domingo, 14 de noviembre de 2010

EN MALAHORA

ENHORA MALA
En hora mala, Galicia. 4 mil católicos, apostólicos y gallegos, sin derecho a techo, respiran al relento del viento en el mes del advento del papa, benedicto e ilustre peregrino en la cripta de Santiago. 23% lleva más de diez años durmiendo en la calle. Son tercos representantes de la era paleozoica, candidatos a la eternidad en el panteón cultural del Gaias. 80 % llevan la insignia del paro y una medalla en el pecho atestando olvido familiar. 60 mil viven condenados a la gloriosa muerte lenta que les proporciona la suculenta renta de mil euros anuales. Son hombres, y talvez algunas mujeres, de heroicidad extrema por la virtud suprema de una santa humildad. Piden el favor de quien algo les pueda dar y obtienen el amargor de un airado desprecio, buen precio del respecto humano al tributo obtenido del que debe por la razón de haber nacido. Y no es necesario recurrir a las aventuras de Oliver Twist, en la realidad gallega tenemos nuestros particulares protagonistas, son reflejo de una realidad que la crónica santa de Gerardo Fernández Albor busca ocultar.
La impresión ocurre después que algunos fenómenos dispersos por el aire ultrapasan el umbral de la sensibilidad. Marcados por algunas particularidades, queda imprimida en nuestra conciencia la imagen de lo que nos impresiona. Todo sincero, cordial y afectuoso, como debía ser. A así deberíamos tratar los bienaventurados hijos de Dios, como Cristo nos enseña, para salir del templo y buscar en la calle los felices organizadores de los actos que calienten los despojos que llevan algunos peregrinos de la vida.
El millón de lectores, contemplados por la fe que les transmite el correo, pueden comprobar como un gobierno envuelto en  fuerte gripe financiera  es capaz de gastar tufos de dinero en una misa, en un día gris, en honor a un santo padre de la curia vaticana, en un perfecto altar y palco que no se justifica en el mirar sufrido de esos 4 mil gallegos, sin techo ni derecho a compartir la hostia sagrada, distribuida en una singular misa con presencia de un hombre santo.
Muy oportuno parece haber sido el culto a las raíces del humanismo europeo, en el camino de Santiago, en presencia de grandes, enormes, colosales personas de España y Europa y un seguro cuerpo en cadena, vigilante desde el aeropuerto hasta la plaza de quintana, algo típico de la guardia mora que daba protección a su santidad, el generalísimo de todos los generales.
En fin, el contraste entre los sin techo y el techo rodante del carro papal servirá para que la esperanza Aguirre nuestros corazones y ponga alegría en el ánimo para que esos cuatro mil sintecho sigan respirando la conveniencia armónica del amor, con justicia, democracia y con libertad para vivir arropados por el calor de la miseria.
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COSTA DA MORTE

No se, no se. Con ese nombre y hechos mortales rondando la historia de nuestra costa, los habitantes del paraíso perdido lo tendrán un bocadiño difícil. Esta fue mi segunda impresión cuando observé como se gestionaban los impuestos locales y las asociaciones de algunos municipios de mi querida Perceebes. Algunos de los actores, que en aquellos tiempos tuve el placer de conocer y, acto seguido, la angustia por haberlos conocido, están en pie e integran el foro de algo amorfo que se quiere remediar.
Una vez más cierro los ojos y pido a mi Junquera, a quien he conocido despojada de sus pinturas en la sacristía de la sagrada iglesia al pie de la ría, que afaste de mi el cáliz de amargura y conduzca la barca que lleva esta crónica por los caminos de la reconciliación e inspire y expire sincrónicamente el aliento que siempre alimentó mis pulmones en las andanzas, a semejanza de mi padre, por todos los rincones del pueblo.
Las elecciones locales se aproximan al ciclo de renovación cuadrienal. La ambición por apoderarse o mantener puestos-llave en esta fértil franja de la costa viva aviva los ánimos y despierta el interés por distribuir limosnas a diestro y siniestro. Reactivemos nuestra memoria y ella nos mostrará que siempre ha sido así. Y no será la novedad de un foro alegre compuesto por personas ilustres la que irá trazar los cambios necesarios para una vida feliz y moderada en la plenitud de sus valores. De cualquier modo, bien venido sea cualquier esfuerzo que se sume al esfuerzo de los aborígenes de Perceebes. Tenemos todo lo necesario para una vida plena de realizaciones en continuada ocupación de los sentidos que alimentan nuestra existencia. Somos propietarios de un extraordinario sistema eco marítimo, pleno en su biodiversidad, así en el mar como en el cielo y también en la tierra alagada de las ricas riberas de las rías sanas. Hagamos pues que el susurro del mar no atrofie nuestros oídos y la duplicidad de la lengua no engañe la candidez del alma natural y que don diego calvo no utilice las conclusiones emanadas del concilio foral para alimentar las malas intenciones de aquellos que quieren apoderarnos a cualquier costo, pero a cuesta de la Costa y de los que vallan a la emigración para salvarnos da morte, sea por ausencia absoluta de la esencia  privada o resiliación unilateral del agente-promesa. Es lo que siempre viene ocurriendo.
608 millones de euros por su efecto multiplicador bancario son más de un billón de euros. Puestos en las manos de los caballeros-mixotes de Perceebes darían ocupación para toda la vida, si bien administrados y utilizados como instrumento de trueca entre bienes y servicios de la tierra (tierra y servicios oriundos de Perceebes, claro). Infraestructuras declara aporte de 487 millones para infraestructuras viarias. 32 millones de euros fueron aplicados para sustentar  dos mil empleados (¿?) al costo de 16 mil euros por cabeza y sin considerar las ayudas retiradas de las arcas públicas para dar solvencia a los empresarios (¿quiénes son eses empresarios y donde están eses dos mil empleados?).
Han puesto sobre la mesa un rosario de pedidos. Todos ellos serán atendidos con un rosal de ambigüedades. Cada uno lo entenderá a su manera y gusto. Conforme la conveniencia, algunos verán en la lluvia de promesas un tormento de espinos; otros verán en la nieve que congela hermosas pétalas de rosas.
Después de las elecciones veremos lo mismo de siempre: un cielo celestialmente azul alternado con un horizonte tristemente ceniza. Esa es nuestra costa: un tapiz de faros sin utilidad para la navegación; un grueso estiércol esparramado por las rías, sin sentido para su fertilización; una inmensa barrera urbana, desorientada en la urbanización; un amontonado repliegue de hombres y mujeres, clamando por empleo. Somos la fe desmoronando al pie de la iglesia. Vemos las puertas del cielo cerradas porque los santos temen la infidelidad de los fieles. Ya no cantamos aleluya ni alabamos al señor porque el señor se ha auto nominado ciego sordo y mudo. Tal vez sea por eso y otras cosas más que dan fe de vida a la costa de la muerte.
Non sei, non sei. Eu so sei que algo haberá que facer pra que nosa costa non morra, ou pra evitar que a maten.

viernes, 12 de noviembre de 2010

POLÍTICA EXISTENCIAL

Entre españoles e ingleses existen mas razones que nos unen que desabores a separarnos. Ya lo sabía Breogan en su primer intento de hacerse propietario del gran archipiélago atlántico. De León exportarían el corazón montañero para ser implantado en todo su ardor bélico bajo el pecho de Ricardo y seducirlo a los atractivos de la Berenguela. En el papado de la II inocencia fueron puestos de mojo las barbas rojas de Federico de Alemania, cruzándolas con el capeta augusto, cognominado Dádiva de Dios o Felipe II de Francia. El destino de esta alianza era entretener los vasallos en una cruel cruzada contra los moros  y, de paso, apoderarse de las riquezas de Jerusalén. El mojo era por demás profundo y Barba Roja se ahogó en el pozo. Cuentan que Ricardo y Felipe II, después de beber en Mesina y Chipre en 1190 y Acre al año siguiente, entraron en feroz disputa por ver quien colocaba su bandera en la torre más alta de un pequeño minarete. La victoria de Ricardo aceleró el corazón de Felipe aliándolo a Juan sin tierra bajo los hechizos de la bruma, objetivado repatriar el corazón de león a los montes de la vieja encastillada.
Siguiendo la saga histórica, no es complicado concluir que la lucha por el poder absoluto busca el dominio absoluto de una única voluntad sobre la conciencia de las voluntades dominadas. Siendo imposible pactar con la oposición, se divide el reino para mejor dominarlo, y si el representante de dios niega su concordancia, el poder absoluto lo dimite y estructura una nueva religión que  dé mayor suporte a sus designios. Enrique VIII es un ejemplo que ilustra la cuestión.
Caminando por la dehesa de este loco raciocinio llegamos a la manzana digerida por Adam. Fue en 1776 cuando a este ilustre señor se le ocurrió publicar un tratado sobre la riqueza de las naciones. Con tamaña maestría fue descrita la ventaja de un obrero especializado en machacar la cabeza de una punta que, a pocos años después, toda Europa se sentía energizada por el brillo de la chispa emanada del  barateamento de un clavo de acero.
A Adam Smith le siguieron miríadas de adoradores batiendo en el clavo de muy distintas maneras. Ricardo, el David de la moderna economía, después de hacerse rico manejando la bolsa de valores, publica un interesante trabajo sobre política de la economía y los tributos exigidos en el reinado. Internacionaliza el concepto de especialización formalizando las ventajas de la especialización natural. En otras palabras: quien es rico será mucho más rico si aplica toda su energía en este misterio. Y quien es pobre alcanzará la miseria absoluta si concentra todo su esfuerzo en la promesa de un futuro feliz. Y por  este camino llegamos al gran filósofo alemán, barbudo y peludo Carlos Marx, autor de la gran crítica al capital y, por tal razón, radicalmente odiado por los endiosados del capital, buenos exploradores de la teoría del valor-trabajo en la estructura que formaliza la conveniencia del capital humano y atribuyen a sí mismos todo el beneficio del capital animal.
Alcanzamos finalmente la figura calva pero barbada del ilustre Stuart Mill, citado en la económica crónica de mi amigo filósofo y economista Pousa. Stuart transmite la idea de utilitarismo asociada a los rigores del bienestar de las personas en el ciclo de su existencia. El trabajo es un valor en tanto contribuya al bienestar de la persona que lo realiza. La ocupación adecuadamente alternada por el descanso y distracción de los sentidos será el objetivo de las nuevas filosofías económicas y del comportamiento político-religioso de las futuras administraciones. Por este tema, los gallegos de la Galicia occidental entraremos a la vanguardia de nuevas ideología para encauzar políticas de solución existencial.

jueves, 11 de noviembre de 2010

HUESOS DE UN ERRABUNDO

¿Viajar leyendo los libros de los otros? Que remedio, cuando otro remedio no tenemos. En avión poca cosa es permitida hacer. Escuchar música, ver una película, beber un buen vino y dormir.
Por los montes de mi querida armada, absolutamente desarmado, vigilado por algún zorro, la madre celosa de una matilla de lobos, una marta escondida en los pinares o alguna serpiente deseosa de echar picante en mis venas, andaba yo ávido por devorar conocimiento impreso en gruesos libros. Me acuerdo haber leído totalmente un libro de química escrito por el nobel Linus Pauling. Lo había encomendado por reembolso contra entrega. Moncho, el cartero, lo llevó a mi casa. Mi padre, sorprendido por tan elevado precio (unas sesenta pesetas), quiso devolverlo. Pero, reflexionando sobre el tema, resolvió financiar su coste, murmurando que si tal vicio era mi defecto,  no le parecía mal comer menos pan, si con el libro engordaba mi intelecto. Este fue el segundo libro que yo leí como regalo. Otro, oferta de un cuñado, de autoría de Salman Rushdie, para que lo leyese en avión cruzando el atlántico, fue felizmente olvidado en el estante en que el infeliz cuñado lo escondía.
Confieso haber una fuerte predisposición a leer los libros que mis colegas me regalan. Tengo todo el tiempo del mundo para hacerlo y me gustaría degustar hasta los huesos la obra escrita de mi gran amigo Conde. Infelizmente, en mi presupuesto no hay sorpresas para poder adquirirla contra reembolso de amazon.com.   Así que, hoy, aguijado por la sugestión de Al, me pregunto: si conde lee los libros que le regalan ¿porque qué yo no puedo candidatearme a la lectura de un hueso santo?   Lo que menos importa es el origen de lo que se exporta. Y  si el caballo viene regalado pues que !viva Troya!.
Mi timidez en invocar tan inusual pedido se acerva ante el ánimo de conseguir este difícil deseo mientras veo la señora Cortina hablando de sus verdades ignoradas,  o las suplicas acervadas por la Trahison des clercs. Como sea, espero hacerme presente por las pistas falsas de caminos insospechados,  al guiño hueco de los faciales ojos de este mixote, su servidor, andante en las brumas virtuales del destino de un hueso galorego, hoy presente en Madrid y mañana errabundo distraído en las catacumbas estelares.

lunes, 8 de noviembre de 2010

AGARIMO GALEGO

Proveniente del cielo, trajeado de blanco y con rojos zapatos de la artesanía de un buen zapatero, en medio a una densa bruma, bajaba, por los dieciséis escaños iberos del ave Allitalia, su santidad don Ratzinger. En el suelo de la tierra gallega lo esperaba don Felipe de Asturias al lado de su linda princesa Leticia. Al fondo, a su izquierda o a la derecha de los príncipes (según la referencia que se adopte) tocaba la gloriosa banda de gaitas orensana. Mi reloj pulsaba, sobre mi brazo izquierdo, las doce y cuarto de la mañana del otoñal seis de noviembre del año santo jacobeo. El peregrino humilde del Vaticano demostraba su júbilo abrazando con sus dos manos la mano derecha del joven príncipe y futuro rey de todas las Españas. La expresión usualmente carrancuda del hombre-papa mostraba cordial afecto y una pitada de orgullo por la imponente figura barbada del príncipe de Asturias. Esta expresión de la faz seria repetida atentamente durante el discurso de mi buen príncipe, Felipe de Galicia.


Todo el ceremonial identificaba ese hombre peregrino  como siendo un estadista de un poderoso reino. Y Ratzinger era, y es, ese poderoso hombre, representante de la fe de millones de creyentes católicos.  Sin duda alguna, ese hombre alemán  es muy diferente de este humilde grano galorego, hecho de barro autóctono y nacido en buena gloria del primer año de la paz ibérica, en una apacible villa de la costa fisterrana.
De mi lado supera el hecho de haber estado más veces en presencia de nuestro común amigo Thiago, el mayor de los ceebedeos. La primera vez fue un viaje festivo promovido allá por los idos de los años cincuenta. Las calles de Santiago estaban repletas de niños de todos los pueblos gallegos; yo y mis amigos éramos dirigidos por el maestro Pedro Galán. La segunda vez, en mi regreso de un largo exilio, acompañado de mis padres, sumergí en el túnel que conduce a la presencia del apóstol y, aún sintiendo calofrío por una posible apatía de recíproca intensidad, me arrodillé a los pies de la imagen del matamoros y solicité fervorosamente que me dignase aceptando mi pedido.
Fue un pedido extremamente pobre y vulgar. Lo hice creyendo tener Jesús como testimonio y, por la sencillez de la vida del hijo-dios, el privilegio de un modesto pedido sería otorgado. ¡Oh, parca ambición! ¡Oh, gran profeta!, hasta la última gota os ofrecí el cáliz de mi vida; la habéis saboreado en vuestra eterna sabedoria y, embriagado por mi inocencia, recusasteis mi solicitud, modesto pedido regido por el amor propio de regresar a la tierra y allí sufrir, vivir y morir, como Jesús, eternamente de brazos abiertos, como el Cristo Redentor en el morro del Corcovado.
Me resta el consuelo ofertado por el papa, bendito de los unos, el benedicto de los romanos, el bento de los portugueses y el Bieito I de Galicia: soy peregrino vaga mundo en busca de la verdad; quiero ensalzar y bendecir, con la voz rouca, el espíritu presente en la grandeza del alma humana, en los pobres y en los desvalidos de la fortuna insolidaria; soy hombre moi ambicioso por una simple indulgencia: el agarimo dos fillos de Galicia, mis hermanos.


miércoles, 3 de noviembre de 2010

PENDIENTES DE LA OREJA

Todo depende, siempre depende de aquello que entra por las orejas. Empieza con un lloroso chillido al nacer, un palmazo en el tierno culo y a correr vida siguiendo los giros de la tierra en su eterno viaje a órbita del sol. Menos mal que aquí, en la tierra, disponemos de cinco sentidos conocidos y, tal vez, algunos otros más, todavía inexplorados. Cuando algún sentidiño del pentágono se acuesta, otro se le arrima, ejerciendo (o queriendo ejercer) sus funciones. Y todos sabemos, porque así lo aprendimos, que las funciones de los sentidos son ver con nuestros ojos, oír con nuestros oídos, sentir por los poros de la piel que nos reviste , cheirar con nuestras narinas y, quinto sentido, todo bien amasado, fornearlo a caliente para degustarlo fresco, antes que reseso se haga al día siguiente.   
A propósito transcribo lo que  mi querido paisano transcribe del diccionario marktwaino, levemente adaptado a nuestras circunstancias: “No hay una sola característica humana que pueda calificarse con seguridad gallega, no hay una sola ambición humana, ni tendencia religiosa,  ni corriente de pensamiento, ni peculiaridad educativa, ni código de principios, ni veta de locura, ni estilo de conversación, ni preferencia por un tema especial de conversación, ni forma de las piernas, ni de tronco, ni de cabeza, ni de rostro, ni de la expresión, ni de la tez, ni del andar, ni del vestido, ni de los modales, ni del temperamento, ni de ningún otro detalle humano, interno o externo, que pueda racionalmente se generalizado como de origen gallego”.   
Si en la gloriosa tierra, en que todo gira envuelta del valeroso Mixote, conde de Perceebes, nada es original, debemos concluir que ni el pescado es nuestro y, por consecuencia, no cabe a los peercebianos el deber de pagar el pecado original.
Siempre yo supe que algo yo debería hacer para ejercer control sobre la cama en que me acuesto. Algo ya he hecho yo; por ejemplo: arrancar las plumas del colchón para evitar que la cámara fuese tomada por los tromposos filiformes y bien articulados chinches y piojos. Cierto fue que también tuve que arrancarme los cabellos para evitar que una legión de pulgas me descabellase a punta de espada clavada en la cerviz. Vivo por los cinco sentidos a sabiendas que algunos ya van cansados de servirme y dan señales de folga, mermando su eficiencia, aunque la eficacia se mantiene sana a cuesta de los años que me friten. No diría que son muchos, pero ciertamente son bastantes, considerando la espinosa trilla que a pies descalzos nos impongan desde el Estado para salvar de la falencia al estado de la economía global. Pendiente de la oreja ya perdí los anillos. Lo ojos llevan muletas y mis rodillas, muy chulas, no se doblegan al peso de una furtiva lágrima.

lunes, 1 de noviembre de 2010

VIAJANDO ENTRE PINARES

Ya me ocurrió diversas veces al correr por la cordillera que bordea la costa, o por la inmensa llanura de la América del Sul, camino de Bolivia, en la soledad del pantanal matrogrosense. También fui acometido de esta extraña sensación de emotividad negativa cuando percorrí la España de cabo a rabo buscando oportunidades de producir trabajo y generar lucro al empresario en función de mi privilegiada condición de capital humano y, así, pensaba yo obtener suficiente limosna para sobrevivir en el arduo clima del invierno ibérico. Esto parece ocurrir frecuentemente con todo bicho que es mortal. Resulta de un instantáneo análisis de la disconformidad entre lo que creemos que es, o puede ser, y aquello que realmente se muestra a nuestros sentidos.
Ocurre a diario, cuando nos deparamos con el incumplimiento de promesas en el campo de la política. Tal vez sea este fenómeno la causa fricativa que acaba derrumbando todo santo demagogo de la caústica ilusión.
Pero este colosal mal, que tanto nos agobia por creer que su origen está en los otros, persona u objetos,  duerme la siesta en cualquier poro de nuestro cuerpo y despierta a menudo para hacernos la gran jugada. No fue otro el motivo que condujo esa infeliz pareja de Lalin hacia la gran desgracia, por la que no serán capaces de librarse en el resto de sus vidas.
La expectativa delante de un empréstito es de euforia. La misma euforia que antecede un viaje de reconocimiento. Con el dinero en el bolso, nos olvidamos que habrá que pagarlo acrecentado de intereses, que el creedor y todo el sistema que le ofrece apoyo nos obliga a pagarlo bajo amenazas de un mal mayor. Al iniciar un gran viaje, muchas veces también nos olvidamos de que los elementos que integran nuestra expectativa fue formado por relatos de una supuesta realidad, que cambia a todo instante. Cuando la realidad presente confabula con nuestra expectativa, ofreciendo concordancia, la riqueza de un estado hipnótico crece por orden de la vanidad, orgullosamente aliada  con la arrogancia, quienes, bajo la batuta de la intolerancia, pasan a regir  la tesitura de nuestra disfonía sinfónica.
Disonancia cognitiva es el concepto que da nombre a esa tensión desarmónica en el campo de las ideas, creencias o actitudes y que despierta emoción contradictoria entre los lectores del correo digital. Es algo que mucho fastidia, y aunque Festinguer bien lo haya explicado, los grandes caballeros-marineros, mixotes de Peercebes, activan sus resortes críticos de modo a obtener conciliación entre la expectativa de superar carencias propias y la mixotera libertad literaria de mi muy estimado Al, glotón de anacantos, en su viaje por la baja california.

viernes, 29 de octubre de 2010

REFRIGERACIÓN


No puedo prohibir el reflejo de un chulo pensamiento que bien podría identificarlo como un ataque indiscriminado de la envidia.
Veo hombres, gallegos, siendo guiñados a la cubre de la gloria. Son hombres con nombres de mi nación. La nación nacida en las proximidades del año 40, lustro más, lustro menos. Son, somos, la nata cuajada por la acción deletérea de los años, los mismos años que en momentos nos han colmado de esperanza, después nos han insinuado la gloria, y en la tercera etapa, un poco corroídos por tantas mordeduras, indica el camino del regreso a aquello que fuimos durante millones de años. Barro, sin humos.
Un día, cualquier día del ciclo repetitivo, que origina las naciones del mundo, un aguerrido espermatozoide tubo la gran suerte (para unos, para otros, desgracia) de alcanzar el núcleo reproductivo de un solitario óvulo. Con esta técnica, que la teoría de la fecundación tan sabiamente explica, crearíamos suficiente demanda para justificar la ilusión de haber creado una civilización de congeladores cárnicos, Antes, este glorioso encuentro era fomentado por razones que criaban capital humano y los transformaban en soldados de la patria, a mando de un espertozoide sobresalido entre la tribu de su parroquia nación.
Debemos pensar que en los albores de nuestra nación, la que ahora alcanza su zenit, hace 70 años, pico más, pico menos, éramos todos  ingenuos adanes y evas caminando por las florestas de un arruinado paraíso, sin vergüenza de lo que dios nos ofrecía en el día santo de la creación. Las múltiples naciones de nuestros patriarcas habían colidido por instigación  de dos ángeles del señor, el que sentaba a su izquierda y el que se burlaba de su derecha. La lengua serpentina, inducida por la envidia a una manzana degustada continuamente por la boca del señor, despertaría el deseo de caer en la tentación de reproducir la saga de Caín.
De tan humilde y glorioso origen, sería de esperar que todos los nacidos en la quinta del cuarenta, decímetro a más, decímetro a menos, alcanzásemos la cumbre del monte, compartiendo ilusión en conjunto por todas las partes del mundo en que pulsa nuestro corazón. Todos, nominalmente todos, deberíamos estar en el foco de la Junta en el reconocimiento  de gallego comprometido con la nación que ahora se eclipsa en el eterno proceso de apaga y nunca vuelvas a brillar.
Hoy brilla en Galicia el lucero de la estrella de la nación surgida en los años 60 (pirrallo a más, pirrallo a menos). Ello no hubiera sido posible sin la participación del capital humano extraído de la nación del 40. Luego era mi esperanza, y en esto me aguja la envidia, ver recoger bajo el palio del reconocimiento de la voz del correo, que entrega correspondencia gallega por todas las partes del mundo, la pura representación, incluyendo la penuria de todos heroicos caballeros formadores de ese capital humano tan lisonjeado por la curia de la refrigeración.

miércoles, 27 de octubre de 2010

NAHUA

Cuatro caminos hay en mi vida. He recorrido los cuatro y no puedo decir que alguno haya sido el peor. Todos fueron buenos, porque bueno yo he sido. Y si algún adjetivo malo se me atribuye será para endulzar el predicado nominal, a quien han encargado de engendrar confortable sombra para mitigar la brillantísima luz que incide sobre la trilla, por la que camina, ahora muy lento, el cuerpo obeso de mi fina estampa.
Fluctuaba yo sobre las ondas de un violín y, traspasado por el dulce canto de su melancólica serenata, soñaba alcanzar la playa gallega de mi amigo Tchaikovsky.
 Plácidamente sentado en la cumbre de un monte pelado, con las palmas de mis manos haciendo de anteojos, vi a lo lejos, en la llanura da corredoira (que el turista llama Avenida da Morte en la ancestral Teotihuacan), un hombre muy diferente de todos los hombre que estoy acostumbrado a ver desde hace medio siglo de mi forjada  vivencia en este maravilloso mundo que nunca fue indio. Ese ser extraño surgía con temperos de alma milagrosa  y su identidad era eclipsada por la resurgencia de rayos solares que obligaba a mí y a los indígenas agachar los ojos para no quemar nuestras particulares pupilas. Venía del otro lado del gran charco. Trajeaba paños que lo cubrían por entero, de pies a cabeza, y gesticulaba la lengua a modos de popoloca. En la pirámide de la luna lo esperaba Motezuma y en la pirámide del sol lo vigilaba el cortés de la nueva España.
Blanco como la leche de su país, el extraño personaje caminaba trópego y parecía desconfiado de que los gringos le robasen el código florentino; lo llevaba íntimamente protegido entre el pecho y el brazo izquierdo y exhalaba un perfume de papiro viejo, típico de la cultura axilar, que los marineros de antaño traían junto con sus almas tras meses navegando en aguas del océano atlántico. Rescindía olor a pies descalzos caminando en doble hilera por la avenida de la muerte. Cabezas encapuzadas, vistiendo sudarios, vagaban por el camino  borrifando agua bendita retirada de un caldero para rociar el suelo y minguar la pena que lleva la santa campaña. Quieren eses santos hombres, espectros del infierno, rescatar un gromo de regueiro con troitas e pintegas abeiradas de un tanque de robalos enloquecidos, nacidos por descuido de la Galicia borrosa. Encontrarían en el indígena azteca un fiel aliado para llevar a cabo el ultraje del Señor de los señores, el Moctezuma guerrero, quien moriría traspasado por la espada de la ilusión, después de  haber recibido hostias sagradas del intrépido cortés a cambio de la divinidad que ofrece el brillo áureo del metal noble al precio inescrupuloso de cuatro escrúpulos. En el palacio del Sol, en que el amigo Montezuma esperaba recibir la gracia del mesías, soplaba sotavento en desacuerdo con las gracias de un noble villano y como el extraño individuo del condado de Breogan era perfecto nahua, versado en técnicas de habelas hailas, evitó el buen conde lanzar su cuerpo al cielo por pensar lo ocurrido con las plumas del maestro Ícaro.
 

sábado, 23 de octubre de 2010

CÁLCULOS ELECTORALES

Vengo de una tomografía computadorizada. El objetivo de tan profundo sondeo corporativo era identificar la causa dolorosa de una profunda perturbación abdominal, la cual me acomete todas las madrugadas, desde los primordios de lo que era de suponer una jubilosa separación de la masa corpórea que compone el capital humano.
Capital humano? -  Sí, capital humano.
Como modismo expresivo de la arenga acotio de mi buen paisano Pousa, calma y pausadamente, este glorioso economista de la Magadalena, caeteris paribus, recurre a la expresión eufemística “capital humano” para destacar algo, que no es humano, de las otras formas de capital.
Para que engañarnos con ideas decorosas de una malsonante carne de cañón cuando ambas expresiones son sinédoque de sangre, sudor y lágrimas.  El sudor nos remite a la desgracia de tener que trabajar por el simple hecho de haber nacido menos iguales que otros y dedicar a estos pocos la incansable tortura y producir bienes de consumo sobrestantes en la cultura del capital. Sangre nos remite a la idea metafórica de que el menos-igual deberá trabajar en corriente venosa y alcanzar la purificación de los agentes bacterianos y reducir el riesgo que afronta la salud del ente capital cuando ultrapasa la edad del limbo e ingresa en el purgatorio de la civilización. Lágrimas, en íntima asociación con los cocodrilos del Nilo, que abren sus boconas y todo lo engullen sin masticar.
No cabe duda al interés particular de unos pocos privados de conciencia humana que la asociación metonímica entre capital y gente sirve para atribuir a la condición humana un valor de un bien, que es un tremendo mal cuando el productor de ese bien material es alejado del usufructo de la fuerza de su trabajo.
Desde el enfoque de una economía privada capitalista, la educación y sanidad constituyen gastos a ser absorbidos por el régimen comunitario de los servidores del capital. El enfoque otorgado es para que vean estos gastos como inversión hacia un futuro de bienestar y constituyan fondos, a ser guardados en arcas trancadas a siete llaves por el capitalista bien sucedido. Y el capitalista bien sucedido es aquel que sabe ahorrar gastos en el bienestar futuro de la clase trabajadora que los produjo. 


Históricamente, todos nosotros, los ingresados en el arca que nos aproxima al juicio final,  sabemos, por el juicio que desvanece, que lo investido nunca invertirá en nuestro beneficio. Pues sabemos, por el minguar de nuestras fuerzas, que el rugido de nuestras voces no ultrapasa el lamento de un tierno infante, o un dulce pájaro a espera del regocijo de la madre que perdió, calmo y suave, con sus cálculos renales y una ausencia dolorosa que refleja la serena melancolía.

lunes, 18 de octubre de 2010

FERMENTO NA LINGUA

Foi se o inverno. E foi se no dia mercado para ir embora. O divino queria deixar espacio para folgar a primavera. E a primavera entrou em folga com todo que lhe é de direito nestas terras de deus. Chuvias e trovoadas son manifestación da sua presencia. O vento non zoa em demasia e por aqui non hai figueiras para observalle as brebas, nen carballos que asombren os viciños, nen castañeiras para ver como se espremen os ourizos, e os grelos por aqui teñen congnato moi diferente.
Cando o calor esquenta, o suco de unha melancia desce pela güela coma manjar dos deuses.  Ainda onten eu merquei unha enorme sandia. Foi prova a marcar a sabedoria dos anos em che dicir que, despois de pasados os dez anos dos sesenta, xá non eres o mismo, e o citrullus vulgaris da família da cabaza, carnuda e jugosa, enormemente ovulado, faiche a gran pasada. Necesitei ajuda para botala no trasteiro do meu carro.
Confeso que falar da aorta é-me um puquiño molesto. Despois que o último exame tituloume propietario de ateromas no principal conduto do sangue arterial, fui acometido pólo rescendo das viñas da ira. A choiva intermitente, típica de primavera, despois de três meses (compostos de dias e noites) sem um pingo de orvallo noturno, contribui para a depresión. E a depresión – din os galenos- cando liada cós nervos produz a depresión nervosa. E a depresión arranca do peito a vontade de vivir, porque nos fai creer no valor enorme de aquelo que nos falta, e reforza a fe por querer conseguilo em outro lugar.
Vivo nunha selva de pedra. Nos seus meandros florescem alguns árboles. Os árboles son o fogar das aves. E as aves dan entusiasmo à vida, que eu observo fugar desde o pináculo da miña atalaia, estrategicamente pousada no cume de unha modesta residência.  
Escrevo lles na alvorada de um derradeiro dia da minha final andada. Triste, moi triste por non deixar pra o inventario cartos suficientes para dar entrada no mundo dos falecidos, aqueles falidos por insuficiência generaliza de recursos, aquele honrando diñeiriño que ora na suficiência do revalido mundo capital.
Eu xá non sei o que mais importa. Um dia aprendin na escola que a boa economia era función non do que importa e sin do que exporta. Nembargantes, chego eu agora ao derrateiro tempo em que a miña preocupación centra se no cultivo de semente, aquela que eu prantei nos vasos da miña singular horta. Emocioname a pureza do diverso natural, o língua da abelha cando beixa os carpelos da flor e, no interes do néctar, provoca o ressurgir do fruto que irá madurando no correr da primavera.
Eu non sei o que falla na miñha prosa. Talvez um acento, quizabes um certo desiquilbrio prosódico, tamén o léxico desfalecido na cultura da morriña e non rexistrada na língua da real academia, ou até a fonética da secretaria electrónica, esa que tanto amola cando busco unha resposta. O meu problema de gordura, na aorta do meu cultivo, está no coñazo da masa moderna, actualmente engraxada com lipídios de elevada solvência e que controlan  os efeitos do fermento enerxizante.

sábado, 16 de octubre de 2010

OSSO DURO DE ROER

Quince novelas en 65 años es producción literaria para nadie echar defecto, ni en el pueblo del mestizo lokumi ni en la carrera diaria de la treitona, pousada entre lirios, confundida la pobre doncella también entre canciones que revelan los sueños no revelados y exponen la anguria de arrojar a los leones o obxecto da desmemoria.
Uno siempre se mueve entre dos olores o entre dos colores, como pensaba la abuela, Blanca, que era negra como el carbón puro que quieren quemar en as Pontes y Meirama los revoltosos, acedos e ferintes blancos, para ofensa del verdor, cando o mencer inda é un regalo e corre cara o sol cos brazos abertos e un berro xorde de ti e non o ceibas porque sabes que se o fas a música que lle da mantenza vai fuxir e a maña quedaría eternamente esnaquizada.
No se qué puedo decirles, dice conde. Talvez viva solo, eternamente solo en la comedia del pipi, por tantas e tantas noites de señardade, tempo abondo como para sentir o lume no corpo, a musíca nos miolos e, nas xentes, espellos que devolven a miña imaxen, a miña propia imaxen por min inventada, necesitada ou sentida na memoria de Noa.  
El cuento suena triste. Tocamos tu y yo la flauta y soplamos como niños náufragos agarrados a una tabla que fluctúa en el mar. Canté. Cantamos a duo por el peirao do destino, el destino que resfria el cuerpo con vientos del norte y hace mugir el trueno con rayos de clamor entre tufos de niebla. Supe de ti en una arribada forzosa. Metamorfoseado contigo desde una apacible lejanía, busqué dar nombre a un hombre sin nombre, producto de una marcha forzada por tierras del destino. ¡Dios! como vacilé. Entrei nos bares da vida buscando garida aos meus desexos de ficar. Ébrio de corpo e sóbrio de alma, antollouseme unha entrada pra política, onde extraviaran miñas sensacións cós refluxos blancos sobre o negro piche entre sorbos de café con leite. Na via sacra as cousas tamén son asin: consiste em deixar que os sentimentos agromen, ou se mergullen com lentitude solar, pues la distancia más lejos que podemos alcanzar es recorrida por el sueño de uma noche mal dormida por el vaiven das ondiñas.
E o seranziño debalava. Debalaba albiscando o rufar apresado dunha mosca, grandeira e grosa coma um tabán, moura, teimosa por posar em mi cabeza calva, puntillada con canas plateadas.
Crecía el pecho, mermaba el alma con aguijadas punteras sobre el bandullo. Era un regalo despiadado de la edad por su regocijo cuando nos encuentra. Regalo eterno, dirán algunos, pues después del primer encuentro jamás nos abandona. Respirei fondo e rivireime para una banda, talmente coma se o fixer pra deixar sitio a los huesos de un santo. Foi una revirada difícil. Dificil como um osso duro de roer.

jueves, 14 de octubre de 2010

DESOBEDIENCIA CIVILIZADA

Contemplando las quietas águas de Walden Pond, el candor concorde del lugar reflejaba la voz trascendentalista de un conjunto de nuevas ideas emergidas del protesto contra el estado general de la cultura, en sus  diversos ramos de filosofía, religión, literatura, política, etc. Las ideas liberales adquirían cuerpo por el reflejo de las dulces aguas de la laguna de Walden Pond. En aquel lugar y momento no cabían ideas sobre la estructura económica del poder. Todo el pensamiento era dominado por ideas concentradas en la verdad que definían la unidad trina en oposición a la unidad única de un dios perfecto. Para variar el concentrado de la filosofía unitarista, dividían la unidad en dos categorizados ramos, el de los que sustentaban unidad entorno a una persona y aquellos que preferían la trinidad como suporte perfecto para un equilibrio ideológico.
De tan cruenta lucha y de la impaciente libertad clientelista, extravasaba de las orillas de la laguna raíces sólidas para un moderado liberalismo. Contemplando el reflejo de la laguna, durante dos años y dos meses, Enry David Thoreau, referencia en la crónica de mi buen amigo conde, escribió "Walden" (Vida en el Bosque), publicado en 1854 y que hoy es  reconocido como uno de los mejores libros de no ficción escrito por un americano.
"Walden", en oposición a la desesperada existencia que agobia la gran mayoría del hombre moderno, promueve con vigor enfático la importancia de vivir de la contemplación, en la soledad, con suficiencia por su intima relación con la naturaleza y acción trascendente al poder de la vida; refuerza la visión sana de haber querido pasear por los bosques de Toba, oír el borbollo de un regato coleándose entre los molinos, bailar al ritmo de viento cuando azota los pinos y huir del humo pestilento que emerge por la boca fumegante de las chimeneas de Brens y Dhumbria.
Es bueno saberse persona sabiendo que también somos gallegos. En momento de tan dramática solidaridad, capaz de retirar del infierno 33 mineros, brota del pecho un torrente de interés por el orgullo de quien es chileno. A mí, durante medio siglo, bastó la imaginación de creerme español en mi fuero de gallego emigrante. Fue lo suficiente para alimentar la ilusión de regresar un día a lo que creía mi patria. Vana ilusión, puesto que mi nación ahora es un conglomerado de dichosos políticos, conjurados por la unión de un ‘interés común” y ratios de mayor relevancia.
“Lánzate al cielo flecha de España, que un Blanco has de encontrar. Mira el mañana que nos promete Patria Justicia y Pan”. Así imponían el futuro por la fuerza de una canción en tiempos de mi niñez. El ambientalismo aboga la gestión de recursos ambientales y promueve cambio en las políticas públicas de modo a conseguir participación responsable en la preservación de los ecosistemas. El trípode de este movimiento viene compuesto por la ecología, la salud y los derechos humanos registrados como fuente de derecho en la Asamblea General de las Naciones Unidas,  en 1948.
Observando la disparidad entre lo humanamente deseado y lo deshumanamente practicado, A David Thoreau, renombrado abolicionista, se le ocurrió escribir un ensayo sobre la desobediencia civil (1849). Los ciudadanos no podemos permitir que un gobierno atrofie nuestra conciencia y nos haga agentes de la injusticia. No es mayor la virtud ni sublime el saber por el simple derecho que le otorga la mayoría. El juicio de una conciencia individual no es necesariamente inferior al juicio y decisión de un órgano o partido político.  La ley no hace el hombre más justo. En verdad, en verdad, nos dice Thoreau, haremos deservicio a la Patria cuando suprimimos nuestra conciencia para favorecer el contenido hermético de una ley chula.  
Y no vayan a la desobediencia en función de un fragmento ajustado por el catecismo del Padre Astete, pues, como sugiere conde, pidamos a nuestro Padre para que perdone nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a quien nos las han infringido.

miércoles, 13 de octubre de 2010

BONDOSA MEZCLA

Tiene usted, don Alfredo, el cordón que consigue aflojar las heridas de mi parca memoria. Vaya por dios, alguna cosa extraña y transcendente me amarra a su pensamiento, y el amarre me sujeta en el puerto de su personal ismo ya por más de un decenio.
Por partes, me tiro un poco a la crítica y otro poco a la consideración. A la crítica, primero, pues soy gallego de origen y mixote de buena cepa.
Si Mahoma no fuese a la montaña, la montaña arrojaría piedras a su cabeza. De este modo Lichtensberg, último hijo de una prole de 17,  afinó sus oídos para escuchar la voz de la roca al pie de su particular Pindo y, así, evitaba el esfuerzo de carrear piedra, brío extremamente doloroso en su condición de escoliótico idiopático. Como científico matemático del periodo pre-revolucionario, Lichtenberg se distraía en el aburrido mundo de la paremia, extrayendo de su enfermedad proposiciones coherentes con los síntomas que afectaban el mundo político-religioso de su tiempo.  De ojo en los aforismos de Lichtenberg no es necesario ser consciente de alguna cosa para tomar partido de cosa alguna. Y así nos va y así nos advienen las aforismas que, por crisis partidaria, corrompen nuestras arterias cuando temperamos el caldo con axiomas en defensa de incoherentes postulados. Vivir de ismos es querer morir como una garrapata, vulgar ixodoidea colgada al rabo.
No integra los registros de mi fortuna la dulce memoria de haber convivido con mis abuelos paternos. Cuando yo naci, mi padre ya era huérfano. Conocí la presencia personal de mi abuela Presenta cuando ella me encontró escondido entre el pajar de un pequeño hórreo, dentro de su casa, después de haber explorado, por la mano de mi tío político, los montes de Camariñas y la belleza idílica del paisaje jamás borrado en mi ya vieja memoria. Desde la edad de cinco años recuerdo mi abuela como una señora fuerte y decidida, moderada en el hablar y reflexiva antes de la amonestación. De política, nada. El silencio era la tónica de aquellos años difíciles en que la guerra se cebaba de hijos por los campos de Rusia y Francia y, en Galicia, Foucellas se fugaba de la guardia civil.
En casa de mis padres dos fueron los idiomas transmitidos a sus hijos; el gallego libre y el español normalizado desde la gramática castellana. En casa de todos mis amigos ocurría el mismo fenómeno de transmisión idiomática. No recuerdo haber presenciado cualquier conflicto en función de desentendimiento entre las dos formas de comunicación. No obstante, recuerdo una señora castellana, viuda de gallego, reclamar que no conseguía entender lo que los niños hablábamos, pues, naturalmente, la lengua de los niños obedecía a la regla de una tercera lengua, mezcla de las dos lenguas patrio-maternas.

martes, 12 de octubre de 2010

DIVINA ILUSIÓN

Ai, ai, ai, meu conde. Non sei, non. Eu non sei que pasou no moinho, meu querido vello e rapaz, hoje avantaxado por ter sido un dia novo, e, agora, retornando a niñez, aviva el seso e desperta para recordar o que fixemos mais o que deixamos de facer em nosa divina ilusión.
Mergulhei no passado (e sonhei)
E sonhei, sonhei !
Com o meu mundo encantado
Majestoso e divino


O meu reino era um cassino
Com cenário multicor
Onde a noite tinha vida
E a vida mais amor

Façam o jogo
Que a roleta vai girar
Quem brincar com fogo
Pode se queimar


(Recordar)
Recordar é viver
O sonho prosseguia
No teatro de revista
Com milhares de artistas
O palco e a magia, ôôôô
Ôôôô, ôôôôôô


O circo chegou, meu povo
Revivendo a "Marmelada"
Na Sapucaí de novo
(Composição: Noca da Portela, J. Rocha, Edir e Poly)


Di ti, direi eu, digamos sempre
É así que debe ser.
Eu tibe un soño, foi soño horrible
Persoas no parque brincaban na sombra,
Brincaban un xogo de máscaras
E a sombra da Duda berraba
Di ti direi eu.
Cando andamos na corredoira da vida,
Semella que a coisa mais difícil é encontrar un amigo.
Aquele ombro firme, aquele que che comprende,
Aquele que senta ao volante cando ti perdes o sentido
E sabeche o recuperar cun cálido mormuio no oido.
Anton ti sabes a resposta, ough, non
Pois o mundo che faz danzar
É eso mismo, eu o digo
É hora de empezar a soñar, ough, sin
Soñar aquelo que eu sou: un mixote que brila. 

viernes, 8 de octubre de 2010

LIBERTAD ALFABÉTICA

The Free Dictionary, esa magnifica enciclopedia universal que tan amable y gratuitamente alcanza mis ojos todas las mañanas en el despertar de mi tercera edad, publica tres artículos que podrían encuadrarse en la portada de los diarios gallegos: plagas, lixo e fogo.
Los tres, muy al gusto del amigo conde, podrían ser utilizados para prever las consecuencias de cambios efectuados sobre el equilibrio social de una determinada generación.
Parodiando el principio químico de Le Chatelier, podríamos establecer un principio equivalente en el orden social. Cuando a un sistema social en equilibrio alteramos los datos que conforman sus características peculiares de presión, volumen y temperatura, el nuevo equilibrio resultante  estará en desacuerdo con los cambios impuestos. Dicho de otra forma, cualquier cambio en el status quo de un individuo le hará desencadenar una reacción adversa a los cambios, de intensidad superior al efecto del cambio. Otro hilo del pensamiento nos remite al esfuerzo renovatorio de la fuerza electromotriz, causa generatriz de los cambios habido en el equilibrio de la sociedad obrera y, también, del empresario automotivo, que en breve se verá hostilizado por la innovadora industria del motor eléctrico, en substitución del motor a explosión.
En el mundo de hoy no hay más espacio para el bolero, ni para el vals, ni mucho menos para una sonata recordando la luna por oído de Bethoven; ni siquiera el paso doble consigue acompañar el paso estremecedor de la tecnología innovadora. Vivimos arrestados por los hechos, y sus consecuencias nos arrastran hacia un equilibrio poco halagador. Podemos ser conformistas o reguladores, pero dentro de parámetros homeostáticos todos nos consideramos variables independientes y, siendo la independencia un factor que rige la voluntad, caminaremos siempre al ritmo de nuestras intenciones, explicitadas por determinadas actitudes que nos son peculiares.
Un gigantesco reservatorio de lama tóxica, albergado en una pequeña localidad al sudoeste de Budapest, Hungria, reventaba sus compuertas para dar libertad a un torrente rojizo de deshechos cáusticos, procedentes de una refinaría de metal. El desastre amenaza transformar en rojo los tintes del Danubio Azul, y el Mar Negro correrá peligro de transformarse en Mar Muerto por acción extremada de un gran poder alcalino.
El fuego de Chicago, como otros tantos fuegos en otros tantos lugares, es un tema recurrente en la geografía seca del verano gallego. La causa sui generis   de tan colosal lume fue atribuido al chute certero de una vaca lechera que quería marcar su gol pensado que el mechero de un linterna a gas era una vulgar pelota. Por aquí, nuestras autoridades no se quedan cortas en atribuir hechos bizarros a lo que no pasa de una singela concentración del calor sobre la morralla seca.
Todas las plagas del pasado nos acechan ya en las puertas del presente. Y ninguna respecta el poder del dinero, ni la nobleza de los individuos. Atacan por igual a quien se interponga en su camino y no hacen diferencia si es un vulgo parroquial o un imperio bizantino. El hombre ha evolucionado dentro de un contexto del que forma parte. Y en ese contesto proliferan las plagas que cree haber conseguido extirpar. Enfermedades, consideradas extintas o confinadas en pequeñas regiones del planeta, resurgen poderosas e inmunes a los antibióticos. No es solo el poder destructivo de una explosión nuclear, o la chispa incandescente de un metanero al rozar las puertas de ferrolterra, ni tampoco el soldado americano encastillado en sus blindados de acero, la causa de nuestra preocupación en los días abastados de hoy. Los virus, bacterias y parasitas son causales de la gran mortalidad humana. Y, en este asunto, la tendencia es desanimadora para la medicina  moderna, que observa como el cuerpo es comido por el resurgir de antiguos enemigos trasvertidos con  nuevas infecciones.

jueves, 7 de octubre de 2010

CULTO A LA MÁQUINA

Yo sí se decir lo que se puede hacer para crear condiciones que den trabajo a más de doscientos mil desempleados. Muy fácil, que nos manden aplanar el monte Pindo con martillos y buriles; llevaríamos toda la vida en el intento. Otra condición sería abolir por decreto la existencia del insolente electrón, esa minúscula partícula que compite en la desventaja  absurda que tiene el nervio humano frente al nervio energizado de las herramientas motrices. Nada de música electrónica sería permitida, de tal forma que nuestros ecléticos músicos y musicólogos tendrían audiencia garantizada durante los descansos semanales. En el campo yo restauraría, como fuente de trabajo y producción de riqueza, la hegemonía del buey, la vaca, el caballo, la mula y… el burro del hombre que terquee en querer dirigirlos. En la política yo destacaría aquellos hombres, nunca una mujer, bien machos, muy feroces y de cultura seriamente amenazada por algún tipo sicopático, de esos que conducen al ejercicio continuado del esfuerzo físico, en beneficio de su soberanía mental sobre el ambiente mortal que roda a su vuelta.
Mi conocimiento no lleva mucha fe, pero creo que ya hubo un pasado avanzado en que nuestros antepasados conseguían, por tales medios, capitalizar trabajo abondo para toda la vida. Solo la muerte era capaz de privarlo de tan virtuosa fortuna.
Infelizmente, el inexorable giro de la tierra rabeando el sol trae tiempos nuevos a cada nuevo año. Y con los nuevos, las ideas antiguas se transforman en una especie de metástasis capaz de crear cuerpos nuevos que, para crecer, vivir y morir, habrán de alimentarse de los viejos, destruyéndolos para ocupar su lugar.
Todo comenzó con algunas pequeñas observaciones seguidas de gran reflexión. Una vara afilada, lanzada hacia el agresor animal desde una prudente distancia, permitió descubrir el intrínseco poder de una herramienta y su correspondiente maleficio para la economía obrera. Algunas horas de trabajo de un hombre hondeando la selva era suficiente para proveer carne a toda su familia y mantenerlos en perfecto ocio, hasta que  la carne se pudriese enterrada en un silo y los viejos morían aburridos en un asilo.
El gran problema de la humanidad surgió cuando a alguien le ocurrió inventar el lema de “creced y multiplicaros” Y la humanidad se deshumanizó por un principio de fornicación a todo momento. Hasta que el palo de la vara perdió su eficiencia para dar lugar al metro regulador de cualquier existencia. Con el padrón metrológico medimos la eficiencia de la productividad, y con el mismo padrón fuimos abandonando la eficacia del método en conseguir otra cosa que no fuese mucho trabajo para pocos y ocio mortal para muchos. Y así alcanzamos el siglo XX. Fueron tiempos felices de esperanza, porque, aprendiendo a crear máquinas, creíamos que seríamos sus dueños y ellas trabajarían eternamente para nosotros. Pero ahora estamos en el siglo XXI, y el siglo XXI cobra el cultismo a la máquina, haciendo que la fuerza motriz de su existencia se cebe en la rueda del tiempo con la desgracia del trabajador humano.

lunes, 4 de octubre de 2010

BÍGARO


Bernardo, el bobo da fonte, o nacido na ruña, por alcuña coñecido como the son of the corno e mixótico súbdito do mixoterio sin éxito, diría, en oposición àquel que o dixo, ambolos dous toleamos na razón.
Verdadeiramente, en noso delirio, ambolostodos toleamos cando nos encadran nas coordenadas cartesianas e enmarcan nosos pasos na máxima poliglota de cojeo luego camino.
E camiñamos todos, garbosamente, ensimesmados ao calorciño da mitra, cobertura fendida e empoleirada na cúspide do crânio, bem axeitada côa intención de ocultar o corneísmo tourero, adornando-os com ínfulas douradas para diferencialo do barrete frigio, utilizado como símbolo do regime republicano após o sucedido na tomada da bastilla.
Hoxe despertei pensando que estaba a discursar epístolas galenas ao estilo do Paulo, cando este terciaba o verbo pólas bandas da Galaecia, e os galecios eran tercos da banda da Turquia. Despertei de um soño. Um soño que mais que sono parecia um pesadelo e me facia pensar que eu non sentia e, non sentindo o que pensaba, nada era real; e nada, sendo real, mostraba a verdade do existo, pois, se eu era ex de alguma coisa, deixara de existir; e no existindo, como poido ser o que sou se xá non sou o que eu era?
Artículo mal prensado, meu conde, moi agosto da psiquiatria, próprio pra este singular univalvo, orixinado de um carpelo, libre como o ranúnculo dos morangos e magnólias.
- Figaro, Fígaro, Fígaro.
- No, dear Wood. El conde ha dicho bígaro. Bígaro y no Fígaro, terco amadeirado.
- Es igual, el bígaro cuando larval se tuerce entre el pie y la cabeza, permitiendo que esta se oculte en claro señal de alguna ventaja evolutiva. En Fígaro, el conde reflexiona por los eventos que preceden el tercer acto.
Nooon! Me deixades louco! Somos todos caramuxos. Caramuxo ella, caramuxo yo. Caramuxo el perro que vem e vai, avanza e retrocede, día tras día en busca de un halago que lo faga creer que es querido. Todo es posible. Y de lo posible podemos hacer pose sujetando con el imperdible alfiler a cabeza do caramuxo ou calquer outro gastrópodo da clase dos moluscos.
Pena dá cando o caramuxo ben bicado vai callar no pe do estómago e, munido con tentáculos sensorias y boca con rádula, resulta na produción de gastrite nervosa, moi propia dos desvairados polo tema do casamento do Fígaro, na opera bufa de Mozart y las secuelas de Rossini contadas por el panadero de Ceevilla.

sábado, 2 de octubre de 2010

Y YO RECUSO

Recuso la insensibilidad política administrativa del gobernador de Galicia en relación al presidente de todas las comunidades del reino de España. Los problemas que vive España en el desconcierto financiero que asola como un virus aviar todos los países del primer mundo, capitalizado por enormes e impagables deudas a no se sabe quien y de que lugar, exige economía en el tiempo y en el dinero para concentrar esfuerzos aunados por la necesidad de solventar la gran crisis que asola todos los españoles de cualquier clase, partido o religión.
Recuso la actitud groseramente insumisa del gobernador, en relación al puesto simbólico de autoridad nacional, para someterse a la autoridad de otra nación con sede en una pequeña región de Roma. Como autoridades equivalentes de las políticas nacionales, el señor Zapatero y el señor Bieito harán jus publicum al protocolo diplomático en el encuentro de Barcelona. Lo de año santo y sensibilidad jacobea es cosa para creyentes puros, y estos, mi buen amigo y respetable gobernador, desean la sinceridad de sentimientos  que transbordan desde la fe cristiana. Y no quiera usted mezclarla con la agresividad que, por empeño político y económico, es capaz de separar los dos hermanos nacidos del vientre de Eva. Cada cosa en su lugar y sin confusión, para que continúe santo el lugar que siempre lo fue y consiga hacer santos a todos que lo visitan, incluyendo ambos, usted y el papa.