchas familias ni siquiera un poquitín de trabajo le ha sido designado. Galicia pierde gente como perdieron los cartagineses de las guerras púnicas o los celtas del norte africano. Los costamortiños estamos fadados a desaparecer, y desapareceremos por cualquier motivo, entre los cuales la emigración, a diferencia de entonces, será el más insignificante.

Por detrás de la curva austera acecha el bloco de los que tienen poder que el dinero atribuye a sus dueños. Un poco de ese poder, que antes se repartía en manos de ibéricos hispanos o ibéricos lusos, ya no existe. A ningún ibero, sea presidente, ministro o rey, le es permitido acuñar cualquier material para que sirva como símbolo fehaciente de reserva de valor, instrumento de cambio o mercancía por muchos deseada.
 ¿Será?
 Yo creo que no. Las personas, serias, honestas y cumplidoras por tradición de sus deberes siempre tendrán crédito de sus vecinos, y el crédito, bajo cualquier forma de registro, significa valor para ser pagado con su recíproco valor en el futuro.

El gran dilema del crédito está en aquella figura magistralmente representada por el inmortal Xespir (a quien los ingleses llaman impropiamente Shakespeare), arrancada de los infortunios de un mercador de Venecia:. A un ceelta costamortiño uno de fe hebraica le ofreció el dinero que necesitaba para una aventura amorosa. La condición contractual seria devolverlo en tiempo determinado,  sin cualquier adicción del interés que una religión permitía y la otra prohibía. Entre líneas, como en el contrato de las preferentes, una clausula estipulaba que, de no cumplirse la devolución del préstamo en la data determinada, la deuda seria liquidada con apenas una libra de carne retirada de la parte del cuerpo del deudor y que al creedor aplaciera. La deuda de España es impagable. La deuda de Galicia jamás pagaremos. Todos sabemos que todos deben, conocemos el amigo que nos ha ofrecido el crédito, pero ignoramos a quien este lo ha solicitado y, más peor de malo, ignoramos, por algún interés de nuestra conciencia, el  interés de la conciencia ajena. Si el contrato reza una libra de carne, no lo duden, el acreedor vendrá por nuestro corazón. Esperémoslo en el quirófano.

martes, 23 de abril de 2013

LENGUA BÍFIDA


Vamos ver, don Alfredo, si en una taza le sirven leche y sobre la leche le derraman café,  que es lo que usted tiene en la taza?  Un líquido que no es ni blanco ni marrón-obscuro pero que a muchos sabe a dios y se la beben como si estuvieran en el cielo.

Lo mismo pasa con la lengua, y por tal fenómeno de junción de dos o más líquidos se obtiene un otro sabor que, puesto en la boca, cada uno revuelve la lengua a su propio antojo y estilo; algunos la menean con churros, otros, con pan de maíz  (en mis tiempos antiguos) o con pan de trigo, como ocurre en estos tiempos modernos.

 Y ahora, ¿vamos discutir sabores y colores?  ¿Todo negro? ¿Todo blanco? Sería el negro español más negro que el” black” inglés o el blanco mas blanco que el “branco” portugués?
¡No, de ninguna manera! O, ¡sí, de todos los modos! Cualquier respuesta nos metería a todos en un lio del que jamás conseguiríamos desvincularnos.

No soy lingüista, pero tengo mi propia lengua y de ella hago uso cuando me plazca. Se decir “merda” y dar a ese vocablo el mismo sentido que el portugués y el gallego dan a esa palabra. Pero si escribo palabra con “b”, como lo escribiría un docto castellano, un otro no menos docto portugués me suspendería en una prueba para candidato a barrendero, y yo, de ser joven sin empleo, vería mi futuro seriamente nublado, para no referirlo como niger (del antiguo latin probablemente derivado de la raíz proto-indo-europeo “nek”, obscuro, night, noche, noite). Pero no lamentemos lo malo, pues mucho peor sería si escribiéramos “word “ con  “b” o war  con “v”.  Que locura, la” world war” nunca ocurriría bajo el símbolo de “b” y nadie cantaría “Bictoria” o, si alguien se atreviera a cantarla, sería, si seria fuese, un canto de sordomudos  victoriosos.

Vivimos momentos de confronto entre lo diacrónico y sincrónico. Los hunos se oponen a los otros sin cualquier razón histórica capaz de sostener la fenomenal razón del momento actual. Por tal confronto, los mundos de la real lengua y sus respectivos institutos se hacen palco de lo que el americano Russ Rymer entendería irónicamente como escenario “encharcado con sangre de poetas, teólogos, filósofos, filólogos, psicólogos, biólogos y neurólogos , además, no importa  cuan plus  poco fuere, del sangre extraído de los nacionalistas gramaticales”.

El nahualt, perdón, el gallego diacrónico tiene su fonética estructurada en la fonología y morfología arrancada de la mesoiberia, allá por los años de  Antonio, quien, mira por donde, además de ser de Nebrija, mas de una vez en Salamanca y otras tantas en Alcalá, se decía de Nebrixen, así con la xis que tanto ofende a nuestro buen amigo megalofe o su correspondiente, en lengua bífida, Seselhe. 

En tal encrucillada de lingua partida eu vivo. Saussure salve las dos lenguas  e Pindoschan me protexa da zurra que vou levar. Fun!

domingo, 24 de febrero de 2013

POR MAL HABLAR EL BUEN SENTIR QUEREMOS



Cuando el canto me llega, me llega ansí; 
Decidor y sentido pa no… o pa si. 

Cuando el canto me llega suelo decir 
lo que siente el que siente, y quiere sentir. 

Cuando me llega el canto me meto en él. 
El me cuenta sus cosas y yo; y yo también. 

Cuando me llega el canto le doy mi voz, 
porque quiero a esta tierra que me ha dao Dios. 

Cuando suelto mi canto lo habrán de ver 
desnudo como el alma que pongo en él. 

Vení y te canto hermano. 

Estoy aquí, esperando tu copla en el vivir, 
y abrazao a tu copla me han de encontrar 
los que viven el tiempo que fue y vendrá. 

Y con toda la imponencia de un marcado pasado, pa no o pa sí, me alcanzan los recuerdos del papa Pio XII en una imagen colada en la columna derecha de la iglesia parroquial. Llevaba un año gobernando en el Vaticano cuando en marzo de 1940 yo naci. Lo veía a diario cuando en el catecismo el cura me introducía. Lo mire con mucha alegría aquel día de mi primera comunión. Y por allí yo fui creciendo, confesando mi amor por dios, inconformado con la insistencia curial por saber de mis amores mundanos, que él no sabía, y yo, en aquella tierna edad, mal imaginaba existiesen. Con 19 años de papado él, y yo con 18 años de existencia en la costa da morte, poco sentí su ausencia porque mi esencia y la de todos nosotros pasaba por una dura crisis de empleo. Uno atrás del otro, yo perdía mis amigos. Unos para Cataluña, otros para Inglaterra, Alemania, Francia y toda la pelota terrenal se iba poblando por villanos de la aldea y parroquianos dos xuncos da ribeira. Mi hermano, a bordo del Cervera, navegaba por las costas de África. Desde las Navas del Marques, una inolvidable amiga mía me relataba el luto de sus amigas por la muerte de hermanos castellanos.

De Juan XXIII pasé a saber de su existencia por algún periódico que yo buscaba entender en el exterior. Yo había jurado la bandera de España. En el consulado del apóstol Paulo parecían jurar que, si yo retornase a España, la maldición del servicio militar caería sobre mis hombros en la forma de un fusil, que yo habría de suportar en las calurosas arenas del desierto, bajo el mando glorioso de algún flemático y legionario capitán.
De Paulo VI comparto su sentimiento de que era abrumado por muchas de las dudas que inundan nuestro humilde intelecto, pues,

Hay cosas que uno pregunta y nadie sabe explicar. 
el derecho de ignorar tiene razón limitada. 
La explicación regalada a veces suele hacer mal
. 

y así llegamos a nuestro santo padre, que ahora nos deja, no porque vivir no quiera y si porque explicar no pueda el apedreo de la Tierra por la furia mortal de un dios celestial, que si malo no es, muy bueno a unos no parece.

La palabra bien medida tiene el doble de valor. 
Si el perro mueve la cola 
el perro sabe lo que hace… 

Nunca se meta ni pase por juez de problema ajeno 
el rancho suyo está lleno de cosas por arreglarse. 

Los cinco papas que tú y yo conocimos eran de otra edad. Eran santos viejos para nuestros ojos nuevos. Pero el tiempo fue pasando para ver nuestro momento llegar y hoy habiendo todos mayor edad, jurídicamente viejos, no es políticamente correcto pensar  que por mal hablar  el buen sentir queremos.

Hay quienes le dan la mano y uno confiao se la agarra. 
Después viene la fanfarrea y da su grito cobarde; 
el bocón canta su alarde al sonar de las cascáreas. 

Perdone... perdone el palabrerío y mi forma de expresión. 
Pero teniendo razón yo las canto derechito; 
y aunque no canto bonito canto con inspiración.

Inspiración aspirada de la musa conde. Mi plagio es original en la voz de del gaucho José Larralde.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Melancolía


Escuchando esta serie de blues, alguien se verá inclinado a diagnosticarme un cierto estado de opresión, abatimiento  de ánimo delante de la imposibilidad de ver el brillo del sonido, ahora impulsado por el soplo bien trenado del mago musical y las cuerdas vibradoras palpitando al ritmo que le ofrece el sentido del tacto.

El superego revela su parte moral evocando mis valores sociales. Es como lo explica la teoría psicoanalítica: uno se divide entre el yo ideal, que busca el bien que es posible encontrar; el otro yo viene representado por la conciencia moral, la cual determina la naturaleza del mal a ser evitada.

Mi superego se esfuerza para inhibir cualquier sentimiento de culpa por el estado rebelde de los ojos. Recomienda al ego a comportarse de un modo disciplinado, con el conocimiento moral inyectado, desde la niñez, por los padres, familia y el medio en que uno fue creciendo. De esta forma, amparado por la desgracia de un cuerpo que decae y se corroe, uno imagina que va caminando sobre gestos, palabras y pensamientos, siempre  en la línea de la vida, que siempre conduce al mar, que es el morir del mi amigo Jorge.

Los blues me sitúan en un estado de ánimo en el que me siento calmo, muy a gusto, viendo desde la comodidad del diván como vienen y van las ondas musicales, como se forma la espuma al correr la vida sobre los acantilados, como nace el sol atrás del Pindo y se acuesta sobre un horizonte de agua salada después de haber iluminado nuestro finisterre. A medio camino de un camino bastante largo, la calma se transforma en cansancio; sin energía ni tensión el cuerpo pide descanso; al mismo tiempo, por el oído penetra el sonido agudo de una trompeta y el menos agudo de un clarinete, ambos embozados por el grave son de un violón y el repique de un tambor, toda esta maravilla sigue endulzada con el ritmo de un piano. Es hora de dormir. No veo quien para mi toca los blues que deslizan por los altavoces y encantan mis oídos, uno de los sentidos que todavía no se ha declarado en quiebra, a pesar de tanta melancolía advenida de los blues de Miles Davis.

lunes, 18 de febrero de 2013

Momento para reflexión


Cuando la vista no falla, el músculo no me tiembla; pero si el ojo treme, mi vida parpadea en una burda mezcla de claro-obscuro, sin otro dominio que no sea el blanco fugaz en la negritud eterna.
 El plan galeno para dar substituto humano al cristalino divino ha fallado. La brisa translúcida de la catarata que se abatiera sobre el ojo izquierdo fue substituida por asas de cucaracha, gigantes baratas. Una falla de la creación humana, sin duda.

Era necesario corregir tan claro descalabro para retornar a la era de las luces. Y el plan “ b” lo arrancaba de la manga el científico especializado en ojos mundanos. Con chorro licuoso fue arrancado del globo ocular las asas grandes, después, las pequeñas; en fracción de segundos desaparecía de mi vista aquellos macabros objetos. La ingeniería humana se equiparaba a la divina haciendo del barro todo que la física permitía. Pero, ¡ojo al gato!, que lo que dios nos da el burro no lo tira. Sin membranas para protegerme del sol, la luz del día me ciega el ojo izquierdo, y tan poderoso es su impiedoso desvarío que, si a tiempo no bajo la visera, el ojo derecho sumerge en la más negra sombra que jamás pensé que tanto me asombraría.

En algunas ocasiones me siento técnicamente ciego. Esto es horrible porque la vista es el más preciado don con que la naturaleza ha revestido nuestros sentidos. Al olfato poco sentido le queda en esta enorme selva de piedra, en lo que todo huele a mierda salpicada con perfumes oleosos de petróleo, exhalados por el culo de los coches, camiones, barcos y aviones. El tacto es exigente de manos puras, piel sin rugas y contacto directo, algo difícil cuando el tiempo nos cubre con un manto de pliegas, muchas verrugas, manchas obscuras y delicadeza sedosa poco sensible  a los malos humores del destino. Ah, el oído, entrada abierta para todo que es ruido, tiene valor entrañable en la esencia de esta vida. El oído nos da equilibrio y regula nuestras emociones; minimiza la ansiedad generada por el motín de los ojos y, en ciertos momentos de reflexión, aplaca la ira para restaurar el placer de seguir viviendo.

Es lo que ocurre ahora en lo que va ya más de una hora. El cielo azul se desencanta para iluminar mis ojos con rayos e inundan mis oídos con truenos. Es un temporal bien comportado, actúa con la disciplina de un furioso guerrero: dispara con hora marcada; los barios bajos se inundan, sus moradores salen a la ventana y sus voces de socorro se mezclan con el sonido de la lluvia y el bramido del trueno, bien guiado por el brillo del rayo que relampaguea en el cielo.

En el fondo de mis ojos están los dulces recuerdos de una vida plena. No quiero llorar, mi llanto no irá explicar el dolor que existe en el mundo. Como canta el poeta brasileño, Chico Buarque de Holanda, es hora de aprovechar: una rosa nació, todo el mundo bailó, una estrella cayo y yo les muestro, sonriendo en mi virtual ventana, el virtuoso vídeo del poeta Chico. Disfruten del placer de un buen oído

sábado, 5 de enero de 2013

FELIZ CUMPLEAÑOS


Un animal invertebrado es un animal del que no se puede extraer leche. La política ropturistica, de cuyos resultados hoy  padecemos, surgió con el semen esparramado por la xeografia peninsular - y otras, económica y políticamente dependientes pero vertebradas en una aparente unidad social- en los idos lejanos del 78 pasado.

Energía e ilusión no se vende, o se tiene o se carece de ella. Eso es fácil de ser observado cuando uno percibe que ambas virtudes ceden resignación al paso de la edad. Mucho más difícil es entender que los jóvenes, en plena fertilidad intelectual y corporal, vayan cediendo el espacio de esas dos virtudes para cederlas al imperio de un estado general de suprema frustración. En el terreno de la frustración la resignación no entra, es el reino obscuro de la apatía y del desespero endémico.

En la España de hoy conflictan tres naciones: la de los parados, la de los explorados y la de los exploradores. Todos sin excepción pagan impuestos a la comunidad local, a la comunidad provincial, a la comunidad comunitaria, a la comunidad del reino unido, a la comunidad del estado integral, a la comunidad de la unión europea, a la comunidad internacional de las naciones unidas, a la comunidad del fondo monetario y a un sinfín de comunidades paralelas (ONG’s y etc.) Para dar suporte a tanto asunto imponible, muchos sin causa real pero con causa presumida por la ley que con sus artificios  todo lo puede, la generación nueva ayer pero vieja hoy ha aborricado sus miolos con frutos de cultura que hoy se muestra inútil, desacompasada y carente de la mínima competencia delante de la máquina avasalladora, muy capaz esta de entender que su único dios es el dinero y se mantiene en la ilusión de ser el único heredero de lo que la humanidad ha producido en pro de la des humanidad avasalladora.

Podemos sentirnos orgullosos de haber cumplido nuestro deber siempre que el deber sea entendido como la virtud que mi padre predicaba. Pero no podemos estar satisfechos delante de ese deber impúdico que nos indigna, humilla y mata, arrancándonos todos los frutos que por el deber cumplido hemos obtenido. No Hay peor terrorismo que el sentimiento de verse amenazado por el desahucio en un horizonte sin posibilidad de primavera. Mil muertos por acción del terror es una calamidad imperdonable. Cinco millones de familias aterrorizadas por absoluta falta de oportunidad es una pena hedionda de la que jamás habrá posibilidad de compensarla.

La pasión es nuestra principal virtud y nuestro principal defecto. Uniendo los extremos de la pasión cerramos el circulo de lo que entendemos por unidad española y, cerrando el circuito de dos corrientes en un punto común, un clarón celestial se produce y se extiende sin que nadie lo entienda, hasta que surja un corta circuito que de origen a una nueva génesis.

¡Alfredooo! ¡Feliz cumpleaaaños!

Perdón, mi señor, su cumpleaños siempre fue feliz y mi deseo sincero de que continúen muy felices por el resto de mi vida en nada va alterar su majestosa humildad de reconocer el estado de gran indignidad que acomete a tantos millones de mis paisanos. Dependiendo de mi voluntad, mi cuerpo está disponible para trabajar en todo que a esa gente (incluyendo yo mismo) convenga.

¡Viva el Rey!!Salve España!

viernes, 4 de enero de 2013

CEEFERINO

Non seria eu un galego a escarnecer despois de morto o colega Manuel Ceferino. Moito tínhamos em comum cando ele era vivo, moito mais em comúm teremos cando eu esteja morto.


Ambos nos esforzamos póla conquista da nosa autonomia. Eu tivem mais suceso, pois levo no barco 73 anos, menos um chisquiño; o Ceferino abandonou a chalana antes de realizar a sexagésima sesta volta ao redor do lume que alumia a nosa abóboda. Um fixo ciências econômicas na compostela universidade, o outro currou as mesmas faculdades na San Andres, escola vinculada a USP, e na San Caetano, na área de pos graduación administrativa.

Na miña memória guardo  aquele dia em que fui convidado a abandonar a empresa de origem sueca e, na rua, os sindicalistas exortavam a invadir uma outra fábrica que non tiña aderido à folga. Eu estava ao lado do presidente  do mais grande sindicato ao sul do equador.  Para minha sorte eu percebín a chegada de um emisario que susurraba no ouvido do presidente palabras de preocupación. O portón de ferro da industria sitiada cedeu baixo a forza do músaculo obrero. Eu pude observar como os obreiros no interior da nave industrial corriam apavorados para buscar refugio. Tamén observei como o diretor e mais dous ou três assistentes recuabam, entraban no interior de um jeep e picabam mula, desaparecendo do lugar.

Desconfiado, eu non entrei na fabrica e me afastei da escaramuza caminhando para os altos de uma ponte, por riba do caminho do trem. Em pouco tempo apareceu a cavalaria e, com as ferraduras das patas e o porrete nas mans, a folga foi rapidamente disolvida, com o saldo de um morto e moitos feridos. Como curiosidade a añadir a este conto, um joven, cinco anos mais joven ca eu, e que cursou o SENAI do Bras coma eu, sem entender o que se pasaba, buscou refugio na mesma ponte.

Esse mesmo joven,  catorce anos depois firmaria o documento que me habilitava formar parte de um outro grande sindicato. Ele era presidente, eu era economista com futuro promissor na mayor empresa do ramo automobilístico.  A partir de esta filiação sindical o joven foi subindo, subindo ata cair na carcel da ditadura militar, donde ficou cautivo por um mês. Libre dos ferrollos, o emigrante vindo de Garañuns subiria ao pódio  na gobernanza de um pais moi grande e moi rico do mundo. Por meu lado, eu fui caindo e caindo e, mesmo sendo convidado numerado a uma palestra com a presença do Presidente da República e tamén a um encontro co Rey do Reino da España na Casa de Cervantes, na miña queda o meu corpo jamais deixou de rolar, e continua rolando ata hoje. Cousas do destino, grazas a Deus.

Non son os estatutos nen a constitución o que faz acontecer. Pode ajudar, se utilizado para o bem. Tamén pode ferrar. Com clavos muito largos o casco fura, a ferida se infeta e o corpo padece. Como já vam anos abondo, dicilo cabe agora: uma carrada de diplomas pode ser peor do que uma carrada de esterco. O esterco aduba a terra; os diplomas, se bem é verdade que fertilizan a alma, cuando o corpo fallece, non resisten a investida do estrume na modalidade de gusano.

domingo, 30 de diciembre de 2012

JESÚS LLORA


Tiven dous amigos que se chamaron Ramón …” En verdad, en verdad os digo que en el transcurso de mi vida, que para bien o para mal ya supera el doble de la vida física de la vida de nuestro señor, de quien en estos días celebramos su nacimiento y de aquí a pocos meses celebraremos su injusta muerte, yo he tenido muchos amigos. Dos Ramones de la modalidad araucaria que crece en la sierra gaucha, y otros dos, también pinheiros de origen araucaria pero que han recibido nombre, uno, en memoria del cruzado Corazón de León, el otro, en memoria del apóstol autor de las famosas epístolas. De uno aprendí a respectar el honor de buscar cumplir la palabra dada, de los otros tuve la enorme satisfacción de comprobar la buena genética del bastón transmitido por mi padre, patrón de esta pequeña nación de pinares araucanos sementados en los regos de la selva urbana paulista.

En este momento me ataca un singelo interés por saber si alguien sabe de qué ave era la pluma que Nicholas usó para escribir sus famosas orientaciones a los políticos de la republica florentina. Mucho me temo que, en este asunto, el señor Foderico, señor supremo de los loros y con asiento en la cumbre de las torres de Mugardos, tiene responsabilidad constitucional, al estilo de lo que se escribe en el artículo 56, parágrafo 3; esto es, autoridad con el infinito por límite y responsabilidad dentro del dominio del cero absoluto, sus actos fueron, son y serán siempre refrendados por el señor Luis u otro cualquier responsable que los refrenden, eche o no eche huevos, algo muy diferente de lo que los tratados de administración y la propia vida me han enseñado: la responsabilidad es función de la  autoridad que un individuo tiene en el ejercicio de un determinado cargo.

Es Él, es Foderico el símbolo de la nueva cruz. Simboliza el horror que despierte el saber que no hay empleo y el indescriptible dolor de haber perdido el derecho al trabajo, después de haber dedicado tanto tiempo a ese buen sacrificio social. Vivimos simultáneamente  la Utopía del señor Moro, la diestra habilidad de una mezcla de tesón y fuerza exenta de escrúpulos sociales, en ambiente también exento de cualquier virtud y con un palco donde todas ellas son perfectamente simuladas, al estilo literario del acusado, Maquiavelo, por la estirpe de los borgias florentinos, oriundos de la casa de Aragón.

El fin tan amado está siendo substituido por los medios tan temidos. La moral política sigue por el orden del caos  y la crueldad del leviatán ladre su exigencia de que es imprescindible saberlo  entender. Algo muy fácil de explicar por el señor Hobbes, de quien el señor Rousseau discuerda 200 años después, pero ahora ambos son extremamente difícil de ser entendidos por los más de cinco millones y sus respectivos dependientes en la era del desempleo masivo. Desahuciar el empleado, o mismo obligarlo a donar su residencia en pago de intereses, es lo mismo que condenarlo a muerte. En estado de guerra, Hobbes aconseja que los ciudadanos pacten cesión de derechos al estado. En contrapartida, el estado les garante una vida digna, explica Hobbes. Rousseau sale a campo para discutir la relación concedida, pues constata que el estado solo está interesado en protegerse a sí mismo.

Jesús mal acaba de nacer y ya nos preparamos para verlo morir. Jesús, te pido, por el llanto de aquellos que no te olvidamos, nos expliques el odio del monstruo Leviatán. Jesús, Jesús, Jesús, salva mi patria. Jesús, te veo en la cruz y de tus ojos brotan lágrimas.  Jesús habla conmigo y llora, llora como tú y yo.

viernes, 28 de diciembre de 2012

EL TRATO CEGADOR


Discrepo con veludo y cetin, amigo Alfredo, de tu afirmación  de lo que  es actual, en la actualidad,  dura pocas horas. Según la RAE, el periodo actual apareció hace unos pocos ocho o diez mil años y muchos rezamos para que la tierra menee el rabo por otros tantos años, con Mas o sin él. Otra cosa, que también no es muy diferente de otros tiempos, es la transgresión voluntaria de lo que quisimos ayer y hoy, por falta de lo que es debido o por exceso de quien nos aplica el deber, sumergimos en un desordenamiento del que ya conocemos algunos precedentes, y los cien mil hijos de San Luis intentaron corregir a la manera de un Francisco primero, que no sería el único en nuestra historia, sin darse cuenta que un retratista Goya volcaba sobre las telas la calamidad de su impresión. Luego, observando las diferencias y mantenido constante todo lo resto, podemos afirmar que todo sigue igual y nada se ha creado, pues lo que parece distinto es una aberración de lo que antes era igual y en la actualidad parece transformado. Así que de huída, nada. Y nada, aunque reiteremos repetidas veces, es absolutamente nada.

El machado cuando cae pesado sobre el leño hiere la corteza y pasa a exhibir la habilidad y el talento habido en su interior. La brisa susurra cosas en mis oídos, el viento clama los misterios de la vida y el huracán enfurece los elementos para que lancen chispas sobre nuestras cabezas. Y todos corremos hacia donde creemos haber algún refugio. No encontramos amparo adecuado a lo que buscamos, porque el refugio no existe. Si existiera, otros ya lo habrían encontrado  y en sus ojos no habría lágrimas, del sudor harían vino y de la mar saldrían peces cocidos o asados al gusto del refugiado.

No es tiempo para dar consejos, preciso es venderlos. Para quien cree que es bueno tener un banco malo les diré con el alma en la mano que mucho mejor será tener empleo malo y no un desempleo perfecto, pues es a sabiendas que el paro es oriundo del desdeño de la política mala y si ésta en su primer año va trepando suceso, en su límite nos ocupara a todos, pues será suficiente ser sus parientes, obtenido el parentesco por un ganancioso matrimonio con el buen interés de la intermediación plena.

Que será un buen nombre, mi señor? ¿El sonoro nombre de Heitor Villa Lobos, compositor del modernismo brasileño, inspirado por el choro musical de la pluma retorcida en los bares de Rio, y hoy espejada en el club tortura del lápiz feroz de la crítica que boga en la actualidad de estos otros días?. O será Lacerda, miembro de la UDN, descendiente de emigrantes portugueses, de nobleza açoriana, señores da Feira e dos Lacerdas, descendentes dos reis de Castela e León  e dos de França.

Como podemos ver, mi muy estimado Alfredo, por la mala vista del bo rego  también corre cultura de calidad, algo recesa pero de eterna actualidad, como el trato de Amalia.

lunes, 24 de diciembre de 2012

FELIZ NAVIDAD


É NADAL

Es dia para decir todo loi que queramos decir. Es dia para recordar preferentes de ocurrencias pasadas en el año que se acaba. Y por ahí nos invade el hechizo de la miserabilidad advenida de la esperanza que habíamos en los frutos de las preferentes y , ahora maduras, se atascan en la garganta como espinas agudas, prontas para dilacerar los ductos por los cuales algunas consigan resbalar. Pero esas espinas del mundo financiero no son los peores huesos que debemos roer en el nuevo año, que empezará cuando la pelota que todos queremos chutar complete la enésima vuelta alrededor del astro Sol.

Estamos en el quinto año de lo que ya podríamos llamar gobierno de la crisis más sospechosa de la historia de nuestra galaxia. Crisis advenida en el apogeo de la capacidad productiva, con inversiones a destajo en automóviles a diestro y siniestro, en comilonas con aire de majestosa nobleza, abochornada con vinos de calidad y humos del puro humedal habano. A nuestro parecer poca cosa nos hacía pensar que éramos frágiles delante de una invasiva austeridad, austeridad que fue penetrando como virosis ensandecida por todos los poros de la piel y va instalándose con fuerza de ocupa en todos los órganos, amenazando en menos de un año poner en jeque los órganos vitales.

Nos piden esfuerzo, ilusión y esperanza. Sabemos que la esperanza es la última a caer. Ella se derrumba cuando la ilusión fallece y en su lugar surge el demonio de la frustración. Con la mirada absorta en el futuro y los oídos deseosos de escuchar buena música, el viento ondula palabras insuflando el sentimiento de que es necesario hacer esfuerzo colectivo para juntos salir adelante y, aunque por inacción no consigamos dar más un paso, moriremos diciendo que intentamos mejorar la situación sin haber mejorado absolutamente nada.

La vida moderna es colectiva, socialista por exigencia de la sociedad en que la vida humana y también la animal se integran. La vida puede ser socializada por comunión de un grupo de personas, los gallegos en su ambiente geográfico o españoles en la circunscripción ibérica. Podríamos incluso ampliar los beneficios del socialismo aumentando la abrangencia del espacio de la Unión. Por el esfuerzo colectivo, podríamos construir, por ejemplo, la Unión Europea, la Unión Mediterránea, la Unión de los países del Atlántico e incluso, si a alguien le pareciera original, podríamos inventar la Unión de las Naciones Unidas. Todo sería bueno  si la capital de tan colosal imperio se ubicara en el junqueral de mi querida tierra.

Pero la vida jamás se capitaliza, ni siquiera por la criogénesis. Adviniendo la navidad, la vida sigue su rumbo sin cualquier posibilidad de ahorrar un año para consumirlo en los años que le siguen. La vida no es capitalista. La vida es socialista y tiene su fundamento en la unión social de dos personas, de género opuesto, verdad, pero que se complementan. El capitalismo está ahí imponiendo criterios para romper esta singular verdad. Ha roto la unión de dos personas dictándoles el ejercicio  de trabajos bajo la ilusión de que ganarán vida. Después destrozan aquella ilusión mostrándoles  que separados no son nadie y lo único que algo significa es el alma de un monte de papeles que, evidentemente fuera de la ilusión, absolutamente nada valen.

Con castañas calientes en el rigor del invierno la ilusión se enerva y la esperanza se renueva,  por lo menos en cuanto dure la digestión de tan sabroso fruto, ofrecido por la naturaleza y recogidos por mí en días de frio invierno de los años de Aznar, en el bosque del colegio Fernando Blanco y asados por el calor de mi esposa en un modesto piso de la pena.

Pero ni siempre las cosas son como parecen. Pedir a un joven desempleado que tenga ilusión y esperanza en el futuro puede parecer bueno, pero si ese pedido no se concretiza en un intervalo corto de vida (inferior a una estación) es de esperarse que el desespero vendrá y el pedido de nuestro querido patrón de la xunta tendrá el mismo efecto que tendría si pidiese a un jugador de billar que acertase casapa fustigando la bola con una cuerda.

viernes, 21 de diciembre de 2012

NOSOTROS


Mil perdones y otros tantos más de la repetida plegaria a orillas de cada uno de los mil ríos de mi idolatrada nación gallega, producto filial de la Magna y Una España, donde todos, vascos, catalanes, portugueses y extremeños de cualquier extremo del centro, somos, sin excepción, ibéricos.

Llego un poquitín atrasado al encuentro diario del club de los lápices retorcidos, de quien mi amado Alfredo es su figura supremamente destacada.

Atiéndeme, quiero decirte algo, quizás no esperes pero debo justificarme. Sabéis que para hoy estaba marcado el fin del mundo. Yo lo sabía desde hace algún tiempo. Mis gurús mayas me habían avisado, y yo, claro, previdente como la previdencia social, tomé todas las providencias para poder ver como se acaba el mundo.

Me metí por la estrecha boca de un pozo profundo y fui bajando, bajando y, barajando mis cuentas,  alcancé una lejana isla del sol poniente, en las antípodas. Mi pensamiento era que al iniciar los primeros destellos del fin del mundo yo llenaría los pulmones de aire, y así, por un desnivel de la densidad de mi cuerpo en relación a la densidad del medio, yo entraría por el tubo y regresaría rápidamente al otro extremo de las antípodas.

En todo cálculo siempre hay algún cálculo que despreciamos y, en el mío, no me di cuenta que entre los extremos  había dos estaciones diferentes, detalle suficiente para que el producto de los medios fuese diferente. Con cálculo equivocado no hay  gurú que acierte ni futuro para el profeta distraído. Luego, al reflotar sobre el balcón de mi morada pude observar el fin del otoño y el regreso del verano, llegaba la nueva estación brillante y exuberante como pocas veces lo había visto (presumo que la belleza se debe a los efectos de un nuevo colirio receptado para librarme de la sombras que impiedosamente me asombraban).

Diferentemente de lo que se le antoja a mi eterno amigo Alfredo mis anteojos me hacen ver las cosas de un modo diferente. Para concentrar uno de los cinco sentidos en un punto, ahora  necesito algo más de lo que dios me ha dado al nacer. Necesito lentes para orientar los rayos de la luz y vayan directo al punto de convergencia y no se distraigan con reflejos impropios para una buena reflexión. No obstante, lo último es lo que prevalece y cuando lo último se aleja algo vendrá para ocupar su lugar. Que será, será. Ya lo dice la canción. Por la experiencia crítica del selecto club del tipo retorcido, tal tesis no necesita demonstración para alcanzar estado permanente de sofisma verdadero. Lo que por último se dice es y siempre será lo último, y punto.  

El problema de lo último es que hemos corrido mucho para alcanzarlo y nunca paramos para pensar que, aunque fuéramos tartarugas o lesmas, el ritmo del tiempo fue, es y será siempre el mismo. Profetizo, sin necesidad de cualquier coeficiente de seguridad en mis cálculos, que cuando el ritmo se altere, como en los movimientos de una tesitura musical, nuestro mundo será otro y dejará de ser nuestro.








martes, 18 de diciembre de 2012

SEPARACIÓN


Psiu!... silencio… Hablemos bajito para que nadie nos oiga. Hablemos una lengua minoritaria para que las mayorías no nos entiendan. Separaremos la cabeza del cuerpo y daremos libertad a todos los órganos para que cada uno viva a lo suyo: ojo izquierdo, a su modo; el ojo derecho que mire como le plazca; expulsemos por la boca todo que por ella entra y tomemos por el culo todo que este crea que es su derecho.

Los deberes para los seres de buena voluntad y para aquellos que crean que vivir en paz y razonablemente organizados es un pensamiento de menor riesgo y pueda parecernos ligeramente útil para salvar el límite que por la derivada del tiempo se produce al nacer: una expectativa optimista media, digamos, de ochenta años. Una media que unos quieren elevarla a la edad de nuestro padre Adán y otros hacen lo imposible para que no alcance la edad del hijo divino: paradojas del absurdo del milagro de la vida.

Desde el nacimiento, pasando por la primera infancia, la niñez, la pubertad, la edad adulta y el progresivo envejecimiento hasta la ancianidad, la expectativa de vida al nacer es de más de ochenta años, pero, por la media de los pollos que algunos comen y la ciencia matemática los reparten entre los muchos que ni los huesos chupan, la edad media de los españoles va por el orden de la cuarentena, un pellizco menos para los hombres (39,6 años) y un ligero soplo a más para las mujeres (42,2 años). Una enorme distancia para quien es niño, una insignificancia para quien es adulto y una enorme angustia para quien se atreve a enveredar por los retorcidos meandros de la estulticia añera.

CiU y ERC, ¡que siglas tan extrañas para un peligroso proyecto político de uno de sus dirigentes! Convergencia en algún punto del tiempo tiene por límite la unión de dos líneas, derechas al punto y no paralelas, evidentemente desde que ambas caminen por un mismo plano.   Dependiendo del sentido con que el ojo mira estas dos líneas, principalmente si lo consideramos puesto en el punto de pacífica calmaría, como el ojo del huracán, las líneas se alejan en tormentoso conflicto, mandando por los aires todo y a todos que a su paso se interponen.

Después de la segunda guerra mundial un viento transmontano con fuertes olores de unión se espació por toda la geografía del hasta entonces considerado Viejo Mundo. Todos que vislumbraran tan difícil ideal ya han emigrado a otro plano, del que nadie, aquí en el conturbado plano terrestre, tiene  noticia, tal vez porque los partidos del más allá sean extremamente discretos, tal vez sean más austeros, o, ¿quien lo sabe?, un poco más que el señor Mas del nibelungo catalán no sabe explicar.

El mundo político del año 1931 nada tiene de comparativo con el mundo político de los años actuales.  Todo era diferente, la vida era diferente, las personas eran otras y la esperanza de una España mejor necesitaba ser reconstruida. En aquellos tiempos algunos grupos de personas se unían para copiar lo que había ocurrido en las sociedades españolas de ultramar. Mucha gente involucrada en aquel proceso parecía exhibir un bienestar superior al habido bajo el mando del gobierno central. Por el pensamiento de los fundadores del ERC, en aquel entonces afloraba en los catalanes un sentimiento de emancipación social y nacional, supuestamente asfixiada en su ideal democrático por el desfecho militar en el año 1939.
Este sentimiento fue encausado convenientemente por Convergencia i Unió bajo la presidencia de Jordi Pujol, uno de los artífices de las autonomías (regiones federadas en un estado de nacionalidad española)

Hoy vivimos en un estado de legalidad democrática. Muchos problemas que debían ser eliminados continúan latentes. El desempleo rueda como una bola de nieve y, si nadie la para, la avalancha será desastrosa. Hasta ahora nadie ha formulado los medios para contenerla y lo que se ha hecho en nombre de supuesta austeridad va contribuyendo para hacer de la marca España un instrumento de recusa de lo que pueda salir de España, pues es muy difícil creer en la competencia de ciudadanos que no tienen en su conjunto la capacidad de hacer productiva un cuarto de su fuerza de producción y destruye la ilusión del 50 % de su juventud, manteniéndola totalmente desamparada.

Pero esto y mucho más no se arreglan con fraccionamiento de la nacionalidad española: Barcelona, arengando sus paisanos para iniciar una nueva etapa fundamentada en el derecho de buscar el progreso social, el desarrollo económico, el fortalecimiento democrático el fomento de la cultura y una lengua propia diferente del resto de la región catalana, busca su independencia para convertirse en una ciudad-estado.

Que es lo que impide al señor Mas y al señor Uriol de trabajar en pro de tan nobles objetivos. ¿Conseguirán los barceloneses vivir aislados del resto del mundo y evitar alguna que otra derrota del Barcelona? O mismo, para probar el beneficio de su independencia, ¿será capaz de dispensar Lionel Andres y clamar a los cuatro vientos la fuerza y el poder de la raza del Barcelona F.C.?

Mucho me temo que tal odisea en los días de hoy será una cruzada con probabilidad nula de resultado feliz. Sin duda, los mossos de escuadra reclamarían que para dar palo es necesario que el paleado entienda el objetivo de la mano dura, y para gobernar a quien tenga que pagar tributo necesario se hará imponer el código de una lengua hablada y escrita común. Mira por donde, los barceloneses ya dominan esa lengua común y por tal milagro pueden entenderse con los araneses  y demás españoles de Cataluña.

De momento, el bipartito arenga un absoluto sinsentido, una especie de ladrido para molestar el sosiego del estado de gracia absoluto del pp.
Veamos si me engaño:

1.- Formularán una declaración de soberanía del pueblo (¿soberanía del pueblo o de los señores mandamás de los respectivos partidos?)

2.- Incorporar enmiendas que se consensuen con la finalidad de aprobar una ley de consultas iniciada en la anterior legislatura.

3.- Iniciar un proceso de negociación con el poder central, al que constitucionalmente está subordinado el poder autonómico, para convocar un referéndum y seccionar una parte del todo español y, así desmembrado, pueda correr mas y mejor el trozo separado.

4.- Criar un consejo nacional -¿de qual autonomia local? - Para asesorar el bipartito (entiéndase procesar las órdenes de mas y uriol) El consejo deberá favorecer las decisiones adoptadas por mas en su derecho a decidir el huno por todos los españoles.

5.- CiU y ERC se comprometen a trabajar todos los procedimientos formales, jurídicos e institucionales posibles para estar en condiciones de obtener un marco legal que ampare España delante de la secesión de uno de sus más importantes miembros.

6.- Finalmente, se convocará una consulta al pueblo para que un trozo del cuerpo nacional se convierta, por reproducción asexuada, en un nuevo estado español.

Sabemos por el historial de la corriente derecha, que el nuevo estado español, como parte del todo, será una, grande y libre para ser gobernado por la gracia de dios. La corriente que fluye por la izquierda dirá todo lo contrario: mejor muchas, pequeñas y desunidas para gobernar mas y uriol.

Para mi consuelo, creo haber trovado bien bajito para que nadie me escuche y ninguno me entienda. Además, por si las moscas rondan mi teclado, escribo con lentes obscuras para que no vean la faz de quien ecoa tanta locura.