miércoles, 28 de septiembre de 2011

EL GIRASOL


Y sin embargo … el mundo gira, gira y gira. Gira tanto que en él todo se revuelve, y todo se resuelve al son marcial de la pandereta tocada bajo una lluvia de flechas, para que a su sombra se pueda combatir más y morir mejor.

Temo que en el orden de la pura razón no exista filósofo capaz de probar la esencia de la verdad sin recurrir a valores morales y estéticos, extraídos del lenguajar de su particular mente y  extruida a la conveniencia del liceo que le da forma. Introyectada por el fangoso terreno metafísico, toda sentencia va dominada por las percepciones sensoriales del magistrado,  que las arbitra al toque de martillo, enrevesado de falsos silogismos y sus consecuentes pruebas. ¿Que juez en este mundo es capaz de conocer todas las leyes en que algunos se fundamentan para conseguir exculpación de su protegido o culpa de su desafecto? Sin embargo niegan por razones de liceo que otros hagan defensa propia en función de su natural ignorancia. En este sentido los impuestos son todos criminales pues el reo tributado  ignora el origen divino de su naturaleza impositiva.

Pero aquí no hablamos de lo impuesto, que es lo que da vida a la ley y a todos que de ella viven. Hablamos de expertos con discrepantes opiniones arrancadas de eruditos mamotretos. Y por aquí la ciencia del mangoneo gana sentido, pues si dos  eminentes doctores de casos ajenos abogan por el archivamiento del caso, no hay caso, y el fuego se apaga al coste de lo ya pagado. Pero si ambos expresan con orgullo grandilocuente lo que para un sabio espectador no pasaría de controversia maldita, se arma la de Dios en el mercado de sentencias, y la verdad, mentirosa y embustera, se encaminará hacia el mejor postor.

En cuerpos diferentes los poderes  no se entienden. Dentro de un mismo cuerpo los órganos disputan atención de los sentidos. Después de una vida bien ordenada, indulgente, caritativa y puntualmente atenciosa por orden de necesidad, los órganos del cuerpo se revelan a la administración general del cuerpo, mi cuerpo, y la ponen en estado de alerta continuo, doblegando la voluntad, antes soberana, al capricho borroso y asimétrico de los ojos, a la pereza de las piernas, al olvido de la memoria, al giro de la locura que a la vuelta de tantos años regresa para indicarme el camino del mundo en que yo he nacido.

En su grave rincón, los jugadores rigen las lentas piezas. El tablero los demora hasta el alba en su severo ámbito en que se odian dos colores. Adentro irradian mágicos rigores. Las formas: torre homérica, ligero caballo , armada reina, rey postrero , oblicuo alfil y peones agresores. Cuando los jugadores se hayan ido, cuando el tiempo los haya consumido, ciertamente no habrá cesado el rito. En el Oriente se encendió esta guerra cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra . Como el otro, este juego es infinito.(Jorge Luis Borges)

La razón infinita  de que el mundo no para está en que sin embargo todo gira, gira, gira como un girasol.

COMO UN CANCER


 Al Titanic no lo hundía ni Dios. Fue suficiente un roce distraído del casco sobre mole de agua endurecida por el frio y el gigante se fue al lodo, donde permaneció cubierto de vergüenza por casi cien años.

martes, 27 de septiembre de 2011

LAS TABLAS


El mundo rico registra su moderna historia en dos tablas perfectamente simétricas: debito y crédito.

En débito, como sabemos,  apuntamos toda la riqueza que tenemos o creemos que tenemos y pensamos que es nuestra. En el crédito anotamos el origen de toda esa riqueza, que no es nuestra, porque todo que existe en la Tierra no es de nadie o tiene como único dueño un ser magníficamente misterioso, a quien llamamos Dios.

En el Crédito está el principal problema en la relación financiera entre dos individuos, que han decidido mejorar sus vidas durante todo el camino y que,  por accidente de la naturaleza, deberán per correr durante algunos 30 mil días con sus respectivas noches (media optimista).

El Crédito representa la suprema Divinidad y los sacerdotes de la institución financiera, bien dotados y escogidos entre los más audaces mortales, son el objeto y sujeto de todo crédito. Les gusta oír la plegaria “Yo debo lo que tengo, señor Crédito. Yo creo que lo que yo tengo es tuyo. Te lo devolveré cuando tú me lo pidas. Y tú, Señor, omnipresente, en tu infinita bondad, pídemelo a todo momento o  recuérdamelo a todo instante para que yo no caiga en la tentación de considerar mío aquello que por sentencia de Dios a ti pertenece.

La Humanidad progresa. Es un progreso que se contrae en dos cuerpos: uno con forma y bandera del estado y otro envuelto por celofán, para que los primeros se lo repartan mejor y coman con estilizado gusto, al ritmo del desplazamiento gástrico por el ducto recto. Ocurre que el estado, por mucho que se lo crea y por mucho palo que tenga para dar, no es Dios. No siendo Dios, todo lo que tiene todo lo debe gastar, y gastándolo todo, todo lo debe. Y así llegamos a la enorme deuda que todos los estados registran en sus cuentas.

La cosa ha crecido tanto que ya están soplando y a punto de parir nueva y revolucionaria deuda. Es un mesías de padres desconocidos, pero la fuerza de su soplo ruge por el oriente a la sombra de un escenario que nada se parece con el establo conocido por los magos de occidente. Por si las deudas, la señora Merkel quiere poner bozal y coto a la boca de ese revolucionario ser.

Limitando la expansión de la ilusión, por el lado del crédito creerán que todo está resuelto. ¿Estará? ¿Tendrán capacidad de reducir lujuria y ansia de poder los que se creen gestores de las órdenes de los dioses? ¿Quien debe, en su avanzada situación de holgazán forzado,  podrá pagar a quien lo ha tenido a crédito en su cuenta? Algo muy dificil de entender cuando, al final del corrido camino y con experiencia genética de algunos millones de años, miramos hacia atrás y vemos lo que ha pasado con las tablas orientales, con nuestra participación inclusa.

domingo, 25 de septiembre de 2011

MEJOR TRATO


Sin ninguna mácula por el asombro que me causa hoy su lectura, recuerdo el trato a mi ofrecido en el primer año de los años sesenta en un país alejado al sur del Ecuador y oeste del meridiano Zulu. Tal recuerdo me hace pensar que desde el lado del poder todo se aprovecha cuando se puede tirar provecho de la inocencia de quien nada puede en su condición de emigrante. En aquella ocasión el gran resentido fue el bolsillo, que vio como se aliviaba del peso de algunas pesetas, transformadas en dólares a la paridad caprichosa de cambistas, cuando se alojaban, por virtud de impuesto al transito de mercancías (modesto regalillo de un paisano para otro paisano)  en el holgado bolso del guardia de aduanas.

Viajando en tren de carga desde Madrid hasta Santiago, en amplio vagón con todos los asientos a servicio de mis espaldas, que recomendaban echar revigorante soneca, fui asaltado por amigos de lo ajeno. Cuando desperté de un sueño turbulento, mis narinas registraban resquicios de sabor azucarado y picante, típico de un anestésico popular. No me robaron ni lienzo ni documento, que era lo que yo llevaba en complemento de una tarjeta de crédito, pasaporte y una enorme esperanza de reintegrarme en la comunidad de España, mi original nación.

El mundo evoluciona permanentemente, amigo Alf. Hace prueba de esta evolución el condicionamiento morfológico de la razón cuando en el interior de un banco viajamos por el tiempo que transcurre entre el momento de entrada y el instante de salida, tiempo en el que hacemos meritos a  parcas unidades monetarias licitadas por cuenta de la jubilación. Es fácil vernos confinados en curralitos semejantes a aquellos que en modernas granjas conducen terneros al matadero. Semejantes en la idea, pero muy diferentes en la materialidad. El buey no tiene otra alternativa sino seguir adelante, delimitado su cuerpo entre estacas y algún palo que los estimula a progresar en su lenta caminada hacia el estómago de otro mamífero, ser racional  de la compleja escala animal. El hombre, sin ningún otro motivo que alguna reta colorida trazada sobre el suelo, se comporta como animal de picadero, y, si por alguna distracción del sentido se desvía del trazado, a su lado muy galante otro animal le recuerda donde debe estar para esperar el turno de obediencia a órdenes de generales empleados, con mando sobre la caja y capricho de emperador. Es indignante, lo se, pero no asombra a quien ha vivido oyendo el rock de la negra sombra, muy al gusto de las mirandas ártabras de la paisanía de los penabravas, en su acotío y agitado interconturveniencia.

Deseo sinceramente que le salgan bien las cuentas y que, entre otras cosas, la mala hierba crezca menos dañina a la España armónica y ecológicamente equilibrada que ambos deseamos, y que el amor entre sus paisanos supere la idolatría al dinero en sus más variados, macabros y escandaloso santuarios.

sábado, 24 de septiembre de 2011

PODEROSO JEFE


El poder, cualquier poder, caro Pancho, en ninguna circunstancia es confiable. La característica de todo quien puede es inmiscuirse en la vida de todos que ellos juzguen poder ejercer su poder. Y lo hará siempre, cuando y donde su voraz apetito de poder le pique la voluntad de querer testar hasta donde alcanza los limites de su poder.

Los poderes por si mismos no se entienden. No hay miscigenación posible entre ellos. El poder es puro y no se mezcla, a no ser por alguna estrategia temporaria en la intención de derrumbar poderes antagónicos. El hombre, considerado como ente autónomo de poder, busca en su entorno el monopolio del poder, para ejercerlo bajo el arbitrio de su voluntad. Socialmente, y para reforzar las características de su poder, delega el ejercicio de su poder a alguien condicionado a obedecerlo ciegamente.  La constitución delega en el pueblo toda la fuerza que el político extrae inmediatamente. A seguir, y con el extracto, pasa a mostrar la fortaleza divina de su poder personal, haciendo que el pueblo pase a entender que su poder, supuesto poder del pueblo, no pasa de una limalla suspendida por el poder polarizado entre fuerzas antagónicas.

Montesquieu ha muerto hace muchos años. Estuviera vivo seria condenado al ostracismo por la burocracia estúpida de la nobleza togada, en la cual Montesquieu tuvo asiento y de ella fue ardoroso defensor.

Cuando la hermenéutica se utiliza con fines exculpatorios, cruje la Ley y se resquebraja la Justicia. Todo abogado defensor busca retirar culpa de su cliente (teóricamente). El ministerio público (o el acusador particular) formula juicio de culpa. Ambos consiguen extrema competencia en el arte de la controversia dialéctica. El juez decreta sentencia en función de lo que determina su convicción, extraída de la acusación y de la defensa, sin que en la mayoría de los casos la víctima y reo del proceso tengan cualquier oportunidad de reparar el mal causado y restaurar por si mismos la paz social en su entorno.

La extravagancia profesional se fundamenta en conceptos ideológicos del régimen que la sostiene. Los poderes son cachondos y se cachondean entre sí al embrujo de los parrales fermentados en las bodegas de Baco.

En el doloroso raciocinio circular de mi muy estimado Pancho destaca la credibilidad de salir de lo roto agarrándose a lo rasgado. Y para librar el poder judicial de las mácelas políticas, acusa un partido (PSOE) al mismo tiempo que recurre a otro (PP) excusándolo del poder que habrá de ejercer para ordenar al dependiente poder legislativo a legislar a favor del poder judiciario.

La acción de prohibir es propia del imperio del poder. Pienso que la regeneración de la justicia puede empezar por una sutil limpieza del moco que brota de las narices, fea o bonita  que cada quisque tiene por orden del Supremo Poder, Dios, y que ningún otro poderoso jefe, tocado por cualquier otro poder, pueda macular.

jueves, 22 de septiembre de 2011

DIOSA PRIMAVERA


Hoy me entretienen los recuerdos del otoño. Me invaden los zarcillos de hojas acorazonadas en sus más trilobuladas formas, que por el correo me alcanzan para enredarse con esta mi muy  sentida primavera.

Hoy entra el otoño - dice Alfredo.

Hoy comienza la primavera - hace eco la voz de Trasno.

Ninguna controversia por dos accidentes tan controvertidos. Pero cuando se habla de la virginidad de una parra, veo Undobarrio trepar por las paredes para en altísono vociferar que la hiedra de mi conde no es una hiedra cualquiera, pues es caduca y en el otoño enrojece en su lecho acogedor.

De pelo en flor, la hiedra que no es hiedra tiene origen en vástago acodado en esquejes de partenocissus, introducidos en la tierra como cogollos reproductivos de una memoria que desde aquel ayer dejaron en su fondo gris mil desengaños. Yo, como la hiedra, aunque no soy hiedra, vivo amarrado a la vieja pared de mi arrabal en estrecho abrazo del que jamás podré separarme. Y donde quiera que vaya, la invoco con ansiedad, por la pena ya sin final de sentirte en mi soledad.

En el otoño las hojas caen como preludio del invierno que no ofrece frutos. Los dioses se desesperan y piden a la hija de Zeus que regrese a la Tierra y allí construya un puente para que la luz de sol llegue con más brillo y color. El día se engrandece para orgullo de los campos, donde todo florece para mostrar que nuestro planeta está vivo y en él la vida continua para alegrar los sentidos por el encanto que nos ofrece la diosa Primavera.

martes, 20 de septiembre de 2011

LEÑA AL FUEGO

Mi muy dignísimo conde mío. Ayer, luego de expiar como, cuando y donde el sol se esconde en estos días que anteceden la primavera, leí su azote de pena agitada a los cuatro vientos.

El látigo chasquido alcanzó mis oídos al unísono con un bando de pájaros que vuelan todo atardecer en dirección a sus nidos, nidos estos albergados en un pequeño parque cerca de mi casa, en San Caetano. Es un bando de loros que al amanecer vuelan a la sierra y de noche regresan para dormir en el parque que, probablemente, un antepasado y urbanizado papagayo, arrancado de la selva, preso y enjaulado para deleite del público humano, fue conducido, habiendo más tarde se librado de la cadena que lo retenía en la jaula. No obstante, parece que su descendencia no consigue librarse del acento, queixume y aroma de los pinares de su antepasada urbanidad.

Ipsis litteris así ocurre conmigo. Habla usted de los vocacionistas del suspenso, de aquellos que no dan palo en el agua por temor a la onda que el repliegue del palo pueda causar a la monotonía de la cándida vida. Fue un hablar, que por hablar el bando de loros cruje chillidos sobre el aire para avisar que todos deben volar unidos hacia el destino y allí separarse para posar en tantos gallos cuantas unidades familiares componen el bando.

Es posible que yo todavía viva en el limbo del olvido. Pero puedo confesarle que jamás fue necesario que me diesen palo para que yo sirviese de mula y carrear voluntariamente tojos a ser quemados en la hoguera de San Juan. Y no le cuento la leña que partí para calentar el horno que cocía la masa de maíz contenida en hojas de berzas. Las señoritas Olga, Irma y Rita, hoy señoras abuelas, podrán atestarlo. No tengo duda, lejos de paladar el agua en gestos de sube y baja el remo, colaboré con el desplazamiento de mi propia embarcación a fuerza de quemar mucha grasa y churrar sudor para aplacar la sed de mi nación. Y así fui bogando, bogando, bogando. Remando hasta alcanzar la edad que en la cuenta de la seguridad yo no debería haber alcanzado, pero habiéndola superado ya me avisan, “en la cuenta del otario que tenés se la cargás y da lo mismo que seas cura, colchonero, rey de bastos, cara dura o polizón”.

El Supremo ha deliberado en mi causa y ha emitido sentencia a mi favor obligando a la seguridad a devolver una parte de lo que me ha hurtado. Y la Seguridad me responde que por acuerdo sindical me va restituir una parte de esa parte en 2012, inmediatamente después de que la profecía maya se cumpla.

Esperan que yo entienda lo que la Seguridad quiere que yo entienda, en mi más pura, cándida e ingenua caridad, por sus mácelas y pútridas chapuzas a lo largo de mi vida laboral, para que vagos de otra condición  correteen con leña sobre el fuego, en calidad de fiscales,  beneméritos de su particular seguridad.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Manuela Insua Dominguez

Hoy me siento un poco más triste que de costumbre. Manuela Insua Dominguez era una señora encantadora. Me acuerdo de ella desde el primer momento que subí las escaleras de la Puerta del Sol carreando un caldero de agua. Al ver mi esfuerzo, quiso ayudarme dividiendo el peso. Delante de mi recusa, con un sonriso de complacencia la recuerdo  comentar con otras señoras que retiraban agua de la fuente del crucero: “Este niño parece un hombriño de tan esforzado que es”.

Estoy seguro que sus hijos, amigos míos de infancia, a quien expreso mis más sinceras condolencias, sentirán mucha falta de ella. Mi alma estará presente, junto con vosotros, en la ceremonia del acto funeral.

Ramón Araujo Rego

sábado, 17 de septiembre de 2011

VOCES DE PRIMAVERA



La primavera se aproxima. Lo se porque allá en el horizonte, sobre la línea que separa el cielo de la tierra, el sol se pone a medio camino de su viaje hacia el sur.  Puntual esa maravillosa esfera radiante de luz. Se posiciona vanidosa para despertar mi orgullo de poder verla. Y yo veo sus luces con la intensidad que mis sentidos la perciben, casi siempre por el reflejo que brota de su  naturaleza. El destello de los colores activa la sensibilidad de mi sentimiento, haciendo que momentos del tiempo que huye graven el presente para que en un instante futuro recuerden el pasado. Mi pasado, que cuando lo evoco, se muestra vello, alegre, colorido y feliz, como en estos momentos de éxtasis fugaz, al ritmo balsámico de ese viejo vals, escrito en lengua de líneas y borrones por el siempre eterno joven Johan Strauss.

Durante mis primeros 20 años, todo atardecer de sábados, domingos y días festivos, por la estrecha calle que une la plaza España al cruceiro de la puerta del sol se coleaba el son palpitante que brotaban en los altavoces del cine España. En el primer tercio de estos cuatro lustros la recuerdo brillante, firme, tocada sin hesitación o fallas en el giro gramofónico. En una segunda fase, veo como los mozos del pueblo se aprovechaban de las ondas sonoras para buscar sus pares y hacerlos rodar en dulce frenesí, unidos físicamente por la mano izquierda del joven y derecha de la dama, mientras que la otra mano, izquierda de la doncella, descansaba sobre el hombro mancebo, ella muy segura en su movimiento centrífugo por el abrazo centrípeto del hombre deseado. Pasaran veinte años cuando, observando todo el patrimonio cultural que yo iría abandonar por motivos que exigían buscar esperanza de futuro en la emigración, sentí con tristeza la transmutación del sonido, de la pureza original para secuencias de intervalos ásperos y ruidosos, como si quisieran mostrar cierto cansancio o desgaste por el consumo insistente de las cuerdas que hacían girar el disco de vinil,  en aquel momento seriamente dañado por la púa que le arrancara tan dulces melodías.

Era señal para un cambio necesario, para la etapa adulta de un joven que, aún sin edad legal para salir al mundo, deseaba ardientemente descubrir otros horizontes. Y así yo fui cara arriba, por la gran cuesta de la avenida Finisterre, al encuentro de los cuatro caminos, con la esperanza de que yo sería capaz de escoger el mejor destino; un poco atrofiado, confieso, por dos deseos en conflicto, el de quedar y el de salir. La ilusión me envolvía por la creencia de regresar sano, feliz y con algún dinero para construir mi nación. Sería una nación a imagen y semejanza de la que mis padres habían construido, tal vez un poquitín mejorada, o así yo creía que podría conseguir sin ninguna otra razón que la fuerza de mi voluntad y la tenacidad de un esfuerzo continuado.


La primavera la veo imperiosa, escrita en compás ternario, diferente de lo que sería lógico representarlo por compás de cuatro por cuatro, o ciclo de cuatro estaciones con una negra en cada tiempo o, lo que sería lo mismo, dos blancas en cada compás, que también pueden ser substituidas por una bien redonda durante el tiempo de opulencia musical, en el que una sola nota basta a nuestros sentidos. 
  
La distancia entre dos extremos sirve para describir la inestabilidad existente entre ellos. Así la vida va siendo escrita con múltiplos codas, que envuelven repeticiones seguidas antes del sufrido soplo final. En las diversas secciones de nuestra vida encontramos un D.S. al Coda orientando nuestra visita al origen. Y así vamos tocando la vida hasta encontrar el verso final, marcada por D.C al Coda, lo que nos indica que, en el tiempo que nos queda, debemos rememorar desde el inicio toda la melodía tocada en las diversas claves, al ritmo de la ilusión que en el inicio la partitura prometía. Vemos como la redondez de una ilusión gigante se disipa por diminutas a la brevedad difusa de innúmeras semifusas, todas arpilladas en clave de Sol, algunas veces, en clave de Dolor mayor en otras tantas.

 

Estoy parado, poco hago, poco puedo hacer. Las leyes poco hacen por mí. Casi siempre entorpecen una buena idea o promueven que la razón se doblegue al instinto. El instinto clama prudencia a la virtud que todo lo presiente. La prudencia discierne con argumentos de la razón  y esta busca en los sentidos el necesario suporte a la percepción clara de las ideas que, alcanzado el momento, queremos dar rienda suelta. Y el momento llega, en función de algunas decenas de vueltas en clave de sol redondo, para anunciar la cuadratura de la lúnula en algún instante que la Tierra se interpone entre Sol y Luna.

Llega la primavera. Por encanto florecen los campos. El color adquiere brillo. Vuelve el pájaro sabia con su canto de amor. El día se ensancha ofreciendo espacio a la vida.  Es tiempo para volver a correr.

Correr, ¿para que? La cabeza ordena, el cuerpo no obedece, los órganos se revelan, ya no admiten el comando del cerebro que insiste en mandar del modo como siempre ha mandado. Manda que compremos el tiempo para aplicarlo en deudas;  los órganos se desgastan al pagar lo que nos imponen. Por tributación todos perdemos tiempo, mucho más que el tiempo investido en impagables deudas. Buscamos equilibrio por el camino de las quejas intensas. La emoción domina el nervio que enerva el músculo y el músculo nos da valentía para reiniciar combate. Olvidamos el peso de la masa, que  sin ideas nada vale, aunque a todos pese. Sin tiempo para el tiempo no hay vida que resista. Y sin vida, la deuda se apaga como la llama que vive ciega.


Viene la primavera. Llega para consolar la tristeza del invierno. Es una primavera diferente. Hoy yo soy diferente. Vivo indiferente, con emociones escondidas en los recuerdos del nada. Tengo opinión hostil, nula en la reacción, inerte en la acción, contribuyo al olvido de lo que no deseo recordar. Soy una piedra blanca en un agujero negro, me veo rodeado de espuma por todos los lados, donde siempre puedo caer. La burbuja me ofrece su mano y mis nervios la agarran con frenesí. Y así voy cayendo del lodo al hoyo y del hoyo al barro. Indiferente, sin destino, sin humor y con amor cadente, sin fuerza para soplar. Piel seca, tez pálida, ojos fijos en un punto perdido en el olvido. En la Plaza del Olvido, donde brota un fino hilo de recuerdos con papeles y documentos de España. Certifican que nací libre  para vivir sin libertad, pues la libertad no es nada cuando cativo se vive. No obstante, la libertad era todo cuando en la juventud tenía fuerza para buscarla al desabrochar felicidad en los días de primavera.


Me creo un genio en la calidad de un ser que tiene Eugenio por nombre y Cándido Ingenuo por apellidos. Existo porque pienso y el pienso me deleita como deleita a cualquier otro animal, a cualquier hora, aunque la hora sea ahora y digan que es tiempo incierto y el lugar un sitio muy equivocado. Digo lo que digo con toda humildad, pues es sabido que el cielo se construye por los humildes a toque de bastón, palo y vara y por allí andaré yo a la hora de nuestra muerte, amén.

Por mi propia orden yo tiento hacer lo que digo para ver como todo se desordena en el silencio de la respuesta. Me levanto, doy un paso, después otro. Camino lento. La meta se me ofrece a largo plazo. El fin viene primero, a plazo fijo, y por eso muestro valor, aunque por eso se que nada valgo. El futuro es hoy, que pasado fue ayer  y mañana quizá no exista, pues, como a Dios nadie lo vio jamás, también jamás nadie podrá ver el futuro, pues siendo mañana mañana ¿como podemos decir que pasando hoy estaremos en el futuro que se ha hecho presente, que si lo sentimos fue porque ya pasó? Sería como tener en las manos hoy el futuro de ayer y maña el pasado de hoy para quedamos unidos por la fusión de dos tiempos que se organizan en un eterno presente. Un presente que presenta la impresión de que yo vivo muerto en la eternidad de los vivos. Y la eternidad llega con  aire  de primavera. Y la primavera viene para endulzar mis pensamientos con aromas y colores del bosque, donde todo se renueva con soplo de vida nueva, al estilo metafórico de un tiempo que, una vez pasado, se nos figurará mejor.

Ao longe, ao luar, no rio uma vela, serena a passar, que é que me revela?
Não sei, mas meu ser tornou-se-me estranho, eu sonho sem ver os sonhos que tenho.
Que angustia me enlaça? Que amor não se explica? E a vela que passa na noite que fica.

(Fernando Pessoa).

A lo lejos, bajo el brillo de la luna, veo pasar una vela serena sobre el rio, ¿que es lo que revela?
No se, mis sueños son extraños, yo sueño sin ver los sueños que tengo.
¿Que angustia me absorbe? ¿Que amor se repliega? Es la vela que huye en la noche que queda.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

SURTEADO

Daquela o meu conde era um neno. Eu tamen. Entrementes, a diferencia de catro ou cinco anos que permea os dous momentos en que ambolos dous viemos a este mundo-can era suficiente para que eu me considerase homen, guarda protector dos nenos, como de fato o fun dos meus irmans.

Tempos difíciles aqueles em que um pan non valia um peso e a masa fermentaba co calorciño do sudor que escarranchaba polos cotovelos, dende o carón do rosto ata os díxitos da man, esquerda ou direta, todos lameados con fariña de trigo da terra, mesturada com centeio e o millo que lle daba peso e un pouco de esperanza aos poucos felizardos que podían comelo pan nosso de cada domingo. Todo um hercúleo esforzo para que non nos deixasen caer em tentanción de desexar outras cousas que para nosa esperanza de futuro tan necesario o eran.
A miña nai tiña o gran espiritu que carateriza todas as rendeiras de Camariñas, observadoiras do ponto e contraponto, que espetan com animo, coraxen e a determinación de quen busca entrelazar os fios da vida para dar substancia aos feitos e estos, por si mesmos, se encarreguen de seguir o rego que as lagrimas do tempo rasgaran na rudeza da terra, áspera nos ábregos penedos da costa morta.

Andamos na debandada de um ciclo que eu sempre intuira cando  a forza do destino fazia virar o meu rosto cara o lado que as miñas nádegas vixian e algures torpedean cós gases da luxuria gástrica. O ciclo sempre trae a tona as imperícias da existência; fano pra deleite da imundice do mundo e o cascalleo da rocha dura que o bisbilloteo da língua nos fai mexiricar asuntos em devasia da nosa curiosidade. É imprudente navegar ao azar da búxula cortocircuitada durante a dixestión de fartos linguados. Os lulas metalurxicos non son propios da nosa liturxia partitocrática, que em allures semella democracia e pra os fenícios do cadafi non indican nenhuma nin ninjuna cousa, moitiño semre do lado contrario do que contra ele outros pensan.

Mira ti como vexo eu o marasmo dos fusiles e interruptores a marear a lei dos conductores aislados em circuito interno: cando a temperatura se eleva surxe unha forza adicional capaz de deformar a lámina bimetálica (roxa a parte social e azul turquesa o laminado nacionalista). Cando a deformación ultrapasa o limite permitido, recorrese à lei conservadora de Ohm para controlar o funcionamento do sistema, evitando que a intensidade da corrente non aperte hasta o infinito por nulidade da resistência dos elementos que compoñen a sucesión.

É por ahí que surxe, ao caron da interrupción e por terror que as sombras causan no causídico fatal, o novo ciclo que tanta esperanza en min despertou cando eu surteiche o rumo sur e agora tanta tristura otorga por causa do desnorteo cara ao norte do meu paraíso perdido.

martes, 6 de septiembre de 2011

MENTIRA


Mentir es comunicar algo contrario a lo que se piensa, se cree o se conoce. Prevaricación es actuar con falsedad y falta de probidad, que otra cosa no es sino falta de rectitud de animo e integridad en el obrar (Real Academia).

Buscaba yo definición precisa para la mentira con la cándida intención de saber como yo patino en ese terreno, lameado por la grasa de una palabra peyorativa, que tanto me asusta cuando pienso que se pueda atribuir a los conceptos que a miudiño se forman en mi mente. Esa preocupación nació algunos segundos atrás, después de observar algunas manchas blancas en mis dedos y descubrir que los científicos de la Real Lengua Española se refieren coloquialmente a ellas como mentiras, mentiras blancas.

Pienso que el sentimiento de ambivalencia es algo propio en el sentimiento de todos los animales, incluyendo el humano. Amor y odio coexisten en modo permanente o en forma transitoria y son emociones opuestas que se juntan en el concepto de la ambigüedad, muy propio de la lengua que puede ser articulada de infinitas formas para arrancar de ella opuestas interpretaciones, siempre al gusto de lo que se quiera entender: certezas, dudas, incertidumbres. Entre otras consecuencias, la hesitación aparece repitente, con nerviosa vacilación, delatando escrúpulos delante de la reluctancia o frente a la decisión. El escrúpulo es una enredada de la conciencia que tensa el ánimo dejándonos inquietos y desasosegados, a veces sin cualquier razón fundamentada, otras, con la debida sensatez delante de una respuesta que puede desencadenar consecuencias incontrolables.

La mentira viste siempre los hábitos de la verdad. Es una verdad engañosa, objetiva formar la opinión de otros, algunas veces con buena intención para conservar reputación o secretos de indeseada divulgación, otras, para evitar castigo por alguna acción socialmente punible.

Existen algunas mentiras que la ley considera particularmente graves, como fraude, perjurio y difamación. El perjurio es una verdad que pone a Dios por testimonio pero los jueces entienden que es mentira (mentira que algunos hacen prueba porque no es verdad, otros, porque la deducen de sus instintivos razonamientos). Fraude es una acción contraria a la verdad, produce prejuicio por confabulación de intereses que se contraponen. La difamación ocurre cuando, por palabra o juicio escrito, se inviste contra la fama y opinión de alguien buscando desacreditarlo.

No terminan por aquí las muchas formas de abordar la mentira que se puede hacer por todos los flancos de la verdad, que otra cosa no son sino flancos de la propia mentira. Se atribuye al germano Adolfo la expresión Gran Mentira para explicar que por el tamaño se vehicula cierta fuerza de credibilidad, porque es en la gran masa que se observa como la naturaleza emocional se corrompe por la inconsistencia de su voluntad. Acostumbrados a pequeñas mentiras, y con sólida vergüenza de recurrir a la gigante falsedad, esa enorme masa es constantemente acosada en la candidez de sus mentes para ser objeto de una enorme mentira,  en la que creerán simplemente por el hecho de que ellos, nosotros, la masa,  jamás resbalaría por los meandros de tan absurda verdad.

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jueves, 25 de agosto de 2011

MAR INTERNO

Non sei, non sei. Faime ilusión rascar o nabo tocado póla picota da alusión orquestrada hoxe dende a onten crônica do meu amigo Conde. Ilúdeme a disputa entre o tranvia e a miña galera remada c’o embruxo dos zuecos vikingos, sempre tan maravillosamente nacionalizados con cornos arrancados do couro que da forma e vida a nosa amada autonomia, armada co’as brilantes cores roxo-marelo do reino nacional.

Dime Alfredo que a miña galera no leva nen trae, simplemente se disloca no desatino da sua compostura. E faino maravillosamente bogando cós brazos de ferro, un sobre o trillo, outro, sobre a maroliña que se forma ao estampido dos truenos que tronan ao roncar dos fuzis chispeantes en toda ribeira sur do mare nostrum. Bogamos ao arbítrio da nosa signa para que a xente nos vexa dende riba o que nos vemos tripudiando acó embaixo, ao son do tiroliroliro.

Às veces nos enredadamos nas cordas da discórdia, cando outra cousa non sobra se non os espiños que bailan, nas zarzas do suco gástrico, ao ritmo alucinante do ácido clorídrico queimando as bordas do estómago. É um seguro que asegura a volta cando a ida non é boa. Rasgadas as vestiduras, é a pele a piel que mostra as reais virtudes do corpo que a nosa alma ampara.

Ainda mozo eu dislocabame no entorno da miña vila ao carón dos montes. Dumbria, Carnota, Fisterra, Muxía, Camariñas e Vimianzo eran os limites da fronteira natural, paisiño confederado da Costa da Morte, governado pólo gobernador que Madrid votaba na Cruña em tempos que Santa Marta tiña tren entrementes non tiña tranvia. 

E a ahí viñeran as chicas. E com elas o hipo que tosia na guela do meu amigo Agustin, cando, monitarodos por um soldado do seu pai, coñecemos en stricto sensu as delicias da sexualidade feminina que, por latu sensu, haberían dominar o resto de nosos dias. Fumos a - a  la Cruña. Esto es, entramos en autubús de la empresa Guillén y nos dirigimos hacia la Coruña por la carretera de finisterre. Por aqueles tempos era necesario pasar pola ruña de moitos lugares. A ruña maior era especial, clasificada no grado C entre as grandes capitalidades do imperio español. Logo, cando me perguntaban a donde eu iba, eu repondia en gallardo castellano: ”vou a la Cruña”. Eso sí, con letra mayúscula para que se me entendiese mejor.

Despois viñeran os avatares morfológicos da sintaxe orgástica a me ensinar que o verbo ir é transitivo. Ti non sales do lugar si ti non compras un billete con complemento regido por preposición,  aquela que, determinada por posición de saída, marca a partida para um presunto destino: Eu vou a la Cruña. Pura, absurda e desnecesaria redundancia do artigo la, pois Cruña com Cabo maiúsculo na entrada no era unha ruña calquera; non habia mais que unha no mundo; é decir “eu vou a Cruña” sonaba con la misma elegância de quien con oro de Orense, el lujo de Lugo o la destreza de los canteros de Pontepiedra afirmaban viajar a Madrid en pura pugna tragicômica para convivência de vontades por este meu mar interno.







domingo, 7 de agosto de 2011

CHIRIGOTA


Ayer, viernes,  leímos noticias en primera mano contándonos que por primera vez en la historia de los EEUU el credit rating fue rebajado en un A. Ahora son dos AA. La A que le retiraron fue substituida por un + Plus.

Ese másplus significa, para la agencia de rating crédito, que los americanos no rebajaron su condición de vida lo suficiente para estabilizar la deuda soberana. La casa blanca se opone a este rebajamiento porque, dice, contiene fallas profundas en los fundamentos.

Vale, unos y otros que piensen lo que quieran. A mí eso no me incomoda. Lo que me deja tenso es lo que puedan pensar los paisanos de la comunidad autonómica de Perceebes. ¿Que significa para nosotros un rebajamiento de la deuda soberana allá en el otro mundo, donde el tiempo es oro y la vida corre a una velocidad increíble? Sí, una velocidad tan ligeramente espantosa que la distancia entre el nacimiento y el natural fallecimiento ocurre en un intervalo del brillo fugaz, aquel que refleja un rayo de sol incidiendo en la superficie pulida de algunas gramas de oro.

Parece que fue ayer cuando America se mostraba al mundo como una noble y poderosa señora, dueña de la economía más solida de la Tierra. Para mí lo era hasta hace alguna pocas horas. Ahora, por la noción de una agencia de rating yo debo mudar los fundamentos que estructuran las bases de mi conocimiento económico. Como el tiempo es oro, dicen, yo deberé mudar mi actitud en pro, contra o ser indiferencia delante de ese conocimiento. Si el tiempo es oro, como reza el cliché de quien nos empurra hacia la labor que consume nuestra vida, haciendo que ese instante vital se transforme en polvo después de una veloz corrida atrás de algo que creemos saber lo que es, pero, cuando llegamos cerca, olvidamos lo que creíamos conocer de ese objetivo porque, ultrapasada la meta, constatamos que ya nada se puede hacer con el tiempo que dejamos atrás.

Del polvo vengo, al polvo vuelvo para empezar todo de nuevo. Pero como el tiempo no es oro y el alma nos es polvo, pues ella continua, aún cuando el cuerpo está cenizo, necesario se hace que yo continúe buscando mérito a los hechos de ese festival de cuchufletas que a diario nos muestran en ese maravilloso escenario de la costa, que mucha vida tiene pero la llaman muerta.

Por el empeño de un determinado juez, los tres Ases de específicas alcaldías fueron reducidos a encarcelamiento y posterior vida libre, con cargos. Por un sistema electoral, por lo que todo se explica pero absolutamente nada se aclara, el rating credit de los imputados bambolea en entredicho de tres Ases y un maldito D de diablo.

 Como todos sabemos (unos, poco, otros, nada) la escala global de ratings nos muestra un padrón de referencias para evaluar el riesgo que representa dejar la llave de nuestro concello en manos de un individuo, presuntamente seleccionado entre un contexto de honrados parroquianos, hombre o mujer de pulcra cultura, con conocimientos profundos en el  dificil arte de gestionar los pocos recursos, de los que podemos disponer en esta hermosa ribera.

La escala muestra dos compartimentos bien definidos. Uno acoge gestores de adecuada confianza. Conocemos que son capaces de saldar compromisos en determinadas situaciones. Aquí se sitúan aquellos que deben, no niegan y pagan siempre en el momento  justo. Son personas dignas de la confianza que en ellos depositaron los electores.

En el otro compartimento se sitúan aquellos que hacen del puesto que ocupan un instrumento de su política especulativa. Son también personas seleccionadas por el sistema electoral, pero su condición de grado especulativo ofrece a los electores una fuerte dosis de incerteza frente a su capacidad para honrar la jura hecha en acto público, por la que fueron legitimados en sus cargos.

Sabemos (unos, mucho, otros, más) que es imposible igualar dentro de un padrón genérico todas las variantes de comportamientos individuales; luego, por razones didácticas que permitan mejor aproximarnos a la especificidad individual, han dividido cada compartimento en subcompartimentos para que podamos mejor saborear los limites de cada especificidad personal.  Las células del primer compartimento, grado de investimento, son: AAA, AA, A; BBB, BB–. Las células del segundo compartimento, grado especulativo, son: BB+, BB, B; CCC, CC, C; D.

El Credit Rating de España, que era compuesto por tres ases, fue recientemente rebajado para dos, AA. Consecuentemente, el señor Zapatero, muy aguijonado por azagayas de los señores Rajoy y Feijoo, proclamó el adelanto de elecciones para noviembre del corriente año. América, celosa del rating español, no tardó en ver como su rating se igualaba al nuestro y mostrar capacidad muy fuerte para honrar compromisos financieros. La redundancia de extra fuerte no se justifica y puede ser abandonada sin cualquier prejuicio, pues sabemos, todos los débiles, que el fuerte es fuerte, siempre en cualquier estado.

En el caso que pone grasa en la punta de mi pena, para hacerla mejor deslizar por estas rectilíneas de torcido trazado, existe una acción de falencia impetrada desde una operación que imputa riesgo máximo en la calidad alcaldable de un gestor claramente especulativo, en grado C. Estaría en el grado D no fuera la ayuda providencial por omisión del grupo populista.

 Han aumentado el techo de un sueldo a tiempo parcial; es sueldo reclamado para ejercicio de actividad que no se encuadra en ninguna de las asignaturas que conforman las habilidades de un buen galeno. Dicen que sería peor si no fuese percibida la habilidad especulativa del señor regidor, que aceptaba 42 mil euros rebajados a la condición neta de los 53 mil brutos, ganancias mínimas pretendidas para  cada año de lo cuatro que ya suma por adelantado. Como en la casa Blanca, aquí también pueden decir que la clasificación C carece de fundamento, pero por la verdad que por por mi verdad os digo: ese pequeño lapsus que separa los 53 brutos de los 42 netos no ha sido ni falla del jefe que redactó el deseo ni falla de la secretaria que escribió el acuerdo, la justificación de equivoco estaba prevista si la oposición no se comportase como previa que se comportasen, esto es, posición de vulnerabilidad  extrema delante de los ataque de agentes de la chirigota financiera.

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viernes, 5 de agosto de 2011

VASALLO BASURA


Nuestros ahorros están en peligro. La crisis de deuda soberana de la eurounioneuropea está contaminando los mercados del mundo entero y no perdona ni a sus dioses financieros.

 Necesito organizar la protección de mi mismo antes que la protección de otros me haga absolutamente desnecesario. No puedo cometer cualquier equívoco en la estructura de mi defensa pero, para no dejar ningún flanco al enemigo, necesario será conocerlo y analizar todos los recursos de su fuerza. Sabiendo como el enemigo actúa en el campo de batalla me será más fácil, con la espalda protegida, salir a campo y dar batalla a todos que no han querido o no han sabido protegerse. Seguro que el retorno de mis ahorros se traducirá en el retorno de fabulosas ganancias.

Desde luego necesario me será aprender lo que está ocurriendo y entender el por qué así ocurre, a todo momento y en cualquier circunstancia del juego que se me figura una gran guerra, que ya registra en su haber una infinidad de escaramuzas puntuales.

Todo yudoca sabe como aprovechar la fuerza bruta de su oponente en beneficio del resultado que pretende alcanzar. De momento, veo a la distancia una enorme onda que, al tocar mi playa, se va transformado en una gigantesca ola. Es esbelta, de blanca espuma, remonta caballerosamente sobre el hombro de otras que antes habían lambido mis pies.

Después de un ligero y suave refresco, la onda anterior se retira para dejar espacio a otra que avanza contornando mi cuerpo. Este, en su cándida solidez, comienza a hundirse en el arenal por fuerza de su propio peso. La arena amarra mis pies y el cuerpo pierde equilibrio ante el embate de nueva hola. A esta altura ya no consigo discernir si soy yo quien se hunde o es el fluido mar de la masa monetaria quien se eleva. 

El campanario, siempre alerta para la defensa de lo que mi baúl le proporciona, estremece para sonar la alarma. Me pregunto, como preguntaba mi amigo Hemingway en la guerra de España, ¿por quien suenan las campanas? Me responde aquel silencio sepulcral de un escenario humeante, propio del entierro de cualquier esperanza.

La crisis, que va cabalgando a trote ligero, ya envuelve Irlanda, Grecia y Portugal, se aproxima de Italia y espuma su rabia por todos los lados de la Hispania ibérica. Ya se habla que no solo es el euro que la humedad pone en riesgo, la propia unidad de la alabada junción de la Europa del euro también está en peligro ante el eminente avanzo de la usura financiera.  Es usura que si mal empleada por este humilde gestor de miserias aldeanas podrá ser revertida en engaños jamás imaginados.

Tal  vez, a la altura de mis 71 años de vida, ya va siendo tarde para hacer entender a los 27 del euro que el plan de rescate  de mi deuda soberana es un esfuerzo que me alcanza hundido, sino hasta las narices sí hasta el cuello. Este pensamiento me sofoca y de mi aliento vuela veneno para perturbar la paciencia de los germanos por ver resurgir su otomano imperio a luz de todo riesgo: investimentos, fondos de pensión, bonos, hipotecas… viviendas, petróleo, oro, plata, equipamientos de alta tecnología para transformar empleados eficaces en eficientes vasallos de la basura financiera.  

jueves, 4 de agosto de 2011

LA BANDA


Guardo buenas memorias del nombre Rebollar. Fue por medio de la banda que mis padres se conocieron, casaron y tuvieron cinco hijos. Me acuerdo ver reunidos en la alameda todos los músicos de la banda para un final concierto regido por Manuel Rebollar. Mis pulmones de niño se llenaban de orgullo, pues el repique del tambor salía de las manos de mi padre y el concierto, serio, con todos los músicos concentrados en el extremo norte de la alameda, a la sombra de los árboles que también mi padre cuidaría con gran esmero, me parecía algo celestial. Creo que ese sentimiento era compartido por un pequeño grupo de oyentes, vecinos de la plaza y la calle de arriba que se posaban alrededor de la banda. Los niños de mi edad que habitábamos el centro de Cee éramos pocos y quedábamos cada vez menos en la medida que algunos tenían que seguir sus padres a camino de otros lugares, donde sobrevivir les fuera menos penoso.

Exceptuando el campanario del colegio, yo conocí por frecuencia asidua todas las alas y salas del Colegio de Cee. Estudie música y aprendí tocar bandurria con la señorita Ofelia. La sala era pequeña. Ocupando toda la pared oeste, había un armario forrado en rojo terciopelo en el que se recogía todos los instrumentos de la escuela: tres guitarras (una de siete cuerdas), violines, contrabajo, clarinetes, bandurrias y laud. En la pared sur había un piano que era el preferencial de la señorita Ofelia. Otros dos pianos ocupaban la pared norte y leste. Algunos pocos bancos eran destinados para estudio de solfeo. Me acuerdo que uno de mis compañeros se llamaba Héctor Oreiro Cordo.

Quiero explicar que esta sala de música no comportaba 33 componentes de la banda de Rebollar. El espacio mayor era la escuela de niños donde yo aprendí a hacer mis primeras cuentas de matemáticas con los maestros Javier Racedo y el carrancudo Cojo. En esa sala, utilizada también como teatro, si cabría la banda, pero jamás tuve noticia de que allí ella hubiera ensayado, y a mí parece poco probable que lo hubiera hecho, debido al celo de los albaceas. Mi padre tenía una foto tirada con toda la banda en el patio sur del colegio, en la escalinata del portón de la sala de ejercicios físicos. Creo que fue esa foto la que te ha inducido a escribir que la banda ensayaba en el colegio Fernando Blanco. Todos los instrumentos de la banda yo los vi varias veces colados en las paredes de una casa en el camino que llevaba al antiguo Muelle Viejo, en el barrio del Sacramento. Pienso que era allí donde ensayaba la banda. Esa casa existe aun hoy, estaba bien conservada la última vez que la visité hace diez años, pero sin ningún rastro de los instrumentos. La guitarra de la foto pertenecía al acervo musical Fernando Blanco. Estaba en el Frente de Juventudes cuando yo y mis amigos la pedimos emprestada para tirar esta fotografía. La reconocí 45 años después, con clavijero nuevo, participando en el coro de los mayores de Cee.

Gracias Concha Blanco, por estimular recuerdos gratos. Gracias por tu gran esfuerzo de recopilar memorias de nuestro pasado y hacer de ellas un registro histórico para el presente que corre y el futuro que se avecina.

miércoles, 3 de agosto de 2011

BORRA DEMOGRÁFICA


Corría el año de 1946, tal vez 1947. Me veo muy ilusionado aprendiendo el arte de dibujo, a lápiz carbón con técnicas de difumino, en el colegio Fernando Blanco, en la sala de cultura, pintura y dibujo. Allí todo era original, como había sido construido cincuenta años antes, con amplios ventanales, cortinas de liño,  lámparas pendientes del techo por un largo hilo, varias estatuas y muchas pinturas a oleo amontonados en una sala anexa.  Yo era  niño feliz de una pobre villa marinera, capaz de sentir como el mundo vibraba en mis muchas caminadas a orilla de la ribera o a camino de los montes, que yo ansiaba conocerlos  en toda su exuberancia.

En aquellos días, para mí el mundo se resumía a las personas que yo conocía andando por las calles de Cee, de aquella, estructurada básicamente por dos ruas, la de arriba y la de abajo. Dos días a la semana yo veía como brotaban personas extrañas en la plaza del mercado. Algunas chillaban queriendo imponer por el tono de su voz alguna mercancía que decían valer mucho menos de lo que costaba. Por mi memoria, la sensación de toda aquella algarabía me trae recuerdos felices.

Volviendo al escenario de la sala de dibujo, fue allí donde oí, por primera vez, que el mundo era redondo, levemente achatado en los polos y que yo hacia parte de un reino animal administrado por poco más de dos mil millones de humanos brutos, todos  salvados de la hecatombe habida por la segunda guerra mundial pocos meses antes. En lo que va de relativa paz bélica en esta nación global, el crecimiento del animal humano fue impresionante. En el año de 1999, un poco antes de curvarse a la entrada del segundo milenio de la era cristiana, la población mundial alcazaba el impresionante número de seis mil millones de personas de todos los géneros. Pasó una década y la contabilidad fiscal global registraba la bituminosa cantidad de siete mil millones de almas, todas con sentimiento de dioses poderosos y señores en el dominio tierra, aire y mar.

El iluminismo terrestre sorprendió, allá por el mil y ochocientos, un billón de pacatos terráqueos sometidos a los mismos rigores de la era de la piedra. Había algunas pocas excepciones que acabaron pagando su condición excepcional en los cepos de las tullirías de París. Delante de lo que acontecía en Francia y lo que el británico previa que ocurriría en América, Malthus escribía en las indias su famoso ensayo sobre el principio de la población. Observaba que la población humana dobla a cada 25 años. Creo que era una observación intuitiva, un poco aumentada considerando su propia experiencia como padre de una numerosa familia pero muy bien ilustrada por la necesidad de proveer sustento a una prole, cuyas necesidades crecían en progresión geométrica y la posibilidad de sostener este crecimiento estaba limitada a una progresión aritmética.

Es fácil verificar que algunas profecías de Malthus se están cumpliendo. Somos siete mil millones de bocas que en el ciclo de un día necesitamos consumir más de 14 millones de toneladas de alimentos, que deberán ser retirados de una cosecha  anual de más de cinco mil millones de toneladas, todas  arrancadas de áreas que ya van mostrando un anestésico descuido y un endémico cansancio.

Por las previsiones para el año 2050, antes que los nacidos en este milenio tengan edad de jubilarse, desde la cumbre de mis 160 años tendré oportunidad de ver como esta generación se las arregla para retirar de la costra seca el pan y agua necesario al sustento de 12 mil millones de personas. Mi temor es que allá en el otro mundo en vez de gloria yo encuentre infierno  y una borra en la memoria me acuse a mí.

martes, 2 de agosto de 2011

LO DIJO LA LUNA


Las noticias que salen de los voceros de los pupilos progresistas o sirven para hacernos morir de llanto o para matarnos de la risa que esas noticia provocan al impactar nuestros ojos y oídos. Campaña electoral limpia y sin insultos es lo que deseamos todos los electores de derecho, mismo aquellos que por afronta al derecho constitucional somos impedidos de votar.

 Por las palabras de Pons los egipcios nos hacen recordar que queda mucho para que nuestra democracia sea una democracia de calidad, nos hacen ver que somos ciudadanos hartos al cien por ciento de tanto paro, de la crisis de valores, de la crisis social, de la armadilla de la crisis económica tan al gusto de la oposición. Nos hacen recordar que cuando el pueblo quiere el pueblo puede. Pero también puede saber,  si el pueblo quiere, lo dificil que es alcanzar una democracia culta y con calidad. En España, con toda prudencia de siete lustros, no hemos alcanzado ese nivel de satisfacción democrática.

 Zapatero ha adelantado las elecciones para que dos candidatos supuestamente fuertes hagan sus propuestas de cómo van resolver los tres problemas fundamentales, apuntados desde el FMI como desafíos de la economía global: deuda soberana, crecimiento e inestabilidad social.

Para que la deuda soberana sea sustentable el crecimiento necesita también ser fuerte pero de manera sustentable; para que crecimiento sea sustentable necesario será recuperar la química de los acuerdos de la Moncloa, y esto no se consigue en el seno de un pueblo despedazado por el desempleo, concomitante con elevación del coste de vida, elevación de las hipotecas y desahucio desalmado en nombre de la legalidad.

Para un determinado candidato a la gestión de todos los españoles desde la Moncloa existen seis aéreas que condensan y explican muy bien sus objetivos de gobierno: 1. empleo, competitividad de la economía y apoyo a los emprendedores, estableciendo las bases de una recuperación económica vigorosa capaz de restablecer la confianza de todos los españoles para hacer de España el mejor lugar para invertir y criar empleo; 2 . educación de calidad para todos (y todas, se subentiende) haciendo recuperar el aprendizaje basado en el trabajo, el esfuerzo y el mérito; 3. reforma y modernización del sector público bajo los principios de austeridad, transparencia y eficiencia; 4. regeneración política con fortalecimiento institucional, respecto a la ley y a la seguridad jurídica; 5 . protección social para que ningún español quede excluido ni al margen de las oportunidades sociales; 6. recuperación  del prestigio de España en el Mundo para mantenernos colgados en la nueva sociedad global.

Como parte de un discurso en el que se pretende convencer y persuadir a los electores no está mal. Pero son proposiciones de carácter ingenuo, muy al gusto de la síntesis del que queriendo decir todo nada dice para que no lo pillen  por lo dicho en un día de luna.

lunes, 1 de agosto de 2011

ASTRO SOL

Por estas bandas mi suegra me advertía que agosto es mes de “cachorro louco”. Por otras bandas, el Banco de España advierte que el registro en cuentas corrientes durante lo que va de año registra un déficit de 24 mil millones (24 billones en la traducción inglesa) Respecto al mismo periodo del año  este colosal déficit representa algo entorno del 7 % menos que lo verificado en igual periodo del año pasado. Buena noticia si no fuera por la enorme temperatura que deja muy volátil el estado financiero de la nación.

Agosto y vendimia no es cada día, y sí cada año, unos con provecho y otros con daño. Algunos aprovechan para declinar a lo pies de una tortuga la lentitud de las demandas presentadas en la sombra de la actual crisis económica. El deudor tiene como contrapartida el acreedor. Cuando la barca se afonda, abunda suficiente agua para mojar a los dos. No es justo que, si las circunstancias del tiempo inunda y destruye una cosecha plantada en la ilusión de una sociedad también justa con participación voluntaria del capital y trabajo, pague apenas uno de los contratantes y el otro se beneficie de la mano de los tribunales arrancando al boleo, por el poder de su orden y otras fuerzas sociales, lo que un socio laboral no dispone en virtud de una desgracia precaria. ¿El demandante de una deuda reclama de algún robo que el demandado practicó a espaldas de la inocencia de un contracto pactado en la intención de ambos tirar provecho? ¿No? Entonces ¿por que saturar la justicia de los justos con este tipo de demanda?

Ambos, deudor de cualquier especie y acreedor de cualquier virtud, han corrido el riesgo deliberado de ganar dinero sacándola de ideas que ambos aportaron para ejecución del negocio. Y aquí no cabe, Señorías,  retirar dolo ni culpa de quien empresta dinero, pues en la mayor parte de los negocios (todo préstamos es un negocio para el acreedor que se inspira en el principio de usura) el deudor es atraído por técnicas sublimares de una propaganda maliciosa, ingenua cuando de ella ambos tiran provecho, perniciosa siempre que a uno, cualquier de los dos, destruya la esperanza de mejorar de vida, aunque la vida para algunos la vida les asegure todo el apoyo de las fuerzas populares.

Los tribunales de justicia no han sido ideados como palacios donde se mercan sentencias al mejor postor para lucro de intermediarios. La justicia distributiva carece de herramientas adecuadas para aplicación de correcta justicia. Infelizmente, se han rodeado de intereses sostenidos por el interés de quien desea siempre ganar, al costo de quien ellos determinan que deben perder. Perdiendo recurren a la venganza por sentencia de lo improbable. De esta forma es imposible mantener una sociedad igualitaria, con crecimiento ordenado, justicia participativa y restaurativa de la paz que el verdadero mal haya dañado y en la proporción que el mal produjo, sin otra intención que la de unir las partes en su esfuerzo productivo de delinear nuevos desafíos en dirección a la meta de algún objetivo, siempre dentro de la misión que tenemos de vivir útiles en un espacio que, con mucha dificultad, mal consigue realizar una centena de vueltas alrededor del astro sol.

viernes, 29 de julio de 2011

EURIBOR


Los americanos de Obama y los gallegos de… digamos Rosalía tenemos mucho en común. Somos dos naciones enormes a pesar del desproporcionado tamaño de la comparación. Nuestras cordilleras estuvieron juntitas en un pasado prehistórico cuando en el atlántico no había mar. Ellos, los americanos, fueron descubiertos por celtas de la Gallega, nosotros, los gallegos, fuimos descubiertos por los celtas desnudos del norte europeo. Los americanos tienen en sus manos un enorme problema, que es el déficit público. Feijoo cree que la enorme deuda gallega pertenece a otro país, que él llama España. En fin, todo igual o casi igual que no es lo mismo.

Ya intuía yo, una de esas noches mal dormidas, que todos los problemas que asolan la raza celta derivan de los malos tratos dispensados por el pinciano Rodríguez, de apellido tan común entre los gallegos y con el popular sobrenombre tan codiciado entre los artesanos exentos de cualquier cepa cortesana.

Nos quieren meter, a todo coste, en la tertulia del noble léxico de nuestra real academia de las voces orales y digitales la palabra Euribor. Analizando fonéticamente esa palabra, tan desconocida por el gallego auténtico, consigo amarrar con dos lazos el sentido seco del compuesto morfológico. Para extraer el zumo de tan geniosa idea es necesario haber nacido en Galicia, de padre y madre auténticamente gallegos.  Solo así podemos esclarecer que Euribor es compuesta por la primera persona de un pronombre personal (eu) y algo que se encuentra al bor-de u orilla de sospecha extremamente peligrosa.

¿No? ¿No es así?

¡Claro que no! El Euribor fue inventado en 1995 cuando Aznar brillaba en Iberia y la idea de una peseta estable atraía el buen interés de todos los gallegos del mundo. Contra mi opinión, alias respetadísima por la Constitución del 78, Euribor es junción ortográfica de Euro Interbank Offered Rate y sirve para explicitar la media del interés por el dinero (euros) practicados entre 57 bancos de prominencia europea.

Ahora sí que podemos bailar la jota con mucha más tranquilidad, pues han escogido palabras de galaico léxico para que nosotros, mejor que otros, sepamos calibrar el real peligro que significa el yo estoy al borde del precipicio. Sube el Euribor, despencamos no atoladeiro da hipoteca valorizada. Baja el Euribor, aparecen nuestras caras chamuscadas por el fuego caprichoso que atribuyen a las razones, poco racionales en el contexto de oferta y demanda.

En cierta ocasión, muy celoso de las campanas de Bastabales, Almanzor vino a Santiago por braga y se las llevó a Córdoba.
  
Ai campanas, campaniñas. Cando de lonxe vos oio penso que por min chamades. Doiome de dor ferido, que antes tiña vida enteira e hoxe nin media teño. Larparonma os intereses por tasas de fel, que eu bebí para suportar o amor der ser galego montado na mula do euribor.