jueves, 7 de julio de 2011

CALIZ DE ORO


¡Jehovah!, me cuesta entender, al bogar por estas playas de Tunez con marineros tan experimentados como son estos mis queridos vikingos, como puedo topar tantos cadáveres de gente joven, ahogados a los pocos días de marchar de su aldea natal, de donde salieron en busca de algún recurso que les permitiera vivir un poco más y mejor. Desgraciadamente vivieron mal y acabaron muriendo mucho peor.

Llegan a mis ojos noticias de que si las predicciones de Aubrey de Grey son correctas, podemos considerar que la humanidad está dando luz a la primera generación capaz de alcanzar su centésimo quincuagésimo aniversario. Todavía mejor, en menos de 20 años nacerá la generación con perspectivas de extender la vida hasta los mil años.

Es hora de pensar en un nuevo testamento. Llamé mi amigo Pablo de Tarso, que era conducido preso con destino a Roma, para discutir con él sobre la necesidad de un concilio referente a nuevas técnicas sobre la circuncisión. Con el mundo extensivamente poblado y habitado por ostensivos comilones, se hace indispensable elaborar una nueva orden. Yo conocía Pablo debido a algunas críticas hechas por Santiago, quien me contaba, bajo la lechosa luz del firmamento de los campos estrella, que los fieles de Galacia convertidos del paganismo  debían someterse a los mandamientos de Moisés y practicar la circuncisión como instrumento de salud pública delante de la política para programas de crecimiento y multiplicación de la humanidad asistida.

Con la ayuda de Aubrey de Grey, meditamos sobre el concepto mortal de la vida. Nuestro cuerpo – dice Grey-  está habitado por seres microbióticos que, a semejanza de los macrobios del reino animal, necesitan de un particular espacio o hábitat en el que pueda crecer y multiplicarse una determinada familia de esos minúsculos seres. De hecho, algunas bacterias se desarrollan con fatal rapidez y consiguen vivir alimentándose de lo que otros no consiguen comer. Algunos viven rodeados de abundante material orgánico, energéticamente muy rico y dificil de degradar y, por eso, desenvuelven un complicado mecanismo para degradarlo. Son extremamente eficientes y trabajan con mucha eficacia en los resultados. Constituyen verdaderos explosivos de TNT para el cuerpo humano cuando este  ultrapasa la edad media.

Grey considera los cementerios de esa vida microbiótica los causadores de muchos daños a las células y cuerpos moleculares que dan asistencia a nuestra alma. De esos daños adviene el envejecimiento.

La idea de Grey es envolver a mí y a los gálatas, con la ayuda retorica del apóstol Pablo, en una estratégica y preventiva acción geriátrica. Daremos batalla al envejecimiento haciendo reparo periódico a los daños causados por eses seres minúsculos a lo largo de toda una vida.  Algunos sucesos ya se vislumbran. Actualmente, a cada año se adicionan tres meses en la expectativa de vida. Ya se estima que en el año 2030, cuando yo cumpla mis 90 años, estaré rodeado por más de un millón de centenarios.

¡Jehovah! Que pena da saber que toda esa política falaciosa en vuelta del mediterráneo hará descender abruptamente la calidad de esa magnífica expectativa, haciendo que en mi centésimo aniversario me coronen con un ramo de espinos y, para mejor el paladar, me sirvan hiel en cáliz de oro.

martes, 5 de julio de 2011

TÚNEZ


Un fuerte viento de oriente orienta la galera en dirección al cabo de palos. Estoy ansioso para cambiar ideas sobre navegación con mi viejo amigo, el cartaginés  Aníbal.

Como bien sabéis, me interesa conocer las razones por las cuales él cursó la historia de los grandes desplazamientos humanos, movilizando contingentes enormes entre Libia y España. Como es de suponer, mis remeros vikingos se muestran locos de rabia cuando les hablo del dominio cartaginés en España. Consigo aplacarlos ofertándoles algunas buchigangas y monedas cuñadas de la economía fenicia.

Al saber de donde yo vengo, Aníbal se muestra cético y desconfioso, pues, según él, fueron dos generales celtas oretanos los que dieron combate a Amílcar, su padre,  a favor de los romanos. Muy experto, uno de mis marineros le contó que yo venia de una familia entre Camariñas y Cee, probablemente de la Barca, donde muge la rabiosa espuma del mar. Aníbal, aun sin conseguir disfrazar su eterno odio contra los guerreros de Berlusconi, me hacia ver los medios de derrotarlos con su arma mortal, el elefante guerrero. Yo pensé que si hubiera una manera de conciliar el mal olor que desprendían los musculosos vikingos con el sudoroso sabor de la caca gigante, en tiempos que el buen eco genético era desconocido, podría yo pasar a la historia con mucho mayor suceso que el habido por el animal de Aníbal.

Unos días antes, en Atenas, yo me había encontrado, bebiendo vino con Baco, con el inmortal amigo y geógrafo Pousanias. El me describió el mundo como era y yo pase a conocerlo como lo imagino: obscuro en su ritualidad, honesto en la descripción, perfecto en mi deseo. Por su narración, las pirámide de Egipto alcanzaban el cielo y su dios Hammon, que algunos pronuncian Ra-mon, fue foco de uno de los más complejos sistemas teológicos de los ancianos patricios. Amón representa la esencialidad de lo oculto y en Ra se manifiesta la revelación de lo divino. En él, Rá-mon,  se centraliza la pobreza absoluta aliada con la piedad personal y un deseo loco de conducir la creación como una continuidad de sí mismo. Ra-mon, en su soledad teística, es dios único de si propio, por lo tanto, monoteísta inculto de tantos santos idolatrados.

Aníbal está con mucha prisa. Mi barco es lento y no consigue acompañarlo. Además de tener buenos remeros, como son los fenicios, la nariz gigante de los brutos elefantes nos hacen cree a todos que el cuento de atravesar los pirineos y después de andar descalzos por los  Alpes helados se extenderá por la memoria  de griegos y romanos, para, desde el Cairo hasta Bilbao, paseando por todas la rías, reiniciar la milonga histórica de un proceso sin paz, muy marcado por guerras púnicas y seguidas por un cavernoso grito de libertad.

“En tanto la edad lo permita, con hierro y fuego romperé los amarres de la malvada corrupción.”

Por hierro y fuego bogan a la deriva cuerpos inertes, casi todos atrofiados por el descalabro del norte africano. Su intención era alcanzar Paris o Roma. Se ahogaron en el foso del Mare Nostrum, ordenador de la historia ibérica, como se ahogaron en Sagunto las fuerzas que preferían el imperio a la buena vida aldeana.

El viento está fatal, nos alejan del estrecho de Sicilia por donde pretendíamos pasar.  Penetro en el golfo de Gabes  e intuyo que es un castigo de los cielos, pues acabo descubrir que, en los bajos de la galera, los vikingos conducen preso, para ser juzgado por el emperador Nero, mi amigo y apóstol Pablo, el mismo que escribía dulces epístolas a los Gálatas.

lunes, 4 de julio de 2011

ADDIS ABABA

Dejo Tripoli antes que el sol de oriente ilumine las cabezas empeñadas en la discusión de la propuesta de acuerdo, hecho por la UA a los partidos libios, con intención de buscar solución política a la grave crisis que asola esta gran nación del norte africano.  Todos mis remeros, a una sola voz, resolvieron trabajar sin capacete. Dicen que en la hipótesis de que un petardo hunda la gallega, podrían todos nadar hacia Sicilia, libres del peso en la consciencia que el cabasset  con puntas de cuerno produce.

La meta de este concilio, estructurada en propuestas para armonía de las partes en conflicto, objetiva proporcionar efectiva protección a la población civil, incluyendo real suporte de ayuda humanitaria, así como el establecimiento de una hoja de ruta que posibilite encauzar el proceso político, juntando y legitimando las aspiraciones del pueblo libio con la democracia, con la regulación de leyes y a la buena gobernación con respecto al derecho humano. Algo mucho más complejo que el deseo de mis remeros de regresar salvos y sanos a la bahía de Pindoschan.

Antes de partir, llamé por el móvil a algunos de los más agitados políticos de ambos lo bandos, recomendándoles el buen juicio de una juntanza en Addis Ababa, lejos del destructivo cortocircuito que el cruce de un nervioso intercambio de misivas, entre la Otan y el todo poderoso Gadafi,  puedrían ocasionar.

El marinero Odin, tímido como cualquier escandinavo, me pregunta sobre las razones que me llevaron a escoger Addis Ababa palco de discusiones parlamentares entre dos bandos libios. Como todos sabemos, los vikingos no tanto, Etiopia es cuna de mis antepasados, los humanos sapiens. Etiopia es miembro fundador del movimiento de los no alineados. Addis Ababa, su capital, ha experimentado una gran variedad de sistemas de gobierno, siendo hoy cuartel de la Unión Africana. Además, en tiempos no muy lejanos, Alfonso V de Aragón, un experto descendiente de los Trastámara de Castilla, en su condición de gran dominador de Córcega, de  Sardeña y también rey de Sicilia, mantuvo relaciones comerciales con los abisinios, por quien traficaba a los irmandiños oro, especiarías y una madera negra, especialmente utilizada en la fabricación de instrumentos de soplo, como el clarinete, el oboe, el flautín y la gaita de Dumbria, popularmente reconocida como gaita gallega –escucho un murmullo de desaprobación entre los vikingos, pero pienso que este no es el momento de discutir derecho sobre el origen de la gaita.
  
Es tarde, el sol ya no brilla en España. Los vikingos duermen, un fuerte viento empuja la vela cuadrada. Yo soy el único trabajador nocturno de la galera virtual. Noctámbulo, agarro el timón de mis confusas ideas y, con ellas, dejo sobre las ondas del mar rastros de mi pasaje en la Tierra en este día dedicado a Addis Ababa.

domingo, 3 de julio de 2011

CEGUERA KADAFI


Regresaba yo de Atenas, muy aborrecido por no haber concretado acuerdo con mi amigo Onasis, cuando los marineros remeros de la nave Santa Maria resolvieron hacer, por su cuenta y riesgo, una pequeña parada en el puerto de Tripoli. Al desembarcar, una centella arrojada del caño de un fusil me hizo sumergir en profundo pensamiento y quedé obtuso rememorando un pasado extremamente lejano y ya casi caduco.  
Breogan, a su regreso de Irlanda, bordeando el fin de la tierra, se quedó encantado por la belleza del monte Pindo y sus encantadoras meigas,  que en aquella época abundaban  como guerreras amazónicas al pie de la fervenza del Ezaro. Pindoschan fue encargado de construir una flota de galeras con velas cuadradas. Con ellas navegó hacia el mediterráneo. Su objetivo era hacer oro vendiéndoselas a los griegos y fenicios. A su servicio, y dándoles seguridad, Pindoschan llevaba una tropa de remeros wikingos, algunos  que sobraran de las escaramuzas por la ría de Arosa  y a los que hacia luchar alisando sus cuernos, al mismo tiempo que los estimulaba a ganar siempre con la esperanza de regresar nunca.

Mi amigo, el general Kadafi, en su arenga de la plaza verde, acaba de proferir molestas amenazas a los europeos de todas las clases. Dice que si la tal Otan no cesa sus ataques al pueblo libio, Él, Kadafi, con sus fuerzas leales, armadas como tenaces langostas y avispas aguijoneras, conducirá la gran Batalla del Mediterráneo. Atacará pueblos con sus lares y familias, transformándolas en objetivos legítimos de su estrategia militar. Dice que lo hará en justa represalia al hecho de que la tal Otan transformó las oficinas, cuarteles, casa y niños de su república en objetivos militares, en nombre de una supuesta legitimada  lucha para derrumbarlo del poder.

Kadafi emula Hamurabi al querer todos ciegos con su propuesta justicia de ojo por ojo. Hillary, en su viaje por la meseta, lo ve todo muy fácil delante de la trinidad y solicita que el líder libio abandone el poder y así pueda facilitar la pacífica transición democrática.

De mi parte, me veo un poco acojonado en la verde plaza de Tripoli, al lado del castillo rojo, observado la galera y mi tropa de vikingos remeros. Presumo que si los vándalos del occidente germánico aparecen con sus practicas vandálicas, es muy posible que hagan resucitar la furia árabe y por alá corran atrás de vándalos y, de repase, a corte de alfanje, también alanos y los suevos que habitamos la antigua provincia romana, conocida entonces como la Hispania Gallaecia.

Pienso como ha cambiado el arte de navegar. Está dificil escapar, pues para aprender las nuevas tecnologías de navegación debo enviar mis vikingos a la escuela. Lo haré luego que salga de Trípoli. Eso si el amigo Kadafi lo permite y no hunde mi Gallega antes que Tarik derrumbe las torres de Hércules y consiga que mi piloto pierda el ojo de la referencia útil a mi regreso.

sábado, 2 de julio de 2011

BRADO RETUMBANTE


Spartacus se va a la isla de Santa Cruz, cuenta el alfinete sádico del correo de la sera. Atrás de él irán los más de doscientos mil que en Roma llamaban esclavos y por aquí eufemísticamente los denominamos desempleados.

El Spartacus quintanista, diferente del tracio spartacus, apenas fue esclavo de si mismo, luego no se justifican las directas contra la supuesta intención de capitalizar el generalato de alguna aventura gallega en los mares del sur. Contemporáneo de Spartacus fue Quintos Sertorius, notorio político del visigodo Alarico, este famoso por su ataque a Roma allá por la cosecha del 410 D.C.

Saben los más iluminados que Sertorio comandó diversas revueltas lusitanas, adquiriendo prestigio por las batalla de Arausio. Fue vicepresidente muy amado por las señoras de su aldea autonómica. Infelizmente, perdió el cetro por causa de su reyerta con la diáspora gallega. No los consideraba hombres dignos de participar en el sistema democrático de la parroquia nadal, consecuentemente estos se revelaron retirándole apoyo. Una pena, pues los castigados emigrantes necesitaban el aprecio de una mano amiga contra la pólvora arrojada de la boca de algunos nefastos, duros  y obscuros nacionalistas, incapaces al destajo de comprender el sentimiento de un emigrante.

Manuel se va por la barranquilla a una edad poco recomendada para un aventurismo en tierras superpobladas y donde se extrema la vigilancia a la intención de cualquier nuevo colonizador visigótico. El gallego le servirá para que los naturales de la Cruz de Cabralia lo entiendan, pero de muy poco servirá para la viceversa razón de un portugués ortográficamente maduro y fonética variada por la pureza de mil pueblos guaranís.
He oído muchas veces a Manuel decir que lo que los gallegos pedimos es que nos dejen trabajar. En mi caso particularísimo, yo he sido impedido, desde las autoridades gallegas, de hacer algún trabajo que mi experiencia y estudio, no necesariamente modesto, necesitaba para sobrevivir en Galicia. Sentí la fuerza del caricaturismo que los gallegos hacían de los propios gallegos en el exterior. Algunos pasaron a ningunearnos políticamente al afirmar que para probar fe de vida deberíamos escalar el Aconcagua y allí depositar en urna nuestra intención de voto. Sí, si; en Galicia votan hasta los muertos y si un emigrante vivo quiere ejercer su derecho democrático, la voluntad del amigo Anxo Quintana lo ha hecho imposible.

Aunque mis palabras tengan olor a retranca, quiero decir al amigo Anjo (así se escribe ángel en culto portugués) que los gallegos del Brasil le damos as boas vindas y estamos muy felices de recibirte exactamente como eres, y que nuestros lares tendrán siempre sus puertas abiertas y nuestro corazón estará alerta y solidario con la ventura de tu aventura, que para suceso en este mundo un paisano gallego necesita emprender.

viernes, 1 de julio de 2011

INSENSATEZ


Dice la señora Merkel que la decisión de aprobar las medidas de austeridad por el parlamento griego fue una excelente noticia. Fue una declaración hecha en presencia de testimonios demo-cratas cristianos. Excelente decisión, sin duda, basta ver el diluvio de piedras, el estallido de pólvora seca, la toxicidad del gas lacrimógeno, el patrimonio destruido y los heridos acamados en los hospitales. Y todo este festejo para granjear condiciones para una nueva y superior deuda.

El fondo del pozo crediticio posee una hondura infinita. De él, el año pasado, han sido retirados 22 mil millones del precioso liquido con el objetivo de refrescar la resequida garganta de los griegos. Este año, el parlamento griego, conocedor del gusto que produce una deuda gigante, buscó un acuerdo con la banca alemana para evitar quiebra de la rasgada banca griega. Fue una ofrenda voluntaria de los creedores alemanes a favor de sus homólogos deudores helénicos.

Es de suponer, cuando se habla de deuda pública, que la deuda no es un deber de los parlamentarios. La deuda es obligación de todos aquellos que con sus impuestas contribuciones ayudaran a los parlamentares a firmar pagarés y recibir beneficios en su condición de apoderados del pueblo.

Pienso que no existe sacrificio sin la correspondiente ilusión del beneficio. Es un pensamiento que guarda perfecta simetría en los dos bandos de una relación Crédito/Deuda. Esto es, arrancando uno de la otra el resultado debe ser siempre cero; o lo que es lo mismo, pero no da igual, dividiendo el uno por la otra, o viceversa, el  cociente consciente tendrá la cara del uno, mírese por donde se quiera mirarlo.

Y aquí tenemos el desentierro de los Hunos y su Atila, flagelo de Dios en los modernos días de la Debocracia devorocrática.

Curiosamente, retratado con cara mongoloide, Atila fue reconocido como paradigma de la crueldad y de la locura. Guerreó contra los romanos, derrotándolos en muchas ocasiones, y por cada derrota los tribunos romanos cedían tributos de sangre y, también se cuenta, que hubo tantos muertos y se vieron tantos monjes y doncellas degolladas, que era imposible contarlos sin auxilio de las modernas tecnologías contables.

Pero Atila llevaba en su rostro las caras que representan el antagonismo morfológico, y, por tal virtud, algunos, probablemente hunos, lo consideran ejemplo de excelente noticia para el mundo que desean planificar sobre un vasto desierto. Cuentan con las pesadas patas y el casco duro de la gloriosa deuda para marcar en la pradera el agobio de los deudores y, así, abrir una cuenca por la que pueda ser conducida, con destino al mar, el lagrimoso fluido de la desgracia deudora.

Dejen que diga lo que quiera decir la señora Merkel.  No saldrá de ella el brote del sacrificio que representan las medidas de austeridad. Los planes están claros y son precisos - cirurgicos, diría el señor Busch en la tormenta del desierto. Y son planes de medidas que atacan el derecho a las pensiones, a la jubilación en tiempo de poder disfrutar con algún vigor nuestros últimos días; objetivan desempleo en el sector público y privado; harán crecer el número de contribuciones  por cima de los 37 años y harán que en el año 2015 sean necesarios 40 años de contribución a la seguridad social para que sea merecido un final descanso.

Finalmente, sin que esto sea el fin de un continuado ataque de esa maldita tosferina, entre tantas reducciones del derecho adquirido y al bienestar prometido, veremos acrecimos significativos del IVA, acrecimos que vendrán para joder un poco más todos los desempleados por el ocaso de la moderna coyuntura y el insensato mercado de la señora Merkel.

jueves, 30 de junio de 2011

DEVOROCRACIA x DEBOCRACIA


Vivimos tiempos difíciles y a ellos hemos sido encauzados paulatinamente por la mano de la partitocracia, esa que ahora duda en el tema de componérselas entre los planes de la debocracia y el temor de la devorocracia.

Los más sabios saben que estas cosas de palacio siempre andan despacio y tienen claro en su ideario que la solución llegará a largo plazo. Los más humildes, aquellos que su visión no alcanza el alejado horizonte, sabemos que en el más allá de lo posible estaremos todos muertos. Todos, sin excepción de los que hoy se creen privilegiados por los beneficios de la señora fortuna.

Aprovechando el caluroso inicio de verano, me fui de paseo a la tierra de Aquiles, aquel que se lió en una magnífica iliada, transformada después en odisea desde la barriga de un gigante caballo abandonado a las puertas de Troya, y, más tarde, en tragedia por culpa de un minúsculo dardo clavado en su calcañar.

No existe deuda sin que exista su correspondiente partida  crediticia. No existe deuda si no vive el deudor. De la misma manera o de manera parecida, que no es igual, existe el prestamista que ha perdido poder de emprestar papel, y lo ha perdido por el simple hecho de haber establecido un contrato societario con el deudor, quien, en teoría, posee en sus manos toda la fuerza y poder que el dinero le otorga.

Armado por tan exuberante conocimiento y asesorado por el simpático loro, que a todo momento recitaba su extraña ladaiña ‘Santa Bárbara vendita, santa Barbarqa vendita,…” me fui a la plaza de Sintagma, cerca del parlamento griego. Estaba yo allí para, combinando lo útil con lo agradable, establecer profundas relaciones con mi amigo Onasis. Sería relaciones marcadas por el deber y la profunda creencia de que yo le correspondería en el futuro, devolviéndole el fruto de nuestra feliz sociedad.

El lugar era ideal para un buen negocio, el tiempo mostraba el brillo diáfano de un color celestial. Onasis, en su condición de gestor de las cosas de Zeus, vestía sus brazos con asas fulgurantes de oro. De mi parte, el loro con sus penas verdes pintadas con los colores de una costa explosiva, me ofrecía la seguridad de ser eficazmente asesorado en la dificil negociación de una deuda y su correspondiente partida crediticia.

De repente, y siempre hay un repente, pues a nuestro parecer nada se rompe mejor, explota la austeridad de la buenas intenciones por todos los poros: lamentos de sirena penetran en los oídos; explosiones a diestro y siniestro ensordece los tímpanos; los segmentos alocados en el interior del sintagma se separan en conflicto territorial por la independencia de sus núcleos. La dulce granada muestra el brillo de su color explosivo. La brisa conduce en sus ábregos vientos la escalada de una sombreada bruma, que descarrila por el resbalo de lágrimas en agitado llanto. Ni el santo loro aguanta, sus penas dejan de ser penas y su chillado nadie lo oye. Fue más una víctima  de la Devorocracía, subvencionada por el poder de la Debocracia, determinante, ambas las fuerzas, del desastroso poder que la Austeridad del Deber inculca en la cabeza poco aireada de la Partitocracia.

Por favor, ayúdenme a recoger las penas del loro para que yo pueda devolvérselas a mi amigo Luis, y, con los intereses que el prestamista exija, consigamos reproducir tantos loros como tantos quepan en la gula del Creedor. Otra cosa será que a mi y al loro nos hagan entender como una pena depositada en la mano del deudor pueda transformarse en dos en la cuenta a crédito del prestamista.

martes, 28 de junio de 2011

ETERNO PAISAJE


Pienso de continuo en el núcleo urbano y en los alrededores que iban impresionando mis sentidos al ritmo del crecimiento de mi cuerpo sano. Ese fue el marco de mi convivencia en constante equilibrio, asociado desde la antigüedad al esplendor de la vida urbana. La emigración ha sido una componente en la composición  de su paisaje. Muchos hogares fueron abandonados delante de la imposibilidad del joven pródigo retornar en condiciones de sobrevivencia digna. No cabía forzar la dignidad con movimientos rebeldes.

No había como evitar el mutuo estremecimiento, sentido por mi y por mi madre, aquel primero de marzo de 1961. Era algo previsible en el sentimiento de las madres de entonces. Es también algo previsible en las madres de ahora. Solo que en aquellos tiempos la separación significaba una especie de muerte en el convivio urbano para dar lugar a una vida de sueños del que se alejaba, y cultura de una imagen petrificada para la madre que perdía el hijo.

Cuenta mi amigo conde , traduciendo el sentimiento de Ricardo Muti,  extraído de un vibrante video grabado en el Teatro de Opera de Roma , el arte y la cultura italiana constituyen la mejor seña de identidad del país. No me opongo al gran valor que constituye el arte y la cultura en la formación patrimonial de un pueblo, pero me duele que mi amigo conde le atribuya, por osmosis sentimental, el beneficio de otorgar al arte y cultura la mejor seña de identidad de quien quiera que sea.


Vete, pensamiento, vuela con tus alas penadas. Vete y posa en los valles acantilados de aquella dulce ría, donde el aire cálido transporta la suave fragancia de mi suelo natal. Oh patria mía, tan bella y perdida en tu designio fatal, ¿por que mes haces llorar tu memoria  con tristes lamentaciones, si ni de mí tú ya  no te acuerdas? Vete, pensamiento, sal de mi vida, no más lágrimas me quedan para regar mis recuerdos, pues ellos me matan por pensar que morir lejos de ti yo pueda.

No creo que haga fortuna mi forma diferente de hablar. Será diferente todo el tiempo que los  dioses quieran. Hará nuestra gloria el velo que nos envuelva en profunda hermandad; lo hará independiente da irmandade da fala y siempre que nos una  en  xuntanza de pueblo eterno. Y lo hará  para que seamos siempre fuertes, aunque las campanas de Bastabales suenen diferente a los oídos de Rosalia,  o suenen  distintas de la voz bélica, con acento gaucho de la pampa porteña, de Castelao y su sueño de vivir en el eterno paisaje de su Siempre en Galicia.

domingo, 26 de junio de 2011

SUELDO ALCALDABLE


Hablábamos que de las actitudes se vislumbra un determinado comportamiento  cuando  el supremo mandatario de una comunidad, muy poco común en el contexto de las comunidades peninsulares, iba dibujando su particular principio capaz de dar dimensión correcta al buen tamaño del sueldo de un alcalde.

Partamos de un sueldo ofrecido al alcalde de Corcubión. Supongamos, para facilitar el argumento de mi caro presidente, que mil euros es todo que Fuentes está dispuesto a recibir para mantenerse en el punto de equilibrio Y permita su estancia de regidor a tiempo completo. Los mil euros divididos por la población de Corcubión determinaría un parámetro para determinación del sueldo de los alcaldes en 315 concellos gallegos. Esto es, 1000 euros divididos por los 1900 habitantes darían cincuenta céntimos de euros que, como tributo a su divino alcalde, cualquier habitante debería estar dispuesto a pagar.

Por un sistema de comparaciones sucesivas llegaríamos a la explosiva idea de tener que pagar al presidente de la junta un sueldo mensual de un millón y cuatrocientos euros. Parece mucho dinero pero, a rigor de la tesis, tener un alcalde y un presidente apenas costaría un euro/mes en la cuenta de cada gallego; menos que la cuenta de un móvil espallafatoso.

Bueno, es de mi ignorancia saber que ni el alcalde de Corcubión ni el jefe de la xunta a tiempo completo serían incapaces de regir las demandas que surgen en sus poblaciones por cuenta de los impuestos que los demandantes no consiguen pagar. Dando por supuesto de que esto sea verdad, sería fácil al jefe de la xunta contratar auxiliares que lo ayuden en la administración de sus deberes. En régimen de igualdad absoluta, un buen líder, con carisma de sacrificado austero, se limitaría a vivir decentemente en la punta de un equilibrio presupuestario, determinado por los mil euros de Francisco de Corcubión. Cada gallego,  por la virtud de un tronco clonado, tendría 1400 presidentes, mientras que los infelices habitantes de Corcubión tendrían que dormir con un único alcalde.

Cada presidente, obtenido de la igualdad del clone central, podría concentrarse en la resolución de problemas que los dos mil gobernados de por sí no consigan resolver. Por los parámetros antes establecidos, los casi dos mil de Corcubión tendrían dos servidores a un gasto total, por la cuenta de salarios, de dos mil euros mensuales. Nada que en una buena jornada, faenando en la costa, no consiga rendir.

Podemos, para reforzar el argumento que desarrollamos en función del rollo que se pretende establecer,  buscar apoyo en las más pobladas naciones del mundo civilizado.

Lo que gana el presidente chino ha de servir de parámetro para determinar el sueldo del presidente gallego. Ni imagino la remuneración de Hu Jintao como presidente de tan vasto país y simultáneamente secretario de uno de los partidos más poderosos del mundo, pero por muy elevado que sea, aun ultrapasado el Everest, si lo dividimos por el número de chinos adictos a su comando, veremos, por cuestión de ajuste hipotético, que supuestos  100  mil euros de sueldo mensual divididos por mil millones de contribuyentes proporcionarían un resultado que, aplicando el principio de equivalencia propuesto por mi amado presidente, a él, presidente de la Junta, le correspondería un sueldo mensual de 280 euros, cien menos que, a los servidores de su excelencia, retornados con cualquier titularidad al paraíso, la seguridad española paga por cuenta de la condición de demandante de empleo.

Sin descartar los parámetros arriba descritos, creo conveniente buscar nuevos argumentos para justificar la retribución de los alcaldes, sabiendo, por razones empíricas, que ningún sueldo ofrece garantías de ética y moralidad frente al abuso de algunas propuestas.

sábado, 25 de junio de 2011

ALCALDAR

Alcaldar un municipio significa combinar los recursos humanos, materiales y otros de cualquier especie para un determinado fin. El alcaldar tiene como objetivo coordinar necesidades de las personas con las de la organización municipal y de estas con las necesidades de sus socios, simultáneamente aportadores del capital y consumidores de servicios.

Un gestor municipal, como cualquier otro gestor, necesita dominar un conjunto de habilidades, propias del ejercicio de las actividades que algunos propósitos de realización exigen en la difícil tarea de continuar en el rumbo de la misión propuesta, vislumbrada en la constitución del municipio: Orgullo de vivir y haber nacido en él.

Dominar habilidades es tener competencia para su realización, esto es: conocimiento, facilidad para dar practicidad a ese conocimiento (habilidad) y actitud de un suma y sigue para establecer un necesario comportamiento.

Conocimiento, en los modernos días, exige algún tipo de formación académica extraída del banco del saber teórico. Habilidad es disposición de poder practicar conocimiento con destreza y cualidad ornamental.  La actitud es un indicador de cómo el gestor podrá enfrentar situaciones que la realidad puntual le muestre para estructuración de su comportamiento futuro frente a imprevistos de profunda transcendencia emocional.

Nada de nuevo en el tema, aunque, dándole vueltas por los infinitos lados que la pelota tiene, también la pelota, o el tema, puedE ser exhibido, ora redondo, ora plano, ora astro, ora planeta, ora satélite, ora…

Celtas, griegos y romanos de todos los rincones del mundo, bien o mal en algún momento practicaran las virtudes de una buena administración, de una buena gestión, de un buen alcaldar. Pero fue el virtuoso Enrique Fayol el primero a formular una gran teoría sobre la administración, por cuyo conocimiento el gestor tiende a alcanzar la máxima eficiencia. Fayol, fundamentado en catorce principios básicos, concentraba en el alcaldar cinco funciones administrativas: planear, organizar, comandar, coordinar y controlar. Para cada una de estas cinco funciones existen una infinidad de textos.

Pero hoy la pulga que me pica se alimenta del principio de la remuneración que, según la disciplina teórica, debe estar suficientemente engrasada para mantener activo todo el engranaje del sistema público, privado y el equitativamente mixto.
Remuneración a la función de alcaldar exige retribución por el esfuerzo y sacrificio de la persona que, con conocimiento, habilidad y actitud constante, se disponga a gestionar, con la máxima eficiencia, los recursos materiales y humanos del concello.

¿Y como se mide tal esfuerzo y sacrificio?

Yo lo he aprendido ayer del hijo de mi vecino y buen amigo de la calle de arriba, a quien la gloria lo mantiene fuerte y vigoroso andando por esa carretera de mi mundo virtual que yo tanto rodé de bicicleta durante mis tiernos días de cándida castidad.

La justa remuneración consiste en el método de sumar cien euros al mayor salario del quien más cobra en el ayuntamiento. Salario por demás siempre fijado por el alcalde en función de sus atribuciones por concepto de autonomía municipal.

No puedo evitar reconocer que la actitud en el pleno de ayer refleja habilidoso argumento en las técnicas de poner guindas al pavo y mostrar conocimiento pleno de que, aumentando 11 mil euros al año y dividiendo por la total dimensión del crecimiento que se pospone a la expansión de los dos meses que alteran la tradicional docena anual, tendremos, bajo los aplausos del quinteto de cámara, la reducida nómina de 2.600 euros mensuales, indispensables al mantenimiento del arte de  alcaldar los paisanos de todas las parroquias de Perceebes.

Decididamente, una pichincha de sueldo, que podrá, por el vigoroso principio de siempre menos, reducirse para 1500,00 Euros, distribuidos en 24 pagas anuales. Vamos, que alcaldar es un moderno verbo, transitivo y exigente de un objeto directo de gran magnitud, objeto este en el que no se incluye servicios de casa, cama, mesa y baño.

jueves, 23 de junio de 2011

REAGAN LAS RECEPTAS


Excelente título para un majo entretenimiento: Reagan las Receptas, inspirado en Reagan and Revenues, de mi buen amigo Paul Krugman.

Nuestra consciencia liberal nos ha enseñado que en tiempos de recesión los ingresos son reducidos, y  cuando la economía se recupera los ingresos vuelven a aumentar. Una mirada más objetiva, directa a la cuadra vecina y a su establo de vacas lecheras, me hace pensar que todas las tetas son iguales. Si vierten leche, el paisano se muestra contento, si muestran secura, cada dueño se las amaña a su manera.

Las tetas son iguales, pero su valor para el hombre está en razón de la importancia de la particular ubre, exprimida no necesariamente en función de los intereses  conjuntos del estado animal. Si se produce explotación es por que el chorro de un conjunto de tetas es más productivo que la chorrada seca de un obrero ubreando indiscriminadamente solo. Lo que logra un estanciero es el valor del trabajo en conjunto y, tomando por base los litros de leche extraídos de la colectividad vaquera, atribuye a cada boca una cantidad proporcional a la peonada realizada. En tesis tal distribución es un robo, pues contraria el principio de mayor esfuerzo debido a que la ubre seca trabaja mucho más para producir absolutamente nada.

Una vez más y de forma escarchada nos presentan el juicio tiránico de que el fin siempre justifica los medios. - Continúen meneándola - parecen decir, - dividido por todos, la media os hará exactamente a todos iguales. Y por tan santa predicción el homo sapiens sigue su eterna cabalgada sobre los pastos áridos de tan bella pradera, de cuyos herbales algunos consiguen extraer jugo dulce para una vida amarga.

Competencia llaman al sudor salino del trabajo. Es más competente quien más sudor consiga derramar. Si tu pecho es débil, porque nunca has dado una en el clavo ni otra en la herradura, o porque los dedos siempre están escondidos, la mente hará esfuerzo compensatorio, ordenando más trabajo por fuerza de los medios para que la liquidez refluya en sus más diversas formas al flanco fiscal del tributo. Y por esas bandas parece radicular el secreto del pepino y su extrema tonicidad como remedio para el hígado, riñones, vesícula, uñas y, no faltaría más, para el cabello de mi despejada cabeza, que, desde hace algún tiempo, vive en permanente estado de ahorro por dispensa del peluquero.

Reagan las receptas para cocinar un buen caldo al modo de los tiempos pasados. Eran receptas muy apropiadas para el tiempo pospretérito, ese tiempo continuamente presente en el afán de nuestro regidor y sus comparsas, agentes vigorosos en el arte de ofrecer pulpudos sueldos como justificativa a los impuestos que habrán de aumentar, teniendo como causa el rigor de la deuda establecida en función de esos condicionantes gastos.

Los tiempos están difíciles: hay mucho más desempleo, la salud va en rebaja, a los maestros exigen trabajar más horas, los niños tendrán menos tiempo para el descaso, habrá menos seguridad social, los precios suben a las nubes, vendrán   mas guardias y armas para vigilar el furtivo deseo...

¡Uf, Dios mío! Vaya lío yo me armo por culpa de una pequeña y simple recepta, transportada desde hace tiempo en lo más recóndito  de mi alma: pan y vino para seguir en el camino; lechugas del campo, berzas de la huerta, un trocito de tocino y, para insuflar presión en mis arterias, un poquitín de sal retirado del salitre de un arengue en conserva.

miércoles, 22 de junio de 2011

OTRO ENFOQUE

"De tanto ver triunfar la nulidad, de tanto ver prosperar la deshonra, de tanto ver crecer la injusticia, de tanto ver como se agiganta el poder en malas manos, el hombre llega a desanimar de la virtud, a reírse de la honra y a tener vergüenza de ser honesto." (Rui Barbosa)

Mal de muchos, consuelo de idiotas. Es un refrán muy conocido de los creedores de ese estúpido papel, bautizado de Euro en el primer año de la gracia de este milenio y que actualmente sigue en salvaje debandada.

Consolaros pues los endeudados de España, con vuestra deuda construiremos el reino de los cielos, ese maravilloso paraíso hecho para el deleite de los creedores, virtuosísimos señores  que, con el esfuerzo de inmensas multitudes, consiguen mantenerse muy pocos y, en consecuencia, viven privados de las severas lamentaciones, esa queja dolorosa, repleta de llantos, suspiros y todo un rol de aflicciones que tanto enriquecen el buen deber de quien tanto debe.

Loreando mi amigo Luis, el de las catacumbas demenciales, e ignorando el ápice que el otro Luis no quiere restar a la grávida situación de la numerología ibérica, aprieto el gatillo de la deuda para arrojar, del interior de un tambor, plomo fraccionado en cuartos de un sólido todo poderoso.

Juntando los cuatro balines tenemos todo el peso de la Deuda-Pais (entiéndase país como el bando autocalificado a emitir deuda en nombre de los descalificados para tal fin) Los dos balines más pesados fueron adquiridos en el exterior, como justo es hacerlo, pues faltaría sentido a quien afirmase deber a sí mismo.

Los loros y churumbeles tienen nombre, y por ese nombre debemos tratarlos con el debido respecto. Son ellos: Deuda Pública, Deuda Familia, Deuda Empresa y Deuda Financiera – por mera casualidad todos, loros y churumbeles, pertenecen al género matriarcal del reino femenino.

Veamos ahora la función numeraria de esas doñas cuatro señoras. Destaca en la primera observación que el producto de los medios (D. Familia x D. Empresa) es mayor que el producto de los extremos (D. Pública x D. Financiera), a lo que parece, en proporción desastrosa:

D. Familia + D. Empresas = 3 x D. Publica (+ alguna cosa)
D. Financiera = 2 x D. Pública (- alguna cosita)

Realizando las convenientes operaciones matemáticas, despreciando alguna cosa más e ignorando alguna cosita menos, obtenemos el valor de la deuda Pública, que es igual a un tercio de lo que las empresas y familias deben y, aproximadamente, la mitad de lo que el sector financiero admite en sus registros.

No es para espantarse por el desacuerdo  que la matemática eurística muestra en las cuentas nacionales. Sabemos, desde hace mucho tiempo, que el fin justifica los medios y, por tal razón, si el sector público y el sector financiero no pagan la menor fracción de la Deuda-País cabrá a las personas en su calidad de familias y empresas, supuestamente propietarias de todo que en el país existe, cubrir con sus perteneces esa Deuda-Granada, que han puesto los creedores externos  en la boca de los residentes internos a título de pirulito dulce.   

Vimos como son cuatro las señoras que, juntas, componen esa hermosa granada, globosa fruta de corteza delgada y correosa que cubre multitud de granos rojizos, dulces algunas veces , agridulces otras tantas, pero con intervalos de amargo sabor cuando accionadas por presión indebida. Y siendo la presión susceptible a variaciones de temperatura y volumen, no será dificil imaginar el estado explosivo de la granada a temperatura corriente cuando la autoridad pública resuelva   bajar el volumen de la Deuda-País.

Mostramos así un otro enfoque, que también deberá  ser considerado en el análisis terapéutico de nuestra fraccionada deuda.

lunes, 20 de junio de 2011

DIGNIDAD


La dignidad de la persona humana constituye uno de los fundamentos de la libertad, de la justicia y de la paz en el mundo. Dignidad, como cualidad de lo que es digno, es algo inherente, permanente e indisociable de la razón de existir. Cuando la dignidad es olvidada, olvidamos el rumbo que la vida nos puso al nacer. Cuando la dignidad es perdida, perdemos motivación por la vida, y sin motivación no hay sentido  capaz de mantenernos vivos.

Hoy más que nunca necesitamos principios y valores que nos sostengan en pie. Que sostengan en pie la sociedad que quisimos, con tanto esfuerzo, dedicación y estudio, construir para nuestros hijos y nietos y para  todos aquellos, humanos de cualquier estirpe, que llegan juntos o vengan atrás de ellos.

Hay derechos naturales que no pueden ser ultrajados por actos bárbaros de la voluntad de quien quiera que quiera ignorarlos. Son derechos consentidos por la naturaleza, y solo a ella y únicamente en el campo estricto de su autoridad terrenal debemos la existencia. Cualquier otro ser, natural o artificial que quiera dominar eses derechos, con la intención de suprimirlos en propio beneficio o beneficio de sus prepuestos,  caminará a contramano de su propia integridad para colidir explosivamente con el natural curso de la vida.

No están muy lejos los días en que todo el mundo pudo observar a través de los poros de su propia piel o de la piel de un ente querido como algunos autócratas se burlaban de la mas alta aspiración de personas unidas por lazos de profunda solidaridad en torno de ideas de libertad, justicia y paz como instrumentos para erradicar el miedo y la miseria que el miedo produce.

Infelizmente el tiempo trabaja como un poderoso difumino capaz de producir sombras y modificar la apariencia de muchas formas. Los niños de la era de la esperanza del bienestar no sintieron las agruras de los niños que hoy van perdiendo su jovialidad. Eso no significa que ni unos ni otros hayan perdido sensibilidad cuando el hambre, el frio y la miseria aprieta las venas y recias marciales calientan los cuerpos a golpe de palo. Es la sensibilidad del derecho natural quien siempre grita más fuerte y es de todos sabido que el dolor siempre protesta más alto y cala más hondo que el más glorioso de los placeres.

Unos pocos apoderados del poder, cegados por cortinas del bárbaro papel que imita el oro, dirán que el dolor se aplaca en la muerte y el muerto ahoga su grito en negro calabozo. Dirán lo que quieran decir y lo escribirán con fuerza de ley que creerán capaz de revocar la ley natural. Ignoran, porque en su voluntad siempre reina la ignorancia, que la Humanidad, en sabia decisión, resolvió proclamar, como ideal común de todos los pueblos y naciones, la Declaración Universal de los Derechos humanos.

No grito  ¡Indignaos! como lo hace mi viejo amigo Federico Hessel desde la torre de sus 93 años. No berro ¡Indignez-vous!  porque indignos son los que se ocultan  en las paredes palaciegas cubiertas de fruslerías arrancadas del brazo fuerte de los que hoy resbalan por el camino del desempleo hacia el foso de la miseria. Hagamos resistencia echando freno al desvarío de la lujuria para permitir que se abra la cortina que esconde la indignidad que nos acecha.


El motivo base de nuestra resistencia está en la calidad de ser y estar digno. La generación que toma el relevo de las manos de una generación sufrida no puede ceder ni permitir la opresión de una dictadura real o de los mercados  financieros que amenazan la paz y la democracia. Vivís un momento histórico que os ofrece ocasión de alcanzar la mayoridad, dignos y orgullosos de haber hecho lo que se debía hacer cuando se podía haberlo hecho. Y si te encuentras con un desfavorecido, siente pena de él pero ayúdale a ganar sus derechos. La indiferencia es la peor de las actitudes.

Es verdad que el mundo vive de sólidas organizaciones y su complejidad no permite identificar claramente el origen y asentamiento de los  que son indignos y se proclaman a si mismos próceres de la dignidad sacramentada por leyes artificiales. El progreso no es hecho de dinero aunque digan que “time is money. El tiempo jamás será dinero. El tiempo es vida que es necesario vivirla sin temor de ocupar nuestras manos en las labores que permitan satisfacer nuestras necesidades básicas.  Si nos toman las manos, nos haremos mancos para vivir en constante hostilidad con la ley natural. Y es ese momento, en el que dejaremos de ser dignos, de vivir libres, el momento para hacernos dependientes de la voluntad de quien destrona la mano y nos hace, a su semejanza, indignos.

La declaración de los derechos universales del hombre posee argumentos suficientes en sus 30 artículos para que se metan dentro de  una constitución universal, liberada de las constituciones nacionales que fueron arboladas en defensa de la particular soberanía, ruidosamente enfatizada mientras se provoca violaciones en la humanidad en el seno del propio pueblo.

Es obvio que para ser efectivos hoy es necesario actuar en red, usar todos los medios de comunicación modernos. Y por tales medios, también a servicio de los indignos, clasificaran estos movimientos reales, que ya se alastran por todo el universo terrestre, de terroristas y esto inducirá a la exasperación. Pero la exasperación, como bien lo dice mi viejo amigo Federico Hessel, es negación de la esperanza y no habiendo esperanza lo que sucede es un estado mórbido de la conciencia, que conduce a la frustración y sus naturales derivados que son la violencia activa o la apatía absolutamente pasiva.

No-violencia es el camino propuesto por mi viejo y esclarecido amigo Hessel, persuadido, como yo, de que el futuro no tiene solidez cuando construido con violencia. Es hora para dejar de satanizar las balas que salen de viejos fusiles al mismo tiempo que se hace apología de bombas mucho más destruidoras, todas arrojadas en nombre de la cirugía bélica y para la paz de los que sobrevivan. Ambas son mortales porque afrontan los principios fundamentes de la declaración de derechos humanos. Es momento para que preocupaciones en torno de la ética, justicia y equilibrio duradero del medio ambiente prevalezcan sobre los números que preocupan los empapelados de euros. Es tiempo histórico de negociación para que nadie se deshaga en la corrosión que la humedad propaga. Es tiempo para acabar con la dignidad de los indignos sin ultrajar la dignidad de los virtuosos.

sábado, 18 de junio de 2011

NOCAGA

En mi utópica isla de la magna lobeira, desde donde puedo observar la opulenta maravilla que es ver dos soles con apariencia de luna o dos lunas rellenadas como soles, después de un tremendo susto que me dio Catalina al ennegrecer totalmente su cara en este final de primavera, viene a mi el dios Janus, con aquella cara que contempla el Pindoschan y la otra que observa el Finisterrae, explicarme que la negritud de la luna fue debido a la interposición del loro Foderico en su matinal vuelo hacia la ría ferrolana.   Confieso que fue un mal presagio lo que ese divino romano dejó elucubrando en la inquietud de esta mi soledad atlántica.

Ciertamente se puede contar más de diez millas la distancia que separa esta pacífica isla de la conturbada y explosiva Mugardos. Pero si el loro, con su característico graznido,  consigue impresionar mis oídos y tiene el poder de pintar la luna de negro en pleno día, o en plena noche conforme la carta geográfica de su vuelo, es de suponer que el chispeo de algunos millones de misivas butaneras, partiendo de un foco conocido y se esparramando en todas las direcciones, me alcanzará, y seré por sus rayos tocado,  aunque yo me refugie en el hueco de las rocas que sostienen los fundamentos de este vello farol atlántico.

Foderico es muy chistoso. Consigue sin mucho esfuerzo extender mis labios relajándolos en sincero regocijo a cuenta del prestigio que el prestigie ha marcado en las rocas de esta singular isla. Ya voy canso de comer tanto pez marajota, atrapada en la roca cuando el mar refulja un nivel inferior. Unas fajitas de jamón curado en tiempo de salitre me harían mucho bien. El vino ya lo tengo, pues es frecuente recibirlo a bordo  de una botella que atraca en algún intervalo formado de arena y otros cubiertos de espuma. El almuerzo dominical promete ser bueno aunque la temperatura venga en descenso, empujada por nubes sombrías que vienen del oeste. Y será bueno porque iré flotando al cabo de la costa muerta, donde haré el depósito, recomendado por un ártabro de la ría al loro de Mugardos, en la forma de un buen investimento para la ecología futura: NOCAGA hoy si quiero defecar mañana.

Todo por una buena causa, que es impedir que la deuda suba y funda los electrodos que dan luz a la ría. Inversión segura y muy vigilada, digamos por hablar,  para impedir que el fuego ferrolano no ultrapase la punta del roncudo, y si algún espirro la ultrapasa, tendrá que vérselas con el cabo villano, y si este no muestra su altura, cabrá al cabo touriñan y el incorruptible fisterra promover la defensa antes que el rebullicio alcance el modesto cabo de Cee y haga estragos en el príncipe castillo y su homólogo cardenal.

NOCAGA ni en caja ni en banquillo, hágalo en letrina tradicional, es lo que creo quiere decir el famoso loro desde su mirante torre de Mugardos.

FURTIVO

Furtivo es aquel que hace algo a escondidas, furta, toma aquello que no es suyo y lo retiene contra la voluntad de su dueño aun no cometiendo ato de fuerza ni intimidación de personas.

La fotografía vehiculada ayer por la voz de los gallegos muestra gente faenando en plena luz del medio día en los arenales de la ría de Ferrol, en A Malata. Se las ve coger el fruto con las manos, sin ayuda de cualquier herramienta que pueda sugerir intención de arrancar del suelo algo más de lo que absolutamente parece necesario a las necesidades inmediatas de un precario sustento.

De creer en las palabras del vicepatrón de la cofradía,  estas personas trabajan de una forma muy reglada y metódica, cogen lo que sus manos sufridas y el peso del cuerpo retorcido les permiten recoger, y van al mercado de puerta en puerta ofreciéndolos a un precio libre de usura y de buen tamaño para el diente de las personas que se dispongan a comprar el divino marisco de la ría. Son pocas personas de un lado y del otro, no pueden hacer mucho mal.

Decididamente no se puede aplicar a estas gentes, que buscan en el mar el pan de cada día, el significado de furtivo, que para mí, cándido visitante del diccionario virtual, suena a sinónimo de ladrón, u otro peor, como granuja disfrazado de pilluelo.

La palabra furtivo en toda su acepción puede aplicarse a aquellos que en la calada de la noche piensan en las mil maneras de apoderarse de los bienes que dios dispone, para usufructo de todos los gallegos, en las tierras, mares y rías de Galicia.  Furtivos son aquellos que en el confortable diván de un amplio salón palaciego deciden y ordenan el aprovechamiento del esfuerzo colectivo, agotando la fuente de la inocencia cuando de ella sacan mucho más de lo que puede dar. Furtivos son aquellos que menoscaban la sanidad pública para ofrecer poder a la sanidad privada. También furtan aquellos que en la escala de los más sabidos se otorgan comisiones por obras supervaloradas a cuenta del ahorro social. Y para dar ciencia de que este fenómeno del furtivismo oficial es más frecuente de lo que se puede suponer, basta dar una mirada en los hechos que circundan cualquier expropiación forzada o en los argumentos de la pena que se impone a un malaventurado pobre, o en los fundamentos de muchos tributos impuestos por el capricho de una supuesta sabiduría que envuelve la causa que lo motiva.

¿No sería función del furtivismo invadir dos cajas y hacer de las dos un pequeño banco en el que sentarán señores del sueldo privado, anclados a una enorme deuda avalada por el trabajo futuro del pobre gallego?

jueves, 16 de junio de 2011

ACUICULTURAL


Lo dice la Dirección Xeral de Conservación da Natureza. Y si la dirección general lo dice, podemos quedarnos todos tranquilos y dormir seguros de que en la península de la pacifica aldea de Touriñan sus habitantes jamás serán impedidos de pescar, o bogar chalanas alrededor del entorno peninsular. Si hay algún malintencionado hijo de Pindoschan dispuesto a alterar el curso natural de esta placida promesa, que se calme, pues el director xeral, celoso de su instinto conservador de la naturaleza, jamás permitirá la instalación de chiringuitos cavernícolas para flujo indiscriminado del alcohol en las venas de empleados mal pagos, aquellos empedernidos trabajadores oriundos de la miseria de otras parroquias y en constante pena, exentos de cualquier propiedad por el privilegio de ser eterno destripador de peces en la dulce comarca del finisterrae muxián.

Una ley a propósito será propuesta para declarar furtivos todos los aldeanos que no vistan declaración de obreros pescadores en tanques sombreados por el césped acrílico. La fiscalía y los operativos del tráfico, siguiendo ordenes del director xeral, sabrán realizar su trabajo en acciones tempestivas de procesos previamente planificados mediante los correspondientes  planos directores del sistema acuicultural, que definirán los impedimentos de acceso aldeano por falta de papeles que puedan atestar su idoneidad tradicional al uso de los recursos naturales que, por propios medios y sin previa venia, venían cuidando desde tiempos inmemoriales. El director Xeral, día y noche, vigilará con un ojo de vidrio y otro de cristal el curso de la evolución ambiental estratégica, puntuando minuto a minuto el estado de la evaluación táctica para el alto dominio y permanente status quo de quien por aquí nunca estuvo. La justicia y la fuerza carabinera, en fiel defensa de la ley 9/2002 y sus posteriores derivados, harán cumplir sus mandamientos al hilo de espada y con venda en los ojos, pues ya es sabido de todos que en ojos que no enxergan… o sentimiento é cego.

Nadie se atreverá discutir el desalojo de naturales para un justo asentamiento de foráneas empresas comerciales, principalmente de aquellas que transportan en sus bolsillos toda la lógica del mundo: la acuicultura es crucial para la conservación de la biodiversidad marina, eliminando de su entorno las poblaciones salvajes. Pena de estas poblaciones que, como aquellas poblaciones de las islas vírgenes de las Antillas cubanas, serán decimadas hasta la extinción bajo la protección cristiana de los sabios de la dirección Xeral.

La acuicultura en Touriñan tendrá todas las garantías ambientales del director xeral, encargado de cuidar el medio ambiente y mantener el linguado cautivo en buen estado y libre de la contaminación salvaje de naturales concurrentes que, para mantener sanas sus poblaciones marineras, buscaban en el mar los recursos naturales para complemento de su bienestar.

Viviremos días de nefasta acuicultura para orgullo de una costa que nunca fue muerta, pero habrán de matarla para hacer justicia a tan fatídico nombre.

martes, 14 de junio de 2011

PREMIO BOCHORNOSO


Bochornoso es el premio dado a Amancia como regalo a su magnífico desempeño en la campaña por la alcaldía de Cee. En cualquier lugar del mundo civilizado, a una persona que consigue vaciar de jugadores su equipo y ahuyenta del campo los espectadores, difícilmente conseguirían ofertar un laurel tan significativo como la sinecura de tres mil euros a cambio de nada  y por durante cuatro años.

Yo y todos los de mi pueblo no vimos en esta señora virtud suficiente para merecer tales honores. Pero hubo 10 personas, incluyendo Amancia, que sí conocen suficientes méritos para que ella continúe en la caballada por cuenta de los impuestos que sus paisanos, empleados, empresarios y los abandonados a la miseria, son obligados a recoger a las arcas del concello, diputación, Xunta, Estado y a la Comunidad Europea.

Amancia consigue, por el gesto de sus compañeros, elevarse a la condición de modelo ideal para la juventud de toda comarca de Corcubión. Buscarán en ella los pasos que en su ilusión los conducirán a un objetivo. Estudiarán arduamente, con disciplina y vigor, alguna profesión de elevado prestigio pero de pingüe oportunidad en nuestro mercado de trabajo. Desilusionados, al no saber lo que hacer, se espejarán en la sombra de íconos modelos, que nada o poco han hecho para subir a la cumbre donde duermen laureados de tres mil euros.

Yo, pecador, confieso que en la zaga de mi difícil vida no dispongo de elementos suficientes capaces de evaluar, ni para el bien ni para el menos mejor, el virtuosismo de esta señora de Ameijenda. La vi aparecer del nada, como un cisco aparece en el ojo. Tuvo un acto involuntario de inteligencia, después de declarar que había trabajado demasiado en las elecciones del 2007, al aliarse con Ramón Vigo  a cambio de un sabroso sueldo, absolutamente inadecuado a la potencialidad de su formación intelectual. Ahora es diputada provincial, alguien que en presunción de inocencia facilitará o dificultará la aplicación de proyectos en nuestra zona, algunos en la perfecta medida de intereses ocultos.

No integra el perfil de su personalidad vocación para anular en sus ingresos sueldos no compatibles con la naturaleza del trabajo realizado – Se teño que devolver una semana de traballo, devolvoa, ou dónoa a una ONG. Na miña conciencia non vai quedar ni un euro non traballado – asi se pronunciaba Amancia Trillo en el calor de la operación orquesta.  En otra ocasión diría que no le parecía ético cobrar por un trabajo que no se hace. No obstante, ahora se muestra muy feliz delante de esa extraña honraría diputacional, que le otorga premio a la vida por el único motivo de vestir la cabellera que consiguió fluctuar en el rebullicio de un cuerpo de trece secciones, hundido en el maremoto del 22/mayo.

lunes, 13 de junio de 2011

PODER INERCIAL

La estadística sentida es un poderoso factor capaz de sensibilizar el comportamiento colectivo. Ningún cuerno, por muy mucho que facilite la sonorización del soplo, es capaz de alterar la tendencia marcada en el camino de una vacada. El buey sabe, sin necesidad de mucho estudio ni diplomas de excelencia libada, a donde deberá ir, y no altera el paso para pensar que su destino intermediario sea pasto de engorda como purgatorio  para alcanzar la gloria en el estómago de su señor, el animal humano.

Hubo un tiempo en el que regenerar el papel de los políticos ante los paisanos era un propósito capaz de motivar la ilusión de las personas entorno de un propósito,  que era el propósito de la gran masa que no era política. Era una ilusión colectiva que se engrandecía en el sentimiento colectivo como una gran misión de los espíritus dignos y alabados por el esfuerzo de alcanzar las metas que se interponían en el camino de una gloriosa misión, que era rescatar el sano orgullo de haber nacido español.

Hoy los tiempos son otros, como naturalmente no podrían dejar de serlo, como naturalmente otros serán los tiempos que seguirán el momento actual. No servirá recurrir a un gasto que ya se consumió en los años de la gran ilusión y constituyeron fuente de un delirio colectivo, ahora agotada por decurso de plazo.

Hoy el líquido que gotea en la lengua tiene un sabor muy diferente de aquel que goteaba en los alrededores de la Moncloa, allá por los idos de los años setenta del siglo pasado. No hay crisis de producción, el petróleo tiene el precio relativamente estabilizado, nuestra industria se ha modernizado. No hay fuga de capitales para el reino del dólar. Nuestra moneda tiene curso firme, valor de cambio y reserva de energía para los momentos de vacas magras, que fatalmente, en ciclo previsible, siempre aparecen.

No obstante, la confianza de los españoles depositada en sus políticos continúa cayendo.  Y cae en mingües pingos de tísica robustez, muy malo para un risueño futuro de la generación que ahora cobra el relevo.

Cuando la fuente se hunde habrá que bajar al pozo para saciar la sed. Infelizmente sin mucha ilusión por el prejuicio para quien saca el agua, debido al gran desborde de la masa sedienta, que son muchos más y distintos de la gran masa del siglo de la Moncloa.

Vivimos el efecto inercial de la descreencia. Felizmente el destino al que la fuerza actual de esta particular inercia nos conduce tiene su fin declarado. De continuarnos en tal progresiva caída alcanzaremos el cero absoluto antes que la masa congele. Y después de un riguroso invierno y un agitado estremecimiento habrá de rayar en los cielos el dulce calor de la ilusión: el calor del color de un nuevo poder inercial.