domingo, 15 de septiembre de 2013

CASO PENAL V

Reflexiones sobre un caso penal



Capítulo V (de no se cuantos)

Sigue la ENMIENDA,

Después del año 2000, El querellado volvió a procurar el profesional con la finalidad de realizar nuevos tratamientos y pedir disculpas, a las cuales el profesional aceptó y prosiguió con el tratamiento necesario y nuevamente parcelado.


Indiscutiblemente esta supuesta verdad, dicha por un pastor cirujano a la corte judicial, debía venir apoyada con documentos generalmente indispensables en cualquier relación de servicio que envuelva derechos y obligaciones de las partes que componen la relación. Por otro lado, de ser verdad tal versión de los hechos, fatos que mister Y reputa mentirosos, la enmienda- o emenda, como quieran- revela insanable contradicción con lo expuesto en la queja crimen inicial, sino veamos lo que antes decía:

Pasado más de un año del último tratamiento, el querellado apareció nuevamente en el consultorio, reclamando y ofendiendo el profesional, alegando que el servicio fue mal hecho.

Mister Y, con base en documentos de mister X anexados a los autos, puede probar que el último tratamiento había ocurrido a principios del año 1999. Un a año después nos hace pensar que las supuestas ofensas ocurrieron en el año 2000 y, por consecuencia, es muy difícil admitir que pudieran ser acogidas como causa de calumnia, injuria y difamación en el año 2011, once años después. Pero así fue, y a pesar de tanto desastre redaccional, la queja crimen fue acogida por su excelencia Fiscalía Pública, y enviada a su excelencia el Juez para juicio y sentencia.

Julio Garcia Ramírez, en la presentación de Técnicas del interrogatorio, afirma lo siguiente (min. 5:59):

Quién miente tiene que realizar un triplo esfuerzo; primero tiene que negar la verdad – ah, eso es fácil-; segundo, tiene que inventarse una mentira – tampoco es muy complicado -; a la tercera no llega, tiene que dar muchos detalles, y los detalles es lo que realmente define cuando alguien miente o no miente.

Luego, señores abogados, jueces y fiscales, atenten a los detalles para descubrir si este cuento es un cuento de mentira o es un cuento de verdad.



Absolutamente descontrolada, ahora con abundancia de detalles, la enmienda extrapola a lo absurdo y pasa, en su afán de ganar adeptos, a una insanable denunciación calumniosa, al afirmar lo siguiente:

El querellado en notaría de la 1ª. Vara civil profirió palabras que fueron escuchadas por personas  que testimoniaran el mismo diciendo que el querellante compró el juez y su abogada para perder la causa y, por eso, no recibió la 500,00 unidades monetarias.

Esta denuncia no puede ser considerada un detalle insignificante de la verdad inicial, un servicio mal hecho por el mister X.

De ser verdad y habiendo sido provocada la fiscalía, como de hecho tomó conocimiento por la simple razón de que sabe leer, debía haber nacido una acción  pública incondicionada para investigación y adopción de las medidas penales correspondientes.

El mister Y, mejor que yo y nadie, sabía que tal denuncia era mentira. El autor de la denuncia y sus abogadas también sabían que era mentira. La fiscalía y el juez sabían que era mentira, o si pensaban que era verdad practicaron improbidad administrativa, lo que a este relator del presente cuento parece no ser lo cierto. Pero lo cierto es que esta acusación de naturaleza gravísima está registrada en la enmienda y sobre ella nadie ha hecho cualquier pregunta para comprobar si era verdad o si era mentira.

Como el mister Y sabía que era mentira, al consultar el autor de este cuento, yo le conté que la falsa denuncia constituía un crimen de calumnia practicado por el mister X, pasible de ser apenado con detención de seis meses a dos años y multa (art. 138 del CP).

Si las ilustras abogadas patrocinadoras de la causa crimen tuvieran la prudencia de analizar el proceso del año 1999 introducido en la inicial de la queja crimen, sabe dios con que intenciones, necesariamente, en función  del deber profesional, piensa este humilde redactor de un cuento que si no es verdadero tampoco es falso, debían aconsejar el mister X de la liviandad de tal acusación, o de las consecuencias graves que podría advenir de tan absurda acusación; pues el art. 339 lo advierte del siguiente modo:

Dar causa a instauración de investigación policial, de proceso judicial, instauración de investigación administrativa, inquisición civil o acción de improbidad administrativa contra alguien imputándole crimen de que lo sabe inocente: Pena – reclusión, de dos a ocho años, y multa.

No fueron presentados cualquier testimonio, ni siquiera el menor indicio para justificar tan grave acusación. En el juicio oral, las abogadas patrocinadoras de la causa evitaron mencionar la acusación, tal vez, piensa ingenuamente el mister Y, por consecuencia del contradictorio expuesto por su abogada defensora, narrado de la siguiente manera:

“MM Juez, como podría el querellado haber dicho que el querellante tendría comprado el juez y su abogada, se la acción fue improcedente, o sea, quien perdió la acción fue el queréllate, por tanto no habría motivo”.


sábado, 14 de septiembre de 2013

CASO PENAL IV


Reflexiones sobre un caso penal
Capitulo IV (de no se cuantos)

EMENDA
La emenda propuesta por la fiscalía en 26 de enero de 2012 fue protocolada en 16 de febrero de 2012. Hasta esta data el proceso ya había consumido 141 páginas sin cualquier participación del querellado, al cual, a partir de este momento, identifico como Mister Y. Del mismo modo, ahora paso a nombrar el querellante con el nombre dc Mister X. Ambos son mister porque ambos poseen formación universitaria y ambos son mayores de sesenta años, detalle que los hace, en tesis, merecedores de privilegios y prioridad en el análisis del litigio y rapidez en el procesamiento y solución de sus conflictos.

Para uno alejado de la contienda, como es este cuentista que os cuenta el cuento, tantas páginas para explicar que mister Y había ofendido Mister X estrujando de la ofensa una ingenua frase de que el servicio había sido mal hecho, cuando a la luz de una humilde lamparita cualquier inteligencia medianamente podía concluir no apenas que el servicio había sido muy mal hecho y si pensaría, no siendo ciego, en algo mucho peor, como de hecho cualquier persona lo piensa después de observar el resultado desastroso que muestra el trabajo hecho por mister X en la boca de mister Y.

Decididamente había un exceso de papel considerando el artículo 2 de la ley 9099/95, que establece lo siguiente:

“El proceso será orientado por los criterios de oralidad, simplicidad, informalidad, economía procesual y celeridad, buscando, siempre que posible, la conciliación o la transacción”.

Perdonen las ilustres patrocinadoras de la acusación esta mi inocente observación, pero no puedo evitar aquel lejano y ahora presente adagio: la emenda esta peor que el soneto. Y repito, está pero que mucho peor, está horrorosa e insostenible, pues ahora mister X acusa mister Y de haber propuesto acción de cobro indebido y, por tal menester, el mister X fue obligado a pagar gastos judiciales en el valor  de 500 unidades monetarias para el entonces abogado de mister X, allá por el año 2000. .

Necesario es desconfiar de la inocencia de tantos “equívocos” en una causa que pretendía privar de libertad una persona ya bastante debilitada, por razones  de la edad avanzada del mister Y.

El valor realmente desembolsado por mister X, a título de una demanda perdida, por la que acusaba mister Y de que le debía honorarios por servicios efectuados, fue de 630,07 unidades monetarias. Tal valor está documentado en una página del
proceso expuesto por Mister X y su abogada en la queja inicial, sin que se pueda vislumbrar cualquier sentido lógico para asociarlo a una queja crimen.

Estaría tal equívoco desprovisto de malas intenciones?


viernes, 13 de septiembre de 2013

CASO PENAL III

Reflexiones sobre un caso penal 
Capitulo III (de no se cuantos)

Los fatos y fundamento jurídico del pedido (art. 282, inciso III CPC) fueran completados con un BO anexado a la Inicial, así como declaración de llamadas hechas por el querellante a la policía militar. Ocurre que el BO anexado es un fraude. Ninguna información del BO, absolutamente ninguna corresponde a la persona del querellado. Ninguna de las supuestas llamadas a la policía militar fue confirmada en juicio.

Con respecto al ítem IV, el pedido con sus especificaciones, así quedó labrado:

A la luz de lo expedido, restó ampliamente demostrado la tipicidad de la conducta practicada por el querellado, siendo que requiere que el mismo sea condenado en las penas de los artículos 139 y 140 del Código Penal, considerando las consecuencias del artículo 141 del mismo diploma legal considerando que el querellado es viejo con 69 años y que la difamación y la injuria sufridas fueron hechas delante de extraños con el firme propósito de perjudicar el querellante, como medida de entera justicia.


Válganos Dios, cuanta verborragia concentrada en un suco de asuntos penales, verbosidad capaz de engasgar a cualquier uno que lo beba, tanto por la mitad llena de mentiras como por la otra mitad, vacía y sin una sombra de verdad. Resumiendo, por una presunta declaración de que “el servicio fue mal hecho” el causador de esa desgracia bien hecha exige que el poder público encarcele durante un mínimo de dos años un viejo más viejo que el querellante. Hombre, habremos de convenir que si la fibra coronaria del viejo más viejo no está en orden y, de si acatada la orden por el juez, el resultado sería un piripaque mortal y el forense escribiría en la ficha de óbito : “morreu de repente”, o la otra homóloga “morte morrida”, cuando a bien de la verdad de un cuento en que todo es mentira la muerte vino matada, ceifada  la vida con la guadaña de una sentencia criminal.

Para el ítem V, valor de la causa, no hay cualquier información lo que sugiere que ningún valor debía tener la supuesta ofensa hecha al supuesto ofendido, cirujano protestante y emérito tiradentes.

Em El item VI, pruebas com que el autor pretende demostrar la verdad de los hechos, el querellante, yendo al cúmulo de la locura, así las expone.

Expedición de oficio a la Policia Militar para que fornezca histórico de todas llamadas efectuadas por el querellante al número 190.

BO anexado (El mismo que constituye fraude documental)
Dos testimonios con nombres falsos y un tercero que, bajo juramento para decir la verdad, empezó y terminó mintiendo.

Em 26 de enero de 2012, el representante del ministerio público se manifiesta de la siguiente forma:

MM. Juez.
En primer lugar, requiero emende el querellante la inicial con la finalidad de especificar las ofensas recibidas y que puedan configurar cada uno de los crímenes imputados al querellado (calumnia, injuria y difamación) sin lo que no es posible evaluar si hubo, de hecho, configuración de delitos contra la honra.


Em 02/02/12, Conclusión:

Hago estes actos conclusos a la MM Jueza Substituta Remsiltel.

El proceso recibe número con quince dígitos. Finaliza con un “Intímese para los fines requeridos”.


martes, 3 de septiembre de 2013

CASO PENAL II


Reflexiones sobre un caso penal.
Capítulo II (de no se cuantos)

El hecho generatriz de la queja-crimen lo encuentro en el 3º parágrafo del folio 3, donde el querellante afirma:

“Pasado más de un año del último servicio, el querellado volvió nuevamente al consultorio reclamando y ofendiendo el profesional diciendo que el servicio había sido mal hecho”.

“el servicio había sido mal hecho”. ¡Valla con el argumento y su poderosa fuerza para dar existencia a un caso penal!
Pero sigamos en el devaneo de mis reflexiones.

Considerando que el recibo fue firmado en 20/09/2011, se hace forzoso establecer en estas transparentes reflexiones que el hecho debe haber ocurrido allá por agosto del año 2012. Poco importando si fue mes más o mes menos, es suficiente entender que la precisión aproximada del hecho ha hecho de la inicial una profecía  a consustanciarse un año más tarde, exactamente un mes después de la sentencia decurrente de la queja haber sido proferida en juzgado (23 de agosto de 2012 – fl. 288).

No obstante, en el 5º. párrafo del folio 3 el querellante contradice lo arriba expuesto para afirmar una nueva versión del supuesto hecho criminoso.

“Después de este desarchivo en 14.11.2011, el querellante ingresó con una injusta persecución contra el querellado que se vio obligado a accionar reiteradas veces  la policía a través del número one nain null con la finalidad  de tentar cohibir las ofensas e injurias livianamente proferidas  por el querellante”.

Perdón, ocurrió un ligero error de la reflexión ya que justo es esclarecer que no hubo contradicción en tal párrafo, pues deja bien claro que la persecución ocurrió después del mes de noviembre, ciertamente compatible con el hecho supuestamente ocurrido en agosto de 2012, mucho después de haber sido registrado la supuesta queja-crimen, desencadenadora de tan fatídico proceso de la promoción de un pastor cirujano (o cirujano pastor, ¿qué más da?)

Continuando en la reflexión de mis observaciones, el querellante afirma:

En el mismo día el querellante estaba realizando tratamiento en un paciente cuando el timbre del consultorio tocó y al atender la puerta se sorprendió con el querellado tentando invadir el consultorio hablando palabras ofensivas al profesional depreciando su trabajo y al saber que había un paciente en la sala quedó aún más alterado y aumentó aún más el tono de la voz continuando a proferir improperios con el objetivo de tornar no dudosa su ira.

En el mismo día (14/11/2011) …

Sherlock Holmes preguntaría: ¿de mañana o de tarde?

Habiendo el querellante determinado la hora aproximada, la farsa denunciosa desplomaría por su propio peso. El rigor procesual exige la precisión temporal del hecho criminoso. De hecho, la falsa víctima, si de hecho fuese victima verdadera y no producto de un cuento, tenía elementos suficientes para ofrecer precisión temporal a un hecho que habiendo sido real fue descrito de forma mentirosa, a saber: su trabajo es programado con hora marcada en una agenda; por ley, debía existir una nota fiscal dando cobertura al pago hecho por el paciente; eventualmente, debía existir un justificante laboral para el paciente (empleado de una empresa privada). Por otro lado, mi amigo Sherlock se preguntaría: Porque el querellado, al saber que había otro paciente quedaría más alterado?

Durante un longo tratamiento del maxilar superior, el querellante jamás fue sorprendido por el querellado. Ahora, comprometido el principio de confianza y fe, la sorpresa pasaba a minar la conciencia profesional y religiosa del querellante pastor, que veía con cierta preocupación como el querellado cordero iba perdiendo su natural ingenuidad y confianza en el trabajo que el querellante realizaba en su boca.
Excelencias, hemos de convenir que es inadmisible cualquier inicial de queja crimen que no permita la exacta comprensión sobre la controversia que en ella se establece.

¿Qué palabras fueron aquellas que tanto ofendieran el decoro y la dignidad del profesional cirujano pastor?
Sin mucho esfuerzo y sin necesidad de utilizar lupa, apenas con su famoso cachimbo, Sherlock vería una prótesis, partida en tres pedazos por acción de un extractor -saca pinos – aplicado por el querellante sobre supuestos implantes, implantados por la ciencia de su conocimiento y que ahora exhibían la triste apariencia de clavos oxidados. La visión de esta triste maravilla de la ciencia odontológica ciertamente deprecia el trabajo de quien lo ha hecho.

En su defensa el querellante podría negar que el querellado jamás fuera su paciente. No lo hizo. No podía hacerlo aunque quisiera. No obstante, a través de un boletín policial, el querellante tentó inducir testimonios para que pensasen que el digno cirujano, pastor religioso, estaba siendo agredido por una cabra, un loco vagabundo o cualquier otro elemento de alguna fauna salvaje y trastornada. Solo así, mi amigo Sigmund Freud, con su puro habano, establecería razones psicoanalíticas  para llevar el pastor cirujano a proferir sentencias sin el menor cuño ofensivo, como “Demonio, Satanás, cobarde, cagón, yo te mato” y otros improperios de la propiedad de su fuero religioso, en nada comparables con la denuncia crimen, fundamentada en una supuesta declaración de que su servicio había sido mal hecho.

¡Cosas de la excelencia metafísica!

 Es más, delante de tan divina divinidad del pastor de cabras, nadie de la justa justicia pareció creer que no había el menor indicio de que delante de tan desastroso resultado de un servicio “muy bien hecho” podría contaminar la razón, confianza y la buena fe de otros clientes, ni que el querellante, plantador de clavos odontológicos, sería capaz de bordear la raya de la locura y no hesitar, admitiendo que el ataque es la mejor defensa, en amenazar su paciente y ahora querellado, quien de buena fe atendía a un llamado telefónico, hecho por el proprio querellante, cirujano pastor de algún rebaño desgarrado. Con el riesgo de caer por una ingreme escalera, arrojado por la furia manifiesta del digno profesional, el querellado huyó sobre la amenaza de muerte y corrió hasta conseguir refugio en la avenida, donde sintió seguridad en el gran número de personas que allí transitaban.

Así consta en los autos.


sábado, 31 de agosto de 2013

CASO PENAL

CUENTO

Reflexiones sobre un caso penal.

Capítulo I (de no se cuantos)

Bajo el título “Reflexión sobre un caso penal”, relato un pequeño cuento por el que cuento hechos supuestamente ficticios, relatados por uno de los ficticios protagonistas integrados en el cuento. Salvo el autor del cuento y por las excepciones admitidas en la fantasía de quien los cuenta, todos los demás personajes son imaginarios y, por tal desvarío, cualquier semejanza con nombres y hechos de la vida real constituyen una feliz y cómica coincidencia entre lo estúpido de la saña natural y lo jacarandoso de este infeliz cuento, que cuenta un  bochornoso drama de la vida real.

Proceso No. Null one/twenty twenty

REQUISITOS DE LA SOLICITUD INICIAL como así lo cuenta el CPP.

Artículo 282 – En la solicitud se hará constar:
I - el Juez o Tribunal, a la que se dirige;
II - los nombres y apellidos, estado civil, profesión, domicilio y residencia del demandante y del demandado;
III - el hecho y el fundamento jurídico de la solicitud;
IV - la solicitud de acuerdo con sus especificaciones;
V - el valor de la demanda;
VI - la evidencia de que el autor tiene la intención de demostrar la verdad de los hechos denunciados;
VII - la solicitud para cita de la parte demandada.

Bien asentadas las premisas arriba expuestas, a seguir siguen mis reflexiones reflejadas en el cuento:

I -  La solicitud inicial, en régimen de URGENCIA, fue dirigida al excelentísimo doctor juez, presidente del juzgado especial criminal de una ciudad santa de un santo cualquiera.

II - De salida, con respecto a la sección II, hay un error en la nacionalidad, la profesión y en el registro del documento de identidad de la parte demandada. Para decir la verdad en este cuento que nada tiene de mentira (por eso es cuento), el error fue supuestamente intencional para producir algunos efectos y más tarde recibir el complemento deseado bajo el control de quien cree que, con dinero, la materialidad  se compone o se corrompe para producir una verdad pura que, en la esencia de su impureza, jamás dejaría de ser una insignificante mentira.

III - El hecho y el fundamento jurídico de la solicitud tuvieron un extraño inicio con el rescate del proceso 6301/9991, por el cual el demandante tuvo la audacia de proponer acción de cobranza contra el querellado, cuando de hecho era el querellante quien debía dinero al querellado, como quedó demostrado en los autos del referido proceso, tramitado en el Tribunal Civil de la ciudad santa de un santo cualquiera en la isla de Santa Cruz.

En la causa de pedir así se expresa el querellante:

“Aproximadamente tres años atrás el querellado procuró el querellante nuevamente solicitando nuevo tratamiento ..., consternado con el cuadro presentado y la historia por él narrada, inclusive pedido de disculpas al querellante, este aceptó realizar el procedimiento y nuevamente parceló el pago”

Tal narración, expuesta en 17/01/2012, sitúa lo narrado por vuelta de enero de 2009.  Entretanto no presenta cualquier prueba a justificar la data, ni siquiera un documento indispensable a la realización de cualquier servicio, ni mucho menos una nota fiscal para declaración al Fisco, cautela indispensable para evitar nueva condenación por indicios de evasión fiscal.

El querellado en su defensa declaró lo siguiente:

“ensimismado en mis problemas, andaba yo por la calzada de la avenida a camino de mi residencia. Fue una coincidencia el encuentro con el señor Jaime.  Fui por él abordado, alegando que necesitaba hablar conmigo. Le dije que yo venía de una clínica especializada, la cual me recomendaba rehacer todo el servicio hecho por el referido prestador de servicios, ahora querellante. Fui invitado a subir en su consultorio para analizar  se procedía la recomendación. Después del análisis me dijo que él resolvería mi problema de salud con un pie en la espalda (un modo de decir que mi problema tenía fácil solución). Fue agentada la primera sesión, la cual dio origen al presupuesto registrado con data 14/01/08, firmado por el querellante.

Hubo otros servicios, pagados en el acto sin cualquier ofrecimiento de comprobante del valor recibido hasta que, por insistencia del cliente, le fue dado un recibo firmado en 20/09/2011. Un día después, el querellante le llamaba al teléfono ofreciendo devolución del dinero a cambio de que el paciente le devolviera el recibo.

Ocurre que, delante de la recusa para devolver el dicho recibo, su vida fue amenazada y, habiendo el paciente huido de una situación extremamente peligrosa, el ilustre querellante, pastor de una de las muchas iglesias evangélicas que proliferan en la ciudad santa de un santo cualquiera, aparentemente especialista en artes marciales, resolvió promover denunciación calumniosa trasvertido de víctima, plasmado en una Queja-Crimen, la cual yo hago ahora objeto de mis reflexiones en el desarrollo de este humilde cuento.

Este cuento continuará después de haber escuchado la chacona en R menor, progresión harmónica con el arreglo magnífico de mi amigo John Feeley.


miércoles, 28 de agosto de 2013

O SON DA TERRA


A terra tem um son diferente para cada recunco. É diferente no vale, distinto no monte, cristalino  na beirada dos rios, almofadado no canto da néboa, abrumador no tropezo das ondas ao martillar as rochas que lle dan a cara. O son nen sempre tem a origen que semella ter. Se a orella non esta bem orientada, se o martelo que bate o junco non o faz no ritmo adecuado, o son será diferente na sensibilidade de quen o escoita.

Este domingo, o próximo pasado, tocoume a alma con a clásica morriña. Ela veio devagariño, entrando pólos ouvidos com as orellas em posición de descanso, aquele descanso típico dos domingos a gosto do mês que corre nestas longinguas corredoiras. A temperatura era amena, perfeita para o corpo humano, rondando os 22º centigrados  com o sol brilando uma hora antes do meio dia. O son pareceume celestial, como deve ser cando um pasa ao outro lado da vida e é recibido por anxos con o bico no soprete,  o fol no sovaco direito do gaiteiro e o punteiro posicionadeo na nostalgica nota Re, a lle dar ao roncon o inconfundible son da terra, para min o son da vaca fisterrana alertando os mariñeiros a rondar as lobeiras. O repique de um tambor completaba o trio sonoro, requintado póla boa apariencia de dois rapaces, típica aparência dos gaiteiros da miña terra. Se eu morrese naquele momento eu pasaría a vivir moito feliz por recibir o premio do son otorgado a um humilde emigrante galego.

A televisión estaba ligada. Aproximeime a ela para ver se era a causante do son  da terra. Non era. Procurei ver se había radio encendido. Non habia. O moden da internet mostraba suas luces apagadas. O son da gaita galega viña do lado de fora. Abrí a janela para cheirar o aire e senti que arrecendia a perfume da miña terra. Entrome angustia no peito, unha aperta que eu sentira alá pólo ano 1961, em agosto, em condicións semellantes de luz e temperatura, depois de perceber a loucura del “Adios a mi España querida”  que dentro da alma eu creia ser o nordes da minha terra perceebeira.

Numa mistura de alegria, abrumada com pingos de auga a brotar dos oios cansos, adoptei a resolución que o momento pedia. Fui para a rua. Non habia ninguen. Eu moro numa rua que estaba cheia de anxiños cando eu era o morador mais joven. Hoje eu sou o mais vello, os anxiños creceran e foron emigrando para outras nubes. Eu pela experiência da emigración resisto a cometer a mesma loucura que eu fichen no pasado. Cando eu sali por primeira vez foi porque eu non tiña mais o que facer e, agora, daqui non saio, daqui só deus me tira.

O son viña de unha rua paralela à miña. Os gaiteiros non eran galegos, eran americanos da Pensyilvania. Promovian nestas bandas do sur a religión das suas bandas do norte. Non facia mal, alegreime do mismo xeito, pois se non é vero, pero parece, o son chegou à forja dos meus ouvidos como si fose o son da miña terra. Foi pena, pois se fosen galegos eu os convidaria a comer umha patacada ao forno, regada com viño da terra neste meu fogar de Pindoschan.


lunes, 5 de agosto de 2013

A MORRIÑA DO SILENCIO

Para mim o tempo non era fator de impedimento cando o meu desejo era dar um mergullo nas augas da ria. Podia facer chuva, podia facer sol, a miña mayor distración era ler um livro nos bosques do colégio Fernando Blanco, subir aos montes da Armada (donde era doado ver a geografia costeira destacando o cabo fisterra),  mergullar nas augas do peirao novo (cando a contaminación ainda era leve) ou nas augas do castillo de corcubión, cando a ria só servia para fogar das miñocas.

O período entre o bom e o ruim fui cultivado na miña memória durante 15 anos,  entre 1945 e 1960.

O meu exílio voluntario às colinas de São Paulo non impediran que eu frecuentase as águas do atlântico pelo menos duas veces ao mês.

Eu me considero um español moito privilegiado, souno pela gracia de deus. Durante moitos anos andei por uma infinidade de praias (algumas habitadas por alguns índios esquecidos da civilización, outras eram desertas) a bordo de um flamante besouro (escarabello), que nem auga bebia e seu nome soaba a algo parecido com bobagen, o cual, ben traducido do aleman, tiña sido criado para ser carro popular.

Lembro certa vez ter entrado numa praia, onde no seu comenzo havia um forte. A curiosidade apertabame a alma para coñecer onde terminaba. Rodei sobre as areias mais de duas horas, o odometro registraba 80 kilómetros corridos cando atopei um rio atravesando a areia. Retornei pela praia, pois não habia outro camiño permitido para a boa andanza do meu escarabello alimentado com pistóns de 1300 cilindradas. Outros carros facian o mesmo. Eran carros posantes, moi pesados, aquelas águias igualaziñas ao coche do meu primo de Nova Yorque, que atascaba na calle de arriba no ano 48. Era tempo de pleamar. A areia dura e firme, descuberta pela mareia baixa, estaba coberta pela auga. Sobraba a area brilante e fofa, moi impropia para ser andada pelas botas do coche posante. A dous carros o meu boi tirou da areia, um terceiro foi abandonado cando a auga fixo um buraco e seus pés se enterraron  no lodazal feito pelo giro das rodas, auxiliadas com a teimosia do motor, o qual era carregado com o doble de cabalos em comparación com a cabalaria do meu modesto escarabajo.

Isto aconteceu ao sur de um santo que eu adotaba como referencia para miñas rodadas exploratórias.

Seguindo a trilla do norte, as praias eran mais pequenas, mais selvagens, mais formosas,  moito mais peligrosas. Habia moitas maneiras de um se perder: collido por um aluvión de barro e pedras durante um chaparón, despencar de alguma ponte feita com troncos de arbol, ou enveredar por uma trilla das moitas que habia na serra do mar e quedar perdido ata ser encontrado pela divina providencia.

Yo soy un privilegiado, decia al principio de esta silenciosa morriña. Pertenezco a esa clase de los 15 % de españoles hoy vivos, que hemos vivido la gran fase de transición, de la era de la piedra a la era del electron. 

Estamos vivos y, a pesar que somos producto homo sapiens en fase acelerada de extinción, ya van pensando como las autoridades del centro deberán hacer para nos descartar.

Los extremos sobran, ha denunciado el papa al otro extremo formado por jóvenes, que ven como el futuro podrá serles extremamente prejudicial. Mal presagio en una playa con tres millones, saturando, con olores de fritangas, cerveza y protectores solares, aquel delicioso sentimiento de humanidad olvidada por el silencio de mi morriña.

http://youtu.be/3nqLRVqh08I


lunes, 29 de julio de 2013

MEGALOFES

Ya nada nos pertenece, ni siquiera los dias son nuestros. ¡Ay, aquellos tiempos! cuando uno, al navegar por las correduiras, encontraba otro que le decía: “Tenga usted muy buenos dias, señor Ceeíbero” – “Lo pase usted bien, dotor Lires”, era la respuesta cariñosamente modulada en aquellos otros días que, si bien parecían días nuestros, eran días ajenos, emprestados de algún señor que, por su vez, se lo debía a otro y, este, a otro, en una sucesión que envolvía la geografía de Perceebes para retornar al noroeste, donde un eterno fresco, con general frecuencia, acariciaba nuestras infantiles cabezas. Eran tiempos de la dura peseta que, nacida en la meseta, a nosotros alcanzaba en subsidiaria fracción, a la que respectábamos bajo acuña de patacón.

Nada resiste al paso del tiempo, del mismo  modo que nada resistía cuando la cerradura del bárbaro Uno estremecía el suelo con sus patadas, largas pero muy pesadas. Quizás no tan pesadas como ciertas reflexiones refractivas de este sincero embustero(entiéndase, en su ingenuo amable sentido entendido) pero, sí, suficientemente cara dura para salir, ya noche obscura y en trote ligero, en defensa del señor Megalofes.
Megalofes en su megalomanía defiende la tesis de que geografía no se escribe con xis. Megalofes corrientemente se expresa en perfecto gallego, con palabras derivadas del portugués y acento tecnológico brasileño. Megalofes es un idealista mal comprendido, ni siquiera el sabio loro le entiende. Vamos ver como en esta difícil jornada yo salgo al encuentro de este ilustre caballero para apearlo de su mula montaría y dejarlo maniatado al gallego caballo, cruzado con dos palos inclinados, la romana X.

Si geografía se escribe con xis abría que decir xisografia. Y aquí, ni en Luanda, ni en el Brasil, a nadie se le ocurre discurrir tema alguno sobre xisografia. Habria que pensar en un grave error ortográfico cometido por Megalofes. Pienso que él quería referirse a la gis, del latin gipsum, pequeño cilindro de yeso que se deshace en polvo al rozarlo en un encerado, al que Megalofes llamaría quadro negro. Pero yo se que Megalofes no cometería tal desatino, pues todos, desde el Iapoque al Chui, sabemos ser Megalofes un fiel respetador de la ortografía, y jamás atribuiría a un trozo de yeso la palabra gis y sí la palabra giz, cuyo sonido brasileño, para efectos del oído gallego, es indiferentemente idéntico, no obstante el brasileño las pronuncia con sutil diferencia y así consigue diferenciar la tiza de la equis sin que a nadie se le ocurra pensar en la Z del zorro (seta del sorro)

Para dirimir tan atroz querella debemos recurrir a la etimología.


En tiempos muy antiguos, cuando por aquí todos éramos  iberos, la ortografía se resumía a dos palos cruzados, uno vertical y el otro horizontal. Era cosa del homo sapiens en la cueva de Altamira. Más tarde llegaron los celtas y, como sus palabras llegaban desnudas de cualquier símbolo y el papiro solo servía para limpiar las guarradas de la nudez, los riscos simbólicos de la cueva quedaron postergados para la posteridad. Y todo corría lento y aburrido hasta que un romano aquí llego con la espada en la mano y número de soldados contados por la cuenta de los palos (I palo, II palos, dos palos inclinados con vértice apoyado en el suelo y valor igual a cinco palos; dos palos inclinados, mutuamente dándose apoyo en el centro, valían diez palos, y así sucesivamente). El palo duro combinado con mano larga servía para todo. Y así llegamos por un camino científicamente descrito al origen de la simbología romana, perfectamente entendible a los oídos de Sartorio, bien asesorado por las orejas de su inteligente cabra. En un contexto de lexicalización axiomática la externalidad extravagante de la maximización xeografica, por uso y abuso de dos palos cruzados, exorciza el oxigeno y en todo se mezcla para corromper el valor original del sentido etimológico. Cuando los griegos llegaron con sus colonias al puerto de los palos, escribían γεωγραφία. Como buenos vendedores de la marca Grecia, escribían geografía con y griega. Por alguna razón desconocida, los romanos hablaban sobre el perímetro de su imperio atribuyendo a la tierra la multiplicidad gráfica de la variedad.

Mucha disidía pueden ser resuelta con abuso del sentido democrático. Los romanos fueron herederos de la cultura griega y decidieron referirse al conocimiento de la tierra dándole el nombre de geographia, por traducción en dos partes del origen griego.: geo = tierra, grafia =  descrición gráfica. Los italianos, legítimo pueblo latino, han decidido con un pequeño retoque mantener la palabra geografía. Los españoles, legítimos herederos de Roma y Grecia (nuestra reina es griega y nuestro rey, romano), escribimos geografía con G cuando podríamos haberlo escrito con J. Los ingleses, tercos como ellos mismos y siempre caminando por la izquierda, escriben geography. Los franceses escriben géographie, los alemanes igual a los franceses pero sin palo agudo sobre la primera e. Recurrimos a a la unión de todas las lenguas, el esperanto, y vemos que escriben geografio.

Forzoso es creer que cada uno escribe como le da la gana. Pero más forzoso es caer en la tentación de que la palabra geografía proviene del celta Xeojrafia y por el principio bífido de la lengua cruzada fue adquiriendo corruptelas locales, entre las cuales la más original es XEOGRAFIA, c.q.d. con mi más efusivo respecto a Megalofes.


viernes, 26 de julio de 2013

A LEIRA


Meus bos amigos, nesta triste semana de comemoracións do apostol Santiago, no refugio da saudade, no cruze de um meridiano calquer com o capricordiano trópico, sufro xunto com vos o amargor do cruel destino reservado póla fatalidade a esa veloz ave sin asas.

No interior de esse marvilloso ventre tecnológico, o tempo é digerido com impresionante velocidade. O que antes era consumido lentamente, em intervalos medidos pólo trote das patas de uma xunta cabalar, agora pode ser comido no desenrrolar do tempo sobre a trilla metálica.  Um estampido seguido de uma coluna de fumo sobre o horizonte ceniza do clima normalmente chuvoso dos campos da estela, marcaba o feito instantâneo de unha enorme tragédia. Unha motora moito loca tracionaba outras que por deber de oficio debian-lle seguir os pasos. Um tramo reto convidaba a correr. A dous centos kilómetros por hora, a forza centrifuga debe ser impresionante cando a cabeza resolve frear numa curva. Esse efeito conociamolo bem os rapazes da minha vila. Lembro a ledicia de organizar a rapaciada das ruas de arriba e de abaixo numa coluna,  asegurandose um ao outro pelas mans com a instrucion de levar um mote depreciativo aquele que se soltaba.  A cabeza corria em linha reta até alcanzar a máxima velocidade. A seguir, paraba girando sobre o seu proprio eixo. Infaliblemente, da metatade até o rabo, todos iban ao chan.

Perdoenme, infelizmente este é  o relato groseiro do acontecido. Moitas outras cousas se diran, neñuma será capaz de amortiguar o impato da dor sobre os feridos e de aqueles que perderan entes querido.

Hoxe, o tema de outros dias, entre lero e leria, vai de leiras. No meu fogar de pindoschan o chan é escaso, entrementes, onde debia ter um tellado tem um solo rebozado com planchas porcelanizadas. Peor que o solo pisado pólas patas do huno, o chan do meu fogar mal reproduce algum rizoma de alguma bacteria perdida no vento. Era do meu interes aproveitar tan singular potencial. Enton, quere es poder, xá o dicia miña naiciña, entonces puxen a man no altercado para construir vasos com área de meio metro cadrado e profundidade de acordo com o ancho dos azulexos, os mais baratos e disponibles para construción. O resultado é uma leira suspensa con meio metro de ancho por seis de largo. Produz tomate cereixa, pimentos de Hebron, lechugas, brócoli, hortelã, um pe de laranxa cravo e uma infinidade de brotos de outras plantas desejosas de compartir a sua existência com a vida de este modesto ceeíbero da costa da  morte.

En este ambiente propicio a la meditación, resignado por la casi imposibilidad de que mi querer se haga poder, cierro los ojos para poder ver con toda claridad como desfilan, por los recuerdos del alma, palomas y gaviotas, los peces de la ria, los caballos, mulas y burros en los días de ferias; las golondrinas en vuelo raso con gatos queriendo derrumbarlas; el lobo en el monte, el zorro vigilando un gallinero, un guardia de guardia y limpiando el caño de su fusil; yo mismo, niño curioso, buscado en mi entendimiento alguna razón para lo que veía. Razones, que si alguna he creído encontrar, ya no bastan para poder entender como a cierta edad todo se consume con extrema rapidez y poca agilidad.


miércoles, 24 de julio de 2013

CANTATA A LA VILLA

Así se expresa mi buen amigo LUIS en la columna del compañero conde:

“Según el puñetero loro Foderico la corruptela, nos viene asociada al billete de quinientos euros.
Quinientos euros son ochenta y tres mil y pico de pesetitas rubias.
Una peseta rubia pesa tres gramos y medio.
Ochenta y tres mil y pico pesetitas multiplicadas por tres gramos y medio hacen un saco, bolsa, o paquete de trescientos kilos.
Para pasear un saco de trescientos kilos hace falta una carretilla eléctrica.
Diez billetitos de quinientos euros equivalen a tres toneladas de pesetitas rubias. Ya hace falta un pequeño camión.
Cien billetitos de quinientos euros, al cambio oficial una miseria de comisión donación o pequeña mordida, serían treinta toneladas de pesetitas rubias. Se precisaría un camión de gran tonelaje.
Si revisamos el listado autonómico veríamos que, solamente, con el trasiego local, daríamos trabajo a mogollón de camiones que están parados y podríamos fabricar carretillas, carros remolque, camiones, e incluso barcos.
¡Recuperemos la peseta y la vergüenza!.”
Recuperemos la peseta y la vergüenza…

Aunque sea prácticamente imposible recuperar la peseta, la vergüenza una vez perdida jamás será encontrada. Sin inversiones para prevenir la salud y con la diestra emulando lo siniestro, el desfile del tiempo sigue un peligroso rumbo y nos induce a pensar, con vana esperanza, sobre todo lo que estamos viendo. “Tal es la confusión, tamaño y ominosos los silencios, tremendas las contradicciones, disparatadas y confusas no pocas declaraciones” que ya vamos creyentes de la necesidad de una radical reforma. Pero qué razones son esas que indujeron el venerado loro a creer que con el peso de la peseta, un mogollón de camiones, carros y  bueyes en el paro, dándoles movimiento la vergüenza estará rescatada?

Los de siempre, con los mismos recitales, vamos bordando el ciclo de la memoria en una sucesión de encajes al buen estilo de las primas palilleras de Camariñas. Lo que el viento se llevó al huerto no vuelve más. A cierta altura de la vida, los sueños dejan de ser sueños cuando el ánimo adormecido mantiene el cuerpo acordado en una sucesión de pesadillas.

Señoras y señores, venimos aquí a cantar aquello que la historia no quiere recordar. El que ahora es pobre, porque ni trabajo tiene para poderse ocupar, austero debe ser en el arte de chupar los dedos y más austero deberá ser cuando la barriga encoja y el ser sin haber sido despierte con el deseo de comer las uñas. Haciendo frio, el estiércol calentará los hogares. Habiendo calor, lo exportaremos al norte para derretir los glaciales. Por la competencia que nos quieren atribuir, seremos muy productivos cuando todos estemos parados. He aquí la solución para llegar a la eternidad pues, con todo parado, el tiempo no existe. Y si el tiempo no existe, la esperanza se congela, el crítico encoje y el mundo, sin razones para mover la razón, estalla para dar vida a un nuevo ciclo. Un ciclo de cara al sol con camisa nueva que fue vieja ayer.

Del cáñamo hacemos la flauta para que del soplo se produzca la congoja capaz de sensibilizar los druidas celtas, especialistas en prácticas adivinatorias. Así reclamaba Marco Tulio, declamando al senado de la república cuando se esperaba un puñetazo sobre el Estado: Quosque tándem abutere, Catilina, patientia nostra? Traducido en buen gallego diríamos: cando, Mariano, iras ao Congreso para explicar a nosa paciencia?

Que importa si el obrero muere? La culpa será del trabajador altivo por mostrar su valor vivo, insolencia de un poder impotente queriendo macular la ley del patrón rico en tierra destrozada. Recordemos como escaseaba la comida cuando la peseta en su valor bajaba. Vamos, mujer, volvamos al camino. Con pan y vino todo se aclara y si la cosa se pone obscura no pidamos nada, solo respuestas limpias, claras como el agua. Siete días esperamos, no será mucho para una vida de esperanza. Será a gusto en el día de agosto ¡Pero qué infierno parece cuando no hay pan en la mesa y el crio llora de hambre! Dirán que dejemos de tanta comedia, pues mejor será vivir callado que ahogados de tanto llorar. Cinco millones de obreros, todos parados, una generación vendida para un futuro desgraciado.

Señoras y señores, aquí termina el cuento que yo cuento a la villa de mi santa María. Ahora, con mucho respecto, les pediría que escuchen la canción de despedida:

Ustedes que ya escucharon la historia que se contó, no queden ahí parados pensando que ya pasó; no pasa por el recuerdo, por el canto no pasará; no basta todo el lamento, miremos la realidad.


jueves, 23 de mayo de 2013

MI MUNDO SE DESCOMPONE


Mi motivación en pro de este video son las centenas de veces que yo me vi obligado a respirar el humo de carburos metálicos, subiendo la cuesta de Brens que le hacía frontera. Algunos dirán que no debía ser muy malo, por el hecho de que yo consigo acordarme después de más de medio siglo de haber sufrido aquel horror.

Yo tengo el privilegio de haber nadado en las aguas limpias de la maravillosa playa de Brens, de haber compartido el sol con mis padres en sus arenas cristalinas y, infelizmente, de haber reparado en el primer flujo del primer lodo viscoso, inicialmente surgiendo de la arena como si un manantial fuese y, después, como un riego continuo que aumentaba su caudal con el pasar del tiempo. Los nietos de mis padres jamás pudieron compartir la belleza ecológica ofrecida por la ría de Cee en todo su contorno natural. Pena para nuestra conciencia.

Mi mundo se descompone, y lo descompuesto difícilmente se compone. Aunque mis ojos ya vayan perdiendo su natural sentido del poco que les sobra, me hacen sentir el buen sentido y la buena cordura de los promotores de la defensa de nuestro patrio suelo. El oro, mismo siendo un metal precioso, no paga la pena para que nuestros nietos, con sus ojos en perfectamente funcionamiento, sientan la amargura de no poder ver la belleza que Dios ha reservado a los hijos de Galicia.

martes, 7 de mayo de 2013

CAMINO SUAVE


Sobre la tierra caminando, la mayor cumbre por mi alcanzada tenía la altura de 1500 metros. Clima suave y aire oxigenado para hacer rejuvenecer el derecho de haber nacido humano.

Algunas otras veces subí mucho más alto, más alto que las nubes, más alto que el aire cálido que hace soportable la vida en esta amada caverna de mi vieja altamira. A mi derecha, a través de la escotilla podía yo observar cuan frágil la vida es en la Tierra y rogaba a dios que el dolor no me fuere indiferente, que la reseca muerte no me encontrase en el vacío, solo y sin haber hecho lo suficiente para huir del engaño y vivir desahuciado por haber trillado en cultura diferente.

Me dice que le han dicho que toda persona recorre un camino a lo largo de su vida. Es un camino en que todo cambia: cambia lo superficial, también lo profundo; cambia el modo de pensar, todo cambia en este mundo. Cambia el clima con los años, el más fino brillante en su brillo cambia. Cambia el rumbo el caminante, no es extraño que todo arriba cambie cuando cambia lo que está abajo. Pero no cambia mi amor por más viejo que parezca y más lejos que me encuentre, ni el recuerdo, ni el dolor de mi pueblo y de mi gente.

El tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos. En cada encuentro, en cada cuento hay siempre un pedazo de razón  y otro tanto de emoción. Por eso hay gente que va por el camino y canta una, diez  o mil veces la canción que alienta nuestro mal vivir, queriendo seguir sin muchos tropiezos hasta el sendero del trapecio final.

Un día de los idos pasados volví al pueblo, busque el árbol que había plantado en un glorioso día del árbol, en el primer año de la segunda paz mundial. Reviví mi primer premio en el salón de actos del colegio fundacional. Subí a los montes y  baje por sus laderas, en un descenso pausado con sólido bastón de mano. Alcancé el mar. Por la blanda arena que lame el océano su pequeña huella no vuelve más. Un palco profundo de pena y silencio habría sus cortinas para el lento descenso, un camino de pena y silencio, envuelto en espumas de angustia, arrullado por el canto de caracolas marinas hasta el fondo del mar. Cinco sirenas me llevan por caminos de algas y coral, fosforescentes caballos marinos hacen ronda a mi lado, sobre las marolas soplan las velas para que los años azotados por viento y sal requiebren el alma y, ciego de amor, me lleven dormido al más allá… como la Alfonsina vestida de mar.

Acompañado, el camino se sigue más a gusto, y con menos disgusto el camino se hace más suave, ni más alegre ni más divertido, apenas suave.

miércoles, 1 de mayo de 2013

MILONGAS PATETICAS


Tengo un amigo, más que amigo yo diría vecino de cuarenta o más años. En cierta ocasión, cuando este país tenía 90 millones en acción para gritar vitoria a su selección, ese mi amigo era responsable por el departamento de patentes de la empresa en que ambos (él, yo y muchos otros) trabajábamos.

La profesión con registro académico de aquel joven era abogado (que por estas bandas se escribe advogado). La mía estaba registrada como proyectista (aquí, projetista) de automóviles. A mi dieron la incumbencia de proyectar la puerta trasera de un nuevo modelo de coche. Este coche seria un medio político para que el director de filial alemana obtuviera fama de buen administrador y de buen técnico y, así, merecería la presidencia de la matriz. La tarea de proyectar la puerta sobre planos de producción era relativamente simple. Bisagras y elementos de suspensión serian los tradicionales utilizados por la empresa.  Ocurre que el modelo de coche era deportivo, estilizado de modo a ofrecer la menor resistencia al viento. 

La ventana de los pasajeros en el banco trasero prácticamente se confundía con el vidrio de la puerta elevadiza trasera. Mal había espacio para estructuración de los suportes de abertura. Mismo así, adoptando las restricciones de materiales disponibles, completé el proyecto obedeciendo los parámetros establecidos.
Vi que la obra no era buena. Mi conciencia es bipolar, siendo que amboslospolos se neutralizan en el ecuador de mi existencia para dar base a mi concepto de ética y la moral que refuerza y da sustentación a mis acciones. En plazo acordado por redes PERT los planos de mi proyecto fueron enviados a la división de construcción de herramientas con el objetivo de dar forma material a mi idea y reproducirla tantas veces cuantas el mercado solicitase. Vi que la obra no siendo buena su parte mala seria descubierta por el consumidor y este demostraría su insatisfacción por un proyecto incapaz de haber visto lo que él, consumidor con sus ojos sanos, estaba viendo. Decidí denunciar las maldades (que algunos dirían flaquezas del proyecto) a mis superiores, entre los que estaban un ingeniero alemán, presidente de filial y futuro presidente de la organización mundial de la empresa alemana. Curiosamente, la restricción para uso de resortes que no fuesen los tradicionales (barra de torsión en el proyecto sobre mi responsabilidad) habían salido de los parámetros para desarrollo determinados por aquél competente ingeniero.

Inicialmente constreñido por una falla puntual en la concepción de un modelo deportivo y moderno, al presidente le sobró juego de cintura para disculparse, agradecerme y engrandecerme para, a seguir, afirmar que yo era el responsable por esa parte del proyecto y, ya que había descubierto una grave falla, a mi cabría buscar la solución y aplicarla con todas las consecuencias para mi futuro profesional.

La idea que sustituyo la barra de torsión, muelles helicoidales, muelles de torsión, etc., fue el amortiguador que hoy todos los coches utilizan para finalidad semejante. La idea podía ser objeto de patente, pero mi amigo, el abogado responsable por patentes, dormía a la sombra de los laureles ofrecidos por una carrera que, al obtener diploma, a él le parecía el fin, y  no, como generalmente ocurre, un medio que le posicionaría en la condición de un ejemplar Sísifo.


Cuando una comisión de Alemania preguntó las razones de no haber sido patentizada la idea de este vuestro humilde servidor, gallego por la gracia de dios y el fuego de mis padres, fue descubierta la inacción de un hombre muy bien pagado para obrar acción. Fue dimitido sin que supiera las razones de su dimisión. Hoy, ese hombre vive jubilado con un sueldo mínimo que necesita superar con trabajo ocasional de abogado dativo.

A ese hombre lo veo caminar todos los días acompañado de su perro. El perro de ese hombre tiene edad suficiente para haber muerto hace dos años. Pero mi amigo cuida de él como si fuera un niño. Ambos son niños con recíproco cariño. La mutua solidaridad entre ellos hace que la soledad, determinada por la viejez de ambos animales, sea más llevadera que la soledad en la que viven algunos de mis amigos emigrantes retornados a la condición de gallegos, entre los cuales yo me incluiría si no hubiera percibido los azares que acechaban en los tiempos del mal llamado bienestar ibérico.

Siendo uno de los últimos de mi generación, que por hipótesis del cálculo medio podrá durar más diez años, no más sin duda, considerando los efectos colaterales de un carcinoma prostático, un ojo invadido por la tecnología del silicona,  algunos implantes de tungsteno y alguna que otra desgracia, que por el fin del ciclo vital siempre aparece a estos mortales descendientes, como yo y mi venerado rey, de Adam y Eva.

Tanta pateticidad patente ya no me asusta. Un día de estos pasados todo mi abdomen fue retallado en 60 láminas, todas ellas arrancadas por tomografía computadorizada y expuestas en dos películas rectangulares de 14 x 17 pulgadas. Quiero decir a mis grandes amigos, al yo corporal y al yo etéreo, que lo que más me ha disgustado de este examen no fueron algunas maldades que invaden mi cuerpo; muy a lo contrario, lo que realmente llama mi atención es el relato de que mi bazo, páncreas y adrenal izquierdo están normales.

Hace cuatro años, después de una internación de cuatro días, ocasionada por dolores intensos en el páncreas, exigían mi firma para una intervención quirúrgica de urgencia. Los primeros socorros habían eliminado el dolor y yo no conseguía entender porque me mantenían internado. Negué mi aprobación y dejé de tomar los remedios que me administraban en el hospital. Desde que salí del hospital nunca volví a sentir los dolores que me llevaran a la internación. Pero las estampillas del retallado revelan a mi conciencia y razón otro problema: Desde que fui operado del carcinoma sufro dolores nocturnos en la región del vientre, exactamente entorno de la cicatriz que ha dejado la puñalada tan cariñosamente ofrecida por cirujano amigo para extracción de la próstata enemiga. Ese mal-estar nocturno al principio aparece como un incomodo que desaparece con un simple levantar. Después de cuatro horas y de haberme levantado cuatro veces, el incomodo viene en la forma de dolor. El dolor yo aplaco levantándome a cada hora para andar un poco y beber agua. Esta técnica para burlar el dolor cesa sus efectos después de tres horas. A partir de ese momento una voz me dice: levántate, camina y no vuelvas a cama antes de una hora. Para huir del dolor sigo esa orden misteriosa, y el dolor desaparece por completo. Durante todo el tiempo que vivo en pie, ese particular dolor no me ataca. Sé que existe, solamente cuando estoy acostado. Llego a pensar que en mi vientre olvidaron tijeras, algodón o algún paño  de limpieza. Para mi asombro, el relato extraído de la tomografía computadorizada certifica haber cálculo de 1,4 cm en el riñón izquierdo, algún divertículo cólico sin importancia y todo lo demás se muestran en orden para una vida feliz.


Pato grande

Bueno, hombre, bueno. Dicen que solo saldremos de la crisis con un gran pato. Un pato pequeño para mi seria un exagero grande. Si lo como entero, presumo que mis venas se hincharían como un pez bolla. No quiero imaginar lo que ocurriría a mis arterias si, dispuesto a aceptar el gran pato, lo cocino en  olla de presión y me lo zampo solito, ¡Buuumquetequerobuuum! Y me voy al vinagre con mojo de tomate rojo.
Habrá un cambio de rumbo, sin duda alguna: un final de ciclo para el loro Foderico y los viejos que deseamos morir en paz. No sería malo. ¿Por qué? porque los patos son aves como los loros y los viejos somos animales como los patos. Como dice el doctor Fritz del Barcelona’s Clinic , en todo hay un ay lloroso, componente humoral de todo  bien y mal que nos rodea.

Es por ese componente humoral que ahora vienen por las pensiones para salir de la crisis. Si mi objetivo es luchar contra la presión sanguínea que azota la corona y amenaza reventar el riego arterial que rodea el corazón, ¿qué perspectiva tengo si el brazo del gobierno oprime el pecho y sus manos largas se cierran en mi garganta para contraer el consumo de aire, pan y agua?. ¿No es con la técnica de sucesivos y rítmicos aprietos de pecho, alternados con soplo de aire en la boca,  que conseguimos resucitar  un ahogado?
Y no digan que la reforma laboral que viene para aumentar la edad de jubilación lo hace en aras de promover el  bienestar económico del viejo. Para este, después de un determinado tiempo, todo es igual, y resulta ser lo mismo derecho que traidor… ¡ignorante, sabio o chorro, generoso o estafador! Todos morimos y nadie morirá mejor, lo mismo un burro que un gran profesor. Así lo dice la canción.

Y asi canta con su pico de oro el loro Foderico la plegaria del TODOS CONOCEMOS:

“Todos conocemos perfectamente que el pensionista cobra hoy si cotizó ayer.
Todos conocemos que hace años había cuatro cotizantes por pensionista.
Todos conocemos que hoy hay cotizante y medio por pensionista.
Todos conocemos que la pensión media está sobre los mil euros mes.
Todos conocemos que la aportación por cotizante no llega a esa cantidad.
Todos conocemos que todos los meses aumenta el número de pensionistas.
Todos conocemos que aumenta el número de parados y seguirá aumentando.
Todos deberíamos conocer que el mundo ha cambiado.
Todos deberíamos conocer que el pan se debe ganar con el sudor de nuestra frente
Todos deberíamos conocer que, el de enfrente, también tiene derecho a ganarse su pan”

Mis más sinceros y cordiales afectos a mi gran amigo Loro.