viernes, 14 de septiembre de 2012

RESCATE (I)



Rescate sí, rescate no. Ayuda para mejorar o ayuda para peorificar.

¿Confiar en los divinos? !No, señor, ni hablar!

 El mar no está para peces y en las praderas sobran corderos. El escenario, sí, está bueno para lobos en el campo y tiburones en el mar. Sobra el aire, pero el aire nos llega contaminado por todos los lados y ya no hay dinero para prevenir  los males de un aire saturado de malos políticos, piratas financieros y raposos hambrientos delante de un gallinero al descubierto. En lo alto, vigilando la ría, queda el loro Foderico un pouco canso da vista de tanto fincar o ollo no casco da mariña gasificadora.

El gran negocio actual es vender DEUDA  a destajo. Para vender DEUDA, necesario se hace disponer de un estoque razonable de DEUDA para que los mercados confíen en el resultado que sus gestores inteligentes habrán  de obtener en ese iluminado y soberano mercado de DEUDA. Luego, señores dueños autonómicos, todos por uno y uno por todos: ¡JUNTOS A LA DEUDA!

Nuestras ventajas son muchas para alcanzar la cumbre en el maravilloso mercado de la Deuda libre.  Por ejemplo, somos más pobres que los alemanes, luego podemos pagar más intereses para contraer Deuda y así nadie desconfiará de nadie, pues es natural que los pobres paguen más intereses, más impuestos y contribuyan hasta el extremo de sus fuerzas a favor de la DEUDA gigante.

Decía mi Señor, porque él lo ha dicho, que es bueno que haya gente trabajando para que se puedan pagar las pensiones a la gente que ya no está en condiciones de trabajar (ya sabemos, no pueden trabajar en virtud de aquella plaga lanzada por dios al hombre como castigo, al haber sido desobedecido en su lamentable broma de impedirlos de comer una miserable frutita en el paraíso perdido. Es bueno que haya gente trabajando y, por tal razón, ofrece todas las facilidades para que la gente no trabaje, y eso fue lo primero que mi señor ha hecho por medio de lo que se pretende denominar poderosa reforma laboral. Y se explica: las pensiones se pagan con las cotizaciones de las personas que están trabajando en estos momentos, y las pensiones nuestras se pagaran con lo que coticen cuando seamos pensionistas. En algún otro momento, usted, mi señor, dice que tal vez nuestros patricios no le entienden porque ustedes no lo explican bien. Y no es verdad, ustedes lo explican maravillosamente bien, lo explican tan bien y mejor que los curas de mi autonómica Perceebes, cuando pedían a nuestras madres y abuelas que anduviesen por las calles rezando compungidamente para que la lluvia llegase en tiempos de secura profunda; lo explicaban por la profunda fe que transmitían a la gente de buena fe  que pasaban a desconfiar que sus lágrimas no eran suficientes para llenar el cielo de nubes y provocar el buen riego de la cosecha marchita. Más de una vez yo observé, señor, como el agua llegaba a cantaros sobre el campo después que la cosecha estaba perdida. Es verdad que usted, mi señor, lo explica bien. Pero la explicación, carente de cualquier fundamento verdadero, no pasa de una simple plegaria, sin efecto secundario que otro que no sea usted se lo cree. La pensión que cobra la gente trabajadora la han pagado ellos mismos, del mismo modo que la pensión que cobrarán los que hoy están trabajando la está pagando los que hoy trabajan. Habiendo cualquier duda a este respecto necesario se hará buscar el paradero de las contribuciones hechas con tanto sacrificio del arduo trabajo hecho por nuestros héroes jubilados y, también,  la de aquellos que, por la imperiosa vicisitud de la vida, han contribuido y fallecido, sin nunca haber recibido un patacón de la Seguridad Social de la más autonómica de todas las autonomías, ahora feudo del capricho de los mercados financieros, sin nombre, sin cara y sin vergüenza.

sábado, 8 de septiembre de 2012

MERCO OLLOS



Eu diría que vivo só. E só é algo moito diferente de se ser individualista, xá que individualistas somos todos os nacidos do asalto de un espermatozoide ao corazón  de un pacífico e tamén solitario ovulo, ávido por albergar apenas un de toda a tropa que lle deran asedio.

Eu tiña dous oios, amigo Conde. Eran dous oios que me serviran fielmente desde os idos do ano 1940, primeiro ano do reinado do finado general. Não sei por que um oio vigiava a Terra desde o lado esquerdo e o outro enxergava a luz desde o extremo direito, pero sei que os dous contemplaran o mundo e as coisas que por ela rolan nas ribanceiras de nosos sentidos em perfeita harmonia, ou asin me fixeran creer durante todo o tempo que eu vivi longe da terra que habrá de comer tan lindos oios.

Próximo ao buraco da eternidade, cada órgão parece empunhar a bandeirola do sálvese quem puder e, agora, cada um busca correr ao impulso do seu egoísmo guerreiro em dirección à meta que só o nosso señor, o criador do infinito, conoce, porque sabe, o retablo da sua esencia sin a existência do seu conteúdo material.

Dixeronme  que matematicamente podia eu  trocar coarenta por dous de vinte. O que non me contaran foi que, cando um se aproxima aos oitenta, querer trocalos por catro de vinte non tem xeito non, e se o intentas acabas a te decatar que cada um enxerga menos que o vello oio esquerdo de 72, que hasta a intervención, com maior ou menor dificultade, sempre deu apoio ao sentidiño do óculo destro.

O nodo a cada inicio da vella película nos informa que as eleccions à mal dita autonomia regional volta com as lerias costumeiras. É um momento incomún para gastar o dinheiro comunero, o dinheiro que non temos e queremos incorporar às arcas do eficiente saldo debedor. E eiqúi no adianta explicar que o Deber é coisa boa para merecer um bó lugar no Ceu, pois a nova diretoria da Gloria xá non mais aceita o aceite rubricado com pelo da barba, dito selo de honestidade sobre a expresión “Debo, non nego, pagarei cuando eu puder”.  
Non queria decilo, pero o digo: esa nueva directoria está en lo cierto pero su vida ya no es la mia. Ni tampoco la tuya, amigo conde, ni siquiera la vida de nuestro querido rey, descendiente directo de la tribo borbónica. Esa directoria, de cara nueva, nariz aquilino, soltero y austero, ya no nos ven con ojos del alma, aquellos lindos ojos de la canción de ayer.  Es verdad que la lengua continua activa y dividida en dos, tres, quizás cuatro, pero la lengua no es presta como el sentimiento de los ojos. La buena impresión del ojo izquierdo deberé sacarla ahora de mis buenas orejas, que no son tan grandes como las de un burro; tal vez,  diría yo, estan intermediarias entre el sentido del asno y la visión de la mula, equinos trasmutados de la senda popular. Mis orejas son buenas y pueden ver en la obscuridad como ven las orejas del murciélago. Con ellas  también siento las vibraciones que llegan por el correo desde tan lejana autonomía; siento como este caluroso invierno se aleja para dar entrada a la primavera que se avecina, escucho el canto del sabiá y veo,  por el recuerdo que me acallanta, su cuerpo moreno, sereno entre los gallos de una figueira de indias, presto a repetir  este año el milagro de una nueva vida, el milagro que habla de la presencia eterna de Dios.
Merco meus oios na arribada do mar, pois cando lembro cuanto con eles tanto eu vi, unha enorme lagrima inunda o ar.


jueves, 23 de agosto de 2012

ASCENSIÓN DEL DINERO (I)

La ascensión del dinero

“The ascent of Money” es una serie de videos bajados de internet por los que Niall Ferguson expone su entendimiento de la historia financiera  y explica la evolución del actual sistema financiero global a través de los tiempos, y de cómo tal sistema ha remodelado el flujo de las relaciones humanas, proporcionándonos un sentimiento de bienestar, sin fronteras  y a un bajo pero falso riesgo.

sábado, 18 de agosto de 2012

RESPOSTAS DESCABIDAS



Foi ainda ontem quando a telefônica enviou um técnico para verificar o tatejo continuado e irritante da fala castelã em um canal da TV espanhola, que a cotio eu escuto para comprovar   as razões da minha querência ao meu estado de espanhol assumido, que eu nunca renego, pela graça de Deus e o doado amor dos meus pais. O diagnóstico do técnico era que o problema do emudecimento da fala provinha de alguma artimanha ou defeito do site que alimenta o meu ordenador em assuntos da querida pátria. Para comprovar o estatuto da ciência adivinhadora, chamei a TV galega para comprovar se ela padecia do mesmo mal, a disfluencia ou falta de fluidez na comunicação.

Com imagem perfeita  e sonido calibrado à capacidade auditava do oido, a comunicación discorreu fluente e precisa na fala dos astros que dão vida ao conto do Padre Casares na voz de Miro: um “carallo!” monumental que tornou roxa a tez do dito técnico eletrônico. O carallo não era palavra bem vista nos tempos que antecedem o estatuto de Galícia.” Me cago na cona” também seria motivo de severa admonestacción  por parte das pessoas ditas cultas no tempo que eu aprendia a imitar as cousas feitas por gente grande. Não é que eu desconhecera a essência das duas frases, que conhecer bem as conhecia e mais de alguma vez dava lhe uso com o abuso que daquela era permitido. O problema é que a primeira palavra na cultura que me ampara é considerada palavra de baixo calão.  A segunda palavra lembra para quem é italiano uma pequena vila no mar Adriático; para os ditos celtas de Galicia, recuerda um palabrón particularmente indecoroso,  a pesar del ânsia que despierta en el afan de conocerla y sentirla.

Esto me ha hecho pensar en el regalo que la diversidad de la fala me ha brindado, sin que por tal conocimiento me costara un patacón. La reflexión promueve la pregunta necesaria para que alguien explique la belleza de Carballo a pocos kilómetros de Coruña y el sentimiento despectivo que la misma palabra sin presencia de la “b” despierta en el ánimo de este viejo vidente de la vieja cultura y los nuevos sentidos del joven cultor de la electrónica, quien afirma que lo que oye en la tv gallega le es familiar pero no entiende absolutamente nada de lo que sus personajes dicen.

Agosto es mes de fiestas. La señora mía me ha solicitado fermento para hacer la masa de la pizza que costumbreramente, todos los sábados, ella prepara para mi deleite y satisfacción del estómago glotón. En el intervalo de mi ida al mercado,  el amigo Artabro con su rollo flex fotografió mis buenas intenciones y se adelantó  con el canto de mi amigo Xan Xilberto.

Las respuestas tienen semilla en las preguntas,  y para ninguna pregunta hoy cabe el porqué sí de ayer. Eso sería, como siempre fue, un tipo de respuesta descabida. Dejemos ese negocio de que el gallego puede vivir  sin gallego. No quiero más ese negocio de usted querer vivir sin mí.  Vamos dejar de ese gran cuento de que yo puedo vivir sin ti. Son negocios sin el menor sentido, a los que cualquier respuesta será siempre una respuesta descabida.



jueves, 9 de agosto de 2012

VIVENCIAS AÑORADAS



Señor y muy venerado amigo Conde, siempre que pude yo he asistido con mis oídos de pájaro la dulzura de algún concierto. En la primera infancia eran concierto de curas, en canto plano, monótono y repetitivo como el santo rosario, expresivo y glorioso como la resurrección por el grito de Aleluya! proferido por el pensamiento de Handel y magistralmente traducido por un sinnúmero de fusas y confusas notas  musicales.

Mire usted por donde uno puede caminar a un determinado objetivo y a él llegar por caminos difusos del sonido celestial. Puede ser el rugido salido de la boca animal; puede ser el acallanto de la voz materna,  emitido para minimizar la angustia de un cuerpo desprotegido; pero también puede ser el sonido arrancado de una cuerda hecha con tripa de cerdo el motivo simple para transportar nuestra ilusión sobre este mundo etéreo a camino de la trascendental y eterna paz. Cuando todas las voces se unen, el resultado es una obra celestial, algo propio de dioses, algo natural  en la cultura del animal humano, algo que siempre toca el nervio del paisano gallego y hace vibrar   toda su esencia, aunque sea por el fuelle de una singular gaita heredada desde los ancestrales celtíberos, evidentemente para no decir nada de los eternos ceeíberos na costa da vida, los que tenemos por destino la muerte a largo plazo, después de haberla vivido y sufrido plena en la ocupación de todos los sentidos.

Uno de sus multiculturales discípulos, aquel con alma de madera, aplanada del roble extraído de la vieja carballeira, reprochaba días pasados una palabra escrita por usted con jota, cuando él creía que debía ser escrita con ge ( o lo contrario, que para efectos de lo que yo digo es lo mismo). Esa madera estriaba en lo cierto, pero su vida ya no es la nuestra, de aquellos que ya no sabemos cuál de los cuatro caminos podría haber sido el mejor.


Aleluia, Aleluya, Hallelujah fue escrito por Georg Friedrich Händel. Federico podría haber sido abogado de haber seguido la orientación de sus padres.  Lo mismo hubiera sido el poeta  de Lorca si no hubiera ido a Madrid, o allí no hubiese conocido el Dali y el Luis Buñuel, a quien supongo amo del loro Foderico.

A Jorge Foderico el destino le reservaba un mundo de evidencias ignoradas, muy distintas del derecho retorcido que se ampara bajo el techo mariano del apóstol santiagués y su principal discípula, Soraya, ambos derechistas por vocación y estudio.

Georg ( o Jorge, qué más da!) amaba la homofonía sin perder el sentimiento de que dos o más voces, que se muevan acordes dentro de un punto de vista armónico, son capaces de seguir el mismo ritmo o ritmos convenientes a la capacidad de canto de una determinada paisanía.
El paisano mariano hace temblar la cuerda del conjunto popularmente concertado dándole un timbre poco afecto al buen sentido de las masas  y muy apropiado al gusto  tragicómico de la nobleza feudal en aquel ambiente inexpresivo por la explosión de belleza real, permanentemente en desequilibrio con el bienestar añorado de la aldea global.


Aleluya a la sombra que vuelve y tanto nos asombra por la crisis del euro y la tozudez por transformar la desocupación en sinónimo de austeridad. Handel muestra que el sonido del rey de los reyes suena para siempre (Aleluya!) Begoña recuerda la sombra, allí, al pie de los cabezales, irónica a facernos mofa. Villa Lobos, con su quinta bachiana en un A muy abierto, suena lo necesario para inundar todos nuestros sentidos con el sentimiento de la reflexión.

 Cala a passarada a seus tristes queixumes... A cruel saudade que ri e chora... Uma nuvem rósea lenta e transparente sobre o espaço, sonhadora e bela.

lunes, 30 de julio de 2012

LAS PENAS DE MOJO


Pensé, señor Conde, que hablaba usted de mí. Valla ilusión la mía. Desde jovencito inmerso en las masas, creí un día que podría librarme del polvo blanco de la harina sacudiéndome la cabeza para introducir en su masa encefálica (la mía, no vayamos pensar mal) la virtud del conocimiento exotérico y, así, ser capaz de librar mis padres del arduo trabajo de producir pan para todos, los del lugar y adyacencias. Hasta los diez años cumplí todo el currículo del estudio básico: leía clásicos, como el increíble Mickey Mouse; me deliciaba con historias de  sheriffs, en las que se destacaba la asombrosa rapidez en el engatillamento   de uno o dos revólveres seguido de la infalible precisión de las balas, lanzadas siempre en dirección al pecho de algún impostor, un desalmado o cualquier enemigo de lo justo y socialmente considerado correcto. A “escondidas”, en la biblioteca del colegio Fernando Blanco, sensibilizado por el ondear de la bandera de España y el badalar de las campanas del reloj alemán, obra de ingeniería mecánica que pocos han tenido la curiosidad de ver, conseguía yo chapuzar por el interior de algunas páginas de obras consideradas aptas solo para mayores, como la Celestina. Armado de noble linaje y blanco ingenio, infantil ilusión dotada de esperanza, mediana altura en cuerpo de crianza, sublimaba yo el futuro como si de hecho fuera legítimo heredero de España. Lo había oído decir de la boca del general de todos los generales, el futuro era mío, nuestro, de todos los niños y niñas del país que yo empezaba a conocer y mal lo podía entender. Lo poco que venía de Cuba mal daba para sostener los albaceas, entre los que se encontraba el párroco de Toba. Sin un patacón de sueldo real, los maestros mostraban total desinterés por la lengua y una atracción mórbida por el palo duro y el coscorrón dolido eran respuesta a cualquier pregunta de orden por el origen y transparencia del conocimiento.

Pau que crece torto morre torto. En los diez años que siguieron al cumplimiento de la primera decena de mi vida, en el primer cuarto del año 50 del siglo pasado, la ilusión fue siendo modelada para que la esperanza se mantuviese en los límites convenientes al conservadorismo clásico de la historia de terratenientes.  Yo los conocía, era un poder semi-oculto que destacaba su presencia en las procesiones, con cierta promiscuidad en el trato con las autoridades continuamente expuestas, como lo eran el cura, el alcalde y el teniente de la guardia civil. Antes de alcanzar la edad en que mis padres perderían el derecho a la administración de mi destino, fui excluido de la clase propuesta para ser dueña de España y, algunos días después de haber cumplido los 21 años de existencia, mi vida era sostenida con dulces plátanos de la cosecha de un pueblo habitante en la enorme extensión perteneciente a una pacífica nación de América del Sur. Esa dulzura dio ocasión al trabajo ajeno y, con él, a un sueldo que me permitiría repetir, en diferente lengua, el camino básico que me llevaría a la obtención de varios títulos técnicos y académicos de elevada procura. Todo con el esfuerzo de mi dedicación, sin olvidar mis deberes para con mi familia, la del nuevo mundo y la de España.

Hoy ha temblado Galicia. Ha temblado por lo incognito que viene del profundo atlántico y también de lo que adviene del orgullo herido por la austera participación de los guerreros del balompié en los juegos de Londres. Es de derecho temer lo que es temido. Del mismo modo también es gracioso amar todo que es querido. La masa me trae buenos recuerdos. El sudor combinado con trigo, centeno y maíz, cocidos en horno calentado con leña, que yo iba buscar a los montes de la armada, daban un sabor diferente a la vida. Reforzaron el temple de mis piernas y fortalecieron los músculos del cuerpo, que hoy me sostienen caminando por el valle de la tercera edad en el otro extremo de la vida. Son las penas quedadas al remojo lo que impide que el cuerpo fluctúe al aire, exento de miedos, angustias y el mórbido dolor reflejo del pasado. Eso sí bien lo sabe el loro Foderico.


jueves, 26 de julio de 2012

AMOR DOLIDO


Muy buenos días, amigo conde, en este pos-día  del glorioso señor Thiago, el mejor de los apóstoles de la Galilea antigua, traducido hoy como el magnífico contaminante  polvorero de los cielos lindos en los viejos campos iluminados con el blanco lácteo de la vía estelar.

Hoy me divido entre los deseables comentarios suyos  y las tormentosas coletillas de Melena, expuestas en las tres partes que parten de su (de ella) guijarro temperamental.

Creo que pocos son conscientes del alcance metafísico de la instrucción universitaria, principalmente si consideramos una universidad virtual capaz de incrementar el número de matriculados en más de 10 mil al año. Un verdadero milagro del apóstol Jacob en tierras de de la mancha, propio de la multiplicación del euro en las bankias de Hispania. Sin duda, algo muy poderoso que se agrega al fondo de los doscientos mil estudiantes que ya tenía, y sin cualquier costo adicional  de las transferencias del Estado, lo que, sin margen a cualquier duda, refuerza el carácter milagrero en plena edad de los recortes al idealismo austero de lo que se creía justo, honesto y verdadero. Un fin propuesto sin cualquier finalidad del saber, que propone invertir mucho en poco y  de ninguna utilidad. No me digan que el desempleo del estudioso universitario es algo digno de llamarse útil, porque nada es útil si te tiran el pan, el aire, la ilusión...

 “Cuando un mito encuentra otro mito, la colisión es real”. “La mentira tiene piernas cortas pero sabe muy bien donde debe ponerlas”. “El principal deber de la razón es desconfiar de la inteligencia de los otros”. Frases atribuidas al escritor polaco Stanislaw Jersy Lec.

Ayer me dirigí a la facultad de derecho en el largo San Francisco. Lo hice por sugestión de un promotor de justicia, quien me recomendara salir de un círculo hostil e ingresar en otro donde la ilusión crece ingenua, libre de los escollos que el derecho traidor interpone en el camino de un joven peregrino. Llegué a los pies de la catedral a lombo de un veloz burro que, como el gusano, anda debajo del obscuro suelo y lo denominan Metro. Lo que vi en la plaza, que se apoya sobre una monumental obra de la ingeniería civil, fue algo típico de la descripción dantesca de la macabra comedia narrada en su viaje al infierno de Dante Alighieri. Por todo lugar había cuerpos  extendidos en el suelo, sucios, mal olientes; algunos con colilla en la boca, otros me miraban con ojos de la indiferencia  del que nada ve y a todos asusta. La puerta de la catedral estaba abierta. En la escalinata, un grupo de turistas se  tiraban foto. Dos niñas rubias, 15 años, pantalón corto, tenis caro en los pies y vientre expuesto  al estilo de quien se va a la playa, componían el grupo de turistas. A su lado, otras dos, aparentemente también niñas, integraban el escenario enfocado por la gran puerta del imponente templo construido en el siglo XX.  No buscaban salir en la foto. Exhibían la preeminencia de pechos colosales, piernas hermosas y bien torneadas, expuestas hasta el nivel en que el seso se muestra tabú, y el resto, con indicios de que la parte más cubierta era la cabeza, en la que abundaba el velo de oro. Esas dos jóvenes se insinuaban sin ningún tipo de pudor a todos que delante de ellas pasaban, indiferentemente si se traba de turistas, jóvenes o viejos, pastores o curas, abogados o meliantes, eran el espejo de la modernidad a iluminarnos con las costumbres antiguas.

martes, 12 de junio de 2012

AJARDINANDO EL EDÉN



Anduve ayer por el foro abierto de mi amigo Carlos Rodriguez.  Desde la cumbre de mi lar le doy un vistazo todos los lunes. Es un vistazo que empieza el día siguiente, pero siempre termina el día antes. Es un foro que transcurre en jerga bilingüe, o casi. Transcurre por la exposición diletante de quien cree que lo hará mejor hablando más, más alto y sin cualquier contenido en el contenedor, del que brotan apenas palabras sin cualquier conexión con el objetivo del foro, el que, a mi parecer, seria solidificar las ideas del oyente vidente.  Decididamente, la gran peste que ha contaminado la unidad ibérica en la que el idioma era universal y gramaticalmente unificado para que todos los hijos de celtas, godos, suevos, vándalos y alanos y también ¿por qué no? los judíos, árabes y demás bárbaros, nos entendiéramos y viviéramos en paz, se ha hecho endémica y nos deja tolos delante de las necesidades  que hay para controlar y administrar objetivamente la construcción de la estúpida torre de Babel.

Vamos ver, la palabra austeridad en gallego y portugués se escribe exactamente como se escribe en el español universalmente unificado: austeridad, así como suena, con de final. Muchos, en el jardín escribíamos AUSTERIDA, y el maestro con su sabiduría imperial nos corregía a fuerza de palo que austerida tiene DE final. Entonces, en calidad de alumnos inteligentes, pasamos a escribir, todos los suevos portugueses y gallegos bajo el mando del rey Felipe de Austria, la austera palabra AUSTERIDA en la forma esperpéntica de austeridade, algo  derivada de los austrias. Pero, hablemos en español gallego o español de cualquiera de las comunidades que componen la unidad española, las palabras deben traducir alguna idea que sea común a los que hablan y escriben determinada palabra y a los que escuchan o leen esa misma palabra.  No parece ser lo que ocurre, a lo menos actualmente, en el reino de España. Y por ahí nace esa locura babilónica por la que en concreto no sacamos absolutamente nada de lo que dicen durante una hora los cuatro debatedores y también lo dos especialistas invitados, todos comandados por la batuta poco orientadora del regente Luís.

En la Moncloa el asunto adquiere notoriedad de tragedia nacional. Ministros hablan de respuesta contundente como si contundencia fuera un delicado velo de seda. Otros, ministra, hablan de los efectos de origen emigrante, cuando en la realidad de su pensamiento la idea se refiere a los inmigrantes; el resultado es que acaba uniendo los españoles emigrantes a todos los extranjeros inmigrantes y ni dios, eterno migrante, se entera de lo que está ocurriendo.

Recientemente, Rajoy y el Rey se referían despectivamente a Argentina atribuyéndole poca fiabilidad en función de la inseguridad jurídica. Luego, el Rey de España, jefe supremo de la Seguridad Jurídica, ha permitido que, por un simple tijerazo en el estatuto de los trabajadores, el despido improcedente se viera agraciado con abono de 33 días/año servicio, confiscando el derecho jurídico de los cuarenta y cinco días pactados a inicios del contrato laboral. ¿No significa esto una inseguridad jurídica? ¿No constituye un asalto a los derechos de la clase obrera? ¿La clase obrera no podrá en cualquier momento ejercitar el deber de exigir por deber de justicia y mérito lo que la clase empresarial, en función de la ley, ya había retirado de la fuerza del trabajador y ahora puede disponer para lo que quiera y le convenga, y no necesariamente en beneficio de del reino de España?

El Edén ha sido criado por dios para beneficio de la Humanidad. Fuimos castigados por la travesura que despierta una golosina en la voluntad infantil. Después de la colosal inundación, los campos quedaron adobados con el estiércol salido de la maldición.   Parece que cuanto más revolvemos la caca más moscas aparecen. Son moscas diferentes, es verdad, pero la caca continua la misma por mucho que ajardinemos el Edén con la serenata española.

lunes, 11 de junio de 2012

EL SENTIDO PERDIDO


¡Caramba! amigo conde¡, veo como algunos de sus plumeros se lucen poniendo bajo sus pies los espinos que arrancan de las rosas, al mismo tiempo que el perfume que de ellas emanan la introduce por sus narices en un continuado esfuerzo para solventar la aromaterapia de la retaguardia guerrera.

Es el caso del incendiario Nero, antiguo contubernio  en la paz social de los ocho años pasados. ¿Os acordáis cuando este señor se escandalizaba por los escritos de Ceeíbero, cuando este relataba las maravillas del pirarucú, la carne deliciosa del bayacú después de arracarle, con los cuidados de un  pescador experiente, su mortífera bolsa de veneno?. Eso para no hablar del dulce sabor de la carne de un gigante pirarucú. Para no hablar otro día, quise decir, pues la leyenda del pirarucú se encaja perfectamente en la estructura dialéctica del guerrero Nero.

Pirarucú vive lleno de vanidades, con algún egoísmo y excesivamente orgulloso del poder que piensa obtener de la tribu popular. Pirarucú es un bravo guerrero, yo diría bárbaro como cualquier gurrero que usa el poder bruto de la fuerza cuando cree que la fuerza es solo suya.

Pirarucú desciende de un hombre de buen corazón y también cacique de tribu, pero es un poco perverso y le agrada criticar a los dioses.

Tupá es dios de los dioses y observaba Pirarucú desde hace algún tiempo. Un día Tupá decidió castigar Pirarucú ordenando que por la ribera se esparramase el rayo más poderoso de toda la historia. Substancialmente ciego por el brillo del relámpago y algo sordo por el ruido del contundente trueno,  Pirarucú no percibió la enorme torrente de lluvia que bajaba del cielo para cubrirlo junto con otros pescadores, que pescaban en las agua revueltas de nuestra ría muerta. Cuando Pirarucú sintió la llegada de las ondas reventando furiosamente sobre las rocas, simplemente las ignoró con un sonriso macabro y palabras de desprecio. Entonces Tupá envió Xandoré, diablo que odia los hombres, para arrojar sobre la cabeza de Pirarucú todos los rayos que podía sacar del polvorín y, así, fulminarlo   con una estaca que la furia había arrancado de un envejecido árbol crecido en las tierras del oro. El gallo acertó el corazón de Pirarucú y este, tremendamente asustado, buscó el refugio en las produndezas de la ría y allí se transformo en un enorme y obscuro pez.

Bueno, la gesta de Nero no es la misma cosa que la gesta de Pirarucú, y en nada los dos se parecen. El sabor de Nero es radicalmente acedo, agrio, picantemente rojo bordado de sangre ayer. El sabor del pirarucú es dulce, objetivo deseado por cualquier hacienda empeñada en el cultivo de linguados y sus respectivos fines de dominio costero.

Los errores, de haberlos, e habelos hailos,  son los mismos,  y el estado de las evidencias conducen al mismo fin. El fin del cachondeo por el que el último que ríe reirá como ríe un loco al verse solo, vagando en este mundo. A donde vamos parar cuando nos dicen que deuda no es déficit y déficit no es deuda, que hay que gastar solo lo que se ingresa y gastamos a destajo por los prestamos que vamos pidiendo para darlo a los que mucho ya han arrancado y no han dejado un pacú de empleo para poder pagarlo y rescatar o intervenir en los azares, mal sueño y sentido perdido del pirarucú .


jueves, 7 de junio de 2012

TIEMPOS GALLEGOS



Hoy, mi buen amigo Conde, desperté bajo el murmullo de una intensa lluvia que llegaba para azotar  el temple morriñoso de este que ya fue un joven y esperanzoso gallego, de estirpe española y resachado por el embrujo de infindas culturas, todas tamboriladas desde el pisoteo de una cruenta historia, hecha por el derecho de conformar el viejo hueso, que ahora, con milenios en la genética y decenios en la compostura física, va tocando las cornetas muy cosquillado por el avance de la presencia de lo que se ha denominado fin. El fin de mi fin y el principio de una nueva ocasión.

Estos días de pasado reciente acompañé mi viejo amigo Juan en sus andaduras por el nuevo mundo. Lo hacia mi señor con el mismo ingenio ingenuo del caballero de Castilla, o el arbitrio decidido del bizarro Pizarro, pero siempre con la percepción política de los primos de riesgo, Hernando y Francisco, corteses de la reluciente mancha castellana. Mi cabeza refriega en su memoria el zumo concentrado de todas memorias de España y, de hecho en mi memoria, la he revivido en los multiplex juegos infantiles por las calles, prados y montes de una modesta colonia a orillas de la ribera de lo que insisten en llamar costa morta y, sin embargo, muy viva la recuerdo.

Corre muy lejos el dulce recuerdo de cuando yo corría mas veloz que una bala y, haciendo el camino inverso que yo suponía que el caramelo debía hacer, llegaba al tambor de la garrucha en tiempo para impedir que el indicador de la mano apretase el gatillo y del tambor repicase el estallido de aquel alarido histórico que tanto atormenta a nuestra consciencia social.

Corpus Christi era una ceremonia para resaltar la fe en la esperanza de que el hijo regresara a al mundo del cuerpo ceeleste que dos meses antes había abandonado. Creo que era así como en la consciencia de mi madre el pan y el vino se transmutaba en cuerpo y sangre de su hijo para hacerlo presente en aquel antiguo año de 1961. Como en todos los años que el recuerdo invade mi memoria, la carestía se repetía bajo el palio que daba sombra a la figura del cura, quien transportaba en sus manos la taza hecha de oro para albergar el rico tesoro en su ilusoria forma de cuerpo y sangre.

Mi madre, en su bien temperada fe, creía en los ángeles y a uno de ellos había atribuido el deber de protegerme en todos los momentos de mi vida. No fue el mismo que dio protección a mis hermanos.  Mi ángel tuvo que empeñarse mucho más para arrancarme de serios apuros durante el transcurso de los idos más de setenta años, que decirlos cuesta poco y contarlos, poco más de un minuto. En el mar, el ángel me arrancó del tridente de Neptuno cuando este se disponía a fritar mi cuerpo alrededor de un brasero bajo las aguas de la ribera. En el cielo, apagó el fuego de un motor que daba vuelo a un pájaro de acero. Cuando acosado por la peste del desempleo, aquel ángel siempre eterno omnipresente, pidió, con la calma que en mí se hacía ausente, que yo santificase el nombre del padre nuestro y mirase a los cielos para ver cómo era dulce su reino y aquí en la tierra se cumplía su voluntad para darnos el pan nuestro de cada hora; eso sí, ahora y siempre que nuestras deudas estuvieran al día en la cuenta de los acreedores.

Aquí, hoy llueve. Ahí, hoy llueve mucho más. Aquí, hoy se celebra el corpus Christi, en España, lo celebrarán después. Tal vez porque el mundo es redondo. No lo sé. Tal vez para que no quiera ir al disfrute de un jueves santo el cuerpo pálido, ya sin sangre por el paro del año entero. Aquí llueve, ahí también. La lluvia es un pedazo del cielo que se esparrama sobre el suelo  para indicar el camino que nos lleva al mar. Y ya lo decía el Juan Segundo, recordando el apóstol Pablo, cuan indigna es la eucaristía en un contexto de discordia e indiferencia por los pobres. Por eso, en verdad yo os digo que entre nubes de algodón nos habremos de encontrar en el cielo, haga sol o haga lluvia, cómo nos encontramos hoy en el recuerdo de mis tiempos gallegos.

lunes, 4 de junio de 2012

BRINDE ENTRE HERMANOS



El Rey ha dado el primer paso. Cabe a nosotros, los españoles, y en especial a nosotros, los gallegos del mundo, ofrecer el correspondiente respaldo a esta histórica iniciativa y, así, eliminar el mal sentimiento que en la euforia del bienestar hizo que el rancio de una falsa riqueza transformase nuestra virtuosa humildad en arrogante y hostil vanidad.

Un brindes entre hermanos para el bienestar de toda la familia.

miércoles, 30 de mayo de 2012

CHOVENDO NO MOLLADO



Mi muy amado señor. Hoy he tenido oportunidad de conocer su gran sabiduría en el tema de las lenguas mayoritarias. Sí, porque dos cientos millones de almas unificadas por una lengua común constituyen, sin el menor asomo de duda, masa suficientemente volumosa  como para dar ciencia de sus universales afirmaciones.


El gallego tiene una enorme utilidad, si sabes gallego puedes comunicarte con todo ese enorme mundo lusófono y, por tal mérito, podemos extraer los beneficios que a mí aportan el genio de esos dos maestros del arte cênico brasileño, los inmemoriales y saudosos Chico Anisio y Paulo Gracindo, ambos responsables por inundar mi vida y la de mi familia con el sonriso abierto de alegría, contagiados por su magistral humor durante medio siglo.

Yo soy gallego, de la punta opuesta al lugar que usted ha nacido. Las ondas de radio Oporto inundaban la azotea de la casa de mis padres, donde yo disponía de una habitación de cara al mar, y las ondas rozaban mis narices con aquel típico sabor de la lengua portuguesa. Yo creía entender el portugués y, de hecho, pasé a comprar y leer Seleções do Reader’s Digest. Supe que no sabía portugués cuando en Lisboa yo y un vecino emigrante fuimos visitar una portuguesa con la cual mi amigo se carteaba al punto de considerarla novia. Allí supe que la portuguesa carteaba en portugués, y mi amigo gallego lo hacía en español (había estudiado para cura). El encuentro fue un desastre porque hablando en gallego ella no conseguía entendernos. La amabilidad de aquella doncella y el cariño de su atención fueron suficientes para guardar un hermoso recuerdo de aquel encuentro y también para saber que para hablar una lengua hay que vivirla, y yo había vivido el gallego y el español. El portugués pasé a vivirlo después de aquel día, cuando el capricho de la vida  me empurraba a camino de Vera Cruz embarcado junto con un grupo de portugueses que emigraban desde Lisboa.

Señor, parece políticamente correcto decir en Galicia que el gallego es una lengua universal. No contamos ninguna mentira en tal afirmación, puesto que hay gallegos en todos los lugares del mundo. Pero, señor, no pasamos de tres millones los gallegos que dominamos fonéticamente  nuestra ancestral y preciosa lengua.  Ya, en el orden gramatical, siguiendo la gramática, que en mi juventud no existía y me atrevo a decir que ni siquiera en la suya esas normas habían, que una hora se aproximan de la normativa portuguesa y otras de la española, y, por consecuencia, usted desconoce los meandros de la rigidez con que quieren imponerla.

Señor, esto no es un consejo, es una constatación de este vuestro patricio, paisano de todos los españoles nacidos en el mundo que heredamos de Noe. La lengua de todos los gallegos es el gallego y la forma que nos impone  la gramática para que nos comuniquemos con el resto del mundo es la norma española, que acá muy bien la entiende el argentino para escribir “que ya llueve en la llanura”, mismo hablando que “xa xueve en la xanura”.

lunes, 28 de mayo de 2012

LUME AO FOGO



Hay que endurecerse, pero sin jamás perder la cordura, mi buen amado señor.

Volvemos a los tiempos de vaite lavar porcona, vaite lavar, se no che chega o rio tirache ao mar.

Darle la comida y hacer la cama a un paciente no es sanidad. Es evidente que no, ilustre vidente. Sanidad, ya lo explica la RAE, es cualidad de sano, o dicho de otro modo, sanidad es un conjunto de servicios gubernativos ordenados para preservar la salud de los habitantes de la nación, de una provincia o de un municipio. Si un paciente no llega al hospital en perfecta condición de sano, habrá que cobrarle el monto de un servicio hotelero equivalente a un hotel de tres estrellas y, en su caso, señor, lo que cobra un hotel de lujo.

 La RAE no habla para nada de la sanidad de una comunidad o xunta de comuneros, luego,  nadie en esta punta de la península ibérica debía atribuirle a usted cualquier responsabilidad pos su retórica insana. Hombre, claro, también es verdad que le deberían recortar el sueldo en la misma proporción o tamaño de las asnadas que en el ejercicio de su noble cargo vuestra señoría insiste en practicar.

No consigo entender, mi señor, todos aquellos plumeros que le reprochan sin la mínima reflexión en el contenido de sus reproches. Veamos: transporte no es sanidad y además constituye un serio riesgo para el paciente que puede caerse de la maca cuando lo llevan al quirófano y del quirófano a la habitación en la que presumidamente debía haber una cama de faquir, con puntitas bien afiladas para economizar en el lavado de la ropa que usted no quiere pagar. Por cuenta del riesgo habrá que facturar una tasa de seguridad. Esa seguridad seria elevada por cuenta del riesgo que corre la vida de un paciente con trasplante de corazón que se arrime, por necesidad de rateo de los costes de higienización de las puntas, a la cama de otro paciente, contaminado, digamos, con la gripe aviaria. No se enteran esos plumeros intransigentes que la economía obtenida  en el saldo entre ingresos y gastos acabaría por reducir incertidumbre de la vitalidad del paciente, y sin pacientes, ya que la vida nada vale y sin necesidad de un manos arriba, sobraría más dinero para aplicarlo en la bolsa.

Señor mío, ¿quien en el estado de las juntas consigue gastar sin crédito? Hombre, si tiene dinero, ningún loco deja de ofrecerle crédito. Si no tiene dinero ni pajolera posibilidad de obtenerlo en el tiempo que el acreedor le imponga el pagamento del bien o servicio que quiera venderle, lo más justo, por mérito y derecho, seria penalizar el acreedor por el crimen de inducción a una compra que usted quiere tipificar como delito. Perdone-me,  mi muy estimado jefe, esta mi gran osadía de querer decir ao crego cómo se reza un pai noso en galego, pero en asuntos de consejos uno no debe quitar ni poner más de lo que hay. Así, será mejor dejar las cosas como hasta ahora fueron y evitar de botar lume ao fogo, pois as lareiras teñen boca grande e queiman-no todo.

viernes, 25 de mayo de 2012

Señora Non



Velaiqui la llave para descifrar el hieroglífico de la santa hermandad europea: el piramidal despilfarro de la usura por la más valorizada moneda del mundo en el momento presente. La hermanoarquia de la Señora Non (frau Nein, nein, nein) vende eurobonos con una ligera pérdida de 0.07 por ciento al año.  En una proyección de largo plazo, la señora Non se quedará sin un tostón de aquí a casi un milenio y medio (interés simple).

Por la misma fórmula de la simple y sagrada capitalización, el mister Raza, hoy  vendiendo deuda con el impulso que da el interés de 7 por ciento, en 14 años verá  totalmente dilapidado el ingreso de su venta.
Ahora cabe destacar quien compra Deuda y los medios que utiliza para comprarla. Tanto la señora Non, tanto el mister Raza, hoy son detentores de derechos por una riqueza fiduciaria salida de las emisiones monetarias prensadas bajo la vigilancia de sus respectivos bancos centrales.

 ¿Coste de esas emisiones?

Son (deducida la amortización de máquinas y edificios), el pan, vino y otras migallas retiradas de la cosecha local para consumo final de un pequeño número de funcionarios. Toda esa riqueza ilusoria, añadida al poder real que la ilusión produce sobre la moral, necesita una correcta administración para que el agua visto en el seco desierto no se transforme en una dura pelota de arena engasgada en el recto de la vida humana. Es precisamente por el tamaño de esa solida pelota de arena que nosotros, los administrados, conocemos los resultados y, por consecuencia, la inteligencia de nuestros gestores.

Por el poder supremo que emana del pueblo, cada pastor de ovejas tiene derecho a cuidar de la manada y a darle entretenimiento  comiendo el césped, siempre con la productiva utilidad de sacar provecho de la lana, leche y carne y mantener el césped estéticamente nivelado al gusto del gestor. Como el rebaño en condiciones de bienestar crece rápidamente, se hace necesario promover adecuada división y delegar poder a otros pastores, siempre sobre la supervisión del gestor mayor (para un determinado pasto, hoy el mister Raza, y para el otro, la señora Non, ambolosdous temporarios jefes de las respectivas bancas de melenas laníferas). Eses banqueros adquieren, en función de su lealtad al pastor mayor, cuotas monetarias de la ilusa producción de la oficina central. De ahí en adelante, el poder de cada subsidiado crece en proporción con la cuota subsidiada. Con el pasar del tiempo, el interés sobre el nada que ilusiona se hace más importante que el todo que produce, y las cosas y casos axiña se transforman al arbitrio de una legalidad indecente. Y como todo que es indecente rebaja la moral, las cabras se cubren de miedo, los cabrones invisten los cuernos y el césped pierde color en el peirao de la gloria.

La señora Non, dedicada ama de la cría del mercado norte-oriental europeo, bien conoce que la utilidad del eurobono haría rebajar el poder  del euro sobre su guarda. El mister Raza, austero tozudo, mal entiende que el brillo de su austeridad ilumina la cobija del banquero  oriental y este, por el principio de la capitalidad, no pierde oportunidad para arrancar taja de la buena disposición del mister Raza. 

martes, 22 de mayo de 2012

DIFERENCIAS DE LOS IGUALES



Un día cualquier de los tiempos pasados, viendo y oyendo un programa cualquier de la televisión gallega, editado en una variante modelística de la pre-lengua española, el asunto recurrente eran las diferencias y el respecto a su existencia. 

Es evidente que las diferencias existen en esta enorme pelota de cosas iguales. Por supuesto, vivir sumergidos en un caudal de partidos, algunos rotos y otros muy mal cosidos, requiere un elevado sentimiento ético-moral  de respeto a las diferencias. A respecto de tal asunto, vivir sin respeto a la poderosa fuerza de lo que se ha convenido llamar partido puede constituir seria amenaza a ese colosal mundo de oportunidades en la que se ha recriado la política y, por tal razón, se hace difícil aceptar de buen grado la presencia adversa de la diversidad (diversidade, así como se escribe, con “de” final moi pegadiña e axiña para poder garantir a convivencia en paz entre os diferentes iguales). 

Ao carón de una mesa redonda, uniformemente asentados sobre asientos giratorios, se posicionaban cuatro representantes de la tipicidad galaica, raza enxebre por excelencia. Mirandolos de frente, de izquierda a derecha, el sociólogo Eduardo Rego Rodriguez, el filóso Alfonso Sola y Miguel Fernandez Blanco, responsable de empleo e inmigración de Caritas en el Santiago de algún lugar.

En la gran dialéctica histórica, todo somos como somos, luego, ya lo explicaba Platón, todo se explica por lo que el plato contiene: un poco más de grase en el invierno y un contenido con alguna gracia por la esperanza que adviene de la primavera.

Las diferencias son tema en la aguda crisis que estamos viviendo, porque ahora, habiendo menos para repartir, los diferentes, que andaban callados bajo el lodo de la arrogancia, emergen a la superficie para hacerse sentir. Se disuelve la tolerancia a lo neutral o negativo y se rescata la actitud molesta de la recíproca oposición, todos contra todos y la casa se cubre con semientes de la polilla, que a gusto de todos se convierten en partidos de las más bizarras denominaciones, como: P de los Tineidos, P de los Piralidos, P de los Tortricidos , P de los Galéquidos, de los Tortricidos y una gran legión de los P de los P. Todos, sin excepción, majaderos comilones de lo que a su paso se opongan.

Es evidente que en una situación de opulencia la polilla tiene función productiva, comiendo lo que sobra para que se produzca algo más, y ese más-producir nos mantiene a todos ocupados en las labores de criar capital y, así, nos convertimos en ocupas del tiempo por el afán de guardar ese algo, que llamamos capital, bajo el palio y  al amparo de la polilla. Exactamente como si la inteligencia de la polilla se igualase a la inteligencia humana cuando coloca una matilla de lobos hambrientos para cuidar del rebaño de los pacíficos corderos.

Las diferencias, ya lo explicaba uno de los contertulios, no son todas respetables. No podemos alabar el hecho de que  unos poquitos sean dueños del todo y la gran multitud viva carente de lo que ha producido, produce o tiene capacidad para producir. No podemos respectar la intención de que se produzca el colapso sanitario en beneficio del crecimiento, en volumen, de esa minúscula masa privada que desea hacerse dueña de la voluntad pública.

Educación pública, Sanidad pública y ocupación plena y satisfactoria del tiempo que la naturaleza pone  a nuestra disposición durante el corto intervalo de nuestro caminar por la superficie de esta monumental y explosiva pelota, son los tres pilares del respecto a la ley.

No habiendo respecto a estos tres pilares, la casa desmorona  y, aunque la vaca tusa por los dispositivos de la constitución y el poder sarnoso de una matilla de perros, la clase dominada acaba derogando la tolerancia neutral  para transformarla en intolerantes activos de esa pequeña minoría, avaros sedientos de una falsa ilusión, que ellos llaman capital y, como la peseta guardada, solo sirve de alimento a la polilla.

Es cierto que los más débiles siempre acaban masacrados.  Antropológicamente  la especie humana no está preparada para hacer frente a las diferencias. Ya decía no se quien que dios nos cría y nosotros nos juntamos en la homogeneidad de nuestros caracteres.  Nuestra democracia balbucea un lenguaje infantil al que quiere dar significado. Entramos en el intervalo de la formación de un modelo cooperativo. Debemos apuntalar sus alicientes y estimular el crecimiento económico sin romper el equilibrio de buena convivencia entre los que sufren el castigo de una mala salud (económica, financiera, cultural, o lo que sea motivo de una diferencia contrastante) y los beneficiados por el derroche de la opulencia (ídem, ibídem)

La dialéctica triunfante de los mercados ya muestra su natural cansancio, y el vacío que atrás se engendra deja espacio a la creación de nuevos modelos de convivencia.

Nuestro modelo político va perdiendo la moral que le daba sustento. Ya no es representativo de algo que no sea de sí mismo, y ni siquiera ya son iguales entre sí. Se muestran diferentes en la voz, en la rudeza del rugido, en el tamaño y afilado de los caninos. El alma del cordero suspira debajo de un manto de lana y el lobo sabe que, no habiendo carne debajo de la lana, nada puede hacer con el alma, pues alma no se come, aunque muchas, unidas, puedan hacer indigesta la vida del lobo y conducirlo por la senda de un modelo autofágico.

La soberanía del gobierno pertenece retóricamente a la mayoría de los paisanos. Es una soberanía que estamos transfiriendo a los paisanos de otros países. Esos paisanos ajenos a la voz que brota de la savia de los pinos, ignorantes , feridos e duros, imbéciles e obscuros, non nos entenden, non. Los tiempos son otros y a nuestras vaguedades no sobran aliento para gobernar y, habiendo cumplido la regencia del protectorado, otro fin tendrán; pues donde se quiera, gigante la voz pregona la redención de este pueblo, con voluntad para tener un buen plan y hacer de las diferencias entre los iguales algo positivo para vivir en paz.

lunes, 21 de mayo de 2012

FILIGRANA PRESUPUESTARIA



Señor y mi muy querido presidente, no el uno, que también, y sí el otro, todavía mucho más uno que el otro, a quien, todos que cosquillamos en esta dura superficie de cuero seco, arrancado del miura bravo, sometemos nuestra voluntad para grandeza de la patria y miseria del patri-óptico, ciego por el rubor que va causando la desvairada aplicación de medidas, al diestro y al siniestro, sin cualquier razón que merezca otro aplauso que el claque paliatorio de sus inveterados discípulos.

Sobre el vaivén del rio Chicago el mundo ofreció a usted la gran oportunidad de conseguir préstamos del fondo solidario europeo por el valor de su reposición futura, con niveles de usura prácticamente cero. Vanidosamente, usted los recusa simplemente por el hecho de que el propositor  es opositor a sus creencias anti-maquiavélicas, del no contundente a la división de responsabilidades compartidas en este quiere ajo de mundo globalizado, al coste de la desmoralización  de todos los paisanos de las comunidades maquiavelizadas.

Nos hace concluir que solo usted, reverberado por el eco rocoso de su partido, entiende del arte de la economía de un país y que todo lo hace por el bien de la patria, mismo que ese bien signifique la desolación de  todos los patricios habitantes.

Cree usted que el G8 ha perdido su tiempo con la lectura del crecimiento x austeridad que se juega en nuestra adorada nación. En su conciencia usted lo tiene bien claro y perfectamente definido: El crecimiento se obtiene con la reforma de las estructuras y no gastando lo que no se tiene.  Eso no se corresponde con la realidad del mundo de la ilusión financiera.  Es la ilusión del deber lo que da fuerza al sistema capitalista para continuar creciendo. De hecho, en la práctica, usted, mi ilustre comandante, hace justicia al sistema que busca capitalizarse por el uso y abuso de las ofertas de primas sin riesgo, divinas para gloria del banquero a quien debemos conducir con el carisma de quien conduce el palio sagrado en el día de corpus.
Mi consejo, en calidad de asesor político social, es que usted abandone ese tiránico empeño por hacer de su voluntad la única voluntad de Iberia, cuando todos los ibéricos caminamos en dirección al abismo, en el mismo abismo en cuyo borde  ya acampan más de cinco millones de parados, todos acompañados de sus respectivas y desamparadas familias.

Trueque usted, señor, las primas de riesgo que vende con sacrificio de la vida real a los incorporadores del iluso dinero por las ayudas que le ofrece el presidente francés. Si usted dice que no se puede gastar lo que no se tiene ¿por qué se empeña por pagar más de cinco por ciento al año en la cuenta del ahorro ajeno? En este ritmo, señor, la deuda se hará una burbuja incapaz de sostenerse en el aire y acabará reventando tarde o temprano de tanto chupar el aire que se aloja en el pulmón de los pobres y desfallecidos ibéricos. Explotará nuestra querida patria para regocijo de los exploradores, quienes no verán cualquier inconveniente en subastar el suelo y todo que sobre su cubierta respira a escucha de una filigrana orzamentaria.

viernes, 18 de mayo de 2012

QUEREMOS GALEGO



Hoje (ontem) é dia da língua galega. Em todos e em qualquer um dos quadrantes de esta aprazível pelota politicamente globalizada existe um humano sapiens, home ereto das covas de Altamira, mui sábio nas artes da comunicação em algumas das variantes do galego enxebre.

- Dixen enxebre?

- Si, lo dije. A pesar de haber descendido de algún precursor del homo habilis, consecuentemente con autoridad  histórica de casi dos millones de años, la palabra enxebre era desconocida en el diccionario personal  de este tyrannosauro rey del cretino terciario, gran predador como el poderoso león, con boca grande y mordedura feroz como la carroñera hiena.

Gracias a la enorme casa de cultura que yace en el interior del minúsculo laptop, mi asistente literario trae a flote  esa enigmática palabra, enxebre. Dice que se refiere a insípido, bruto estúpido, exactamente como debíamos serlo en tiempos ancestrales y, ahora, algunos mucho nos esforzamos para continuar siéndolo en estos difíciles días de crisis moral, ética y económica.

Que cada uno quiera reivindicar los amores de su propia indignidad vale en los amores con que cada uno construye su particular dignidad.  Ayer trascurrió en buena calma pequeñas concentraciones a prol da lingua galega.

Zás! Se me activa el buscón para ir al encuentro de la substancia que le de consistencia en el contundente significado. La Real (en mi modesta biblioteca, virtual) Academia Galega me la traduce como proveito, beneficio, vantaxe. La RAE me informa que  esta palabra no está registrada en su diccionario. El diccionario Priberam da Lingua portuguesa identifica su origen en el latim vulgar prode, en el latim prodest, para decir que significa algo útil proveitoso  ou vantajoso.

Lo que quiero destacar en esta llana elucubración es la idea que se sensibiliza delante de cualquier fenómeno y que cada individuo, en su propia concepción y sensibilidad, materializa, por alguna forma particular, códigos para que otros lo interpreten a modo o semejanza del autor.  Luego, en el proceso social que nos impulsa a promover el entendimiento de nuestras razones, la comunidad deberá promover un cierto nivel de consenso para que las diferentes concepciones puedan armonizarse en códigos entendibles  para el bien común.  Hablar diferente y con intención de que el otro no nos entienda es buscar desavenencia, recelo, atrito continuado e invocar la hostilidad por la clásica cara fea y el rugido de la voz hostil.

 Es la cara y el rugido que sale de la lengua albergada en la boca de mi buen amigo Carlos Callón, que otra cosa no consigue sino indisponer gallegos contra gallegos y a todos juntos contra la lengua española y, por consecuencia, contra todos que hemos sentado a la mesa y universalmente aceptamos su normalización sin despreciar el tono, el timbre y la musicalidad típica de cada garganta, región, comunidad o país.
Galicia no esperó la venida de Rosalia para hablar como hablaban en aquel tiempo, también de crisis y decadencia. Galicia no necesita de mesías cayónicos para redimir nuestros filólogos y hacerlos enxebres dependientes de su particular rol.

Que nos impede de falar galego? Falemolo do nosso modo e xeito, sem travas nin golfadas ortográficas fora das normas universalmente aceitas para o nosso entorno, o portugués e o español, que así o coñecen no mundo inteiro inda que alguns porfiem em denominalo castellano, que tamén o é, ou não?

martes, 15 de mayo de 2012

FORO ABERTO



No puedo concordar con la opinión profesional de mi colega contabilista y profesor Alvarez a bordo del FORO ABERTO . Explica este señor la situación de Bankia desde el instrumento administrativo extraído de los informes contables y posterior evaluación de los auditores  independientes.

Cualquier empresa mínimamente organizada posee información diaria que el permite saber a cuantas anda.  Con tecnologías de la moderna información y un conocimiento modesto de la ciencia estadística, un comerciante del dinero (banquero de un único producto para millones de clientes) sabe, a cualquier instante que resuelva emitir un informe, la real situación del negocio que regenta.  Diferente de una plaza de abastos, una banca no manipula productos sometidos a validad por decurso de plazo. La banca merca ilusión (dinero) sin cualquier valor real y los contabiliza con valor y precisión matemática en doble partida, el débito y el crédito, todo bien documentado y juramentado por responsables con identidad bien definida y localizables en residencias con numero, nombre de calle, pueblo, autonomía y estado.

 Ni siquiera podemos amparar los responsables de la banca en la ignorancia de las exigencias contables desde la comunidad europea. Las reglas para elaboración de la contabilidad nacional fueron publicadas con el reglamento de la Unión Europea (SEC-95) en 1996, año-inicio de la euforia popular en el estado de España. Luego, sí, es de suponer que las autoridades bancarias tenían el deber profesional de saber el verdadero estado de salud del cuerpo económico y financiero. Otra cosa es elaborar informes para ingles ver, confundir el fisco o engañar una multitud de clientes.

Estamos muy mal cuando  un profesional de la contabilidad gallega diagnostica la enfermedad de un niño con fundamento en el timbre de la voz con que declara sus quejas. 

Un abrazo aos galegos do mundo, hoxe lembrados os de New York.

lunes, 14 de mayo de 2012

APOCALIPSIS



El foro cibernético de mi amigo conde camina, a pasos agigantados, de algo muy malo a algo realmente muy mejor. Sube, con alguna dificultad es verdad, la retorcida ladera que conduce los críticos del arte plumero a la cumbre de lo que podríamos denominar pico del orgullo satisfecho.

Después de una complicada jornada, en la que nosotros, los dignos de la sociedad ibérica, tuvimos que colearnos de algunos indignados uniformes, bien iluminados por la fuerza del sol y bien forrados con balas dulces de todos los sabores y para todos los gustos, acabamos quedando exhaustos, literalmente agotados, sin más fuerza que uno u otro suspiro extraído del estrés sintomático de esa preciosa palabra retirada de la lengua ibérica hablada en el autonómico peñasco de Gibraltar.

Asustadoramente exhaustos. No queda otra alternativa sino abrir los brazos al viento ábrego  y permitir al cuerpo una abrupta caída por el lado de la austera ilusión de una economía si cualquier contrapartida en el valle de los milagros.

Es tiempo para reflexión. Es tiempo para retirar de la aljibera algunos duros recuerdos que, a la distancia enorme de su ocurrencia en el pasado, consiguen templar los momentos difíciles del presente momento.” Es grato volver a sentir el frescor del agua de la lluvia en el propio rostro, bordear los ríos caminando entre los alisos que los festonean, detenerse  a escuchar el silbo del mirlo, ese pájaro avisador  de todo cuanto se adentra en el bosque  o abandona la floresta”. Aquella floresta indigesta, tronzada y bordeadas los trozos por sus hostiles y decadentes propietarios  con muros de piedra, pero fácilmente expugnables por la curiosidad infantil.  Mi propia curiosidad de hace catorce lustros cuando yo seguía mi madre a los campos de Raíces y de aquella tierra abandonada mi santa naiciña retiraba substancia ecológica con tripla finalidad : cama para el cerdo, calor en el invierno y adobo para el huerto del señor.

Pedaleando contra el viento del sur sobre una vieja bicicleta, me agradaba sentir el aliento y frescor de la furia marina que se había acallado a su paso por las vigilantes lobeiras. Hasta la pequeña aldea de Ameixenda eran cinco kilómetros de carretera mal cuidada, pedregullos afilados, hoyos  articulados en extraños meandros, que cambiaban el sentido por capricho de fuertes lluvias. Algo perfectamente diseñado  para templar el músculo y la mente de un niño en continuada formación. Niño noble, bello y feliz, con alma fuerte, pecho ancho, corazón grande, obstinado por la lectura  de obras prohibidas, todas ellas acobijadas en la torre principal del colegio Fernando Blanco, donde yo me  refugiaba ante la complacencia simulada del vigilante y profesores de firme tesitura en el arte de doblegar vocación con mano dura y palo largo de la cultura vigente. ¡Como era longo el camino hacia la mayor edad!

Ahora, cuando la edad declara haber dejado todo para atrás, todo transcurre rápido, la brevedad de la lluvia, el reflejo del rayo, el estampido del trueno, la estancia de la bruma, el perfume de las flores, el sabor de las uvas. Más que breve, todo es instantáneo como la fusión de un polvo lechero en agua contaminada.
Alejados de nuestro mundo todos los sentidos adormecen. El oído pierde acuidad, los ojos se esconden atrás del rocío de una acelerada catarata, la nariz des empina delante de su propio olor. Declina, por el poder de la gota y natural artrosis, la reverencia a la imagen de santos antes venerados. Finalmente, suenan las trompetas del apocalipsis avisándonos de la llegada al pico de la vanidad satisfecha.