lunes, 30 de julio de 2012

LAS PENAS DE MOJO


Pensé, señor Conde, que hablaba usted de mí. Valla ilusión la mía. Desde jovencito inmerso en las masas, creí un día que podría librarme del polvo blanco de la harina sacudiéndome la cabeza para introducir en su masa encefálica (la mía, no vayamos pensar mal) la virtud del conocimiento exotérico y, así, ser capaz de librar mis padres del arduo trabajo de producir pan para todos, los del lugar y adyacencias. Hasta los diez años cumplí todo el currículo del estudio básico: leía clásicos, como el increíble Mickey Mouse; me deliciaba con historias de  sheriffs, en las que se destacaba la asombrosa rapidez en el engatillamento   de uno o dos revólveres seguido de la infalible precisión de las balas, lanzadas siempre en dirección al pecho de algún impostor, un desalmado o cualquier enemigo de lo justo y socialmente considerado correcto. A “escondidas”, en la biblioteca del colegio Fernando Blanco, sensibilizado por el ondear de la bandera de España y el badalar de las campanas del reloj alemán, obra de ingeniería mecánica que pocos han tenido la curiosidad de ver, conseguía yo chapuzar por el interior de algunas páginas de obras consideradas aptas solo para mayores, como la Celestina. Armado de noble linaje y blanco ingenio, infantil ilusión dotada de esperanza, mediana altura en cuerpo de crianza, sublimaba yo el futuro como si de hecho fuera legítimo heredero de España. Lo había oído decir de la boca del general de todos los generales, el futuro era mío, nuestro, de todos los niños y niñas del país que yo empezaba a conocer y mal lo podía entender. Lo poco que venía de Cuba mal daba para sostener los albaceas, entre los que se encontraba el párroco de Toba. Sin un patacón de sueldo real, los maestros mostraban total desinterés por la lengua y una atracción mórbida por el palo duro y el coscorrón dolido eran respuesta a cualquier pregunta de orden por el origen y transparencia del conocimiento.

Pau que crece torto morre torto. En los diez años que siguieron al cumplimiento de la primera decena de mi vida, en el primer cuarto del año 50 del siglo pasado, la ilusión fue siendo modelada para que la esperanza se mantuviese en los límites convenientes al conservadorismo clásico de la historia de terratenientes.  Yo los conocía, era un poder semi-oculto que destacaba su presencia en las procesiones, con cierta promiscuidad en el trato con las autoridades continuamente expuestas, como lo eran el cura, el alcalde y el teniente de la guardia civil. Antes de alcanzar la edad en que mis padres perderían el derecho a la administración de mi destino, fui excluido de la clase propuesta para ser dueña de España y, algunos días después de haber cumplido los 21 años de existencia, mi vida era sostenida con dulces plátanos de la cosecha de un pueblo habitante en la enorme extensión perteneciente a una pacífica nación de América del Sur. Esa dulzura dio ocasión al trabajo ajeno y, con él, a un sueldo que me permitiría repetir, en diferente lengua, el camino básico que me llevaría a la obtención de varios títulos técnicos y académicos de elevada procura. Todo con el esfuerzo de mi dedicación, sin olvidar mis deberes para con mi familia, la del nuevo mundo y la de España.

Hoy ha temblado Galicia. Ha temblado por lo incognito que viene del profundo atlántico y también de lo que adviene del orgullo herido por la austera participación de los guerreros del balompié en los juegos de Londres. Es de derecho temer lo que es temido. Del mismo modo también es gracioso amar todo que es querido. La masa me trae buenos recuerdos. El sudor combinado con trigo, centeno y maíz, cocidos en horno calentado con leña, que yo iba buscar a los montes de la armada, daban un sabor diferente a la vida. Reforzaron el temple de mis piernas y fortalecieron los músculos del cuerpo, que hoy me sostienen caminando por el valle de la tercera edad en el otro extremo de la vida. Son las penas quedadas al remojo lo que impide que el cuerpo fluctúe al aire, exento de miedos, angustias y el mórbido dolor reflejo del pasado. Eso sí bien lo sabe el loro Foderico.


jueves, 26 de julio de 2012

AMOR DOLIDO


Muy buenos días, amigo conde, en este pos-día  del glorioso señor Thiago, el mejor de los apóstoles de la Galilea antigua, traducido hoy como el magnífico contaminante  polvorero de los cielos lindos en los viejos campos iluminados con el blanco lácteo de la vía estelar.

Hoy me divido entre los deseables comentarios suyos  y las tormentosas coletillas de Melena, expuestas en las tres partes que parten de su (de ella) guijarro temperamental.

Creo que pocos son conscientes del alcance metafísico de la instrucción universitaria, principalmente si consideramos una universidad virtual capaz de incrementar el número de matriculados en más de 10 mil al año. Un verdadero milagro del apóstol Jacob en tierras de de la mancha, propio de la multiplicación del euro en las bankias de Hispania. Sin duda, algo muy poderoso que se agrega al fondo de los doscientos mil estudiantes que ya tenía, y sin cualquier costo adicional  de las transferencias del Estado, lo que, sin margen a cualquier duda, refuerza el carácter milagrero en plena edad de los recortes al idealismo austero de lo que se creía justo, honesto y verdadero. Un fin propuesto sin cualquier finalidad del saber, que propone invertir mucho en poco y  de ninguna utilidad. No me digan que el desempleo del estudioso universitario es algo digno de llamarse útil, porque nada es útil si te tiran el pan, el aire, la ilusión...

 “Cuando un mito encuentra otro mito, la colisión es real”. “La mentira tiene piernas cortas pero sabe muy bien donde debe ponerlas”. “El principal deber de la razón es desconfiar de la inteligencia de los otros”. Frases atribuidas al escritor polaco Stanislaw Jersy Lec.

Ayer me dirigí a la facultad de derecho en el largo San Francisco. Lo hice por sugestión de un promotor de justicia, quien me recomendara salir de un círculo hostil e ingresar en otro donde la ilusión crece ingenua, libre de los escollos que el derecho traidor interpone en el camino de un joven peregrino. Llegué a los pies de la catedral a lombo de un veloz burro que, como el gusano, anda debajo del obscuro suelo y lo denominan Metro. Lo que vi en la plaza, que se apoya sobre una monumental obra de la ingeniería civil, fue algo típico de la descripción dantesca de la macabra comedia narrada en su viaje al infierno de Dante Alighieri. Por todo lugar había cuerpos  extendidos en el suelo, sucios, mal olientes; algunos con colilla en la boca, otros me miraban con ojos de la indiferencia  del que nada ve y a todos asusta. La puerta de la catedral estaba abierta. En la escalinata, un grupo de turistas se  tiraban foto. Dos niñas rubias, 15 años, pantalón corto, tenis caro en los pies y vientre expuesto  al estilo de quien se va a la playa, componían el grupo de turistas. A su lado, otras dos, aparentemente también niñas, integraban el escenario enfocado por la gran puerta del imponente templo construido en el siglo XX.  No buscaban salir en la foto. Exhibían la preeminencia de pechos colosales, piernas hermosas y bien torneadas, expuestas hasta el nivel en que el seso se muestra tabú, y el resto, con indicios de que la parte más cubierta era la cabeza, en la que abundaba el velo de oro. Esas dos jóvenes se insinuaban sin ningún tipo de pudor a todos que delante de ellas pasaban, indiferentemente si se traba de turistas, jóvenes o viejos, pastores o curas, abogados o meliantes, eran el espejo de la modernidad a iluminarnos con las costumbres antiguas.

martes, 12 de junio de 2012

AJARDINANDO EL EDÉN



Anduve ayer por el foro abierto de mi amigo Carlos Rodriguez.  Desde la cumbre de mi lar le doy un vistazo todos los lunes. Es un vistazo que empieza el día siguiente, pero siempre termina el día antes. Es un foro que transcurre en jerga bilingüe, o casi. Transcurre por la exposición diletante de quien cree que lo hará mejor hablando más, más alto y sin cualquier contenido en el contenedor, del que brotan apenas palabras sin cualquier conexión con el objetivo del foro, el que, a mi parecer, seria solidificar las ideas del oyente vidente.  Decididamente, la gran peste que ha contaminado la unidad ibérica en la que el idioma era universal y gramaticalmente unificado para que todos los hijos de celtas, godos, suevos, vándalos y alanos y también ¿por qué no? los judíos, árabes y demás bárbaros, nos entendiéramos y viviéramos en paz, se ha hecho endémica y nos deja tolos delante de las necesidades  que hay para controlar y administrar objetivamente la construcción de la estúpida torre de Babel.

Vamos ver, la palabra austeridad en gallego y portugués se escribe exactamente como se escribe en el español universalmente unificado: austeridad, así como suena, con de final. Muchos, en el jardín escribíamos AUSTERIDA, y el maestro con su sabiduría imperial nos corregía a fuerza de palo que austerida tiene DE final. Entonces, en calidad de alumnos inteligentes, pasamos a escribir, todos los suevos portugueses y gallegos bajo el mando del rey Felipe de Austria, la austera palabra AUSTERIDA en la forma esperpéntica de austeridade, algo  derivada de los austrias. Pero, hablemos en español gallego o español de cualquiera de las comunidades que componen la unidad española, las palabras deben traducir alguna idea que sea común a los que hablan y escriben determinada palabra y a los que escuchan o leen esa misma palabra.  No parece ser lo que ocurre, a lo menos actualmente, en el reino de España. Y por ahí nace esa locura babilónica por la que en concreto no sacamos absolutamente nada de lo que dicen durante una hora los cuatro debatedores y también lo dos especialistas invitados, todos comandados por la batuta poco orientadora del regente Luís.

En la Moncloa el asunto adquiere notoriedad de tragedia nacional. Ministros hablan de respuesta contundente como si contundencia fuera un delicado velo de seda. Otros, ministra, hablan de los efectos de origen emigrante, cuando en la realidad de su pensamiento la idea se refiere a los inmigrantes; el resultado es que acaba uniendo los españoles emigrantes a todos los extranjeros inmigrantes y ni dios, eterno migrante, se entera de lo que está ocurriendo.

Recientemente, Rajoy y el Rey se referían despectivamente a Argentina atribuyéndole poca fiabilidad en función de la inseguridad jurídica. Luego, el Rey de España, jefe supremo de la Seguridad Jurídica, ha permitido que, por un simple tijerazo en el estatuto de los trabajadores, el despido improcedente se viera agraciado con abono de 33 días/año servicio, confiscando el derecho jurídico de los cuarenta y cinco días pactados a inicios del contrato laboral. ¿No significa esto una inseguridad jurídica? ¿No constituye un asalto a los derechos de la clase obrera? ¿La clase obrera no podrá en cualquier momento ejercitar el deber de exigir por deber de justicia y mérito lo que la clase empresarial, en función de la ley, ya había retirado de la fuerza del trabajador y ahora puede disponer para lo que quiera y le convenga, y no necesariamente en beneficio de del reino de España?

El Edén ha sido criado por dios para beneficio de la Humanidad. Fuimos castigados por la travesura que despierta una golosina en la voluntad infantil. Después de la colosal inundación, los campos quedaron adobados con el estiércol salido de la maldición.   Parece que cuanto más revolvemos la caca más moscas aparecen. Son moscas diferentes, es verdad, pero la caca continua la misma por mucho que ajardinemos el Edén con la serenata española.

lunes, 11 de junio de 2012

EL SENTIDO PERDIDO


¡Caramba! amigo conde¡, veo como algunos de sus plumeros se lucen poniendo bajo sus pies los espinos que arrancan de las rosas, al mismo tiempo que el perfume que de ellas emanan la introduce por sus narices en un continuado esfuerzo para solventar la aromaterapia de la retaguardia guerrera.

Es el caso del incendiario Nero, antiguo contubernio  en la paz social de los ocho años pasados. ¿Os acordáis cuando este señor se escandalizaba por los escritos de Ceeíbero, cuando este relataba las maravillas del pirarucú, la carne deliciosa del bayacú después de arracarle, con los cuidados de un  pescador experiente, su mortífera bolsa de veneno?. Eso para no hablar del dulce sabor de la carne de un gigante pirarucú. Para no hablar otro día, quise decir, pues la leyenda del pirarucú se encaja perfectamente en la estructura dialéctica del guerrero Nero.

Pirarucú vive lleno de vanidades, con algún egoísmo y excesivamente orgulloso del poder que piensa obtener de la tribu popular. Pirarucú es un bravo guerrero, yo diría bárbaro como cualquier gurrero que usa el poder bruto de la fuerza cuando cree que la fuerza es solo suya.

Pirarucú desciende de un hombre de buen corazón y también cacique de tribu, pero es un poco perverso y le agrada criticar a los dioses.

Tupá es dios de los dioses y observaba Pirarucú desde hace algún tiempo. Un día Tupá decidió castigar Pirarucú ordenando que por la ribera se esparramase el rayo más poderoso de toda la historia. Substancialmente ciego por el brillo del relámpago y algo sordo por el ruido del contundente trueno,  Pirarucú no percibió la enorme torrente de lluvia que bajaba del cielo para cubrirlo junto con otros pescadores, que pescaban en las agua revueltas de nuestra ría muerta. Cuando Pirarucú sintió la llegada de las ondas reventando furiosamente sobre las rocas, simplemente las ignoró con un sonriso macabro y palabras de desprecio. Entonces Tupá envió Xandoré, diablo que odia los hombres, para arrojar sobre la cabeza de Pirarucú todos los rayos que podía sacar del polvorín y, así, fulminarlo   con una estaca que la furia había arrancado de un envejecido árbol crecido en las tierras del oro. El gallo acertó el corazón de Pirarucú y este, tremendamente asustado, buscó el refugio en las produndezas de la ría y allí se transformo en un enorme y obscuro pez.

Bueno, la gesta de Nero no es la misma cosa que la gesta de Pirarucú, y en nada los dos se parecen. El sabor de Nero es radicalmente acedo, agrio, picantemente rojo bordado de sangre ayer. El sabor del pirarucú es dulce, objetivo deseado por cualquier hacienda empeñada en el cultivo de linguados y sus respectivos fines de dominio costero.

Los errores, de haberlos, e habelos hailos,  son los mismos,  y el estado de las evidencias conducen al mismo fin. El fin del cachondeo por el que el último que ríe reirá como ríe un loco al verse solo, vagando en este mundo. A donde vamos parar cuando nos dicen que deuda no es déficit y déficit no es deuda, que hay que gastar solo lo que se ingresa y gastamos a destajo por los prestamos que vamos pidiendo para darlo a los que mucho ya han arrancado y no han dejado un pacú de empleo para poder pagarlo y rescatar o intervenir en los azares, mal sueño y sentido perdido del pirarucú .


jueves, 7 de junio de 2012

TIEMPOS GALLEGOS



Hoy, mi buen amigo Conde, desperté bajo el murmullo de una intensa lluvia que llegaba para azotar  el temple morriñoso de este que ya fue un joven y esperanzoso gallego, de estirpe española y resachado por el embrujo de infindas culturas, todas tamboriladas desde el pisoteo de una cruenta historia, hecha por el derecho de conformar el viejo hueso, que ahora, con milenios en la genética y decenios en la compostura física, va tocando las cornetas muy cosquillado por el avance de la presencia de lo que se ha denominado fin. El fin de mi fin y el principio de una nueva ocasión.

Estos días de pasado reciente acompañé mi viejo amigo Juan en sus andaduras por el nuevo mundo. Lo hacia mi señor con el mismo ingenio ingenuo del caballero de Castilla, o el arbitrio decidido del bizarro Pizarro, pero siempre con la percepción política de los primos de riesgo, Hernando y Francisco, corteses de la reluciente mancha castellana. Mi cabeza refriega en su memoria el zumo concentrado de todas memorias de España y, de hecho en mi memoria, la he revivido en los multiplex juegos infantiles por las calles, prados y montes de una modesta colonia a orillas de la ribera de lo que insisten en llamar costa morta y, sin embargo, muy viva la recuerdo.

Corre muy lejos el dulce recuerdo de cuando yo corría mas veloz que una bala y, haciendo el camino inverso que yo suponía que el caramelo debía hacer, llegaba al tambor de la garrucha en tiempo para impedir que el indicador de la mano apretase el gatillo y del tambor repicase el estallido de aquel alarido histórico que tanto atormenta a nuestra consciencia social.

Corpus Christi era una ceremonia para resaltar la fe en la esperanza de que el hijo regresara a al mundo del cuerpo ceeleste que dos meses antes había abandonado. Creo que era así como en la consciencia de mi madre el pan y el vino se transmutaba en cuerpo y sangre de su hijo para hacerlo presente en aquel antiguo año de 1961. Como en todos los años que el recuerdo invade mi memoria, la carestía se repetía bajo el palio que daba sombra a la figura del cura, quien transportaba en sus manos la taza hecha de oro para albergar el rico tesoro en su ilusoria forma de cuerpo y sangre.

Mi madre, en su bien temperada fe, creía en los ángeles y a uno de ellos había atribuido el deber de protegerme en todos los momentos de mi vida. No fue el mismo que dio protección a mis hermanos.  Mi ángel tuvo que empeñarse mucho más para arrancarme de serios apuros durante el transcurso de los idos más de setenta años, que decirlos cuesta poco y contarlos, poco más de un minuto. En el mar, el ángel me arrancó del tridente de Neptuno cuando este se disponía a fritar mi cuerpo alrededor de un brasero bajo las aguas de la ribera. En el cielo, apagó el fuego de un motor que daba vuelo a un pájaro de acero. Cuando acosado por la peste del desempleo, aquel ángel siempre eterno omnipresente, pidió, con la calma que en mí se hacía ausente, que yo santificase el nombre del padre nuestro y mirase a los cielos para ver cómo era dulce su reino y aquí en la tierra se cumplía su voluntad para darnos el pan nuestro de cada hora; eso sí, ahora y siempre que nuestras deudas estuvieran al día en la cuenta de los acreedores.

Aquí, hoy llueve. Ahí, hoy llueve mucho más. Aquí, hoy se celebra el corpus Christi, en España, lo celebrarán después. Tal vez porque el mundo es redondo. No lo sé. Tal vez para que no quiera ir al disfrute de un jueves santo el cuerpo pálido, ya sin sangre por el paro del año entero. Aquí llueve, ahí también. La lluvia es un pedazo del cielo que se esparrama sobre el suelo  para indicar el camino que nos lleva al mar. Y ya lo decía el Juan Segundo, recordando el apóstol Pablo, cuan indigna es la eucaristía en un contexto de discordia e indiferencia por los pobres. Por eso, en verdad yo os digo que entre nubes de algodón nos habremos de encontrar en el cielo, haga sol o haga lluvia, cómo nos encontramos hoy en el recuerdo de mis tiempos gallegos.

lunes, 4 de junio de 2012

BRINDE ENTRE HERMANOS



El Rey ha dado el primer paso. Cabe a nosotros, los españoles, y en especial a nosotros, los gallegos del mundo, ofrecer el correspondiente respaldo a esta histórica iniciativa y, así, eliminar el mal sentimiento que en la euforia del bienestar hizo que el rancio de una falsa riqueza transformase nuestra virtuosa humildad en arrogante y hostil vanidad.

Un brindes entre hermanos para el bienestar de toda la familia.

miércoles, 30 de mayo de 2012

CHOVENDO NO MOLLADO



Mi muy amado señor. Hoy he tenido oportunidad de conocer su gran sabiduría en el tema de las lenguas mayoritarias. Sí, porque dos cientos millones de almas unificadas por una lengua común constituyen, sin el menor asomo de duda, masa suficientemente volumosa  como para dar ciencia de sus universales afirmaciones.


El gallego tiene una enorme utilidad, si sabes gallego puedes comunicarte con todo ese enorme mundo lusófono y, por tal mérito, podemos extraer los beneficios que a mí aportan el genio de esos dos maestros del arte cênico brasileño, los inmemoriales y saudosos Chico Anisio y Paulo Gracindo, ambos responsables por inundar mi vida y la de mi familia con el sonriso abierto de alegría, contagiados por su magistral humor durante medio siglo.

Yo soy gallego, de la punta opuesta al lugar que usted ha nacido. Las ondas de radio Oporto inundaban la azotea de la casa de mis padres, donde yo disponía de una habitación de cara al mar, y las ondas rozaban mis narices con aquel típico sabor de la lengua portuguesa. Yo creía entender el portugués y, de hecho, pasé a comprar y leer Seleções do Reader’s Digest. Supe que no sabía portugués cuando en Lisboa yo y un vecino emigrante fuimos visitar una portuguesa con la cual mi amigo se carteaba al punto de considerarla novia. Allí supe que la portuguesa carteaba en portugués, y mi amigo gallego lo hacía en español (había estudiado para cura). El encuentro fue un desastre porque hablando en gallego ella no conseguía entendernos. La amabilidad de aquella doncella y el cariño de su atención fueron suficientes para guardar un hermoso recuerdo de aquel encuentro y también para saber que para hablar una lengua hay que vivirla, y yo había vivido el gallego y el español. El portugués pasé a vivirlo después de aquel día, cuando el capricho de la vida  me empurraba a camino de Vera Cruz embarcado junto con un grupo de portugueses que emigraban desde Lisboa.

Señor, parece políticamente correcto decir en Galicia que el gallego es una lengua universal. No contamos ninguna mentira en tal afirmación, puesto que hay gallegos en todos los lugares del mundo. Pero, señor, no pasamos de tres millones los gallegos que dominamos fonéticamente  nuestra ancestral y preciosa lengua.  Ya, en el orden gramatical, siguiendo la gramática, que en mi juventud no existía y me atrevo a decir que ni siquiera en la suya esas normas habían, que una hora se aproximan de la normativa portuguesa y otras de la española, y, por consecuencia, usted desconoce los meandros de la rigidez con que quieren imponerla.

Señor, esto no es un consejo, es una constatación de este vuestro patricio, paisano de todos los españoles nacidos en el mundo que heredamos de Noe. La lengua de todos los gallegos es el gallego y la forma que nos impone  la gramática para que nos comuniquemos con el resto del mundo es la norma española, que acá muy bien la entiende el argentino para escribir “que ya llueve en la llanura”, mismo hablando que “xa xueve en la xanura”.

lunes, 28 de mayo de 2012

LUME AO FOGO



Hay que endurecerse, pero sin jamás perder la cordura, mi buen amado señor.

Volvemos a los tiempos de vaite lavar porcona, vaite lavar, se no che chega o rio tirache ao mar.

Darle la comida y hacer la cama a un paciente no es sanidad. Es evidente que no, ilustre vidente. Sanidad, ya lo explica la RAE, es cualidad de sano, o dicho de otro modo, sanidad es un conjunto de servicios gubernativos ordenados para preservar la salud de los habitantes de la nación, de una provincia o de un municipio. Si un paciente no llega al hospital en perfecta condición de sano, habrá que cobrarle el monto de un servicio hotelero equivalente a un hotel de tres estrellas y, en su caso, señor, lo que cobra un hotel de lujo.

 La RAE no habla para nada de la sanidad de una comunidad o xunta de comuneros, luego,  nadie en esta punta de la península ibérica debía atribuirle a usted cualquier responsabilidad pos su retórica insana. Hombre, claro, también es verdad que le deberían recortar el sueldo en la misma proporción o tamaño de las asnadas que en el ejercicio de su noble cargo vuestra señoría insiste en practicar.

No consigo entender, mi señor, todos aquellos plumeros que le reprochan sin la mínima reflexión en el contenido de sus reproches. Veamos: transporte no es sanidad y además constituye un serio riesgo para el paciente que puede caerse de la maca cuando lo llevan al quirófano y del quirófano a la habitación en la que presumidamente debía haber una cama de faquir, con puntitas bien afiladas para economizar en el lavado de la ropa que usted no quiere pagar. Por cuenta del riesgo habrá que facturar una tasa de seguridad. Esa seguridad seria elevada por cuenta del riesgo que corre la vida de un paciente con trasplante de corazón que se arrime, por necesidad de rateo de los costes de higienización de las puntas, a la cama de otro paciente, contaminado, digamos, con la gripe aviaria. No se enteran esos plumeros intransigentes que la economía obtenida  en el saldo entre ingresos y gastos acabaría por reducir incertidumbre de la vitalidad del paciente, y sin pacientes, ya que la vida nada vale y sin necesidad de un manos arriba, sobraría más dinero para aplicarlo en la bolsa.

Señor mío, ¿quien en el estado de las juntas consigue gastar sin crédito? Hombre, si tiene dinero, ningún loco deja de ofrecerle crédito. Si no tiene dinero ni pajolera posibilidad de obtenerlo en el tiempo que el acreedor le imponga el pagamento del bien o servicio que quiera venderle, lo más justo, por mérito y derecho, seria penalizar el acreedor por el crimen de inducción a una compra que usted quiere tipificar como delito. Perdone-me,  mi muy estimado jefe, esta mi gran osadía de querer decir ao crego cómo se reza un pai noso en galego, pero en asuntos de consejos uno no debe quitar ni poner más de lo que hay. Así, será mejor dejar las cosas como hasta ahora fueron y evitar de botar lume ao fogo, pois as lareiras teñen boca grande e queiman-no todo.

viernes, 25 de mayo de 2012

Señora Non



Velaiqui la llave para descifrar el hieroglífico de la santa hermandad europea: el piramidal despilfarro de la usura por la más valorizada moneda del mundo en el momento presente. La hermanoarquia de la Señora Non (frau Nein, nein, nein) vende eurobonos con una ligera pérdida de 0.07 por ciento al año.  En una proyección de largo plazo, la señora Non se quedará sin un tostón de aquí a casi un milenio y medio (interés simple).

Por la misma fórmula de la simple y sagrada capitalización, el mister Raza, hoy  vendiendo deuda con el impulso que da el interés de 7 por ciento, en 14 años verá  totalmente dilapidado el ingreso de su venta.
Ahora cabe destacar quien compra Deuda y los medios que utiliza para comprarla. Tanto la señora Non, tanto el mister Raza, hoy son detentores de derechos por una riqueza fiduciaria salida de las emisiones monetarias prensadas bajo la vigilancia de sus respectivos bancos centrales.

 ¿Coste de esas emisiones?

Son (deducida la amortización de máquinas y edificios), el pan, vino y otras migallas retiradas de la cosecha local para consumo final de un pequeño número de funcionarios. Toda esa riqueza ilusoria, añadida al poder real que la ilusión produce sobre la moral, necesita una correcta administración para que el agua visto en el seco desierto no se transforme en una dura pelota de arena engasgada en el recto de la vida humana. Es precisamente por el tamaño de esa solida pelota de arena que nosotros, los administrados, conocemos los resultados y, por consecuencia, la inteligencia de nuestros gestores.

Por el poder supremo que emana del pueblo, cada pastor de ovejas tiene derecho a cuidar de la manada y a darle entretenimiento  comiendo el césped, siempre con la productiva utilidad de sacar provecho de la lana, leche y carne y mantener el césped estéticamente nivelado al gusto del gestor. Como el rebaño en condiciones de bienestar crece rápidamente, se hace necesario promover adecuada división y delegar poder a otros pastores, siempre sobre la supervisión del gestor mayor (para un determinado pasto, hoy el mister Raza, y para el otro, la señora Non, ambolosdous temporarios jefes de las respectivas bancas de melenas laníferas). Eses banqueros adquieren, en función de su lealtad al pastor mayor, cuotas monetarias de la ilusa producción de la oficina central. De ahí en adelante, el poder de cada subsidiado crece en proporción con la cuota subsidiada. Con el pasar del tiempo, el interés sobre el nada que ilusiona se hace más importante que el todo que produce, y las cosas y casos axiña se transforman al arbitrio de una legalidad indecente. Y como todo que es indecente rebaja la moral, las cabras se cubren de miedo, los cabrones invisten los cuernos y el césped pierde color en el peirao de la gloria.

La señora Non, dedicada ama de la cría del mercado norte-oriental europeo, bien conoce que la utilidad del eurobono haría rebajar el poder  del euro sobre su guarda. El mister Raza, austero tozudo, mal entiende que el brillo de su austeridad ilumina la cobija del banquero  oriental y este, por el principio de la capitalidad, no pierde oportunidad para arrancar taja de la buena disposición del mister Raza. 

martes, 22 de mayo de 2012

DIFERENCIAS DE LOS IGUALES



Un día cualquier de los tiempos pasados, viendo y oyendo un programa cualquier de la televisión gallega, editado en una variante modelística de la pre-lengua española, el asunto recurrente eran las diferencias y el respecto a su existencia. 

Es evidente que las diferencias existen en esta enorme pelota de cosas iguales. Por supuesto, vivir sumergidos en un caudal de partidos, algunos rotos y otros muy mal cosidos, requiere un elevado sentimiento ético-moral  de respeto a las diferencias. A respecto de tal asunto, vivir sin respeto a la poderosa fuerza de lo que se ha convenido llamar partido puede constituir seria amenaza a ese colosal mundo de oportunidades en la que se ha recriado la política y, por tal razón, se hace difícil aceptar de buen grado la presencia adversa de la diversidad (diversidade, así como se escribe, con “de” final moi pegadiña e axiña para poder garantir a convivencia en paz entre os diferentes iguales). 

Ao carón de una mesa redonda, uniformemente asentados sobre asientos giratorios, se posicionaban cuatro representantes de la tipicidad galaica, raza enxebre por excelencia. Mirandolos de frente, de izquierda a derecha, el sociólogo Eduardo Rego Rodriguez, el filóso Alfonso Sola y Miguel Fernandez Blanco, responsable de empleo e inmigración de Caritas en el Santiago de algún lugar.

En la gran dialéctica histórica, todo somos como somos, luego, ya lo explicaba Platón, todo se explica por lo que el plato contiene: un poco más de grase en el invierno y un contenido con alguna gracia por la esperanza que adviene de la primavera.

Las diferencias son tema en la aguda crisis que estamos viviendo, porque ahora, habiendo menos para repartir, los diferentes, que andaban callados bajo el lodo de la arrogancia, emergen a la superficie para hacerse sentir. Se disuelve la tolerancia a lo neutral o negativo y se rescata la actitud molesta de la recíproca oposición, todos contra todos y la casa se cubre con semientes de la polilla, que a gusto de todos se convierten en partidos de las más bizarras denominaciones, como: P de los Tineidos, P de los Piralidos, P de los Tortricidos , P de los Galéquidos, de los Tortricidos y una gran legión de los P de los P. Todos, sin excepción, majaderos comilones de lo que a su paso se opongan.

Es evidente que en una situación de opulencia la polilla tiene función productiva, comiendo lo que sobra para que se produzca algo más, y ese más-producir nos mantiene a todos ocupados en las labores de criar capital y, así, nos convertimos en ocupas del tiempo por el afán de guardar ese algo, que llamamos capital, bajo el palio y  al amparo de la polilla. Exactamente como si la inteligencia de la polilla se igualase a la inteligencia humana cuando coloca una matilla de lobos hambrientos para cuidar del rebaño de los pacíficos corderos.

Las diferencias, ya lo explicaba uno de los contertulios, no son todas respetables. No podemos alabar el hecho de que  unos poquitos sean dueños del todo y la gran multitud viva carente de lo que ha producido, produce o tiene capacidad para producir. No podemos respectar la intención de que se produzca el colapso sanitario en beneficio del crecimiento, en volumen, de esa minúscula masa privada que desea hacerse dueña de la voluntad pública.

Educación pública, Sanidad pública y ocupación plena y satisfactoria del tiempo que la naturaleza pone  a nuestra disposición durante el corto intervalo de nuestro caminar por la superficie de esta monumental y explosiva pelota, son los tres pilares del respecto a la ley.

No habiendo respecto a estos tres pilares, la casa desmorona  y, aunque la vaca tusa por los dispositivos de la constitución y el poder sarnoso de una matilla de perros, la clase dominada acaba derogando la tolerancia neutral  para transformarla en intolerantes activos de esa pequeña minoría, avaros sedientos de una falsa ilusión, que ellos llaman capital y, como la peseta guardada, solo sirve de alimento a la polilla.

Es cierto que los más débiles siempre acaban masacrados.  Antropológicamente  la especie humana no está preparada para hacer frente a las diferencias. Ya decía no se quien que dios nos cría y nosotros nos juntamos en la homogeneidad de nuestros caracteres.  Nuestra democracia balbucea un lenguaje infantil al que quiere dar significado. Entramos en el intervalo de la formación de un modelo cooperativo. Debemos apuntalar sus alicientes y estimular el crecimiento económico sin romper el equilibrio de buena convivencia entre los que sufren el castigo de una mala salud (económica, financiera, cultural, o lo que sea motivo de una diferencia contrastante) y los beneficiados por el derroche de la opulencia (ídem, ibídem)

La dialéctica triunfante de los mercados ya muestra su natural cansancio, y el vacío que atrás se engendra deja espacio a la creación de nuevos modelos de convivencia.

Nuestro modelo político va perdiendo la moral que le daba sustento. Ya no es representativo de algo que no sea de sí mismo, y ni siquiera ya son iguales entre sí. Se muestran diferentes en la voz, en la rudeza del rugido, en el tamaño y afilado de los caninos. El alma del cordero suspira debajo de un manto de lana y el lobo sabe que, no habiendo carne debajo de la lana, nada puede hacer con el alma, pues alma no se come, aunque muchas, unidas, puedan hacer indigesta la vida del lobo y conducirlo por la senda de un modelo autofágico.

La soberanía del gobierno pertenece retóricamente a la mayoría de los paisanos. Es una soberanía que estamos transfiriendo a los paisanos de otros países. Esos paisanos ajenos a la voz que brota de la savia de los pinos, ignorantes , feridos e duros, imbéciles e obscuros, non nos entenden, non. Los tiempos son otros y a nuestras vaguedades no sobran aliento para gobernar y, habiendo cumplido la regencia del protectorado, otro fin tendrán; pues donde se quiera, gigante la voz pregona la redención de este pueblo, con voluntad para tener un buen plan y hacer de las diferencias entre los iguales algo positivo para vivir en paz.

lunes, 21 de mayo de 2012

FILIGRANA PRESUPUESTARIA



Señor y mi muy querido presidente, no el uno, que también, y sí el otro, todavía mucho más uno que el otro, a quien, todos que cosquillamos en esta dura superficie de cuero seco, arrancado del miura bravo, sometemos nuestra voluntad para grandeza de la patria y miseria del patri-óptico, ciego por el rubor que va causando la desvairada aplicación de medidas, al diestro y al siniestro, sin cualquier razón que merezca otro aplauso que el claque paliatorio de sus inveterados discípulos.

Sobre el vaivén del rio Chicago el mundo ofreció a usted la gran oportunidad de conseguir préstamos del fondo solidario europeo por el valor de su reposición futura, con niveles de usura prácticamente cero. Vanidosamente, usted los recusa simplemente por el hecho de que el propositor  es opositor a sus creencias anti-maquiavélicas, del no contundente a la división de responsabilidades compartidas en este quiere ajo de mundo globalizado, al coste de la desmoralización  de todos los paisanos de las comunidades maquiavelizadas.

Nos hace concluir que solo usted, reverberado por el eco rocoso de su partido, entiende del arte de la economía de un país y que todo lo hace por el bien de la patria, mismo que ese bien signifique la desolación de  todos los patricios habitantes.

Cree usted que el G8 ha perdido su tiempo con la lectura del crecimiento x austeridad que se juega en nuestra adorada nación. En su conciencia usted lo tiene bien claro y perfectamente definido: El crecimiento se obtiene con la reforma de las estructuras y no gastando lo que no se tiene.  Eso no se corresponde con la realidad del mundo de la ilusión financiera.  Es la ilusión del deber lo que da fuerza al sistema capitalista para continuar creciendo. De hecho, en la práctica, usted, mi ilustre comandante, hace justicia al sistema que busca capitalizarse por el uso y abuso de las ofertas de primas sin riesgo, divinas para gloria del banquero a quien debemos conducir con el carisma de quien conduce el palio sagrado en el día de corpus.
Mi consejo, en calidad de asesor político social, es que usted abandone ese tiránico empeño por hacer de su voluntad la única voluntad de Iberia, cuando todos los ibéricos caminamos en dirección al abismo, en el mismo abismo en cuyo borde  ya acampan más de cinco millones de parados, todos acompañados de sus respectivas y desamparadas familias.

Trueque usted, señor, las primas de riesgo que vende con sacrificio de la vida real a los incorporadores del iluso dinero por las ayudas que le ofrece el presidente francés. Si usted dice que no se puede gastar lo que no se tiene ¿por qué se empeña por pagar más de cinco por ciento al año en la cuenta del ahorro ajeno? En este ritmo, señor, la deuda se hará una burbuja incapaz de sostenerse en el aire y acabará reventando tarde o temprano de tanto chupar el aire que se aloja en el pulmón de los pobres y desfallecidos ibéricos. Explotará nuestra querida patria para regocijo de los exploradores, quienes no verán cualquier inconveniente en subastar el suelo y todo que sobre su cubierta respira a escucha de una filigrana orzamentaria.

viernes, 18 de mayo de 2012

QUEREMOS GALEGO



Hoje (ontem) é dia da língua galega. Em todos e em qualquer um dos quadrantes de esta aprazível pelota politicamente globalizada existe um humano sapiens, home ereto das covas de Altamira, mui sábio nas artes da comunicação em algumas das variantes do galego enxebre.

- Dixen enxebre?

- Si, lo dije. A pesar de haber descendido de algún precursor del homo habilis, consecuentemente con autoridad  histórica de casi dos millones de años, la palabra enxebre era desconocida en el diccionario personal  de este tyrannosauro rey del cretino terciario, gran predador como el poderoso león, con boca grande y mordedura feroz como la carroñera hiena.

Gracias a la enorme casa de cultura que yace en el interior del minúsculo laptop, mi asistente literario trae a flote  esa enigmática palabra, enxebre. Dice que se refiere a insípido, bruto estúpido, exactamente como debíamos serlo en tiempos ancestrales y, ahora, algunos mucho nos esforzamos para continuar siéndolo en estos difíciles días de crisis moral, ética y económica.

Que cada uno quiera reivindicar los amores de su propia indignidad vale en los amores con que cada uno construye su particular dignidad.  Ayer trascurrió en buena calma pequeñas concentraciones a prol da lingua galega.

Zás! Se me activa el buscón para ir al encuentro de la substancia que le de consistencia en el contundente significado. La Real (en mi modesta biblioteca, virtual) Academia Galega me la traduce como proveito, beneficio, vantaxe. La RAE me informa que  esta palabra no está registrada en su diccionario. El diccionario Priberam da Lingua portuguesa identifica su origen en el latim vulgar prode, en el latim prodest, para decir que significa algo útil proveitoso  ou vantajoso.

Lo que quiero destacar en esta llana elucubración es la idea que se sensibiliza delante de cualquier fenómeno y que cada individuo, en su propia concepción y sensibilidad, materializa, por alguna forma particular, códigos para que otros lo interpreten a modo o semejanza del autor.  Luego, en el proceso social que nos impulsa a promover el entendimiento de nuestras razones, la comunidad deberá promover un cierto nivel de consenso para que las diferentes concepciones puedan armonizarse en códigos entendibles  para el bien común.  Hablar diferente y con intención de que el otro no nos entienda es buscar desavenencia, recelo, atrito continuado e invocar la hostilidad por la clásica cara fea y el rugido de la voz hostil.

 Es la cara y el rugido que sale de la lengua albergada en la boca de mi buen amigo Carlos Callón, que otra cosa no consigue sino indisponer gallegos contra gallegos y a todos juntos contra la lengua española y, por consecuencia, contra todos que hemos sentado a la mesa y universalmente aceptamos su normalización sin despreciar el tono, el timbre y la musicalidad típica de cada garganta, región, comunidad o país.
Galicia no esperó la venida de Rosalia para hablar como hablaban en aquel tiempo, también de crisis y decadencia. Galicia no necesita de mesías cayónicos para redimir nuestros filólogos y hacerlos enxebres dependientes de su particular rol.

Que nos impede de falar galego? Falemolo do nosso modo e xeito, sem travas nin golfadas ortográficas fora das normas universalmente aceitas para o nosso entorno, o portugués e o español, que así o coñecen no mundo inteiro inda que alguns porfiem em denominalo castellano, que tamén o é, ou não?

martes, 15 de mayo de 2012

FORO ABERTO



No puedo concordar con la opinión profesional de mi colega contabilista y profesor Alvarez a bordo del FORO ABERTO . Explica este señor la situación de Bankia desde el instrumento administrativo extraído de los informes contables y posterior evaluación de los auditores  independientes.

Cualquier empresa mínimamente organizada posee información diaria que el permite saber a cuantas anda.  Con tecnologías de la moderna información y un conocimiento modesto de la ciencia estadística, un comerciante del dinero (banquero de un único producto para millones de clientes) sabe, a cualquier instante que resuelva emitir un informe, la real situación del negocio que regenta.  Diferente de una plaza de abastos, una banca no manipula productos sometidos a validad por decurso de plazo. La banca merca ilusión (dinero) sin cualquier valor real y los contabiliza con valor y precisión matemática en doble partida, el débito y el crédito, todo bien documentado y juramentado por responsables con identidad bien definida y localizables en residencias con numero, nombre de calle, pueblo, autonomía y estado.

 Ni siquiera podemos amparar los responsables de la banca en la ignorancia de las exigencias contables desde la comunidad europea. Las reglas para elaboración de la contabilidad nacional fueron publicadas con el reglamento de la Unión Europea (SEC-95) en 1996, año-inicio de la euforia popular en el estado de España. Luego, sí, es de suponer que las autoridades bancarias tenían el deber profesional de saber el verdadero estado de salud del cuerpo económico y financiero. Otra cosa es elaborar informes para ingles ver, confundir el fisco o engañar una multitud de clientes.

Estamos muy mal cuando  un profesional de la contabilidad gallega diagnostica la enfermedad de un niño con fundamento en el timbre de la voz con que declara sus quejas. 

Un abrazo aos galegos do mundo, hoxe lembrados os de New York.

lunes, 14 de mayo de 2012

APOCALIPSIS



El foro cibernético de mi amigo conde camina, a pasos agigantados, de algo muy malo a algo realmente muy mejor. Sube, con alguna dificultad es verdad, la retorcida ladera que conduce los críticos del arte plumero a la cumbre de lo que podríamos denominar pico del orgullo satisfecho.

Después de una complicada jornada, en la que nosotros, los dignos de la sociedad ibérica, tuvimos que colearnos de algunos indignados uniformes, bien iluminados por la fuerza del sol y bien forrados con balas dulces de todos los sabores y para todos los gustos, acabamos quedando exhaustos, literalmente agotados, sin más fuerza que uno u otro suspiro extraído del estrés sintomático de esa preciosa palabra retirada de la lengua ibérica hablada en el autonómico peñasco de Gibraltar.

Asustadoramente exhaustos. No queda otra alternativa sino abrir los brazos al viento ábrego  y permitir al cuerpo una abrupta caída por el lado de la austera ilusión de una economía si cualquier contrapartida en el valle de los milagros.

Es tiempo para reflexión. Es tiempo para retirar de la aljibera algunos duros recuerdos que, a la distancia enorme de su ocurrencia en el pasado, consiguen templar los momentos difíciles del presente momento.” Es grato volver a sentir el frescor del agua de la lluvia en el propio rostro, bordear los ríos caminando entre los alisos que los festonean, detenerse  a escuchar el silbo del mirlo, ese pájaro avisador  de todo cuanto se adentra en el bosque  o abandona la floresta”. Aquella floresta indigesta, tronzada y bordeadas los trozos por sus hostiles y decadentes propietarios  con muros de piedra, pero fácilmente expugnables por la curiosidad infantil.  Mi propia curiosidad de hace catorce lustros cuando yo seguía mi madre a los campos de Raíces y de aquella tierra abandonada mi santa naiciña retiraba substancia ecológica con tripla finalidad : cama para el cerdo, calor en el invierno y adobo para el huerto del señor.

Pedaleando contra el viento del sur sobre una vieja bicicleta, me agradaba sentir el aliento y frescor de la furia marina que se había acallado a su paso por las vigilantes lobeiras. Hasta la pequeña aldea de Ameixenda eran cinco kilómetros de carretera mal cuidada, pedregullos afilados, hoyos  articulados en extraños meandros, que cambiaban el sentido por capricho de fuertes lluvias. Algo perfectamente diseñado  para templar el músculo y la mente de un niño en continuada formación. Niño noble, bello y feliz, con alma fuerte, pecho ancho, corazón grande, obstinado por la lectura  de obras prohibidas, todas ellas acobijadas en la torre principal del colegio Fernando Blanco, donde yo me  refugiaba ante la complacencia simulada del vigilante y profesores de firme tesitura en el arte de doblegar vocación con mano dura y palo largo de la cultura vigente. ¡Como era longo el camino hacia la mayor edad!

Ahora, cuando la edad declara haber dejado todo para atrás, todo transcurre rápido, la brevedad de la lluvia, el reflejo del rayo, el estampido del trueno, la estancia de la bruma, el perfume de las flores, el sabor de las uvas. Más que breve, todo es instantáneo como la fusión de un polvo lechero en agua contaminada.
Alejados de nuestro mundo todos los sentidos adormecen. El oído pierde acuidad, los ojos se esconden atrás del rocío de una acelerada catarata, la nariz des empina delante de su propio olor. Declina, por el poder de la gota y natural artrosis, la reverencia a la imagen de santos antes venerados. Finalmente, suenan las trompetas del apocalipsis avisándonos de la llegada al pico de la vanidad satisfecha.

sábado, 21 de abril de 2012

DUROS REQUISITOS


El mundo globalizado se muestra mezquino e insensible ante las necesidades del ser humano. Los españoles extranjeros estaremos impedidos de acezar los servicios sanitarios en España, exactamente igual a lo que se ha hecho conmigo allá por el año 2002.

No digo que me hayan cortado la entrada a los servicios de asistencia médica, pero sí digo que me lo han dificultado al extremo y que en casi dos años de angustia por la desconfianza de un cáncer, documentada en código médico internacional desde el extranjero por especialista con estudios en Madrid, no he conseguido cualquier respuesta del sistema sanitario, hoy tan elogiado por la ministra Ana Mato.

Yo creía que con solo estar empadronado mis derechos y las correspondientes obligaciones estarían asegurados. Estado iluso aquel mío. Volví al extranjero, no por razones sanitarias y sí por motivos de obtener certificado del Ministerio de Educación dando testigo de que mis titulaciones universitarias eran legales y no la supuesta farsa por la que se acomodaban en insinuar autoridades delegadas del ministerio de trabajo y también de la conselleria da Xunta.

 Como ahora, daquela me pidieron una serie de requisitos, ninguna con especificación por escrito, tal vez para poder negar la exigencia delante de alguna autoridad jurídica. Lo cierto es que viajé más de diez mil kilómetros para que en el consulado de San Pablo me informasen que yo tenía que dirigirme a Brasilia y allí obtener permisión para inicio de una supuesta homologación de mis titulaciones en España.

No había cualquier ley en España que orientase sobre cualquier proceso de homologación de títulos obtenidos en el extranjero y, por tanto, se imponía el capricho autoritario de algún funcionario de pequeño rango en el consulado, quien, para valorizarse, exigía del Itamaraty, Ministério de Relações Exteriores, prueba idónea de la  validad de mis diplomas.

Del dicho al hecho fue necesario pocas horas para que yo escribiese solicitación al Itamaraty explicando mis dificultades para conseguir homologación de mis estudios en universidad conceptuada, así como experiencia documentada por una empresa alemana, otra norteamericana y una sueca, todas líderes mundiales en el ramo industrial de su especialización.

En menos de dos semanas, entre ida y vuelta, recibía yo en mi casa documento con sello del Gobierno brasileño certificando la validad de mis diplomas. No pareció suficiente al funcionario consular y este pasó a exigirme traducción juramentada de todo mi histórico escolar, más de cincuenta paginas del currículo de Ciencias Económicas, Contables y Administrativas, por las que yo debía pagar el equivalente a más de 200 euros.

Como un gallego de mis tiempos nunca descansa, pues si está despierto revela sus sueños y si está dormido tiene que defenderse de las pesadillas, aproveché el momento para hacer exámenes médicos específicos y avalar el tamaño de la duda que me consumía. El diagnóstico estalló en mi cabeza como un trompazo de elefante crecido en Botsuana. Tenía cáncer prostático detectado en 70 % del órgano. Pronóstico: prostactetomia radical y urgente.

Soy español de cepa gallega, de raza araujo y cultivo en los regos da Morte. Continúo español con todo el orgullo de haber nacido gallego, pero ya voy encontrando a más de uno que me alerta de los inconvenientes de mi acento castellano y creen que debo ocultarlo para mantener mi seguridad jurídica libre de los ejemplos que vienen de fuera y por aquí despiertan, por los medios de comunicación, anhelos de reciprocidad y endurecimiento de los requisitos para ser español en el extranjero.

   
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viernes, 20 de abril de 2012

SEGURIDAD JURÍDICA


Algunos discursos son bonitos y contundentes en la argumentación pero desconexos con la actitud lógica y consecuente de una posición anterior.

La seguridad jurídica es algo indispensable para la prosperidad de las naciones y también para el bienestar de las personas y todo su sistema político administrativo.

En España la seguridad jurídica es un principio constitucional y lleva implícito en la norma la previsibilidad de su aplicación. Es lo que se escribe y también lo que dicen los gobernantes, pero no es lo que sostienen. Tenemos una enorme deuda, vale. Habrá que pagarla, vale. Pero jamás existiría deuda sin que hubiera acreedor dispuesto a tirar ventaja de la deuda. Luego, el deudor y el acreedor son instrumentos de un negocio con ánimo recíproco de sacar ventaja a esa relación comercial. Ambos son responsables por las consecuencias del negocio. Si cualquiera de las partes engaña a la otra, se hace claro que la parte perjudicada debe recurrir a los instrumentos de la seguridad jurídica para que se restablezca la paz entre los agentes de la relación comercial.

No es prudente que se ejercite el poder con tanta acción restrictiva, dolorosa, muy crítica, muy exigente y declaradamente inevitable en el cumplimiento del déficit contenido en 5,3% del PIB, del año del cual ya comimos un tercio de los doce meses que limitan el tiempo de tan agobiado intervalo.

El gobierno, desde la investidura en diciembre pasado, vive obstinado por el control del déficit. Solo ve déficit en el horizonte y corre a su encuentro para echarle bozal. Tiene un plan para dominar el potro, pero este es salvaje, indomable y sabe trotar en paso conveniente a su voluntad de corredor libre, sin riendas o con ellas sueltas.

El domador se enerva con facilidad cuando ve sus objetivos frustrados. Maneja el látigo para retallar las inversiones públicas y cansar el bruto por sed de euro. La fiera autonómica se enfurece por los números rojos y simula deseo de contener el impulso de renovar su alegría con gastos crecientes. Los gastos son reducidos en un extremo y aumentan en el otro, en el de necesidades inmediatas, para la seguridad social, para el servicio público de empleo, para acciones de pretensa seguridad jurídica de empresas privadas, para viajes al exterior, para pagar más intereses por la deuda que se renueva en niveles más altos y al gusto del acreedor; en suma, para producir más cañón y sacar más rédito a las ganancias en el seno de la economía privada.

Con tanto embrujo degenerativo, los sueldos congelados serán comprimidos delante de la inflación, que se prevé, se calcula y se determinan con hechos de voluntad política para que ella progrese en su escalada hacia las nubes.

La seguridad jurídica, moderadamente estable en los años de la monarquía parlamentar, muestra su cara asimétrica al ser doblegada por el eje divisorio de las dos grandes castas: la grande pequeña superior y la enorme clase inferior. La primera, soberbiada por la dirección del trabajo y beneficios que del trabajo derivan, fustiga la segunda, atrofiada por la ausencia de actividad laboral y la desgracia que el paro produce, con el corte de derechos laborales.

La reforma laboral rompe la seguridad jurídica de la clase obrera y blinda la seguridad de la empresa privada al poner toda la nación a sus pies. Es la seguridad anónima oficialmente global,  que se impone sobre la inseguridad que acomete el paisano con nombre bien definido y residencia amenazada por el asedio de una hipoteca malvada.

jueves, 19 de abril de 2012

MILONGA PARA CRISTINA


Al igual que en su foro abierto, el señor Carlos Rodriguez llora a cántaros lo que otros no tienen la más mínima necesidad de llorar por ellos. Yo, gallego al otro lado de la orilla atlántica, llego tarde al foro y observo que está muy congestionado con múltiples opiniones de múltiplos foreros.

En Cartagena de Indias, en el sexto foro de las Américas, tuve ocasión de observar como el señor Obama y la señora Hilary Clinton escuchaban atentamente lo que les contaba  con  mucha preocupación la presidenta de la República Argentina, algo muy serio debía ser.

 Ayer, en el senado argentino tuve oportunidad de escuchar las más diversas preguntas hechas por senadores y senadoras opositoras a funcionarios del gobierno argentino. Las respuestas eran dadas con razones tan convincentes como tan convincentes fueran las preguntas.

 Ahorita, hace muy poco, yo vi ca como un concejal imprimía el sello de sus puños en el ojo de un periodista empeñado en recitar a quien se cree papa el padrenuestro.

No me resta duda que fueron hechos de extremada contundencia. No será necesario fingirme profeta para expresar conocimiento que otros actos vandálicos seguirán a la contundencia  de los hechos arrancados de la pasión que suscita cualquier interés ofendido.

Empecemos por el tiro en el pie. Parece que nuestro ministro no lee los periódicos madrileños y por esa razón podemos justificar su enorme ignorancia de los hechos que lo convierte en un indelicado tirador de indirectas, aquellas involuntarias  que llevaron dolorosas heridas al pie del nieto del rey de España, en quien resucitó la terrible imagen de las consecuencias de un tiro accidental ocurrido en 1956, en la villa Giralda, Estoril, Portugal. No sería el viaje a Botsuana un irreflexivo motivo para librarse de memoria tan orrible?

No hubo belicismo dialéctico de la Presidenta Cristina contra la multinacional Repsol, ni mucho menos contra España. Lo que yo vi de la señora Cristina fue una ardiente defensa de los intereses legítimos del pueblo argentino y, con tal retórica, daba inicio a un proceso de repatriación de la mayor empresa pública, IPF, en el pasado el mayor orgullo de los argentinos, presentemente una empresa ineficiente, con escasa inversión  y futuro comprometido por el asedio chino.

En el pasado, una junta militar, incentivado por el ardor marcial del hijo primo de rivera agobiado por sus contradicciones civiles, consiguió imponer el garrote vil para atemorizar toda una generación – la mía.

Ese tosco lenguaje, que revela complejos irados de un pasado colonizador e ignora como en los tiempos más difíciles de nuestra historia fuimos ayudados por la riqueza del Plata, se inclina por una contundente y ejemplar pena a los hermanos argentinos y les atribuye verdades que no proceden, como esa de elogiar una petrolera cuando en el año 2003 Kichner publicaba que el mayor dolor de los argentinos había sido la desnacionalización de IPF. Hubo una transacción entre una empresa cuyo interés en Argentina era apalancar negocios sin cualquier interés por las necesidades reales del pueblo argentino. Ma o meno así como actualmente ocurre en España. Má o meno, así como ocurre en este noso mundiño parroquializado.

Ottimasimo declara tener mucha plata metida en el negocio. Le recomiendo que aproveche la amnistía fiscal y proceda a la repatriación de lo que no ha declarado en el IRPF.

Nero ignora el trasfondo de la gran tragedia española con los desahucios, el desempleo inmoral,  la adjudicación de negocios, en mi villa, en régimen de urgencia urgentísima, el enfrentamiento a Marruecos por un puñado de perejil que ni las cabras comen, el asalto, seguido de saqueo, destrucción y muerte de Irak, la triste administración del caso Prestige y, ahora, el más reciente caso de bochornoso prestigio, muy adecuado al modelo de la contundencia populista del pepismo radical, por la boca de la vice presidenta, el ministro de asuntos exteriores y el de industria. Algo muy opuesto a la grandeza cívica de nuestro Rey, en su declaración emotivamente sincera de reconocimiento de un equívoco privado, o mismo la declaración del jefe de Gobierno definiendo el jefe de Estado como el más eficaz embajador de España en el mundo hispánico. Esto si me hace llorar al recordar el gran deseo de mis padres por ver sus hijos siempre unidos, sea por la alegría del bienestar de una España rica o en la tristeza de una crisis pasadera.